miércoles, 20 de febrero de 2019

PASEO POR ARCOS DE LA FRONTERA (28 ABR 2018)

Arcos se encuentra situado en lo alto del Cerro de la Peña y está considerado uno de los pueblos más bonitos de España. Existen huellas de sus primeros pobladores prehistóricos y romanos en el Yacimiento de la Sierra de Aznar, pero a quien debe la ciudad su impronta y actual fisonomía es a la cultura musulmana. En aquella época floreciente la ciudad se amuralló y en su interior se formo una red de manzanas con calles estrechas como las que han llegado hasta nuestros días.

Con la llegada de los cristianos en el siglo XIII comenzaron la construcción de los conventos e iglesias y más de un palacio, pero con el terremoto de Lisboa de 1755, que afectó a esta parte de España, varias iglesias se derrumbaron y muchos de sus habitantes se tuvieron que trasladar creando la parte “nueva” de la ciudad.

Y es a través de estrechísimas y empinadas calles y bajo antiguos arcos, por donde visitaremos parte de su casco antiguo, declarado Conjunto Histórico, allí se conservan joyas monumentales como el Castillo de los Duques (s. XV), la Puerta de Matrera (ss. XI-XIV) y los restos del recinto amurallado, sus palacios y casas señoriales, la Basílica de Santa María, la Iglesia de San Pedro, además de numerosos templos, capillas y conventos. 

Distancia: 4,83 kilómetros.
Tiempo: 3 horas.
Dificultad: Fácil.

Dejamos el coche en: 36° 44.998'N - 5° 48.890'W

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/paseo-por-arcos-28-abr-2018-33338395

El coche se queda en un aparcamiento al lado de la CA-6104 y tras cruzar la Avenida del Duque de Arcos, por su paso elevado y subir por una coqueta escalera, llegamos al Paseo de los Boliches, no sin antes empezar a disfrutar de unas vistas del entorno. Entreremos de lleno en materia paseando por la calle Corredera cuesta arriba, siempre dejando el cauce del río Guadalete a la derecha, accediendo a la ruta monumental que transcurre por calles como la Cuesta de Belén, el Callejón de las Monjas y plazas como la del Cabildo o Boticas.

Mención especial hay que hacer de sus miradores, Arcos se fundó sobre la cima del Cerro de la Peña, por lo en todas sus direcciones tendremos unas vistas privilegiadas de su entorno, lo cual se ha traducido en numerosos miradores oficiales cuya visita no podemos perdernos. Son muchas las cosas que podemos ver, aquí os pongo algunas de ellas, otras, tendréis que descubrirlas vosotros.

Pronto llegamos a la Iglesia de San Juan de Dios, ubicada en la Calle Corredera. Construida en el siglo XVI, era uno de los hospitales que existían en ese momento en Arcos. A final de ese mismo siglo, se decidió refundar en uno solo todos los centros, quedando éste como el único de la ciudad.
De su  iglesia barroca destacan el retablo Mayor de pino de Flandes sin dorar, la imagen del Cristo de la Veracruz, la más antigua de Arcos, realizada en 1545 por Antón Vázquez. y la de Nuestra Señora de la Antigua.

Por cualquier rincón se nos abrirán estrechas calles blancas con un marcado acento árabe que nos remontan a tiempos pasados.

La plaza del Cabildo tiene muchas cosas que ver, en ella se ubica la Basilica Menor de Santa María de la Asunción, que probablemente será el monumento más imponente que veamos. Es la parroquia Mayor, más antigua, insigne y Principal de Arcos, títulos concedidos por el Sacro Tribunal de la rota romana en 1764.
De estilos Gótico-Plateresco- Barroco se fecha entre los siglos XIV-XVIII. Fue declarada Monumento Nacional en 1931 y Basílica Menor en 1993. El templo, aislado de toda construcción, se asienta sobre los restos de una mezquita árabe y ha estado en construcción durante seis siglos lo que ha significado la mezcla de estilos arquitectónicos y la participación de diferentes profesionales como Diego de Riaño, Juan Gil de Hontañon, Alonso Rodríguez y Martin de Gainza. Debe su aspecto principal a las obras acometidas entre los siglos XV y XVI. Esto que vemos ahora es su portada lateral.

Su fachada principal es muestra de la conjunción del gótico final y el incipiente plateresco. En el lateral derecho se puede contemplar la torre fachada inconclusa, diseñada por V. Bengoechea a raíz del terremoto de 1755. La Torre es de planta cuadrada y presenta tres cuerpos, portada, balcón y campanario. En el segundo cuero, las imágenes de San Pedro, San Pablo y la Virgen Inmaculada.

También en la Plaza del Cabildo podemos ver el Ayuntamiento (en primer plano) y por detrás, el Castillo Ducal y el Convento de las Mercedarias Descalzas.
El Castillo Ducal de Arcos de la Frontera tiene más de diez siglos de historia. Durante la dominación árabe funcionó como fortaleza o alcázar militar y su construcción es anterior al Siglo XI. Tras la reconquista se convirtió en la residencia de los Duques de Arcos y se le realizaron diferentes reformas que le han dado el aspecto que tiene en la actualidad.
De planta cuadrangular dispone de cuatro torres almenadas. La Torre del Secreto, El Adarve de Levante, las Torres de Flanqueo del sur, el gran Aljibe del Patio de Armas y los Merlones de Cobertura Piramidal datan de los siglos XIV y XV.
Es de propiedad privada y sólo puede visitarse los días 17 de marzo, 9 de junio, 13 de octubre y 1 de diciembre, gracias a un convenio entre el ayuntamiento y sus propietarios.


El principal atractivo de la Plaza del Cabildo reside en su mirador, su nombre oficial es el Mirador de la Peña de Berlanga, aunque su nombre más habitual es Balcón de Arcos. Popularmente es conocido como "Balcón del Coño", porque todo el que se asoma allí, exclama: ¡coño, que alto está!.


Tienen unos cien metros de altura y desde aquí, podremos ver parte de la campiña arcense, el río Guadalete y los Llanos de las Huertas. Marcado en naranja, el Molino de San Félix.

El Molino de San Félix era un molino harinero con tres piedras que usaba la fuerza motriz del agua para su funcionamiento, fue construido a finales del siglo XIX.

Por la calle de Los Escribanos vamos en busca de la Iglesia de San Pedro, en ella podemos ver los típicos arcos que refuerzan los altos muros de algunos edificios. Se trata de una calle de corto recorrido y de trazado sensiblemente irregular, característico de todo el urbanismo de la zona alta de Arcos, que cuenta con un pronunciado quiebro hacia un tercio de su longitud total.
Es una calle estrecha y con pequeña pendiente, con un pavimento bien tratado a base de piedras de superficies redondeadas y adoquinado en hileras, la calle carece de aceras y es de carácter absolutamente peatonal.

En la Plazuela de la Botica encontramos el Convento de las Mercedarias Descalzas. Es el último convento de clausura que queda en Arcos actualmente. Se fundó en 1650, tras una donación en 1642 de Doña Beatriz de la Calle Natera y Morcillo, de su casa principal a la Orden de la Merced, así como una cuantía económica para la fundación. En su capilla, el retablo mayor barroco, contiene una imagen de Nuestra Sra. De la Merced y otra del titular, San José. destaca, además, un Niño Jesús atribuido a La Roldana. María Ignacia Roldán Villavicencia, popularmente conocida como La Roldana, nació en Sevilla el 8 de septiembre de 1652 y fue la primera escultora española registrada y una de las principales figuras de la escultura del Barroco en la Andalucía de finales del siglo XVII y principios del XVIII.

Continuamos desgranando estas calles blancas y limpias de Arcos, por Maldonado llegamos al Belén artístico El Camborio.

Este Belén es permanente y la visita es gratuita. Está elaborado por la Asociación de Belenistas "La Adoración" y está construido simulando el interior de una cueva. Merece la pena desviarnos un poco de nuestra ruta para recrearnos con esta magnífica obra, exquisitamente elaborada y con unos juegos de luces y sonidos, dignos de todo encomio.

Volvemos a la ruta y al final de la calle de Los Escribanos, encontramos la Iglesia de San Pedro Apóstol.

Nos llama la atención los numerosos arcos que refuerza los altos muros y le dan consistencia para soportar el peso de la cúpula, además de a los propios muros.


La Iglesia de San Pedro es una de las grandes obras del Gótico andaluz. Es una templo de una sola nave, de planta rectangular, a la que se le adosan seis capillas laterales, tres a cada lado, con un porche interior a los pies de un triple arco de acceso a la nave del templo. En su interior conserva la solemne armonía del gótico original, sin que desentone la nutrida presencia de elementos renacentistas y sobre todo barrocos con los que más tarde se completa.
Cuenta con un total de tres portadas, si bien sólo es practicable la del lado del evangelio, a través de la planta baja de la majestuosa torre-fachada que domina el conjunto y también la imagen de toda la ciudad.
Del exterior del templo apenas es visible poco más de la gran torre-fachada, de planta cuadrada, con tres cuerpos de altura: portada, balcón y campanario, rematada por reloj y una singular espadaña.

En la calle de San Pedro encontramos el Palacio del Mayorazgo. La construcción de este bello edificio data del siblo XVII. Actualmente el palacio se utiliza como Centro de Exposiciones. De su exterior destaca su estrecha y esbelta fachada a la calle San Pedro, de tres plantas de altura, levantada inspirada en la estética del estilo herreriano.  Por encima de esta portada asoma la planta segunda, creada a modo de torreón, donde una galería-mirador, formada por arcos de medio punto con un enmarcado a modo de alfiz, deja ver el sistema de vigas de madera que sostiene su cubierta de tejas. Adosado a su fachada, y formando puente con la casa de la acera de enfrente, puede verse uno de los característicos "arcos" de piedra que existen a lo largo del conjunto monumental de esta ciudad.

Por la calle Abades, llegamos al mirador de igual nombre. Este mirador se encuentra en la trasera de la Iglesia de San Pedro.

Desde aquí podremos ver el discurrir del río Guadalete, así como su desembocadura al Embalse de Arcos, y magníficas vistas de La Gallarda, de la urbanización el Santiscal y de las sierras adyacentes.

Casi al centro derecha podemos ver el Barrio Bajo o de María Auxiliadora y su imponente puente de hierro. Es en el siglo XVII cuando se pretende realizar el primer puente de cantería, aunque contó con numerosos problemas y no es hasta el año 1868 cuando se inaugura dicho puente que sería destruido, años más tarde (1917), por una riada con graves consecuencias para toda la cuenca del Guadalete.
Como relataría el corresponsal de El Guadalete en su sección de 'Notas Arcobricenses', "desde las primeras horas de la noche del lunes (5 de marzo) hasta las nueve de la mañana de hoy miércoles (7 de marzo), en esta ciudad unas veces, la mayoría, de un modo torrencial y otras aguaceros, todo acompañado de unque impedía el tránsito del vecindario por las calles. Los daños causados por el temporal en la población y riberas del río Guadalete son enormes. Jamás se ha conocido una crecida tan alta... pues ha subido".

A partir de este momento se inician los trámites para la construcción del actual, finalizándose en la primera década del siglo XX. El actual Puente de San Miguel o Puente de  Hierro, se inauguró el día 14 de octubre de 1920, anterior a la construcción de este puente de hierro, hubo muchos proyectos que intentaron solucionar el paso del rio Guadalete. Los anteriores puentes habían sido de madera y sucumbían a las numerosas crecidas del rio teniéndose que solventar el paso con barcazas.

Retrocedemos sobre nuestros pasos para ir en busca de la calle Nuñez de Prado y la Plaza del Cananeo.

La Casa-Palacio de los Núñez de Prado se localiza a pocos minutos del Palacio del Mayorazgo, data del siglo XVII que en los últimos años del siglo XIX pasó a manos de particulares, que la desmantelaron. En los primeros años de la década del siglo XX fue tostadero de café y fábrica de harinas.
Su fachada es de piedra, aunque conserva parte de su fábrica en ladrillo visto. Presenta entablamento y frontón partido que alberga un escudo circular de mármol que representa los apellidos Moreno, Núñez de Prado y López Maldonado. El interior se estructura en torno a un patio conservando aun la galería de la planta baja de arcos carpaneles sustentados por columnas.

Con una portada muy parecida a la anterior, encontramos la Casa Palacio de los Marqueses de Torresoto. Edificio del siglo XVIII en el que destaca el escudo de armas que representa los diferentes apellidos de las familias que habitaron la casa. En 1831 pasó a manos del Marqués de Torresoto. A la derecha de la portada vemos un azulejo del siglo XVIII que evidencia que sus propietarios fueron familiares de la Santa Inquisición

Un poco más adelante en la calle Cadenas, se encuentra la Plaza del Cananeo, lugar que fue escenario de diversos Autos Sacramentales. Un auto sacramental es una pieza de teatro religioso, más en concreto una clase de drama litúrgico de estructura alegórica y por lo general en un acto, con tema preferentemente eucarístico, que se representaba el día del Corpus entre los siglos XVI y XVIII, hasta la prohibición del género en 1765.


Probablemente uno de los rincones más antiguos y pintorescos que visitemos sea la Plaza del Cananeo, nos llama la atención la casa de enfrente con dos arcos de refuerzo y coronada por una Cruz de Malta.

Los cananeos eran un grupo de antiguos pueblos que vivían en la tierra de Canaán, en la orilla oriental del mar Mediterráneo. Canaán se describe en la biblia como que se extiende desde el Líbano hacia el arroyo de Egipto en el sur y el valle del río Jordán en el oriente. En la biblia, especialmente en Génesis 10 y Números 34, se le llamó la "tierra de Canaán" y ocupa la misma área que está ocupada por Israel y el Líbano actual, más unas partes de Jordania y Siria.

La Biblia hace alusión a ellos más de 150 veces. Eran personas impías, idólatras, descendientes de Canaán, nieto de Noé, que era hijo de Cam. Canaán fue maldecido por su pecado y el pecado de su padre en contra de Noé. En algunos pasajes, cananeos se refiere específicamente a los habitantes de las tierras bajas y las llanuras de Canaán; en otros pasajes, Cananeos se utiliza más ampliamente para referirse a todos los habitantes de la tierra, incluyendo los heteos, gergeseos, jebuseos, amorreos, hititas y ferezeos (ver Jueces 1:9-10).


¿Hubo algún asentamiento judío por aquí? Este nombre parece indicar que sí.

Bajando por la calle Peña Vieja, llegamos al mirador de igual nombre.

Desde allí tenemos buenas vistas de la Sierra de Grazalema.

Su ubicación, en una cota inferior al mirador de San Agustín que a continuación veremos, permite una vista del caserío de Arcos de la Frontera y su particular adaptación a las características topográficas del enclave, que configuran un callejero laberíntico y empinado donde sobresalen las arquitecturas de la iglesia de San Pedro, San Agustín, Santa María y el castillo.

Abajo el Guadalete y el Molino de San Antón.

A lo lejos, la urbanización del Santiscal y el Pantano de Arcos.

A la derecha, vemos nuevamente el Guadalete y destacando, la Iglesia de San Agustín.


Desde el Mirador de Las Callejas, repetimos vistas pero esta vez desde una cota más baja.

También podemos ver el Mirador de la Peña Vieja y destacando sobremanera, la torre y la espadaña de la Iglesia de San Pedro en la parte alta del núcleo urbano.

Al final de la calle Calllejas y lindando con la de Matrera Alta, vemos la Puerta de Matrera. La Puerta Matrera es la única puerta que subsiste del recinto amurallado de la ciudad. Comunica el casco antiguo de Arcos con el Barrio Bajo.
Fue reconstruida en el s. XVII y XVIII, desde ella pueden apreciarse restos de muralla encajonados entre las casas. Desde el exterior aparece un arco rodeado de viviendas, con una capilla de sencilla bóveda con linterna que guarda en su interior una buena talla, restaurada recientemente, de la Virgen del Pilar.
Continuamos ya nuevamente en subida, por la calle Torres.

Desde allí podemos ver la parte alta de la Puerta de Matrera. Esta puerta fue clave en la defensa de la ciudad al Oriente y está constituida por cuatro torres, un cubo central y el flanqueo de un par de torreones del que solo subsiste el de la izquierda a la bajada, llamado la Torre de la Traición.

En contínua subida llegamos al Mirador de San Agustín, desde podemos ver el camino recién pasado.

Y una nueva perspectiva del embalse, La Gallarda en primer término, el Mayordono y la urbanización del Santiscal.

De vuelta a la Plaza del Cabildo y en un lateral de la Basílica de Santa María, nos encontramos con otra calle estrechísima, se trata de Alonso de Baena.

Ya de vuelta al punto de partida y en la calle Corredera nos encontramos el monumento a la Semana Santa.

Está realizado en piedra y forja por los artistas locales Félix Zapata y Domingo Oliver, y en su pedestal se representan los escudos de todas las hermandades.

Ya fuera de track, salimos de Arcos para poder verlo desde las proximidades del Puente de Hierro.


Y posteriormente nos desplazamos hasta las proximidades de la urbanización El Santiscal, queremos dar una vuelta por la cola del embalse, dónde tranquilos pescadores esperan una picada. El Paraje Natural Cola del Embalse de Arcos, con 120 hectáreas de superficie, constituye una parada obligatoria en nuestra visita a Arcos de la Frontera.

Este paraje natural ocupa un área palustre que mantiene la lámina de agua todo el año y, periódicamente, es inundada por el aumento del nivel del agua del pantano, convirtiéndose en un importante hábitat para águila pescadora, ánade real, somormujo lavanco, zampullín chico y focha común. Presenta una vegetación caracterizada por carrizo, espadaña, caña común y grandes masas de tarajes

Es utilizado como área de nidificación e invernada por varias aves protegidas. De entre todas destacan, como ave sedentaria, el calamón, como migradoras invernantes el ánade real y como ave migradora en paso la cigüeñela. Entre los reptiles se encuentra el galápago leproso.

Nos sorprende una zona perfectamente acondicionada para el baño, sin dudas es la playa de Arcos, una arena limpia y unos pinos perfectamente alineados para dar sombra en los calurosos días de verano, sin dudas, este lugar hace las delicias de niños y mayores. En este bonito lugar ponemos fin a nuestra visita.

Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde el humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.