domingo, 3 de noviembre de 2019

SANTUARIO NTA SRA DE LAS MONTAÑAS-CASTILLO DE MATRERA (VILLAMARTÍN) (31OCT2019)

Este pequeño sendero es la mejor ruta para subir al Castillo de Matrera desde la Ermita de Nuestra Señora de las Montañas en Villamartín. El coche se queda en los aparcamientos traseros de la ermita ya que tenemos intención de visitarla posteriormente.

Dejamos el coche en: 36° 47.996'N - 5° 34.384'W
Distancia: 4,57 kilómetros.
Tiempo: 2 horas 44 minutos.
Dificultad: Fácil.

Podéis descargaros el track, clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/ermita-de-las-montanas-castillo-matrera-villamartin-31oct2019-43168022

El coche se queda en la parte trasera de la Ermita de las Montañas, que a la sombrita está mucho mejor.

Justo en la carretera de acceso a la ermita tenemos el inicio del sendero.

Llegamos a una edificación abandonada, es la historia de siempre, parece como si se hubiese pretendido hacer un punto de información o centro de interpretación, y una vez gastado el dinero público y realizada la obra, pues se abandona. Un cartel de cerámica nos da indicaciones sobre la ruta.

Y allí mismo se inicia el camino oficial, el cual seguiremos para la subida, usando una ruta alternativa y más corta, para la bajada. El castillo se encuentra ubicado en el Cerro Pajarete (529 mts) y la ermita está a 326 mts de altura, así que nos espera un ascenso de 200 metros, que aunque parezcan muchos, realmente son muy fáciles de subir.

En este trayecto de subida deberemos atravesar tres cancelas y una angarilla, las cuales iremos dejando cerradas tal como nos lo indican los carteles en ellas colocados.

La ancha pista se transforma en una estrecha veredilla que discurre entro dos campos de labor. Vamos en ligera pero contínua subida.

La niebla que nos lleva acompañando todo el día se levanta pero aparecen unos nubarrones negros con cara de pocos amigos, gracias a lo primero, podemos tener una primera vista lejana de la torre del castillo.

La estrecha veredilla ha dado paso a una pista ancha. Varios hitos nos indican la dirección.

Tras pasar por las inmediaciones del Rancho de las Ánimas llegamos a lo que presumiblemente son las cuardras o establos del rancho.

Y cruzamos la única angarilla de todo el recorrido.

Hemos ganado unos cien metros de altura y esto nos permite ver Villamartín al noroeste y a su izquierda, Bornos y su pantano.

Al norte, el Cerro del Búho.


Y Prado del Rey al sureste. A su derecha vemos las antenas de comunicaciones del Cerro Verdugo.


Y ya tenemos una primera vista general de la torre y el recinto amurallado. En 2013 y debido al mal estado de conservación se vino abajo gran parte de la Torre del Homenaje, haciéndose imprescindible unas labores de conservación que no fueron bien vistas por mucha gente, pero sin dudas, eran necesarias y que la dejaron tal la vemos hoy día,

El castillo está formado por un gran recinto amurallado de más de 500 metros de perímetro, que rodea el patio de armas al que se accede desde la Puerta del Sol al Este y la Puerta de los Carros al Oeste, ambas estaban flanqueadas por torres.

A falta de las torres defensivas, aquí tenemos a la Andarina custodiando el paso por la Puerta de los Carros.

De todas las torres originales sólo se conserva y gracias a una acertada restauración, la Torre del Homenaje.

Aunque viéndola desde otro ángulo pues tampoco es que podamos decir que se conserva demasiado.

Por su parte interior llama la atención los tramos abuhardillados.

Aunque la niebla está prácticamente disipada, unas nubes bajas nos obsequian con unas gotas de refrescante lluvia, aún así podemos distinguir a lo lejos, Montellano y la Sierra de San Pablo, a su derecha el Castillo de Cote (visitados en febrero de 2019). Y a su derecha, Coripe.


El castillo fue mandado construir en el siglo IX por Omar ben Hafsún para defender Iptuci, la ciudad más avanzada de la Cora de Ronda. Omar ben Hafsún (Parauta 850 – Bobastro 918) fue un guerrillero muladí de origen hispano-godo, que organizó y acaudilló una rebelión (880-918) contra el Emirato de Córdoba. En 2013 visitamos las ruinas de Bobastro y en la correspondiente entrada del blog podéis ampliar datos sobre ibn Hafsún.
 
En el siglo XIII fue conquistado por Fernando III de León y Castilla, conocido entre bastidores como Fernando el Santo, quien lo reconstruyó. Sin embargo a principios del siglo XIV volvió a manos musulmanas, siendo reconquistado definitivamente por Alfonso XI en 1341. No obstante al estar situado en plena Frontera o Banda Morisca fue asediado por los musulmanes granadinas en 1408 y 1445.

 Aprovechamos que sigue despejándose para hacer unas miradas largas.


Ahora sí vemos bien Prado del Rey y el Cerro Verdugo.

Incluso aparece el sol, dando un toque casi irreal a la campiña culiblanca.

Sobre la propiedad del castillo y sus tierras, tuvo lugar el pleito más largo de la historia de España: 270 años de pugna entre Villamartín y Sevilla.

Va siendo hora de regresar pero nos recreamos con esos rayos de sol que furtivamente se escurren entre las nubes.

Ya vamos de regreso pero tiramos una última foto a Prado del Rey, con la punta del Higuerón y La Silla, sobresaliendo sobre el monte en el que se ubica.

No nos apetece repetir camino, así que haremos una bajada de tiralíneas. Sabemos donde está la ermita, así que directos hacia ella. Aunque el camino parece cubierto de vegetación existen veredas claras y de fácil tránsito, por lo que solo tendremos que ir siempre hacia abajo.

Aunque no se aprecia en la imagen, dónde parece terminar el camino existe una alambrada con paso abierto, señal inequívoca de que es un camino más que transitado.

Vamos a parar directamente a un mirador.

Es el Mirador de la Ermita, desde allí podemos ver con total claridad la Ermita de las Montañas, y como telón de fondo, el Cerro Verdugo, visitado en la manaña de hoy.

En uno de los postes de la techumbre  podemos ver una imagen de Nuestra Señora de las Montañas y unos ramos de flores. Aprovechamos el momento para pedirle salud para poder seguir durante muchos años con nuestras andanzas.

 Con una rapidez inusitada hemos llegado al punto de partida pero comprobamos con sorpresa que la ermita cierra un día a la semana, este día es el jueves y hoy es jueves. Nunca me lamento de nada pero no dejo de reconocer como una broma macabra que siempre nos pase igual, da igual el día que vayamos a visitar algo, da igual que sea domingo, lunes o martes, pero siempre está cerrado el día que lo queremos visitar. ¿A quién se le ocurre tener cerrado un jueves? ¡Podió podió!.


Así que nos conformaremos con hacer una visita exterior.


Cuenta la tradición oral que allá por el año 1540, un leñador que realizaba sus faenas en el campo, en el Pago de Pajarete, encontró entre la maleza una figura, en un lugar cercano a donde hoy se sitúa la ermita.  La llevó a su cabaña sin sospechar lo que podía significar aquella pequeña estatuilla creyendo que era una muñeca con la que podrían jugar sus hijas. 

Poco después desaparecería de la cabaña para ser encontrada en el mismo sitio que la vez anterior.  La volvió a llevar a la cabaña y al poco tiempo desapereció encontrándose otra vez  en el lugar donde había sido hallada.


Esta circunstancia hizo intervenir al clero quien parece que la trasladó a la Iglesia Parroquial de Villamartín de donde también desaparecería poco después para volver a aparecer en el mismo lugar de Pajarete donde las veces anteriores.

Los lugareños, impactados por estos hechos, consideraron a esta Imagen una representación de la Virgen a la que denominaron de las Montañas y una manifestación de que Ella quería estar en ese lugar donde, posteriormente, se le construyó la ermita.

Junto a la ermita veo un edificio antiguo que capta toda mi atención. Parece una edificación de estilo mudéjar con varias chimeneas al uso de la época. Desgraciadamente no he encontrado ninguna información respecto a la misma. Si alguien me da algún información, lo agradecería de todo corazón, me parece un edificio realmente fantástico y que debe estar lleno de historia.

Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu visita.