martes, 29 de octubre de 2019

DÓLMENES DE TOMILLOS-CONVENTO DE CAÑOS SANTOS (ALCALÁ DEL VALLE) (26 OCT 2019)

Saliendo desde Alcalá del Valle, este camino nos llevará al Conjunto Dolménico de la Dehesa del Tomillo, donde podremos ver sus tres dólmenes, continuaremos, entre olivares, hasta el Convento de Caños Santos, un monasterio que data del siglo XVI, y aunque totalmente reformado hoy día, sigue siendo un lugar que desprende magia y paz, descansar sobre las frescas sombras de sus árboles y disfrutar de las vistas sobre el Valle Hermoso, ya justifica cualquier esfuerzo en llegar hasta allí. Regresaremos al punto de salida a través de la Colada de Caños Santos, hoy día convertida en la carretera CA-9107.

Sendero no recomendable para días calurosos.

Dejamos el coche en: 36° 54.865'N - 5° 09.928'W
Distancia: 15,56 kilómetros.
Tiempo: 5 horas 20 minutos.
Dificultad: Moderado, simplemente atendiendo a la distancia y exposición al sol.

Podéis descargaros el track, clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/domenes-de-tomillos-convento-de-canos-santos-alcala-del-valle-26-oct-2019-42949194

Alcalá del Valle ya lo conocemos, así que para no callejear dejamos el coche en la parte de atrás de un polígono industrial que hay a la izquierda de esa rotonda que vemos, y que se sitúa en la entrada del pueblo.

Y tomamos un carril que sube por el Cerro de la Munición. Será una larga, aunque con poco desnivel, subida de más de tres kilómetros, sin un solo árbol que nos dé sombra.

Rápidamente empezaremos a tener inmejorables vistas de la Sierra de Grazalema, la meseta de Ronda la Vieja, las sierras del Caíllo, Endrinal, Pinar, Las Cumbres y la del Gastor, entre otras.

Más a la izquierda, vemos parte de la Serranía de Ronda con Líbar, Palo, Juan Diego y Mojón Alto.

Tras unos metros por la Cañada Real de Málaga, giramos a la izquierda y tomamos la Cañada de Ronda a Osuna.

En estas fechas, toda esta campiña es un secarral con bastantes tramos desprovistos de arbolado.

Aunque además del verde olivar, encontramos algunas plantaciones de espárragos que ponen la nota de color en el árido terreno.

 Durante unos metros nos incorporaremos al primer tramo asfaltado del día, la carretera CA-9107.

Unos trescientos metros más adelante encontraremos una bifurcación a la derecha que debemos tomar. Existen varios carteles que nos indican: Tomillo.

Pasamos por la puerta de lo que  fue el Cortijo del Granadal, reconvertido hoy día en Casa Rural "El Guarda".

Otro pequeño cartel que pone "Tomillo", nos invita a girar a la derecha y entramos un  paraiso terrenal, después de lo desolado y caluroso del camino, llegamos a un pasillo verde y fresco, gracias al Arroyo del Cerezo.

Dan ganas quedarse aquí todo el día, hay mucho para ver, pero nuestro objetivo nos empuja hacia otra dirección.

Un gran tronco tallado nos permitiría vadear el arroyo y seguir la investigación, pero tendrá que ser otro día, esto merece tranquilidad.

Todo el cauce está repleto de Equisentum arvense, vulgarmente conocido como Cola de Caballo, una de las plantas más antiguas de la Tierra y que hace más de 400 millones de años, en la era paleozoica, formaba bosques enteros. Me resulta curioso comprobar como que a pesar de no haberla visto nunca y desde el día que en una entrada puse que era rara de ver, pues no paro de verla por cualquier rincón

 A nuestra izquierda llegamos a los supuestos restos del dólmen Tomillo III. Digo supuestos porque a pesar de que mucha gente lo referencia, nadie ha llegado nunca a él y por tanto, no existen fotos, así que no puedo asegurarlo fehacientemente.

Los ortostatos reúnen todas las características de los otros dólmenes que luego veremos, pero parecen haber sido ordenados sin mucho criterio, lo mismo, era un dólmen grande y sí se ha respetado la ubicación original de las piedras.


Tras volver sobre nuestros pasos, nos incorporamos a la pista que cruza el Cerro del Ventosillo.

Estamos cerca del complejo dolménico, una mesa de reciente elaboración y bajo una gran encina,  nos introduce en el yacimiento.

El conjunto dolménico de la Dehesa del Tomillo es un yacimiento megalítico escavado en 1938 y está conformado por enterramientos del Período Calcolítico, anterior al 2000 a. C., en el comienzo de la Edad de los Metales. Constituye una temprana muestra de población en esta zona de la sierra gaditana.

Se trata de un grupo de tres dólmenes de corredor con cabecera: es decir, se componen de cámara circular con entrada monolítica y corredor recto que hace de entrada. .

Son de dimensiones medianas, levantados con pequeños mampuestos, ortostatos y dinteles de gran tamaño.

Los conocidos como Tomillo I y II, son sepulcros de galería y se componen de una cámara de tendencia circular con entrada monolítica y un corredor recto que hace de puerta. 

Estos enterramientos tienen la particularidad de emplear un sistema constructivo mixto, compuestos de piedras planas para levantar las paredes y grandes ortostatos de piedra para la cubierta, dinteles y puertas.

En ellos se encontraron diferentes ajuares funerarios entre los que destancan vasijas y un collar de huesos. En el Museo Arqueológico de Cádiz podemos ver parte de este ajuar. Allí expuestos vemos una ollita globular y una vaso de borde reentrante.
 Y un vaso carenado.

En las cercanías y formando parte de este complejo, se encuentra un menhir, roca de extremo aguzado colocada verticalmente sobre un pequeño túmulo de piedras, siendo el único de este género en la arquitectura megalítica de la provincia y que no buscaremos.

En una de las piedras verticales nos parecen ver diferentes marcas que podrían resultar no naturales.

Y por encima, vemos unos números, aunque esto me parece poco serio, lo pongo.


Este tramo lo estamos haciendo al contrario por lo que las indicaciones las encontraremos al revés.

Tras hacer unos seiscientos metros por la Cañada de Ronda a Osuna, hoy ocupada por la carretera Ca-9107, nos incorporamos a una nueva pista que cruza el Cerro del Carnerín.

Al fondo vemos nuevamente la Serranía de Ronda.

Continuamos por calles abiertas entre las hiladas de olivos.

A nuestra derecha una elevación nos llama la atención, se trata de la Sierra del Tablón (visitada en abril de 2017). Estamos justo entre los límites municipales de Olvera y Alcalá del Valle. Y la Sierra del Tablón separa los límites de Algámitas y Pruna.

En el sistema tradicional del cultivo del olivo en suelos mecanizables, como es este que vemos, se usan árboles con dos o tres pies, en cambio, la inmensa mayoría de los que vemos por aquí, disponen de cuatro pies. formando cuadrículas de entre ocho y diez metros.

Y el inmenso Valle Hermoso ya nos indica que estamos cerca del Convento de Caños Santos.

Un amplio y bien cuidado camino en descenso nos lleva hasta el mismo.

LA LEYENDA
Cuenta la historia que en las inmediaciones de Valle Hermoso había una vieja población llamada Cenosía que decayó en tiempos de los godos hasta quedar en pequeña villa. Cuando los árabes hacia el año 711 ocuparon España, muchas imágenes fueron escondidas para evitar profanaciones. Esto fue lo que hicieron los habitantes de Cenosía con su imagen, llevándola y ocultándola en un paraje de gran belleza.

En el año 1512, apacentaba sus vacas en Valle-Hermoso un pastor llamado Tello Pascual, un hombre de costumbres cristianas. Diariamente una res se le escapaba y decidió un día seguirla por la empinada cuesta de la montaña. Tello Pascual encontró a la vaca echada en el suelo en un pequeño prado sombrío. Cerca corría un manantial que despertó el interés del pastor, quién registra el lugar para conocer el origen de dicho riachuelo. Vio que nacía de una pared rocosa que presentaba síntomas de haber sido transformada por el hombre. Entre las grietas percibe una luz, se adentra en la piedra y observa una gruta en la cual resplandece la luminosidad que rodea una Imagen de la “Concepción de la Virgen Nuestra Señora”. Maravillado, adoró con incontenible devoción a la imagen hallada. (En la actualidad existe un valiosísimo retablo de autor anónimo en la Iglesia Parroquial de Alcalá del Valle, procedente del Monasterio de Caños Santos, en el cual se puede apreciar el momento en el que la Virgen es adorada por el pastor).

LA HISTORIA
Remonta sus orígenes al siglo XVI cuando el Conde de Ureña y Morón facilita tierras para la construcción de una ermita a Nuestra Señora de Caños Santos. Al aumentar la devoción de la feligresía se decidió labrar el Convento y Casa en 1542, aunque en su arquitectura se mezclan con la fábrica original importantes intervenciones de los siglos XVII y XVIII. En su entorno se encuentran, asimismo, la cueva donde, según la creencia popular, se apareció la Virgen y los caños que dieron nombre al convento. En 1835, la imagen de Nuestra Señora de Caños Santos fue trasladada de forma definitiva a Cañete la Real (Málaga), de donde es Patrona, y goza de una gran devoción.


En la parte trasera (a nuestra derecha) vemos una de las puertas del convento.

Sobre ella existe una antigua cruz labrada en piedra.

Y por encima, un escudo en que el vemos labradas tres rudimentarias flores de lis. Antiguamente la Flor de Lis era utilizada en los blasones y escudos de la realeza francesa, asociada en particular al rey Luis VII en el siglo XII, que lo utilizó por primera vez en un sello. Es un símbolo de poder, soberanía, honor y lealtad, y también de pureza de cuerpo y alma.

La Iglesia Católica la usa como símbolo mariano (de la Virgen) y es uno de los atributos de San José, de quien, dice la leyenda, habría florecido uno o tres lirios de su bastón (El brote de Jesé). En ocasiones, también como representación de la Santísima Trinidad, debido a los tres pétalos.

Al resguardo de la cara norte del Cerro de la Maldonada, este lugar es un remanso de paz y frescor, que constrasta con lo reseco de todo el camino que llevamos. La edificación corresponde tipológicamente a una construcción conventual, donde iglesia y claustro son las piezas fundamentales en torno a las que se organizan las restantes dependencias. Dos son los conjuntos que componen el inmueble; el primero está compuesto por las antiguas hospedería y panadería, así como por el puente de Caños Santos; el segundo, por su parte, se encuentra fronterizo a aquél, y es el de mayor significado desde el punto de vista arquitectónico, ya que lo componen la iglesia, así como algunas dependencias anejas.

La Ermita de Ntra. Sra. de Caños Santos fue construida en 1512 y entregada ese mismo año a unos ermitaños seglares, recibiendo gran afluencia de visitantes atraídos por la fama y los milagros atribuidos a la virgen.
En 1542 se construye el convento y la casa en el lugar ocupado por la antigua ermita, fundándose el Monasterio de Nuestra Señora de Caños Santos, a manos de una orden de Franciscanos.

El templo, de planta rectangular, consta de una sola nave, con cubierta abovedada, hoy perdida. A los pies de la nave se sitúa el coro y, en la cabecera de la misma, un camarín cubierto de bóveda semiesférica sobre pechinas. También debemos indicar que, adosada al muro del Evangelio, aparece una capilla de planta poligonal. La fachada, que es el elemento mejor conservado, se divide en dos cuerpos, cada uno de los cuales se organiza en tres calles separadas por medios de pilastras. En el primer cuerpo, la calle central está ocupada por el vano de entrada, de medio punto, mientras que las laterales lo están por hornacinas aveneradas.
Especial atención merece la torre de la iglesia, que se levanta a un lado de la fachada. La planta de la misma es cuadrada en sus tres primeros cuerpos, mientras que el superior, que hace las veces de campanario, es octogonal. La decoración es muy sencilla en los tres primeros cuerpos, y se limita a los elementos de separación de cada uno de ellos. Más interesante es la del campanario donde, además de las pilastras angulares, se alternan vanos de medio punto y hornacinas que repiten los esquemas de la fachada.

Un esquema muy semejante es el del segundo cuerpo, aunque aquí es un óculo, rematado por un escudo heráldico, el que se sitúa en la parte central.

No he encontrado información relativa al escudo de armas que figura en este segundo cuerpo, pero mantiene bastante similitud con el de los Condes de Osuna y su apellido Girón. Coinciden en el castillo, emblema del Reino de Castilla (1). El León Rampante, emblema del Reino de León (2) y los Girones (3), en memoria de la sobreveste (túnica armoriada sin mangas que cubría la cota de malla) de brocado, manchada con la sangre de su espada que tomó del rey cuando montó su caballo. En su honor, el caballero fue apodado  "el de los girones".

Aunque las volutas exteriores no son parte del escudo nobiliario de esa familia. En su parte baja podemos ver una cara humana con la lengua fuera. Por similitud con algunos de los que ya tengo vistos, podrían representar a al algún moro abatido, en alusión a su participación durante la Reconquista.

En el escudo de la zona baja vuelven a aparecer las flores de lis.

También vemos unos azulejos dónde se relata la historia de Tello Pascual y otras referencias relacionadas con la Virgen.

En la parte frontal encontramos un bonito patio circular donde un Castaño de Indias da un toque de un verde increible, cuenta por aquí que comer sus castañas trae buena suerte.



En el lateral trasero existe una especie de gran terraza que nos sirve de mirador hacia el Valle Hermoso y la Loma de la Malacapa.

En el lugar conviven armónicamente restos de los muros originales así como otros de más reciente construcción.


En un lateral del patio delantero existe una fuente de fresca y exquisita agua. Un cartel dice que es potable, aunque si te fijas, hay una zona borrada donde podría estar el NO, de no potable. Contraviniendo una norma personal por la que nunca bebo agua de ninguna fuente, doy unos buenos tragos y a día de hoy, no he sufrido ningún problema estomacal ni de otro tipo, así que estoy en condiciones de afirmar que a mí me sentó muy bien, pero eso no significa que sea agua buena.

También cuentan por ahi que si bebías de este agua te quedabas embarazada, lo que no cuentan es si el trago había que darlo antes o después del revolcón.  😂😂😂😂



Y llegamos a lo que probablemente sea el lugar más místico del lugar. La cueva donde se encontró la Virgen y a su lado, el lugar por donde emana el agua y que, sin dudas, fue el germen de este maravilloso lugar llamado Caños Santos.

Y como estos agujeros me encantan, pues a cotillear un poco por dentro. Primero la Cueva de la Virgen. En su entrada parece como si hubiesen tallado una gran bancada.

Al fondo, el pretil donde cuentan fue hallada la imagen.

Mirando hacia afuera vemos que se trata de un estrecho pasillo de casi tres metros de altura.

En la "Cueva del Agua" (esta denominación se la acabo de adjudicar), vemos que el suelo está tallado formando un canal por donde discurre el agua, teniendo una especie de pocetilla justo en su entrada.

El estrecho pasillo, de altura menor a la Cueva de la Virgen, continúa hacia las entrañas del cerro, pero no puedo saber cuantos metros se adentra, el escalón por donde he entrado desaparece y para continuar hay que meterse en agua y no llevo el material adecuado, así que no sé cuán largo es. Lo que si puedo afirmar es que aquí se respira paz, en otras cuevas he tenido sentimientos encontrados, a veces me encontré desasosegado, otras veces espectante, incluso a veces dubitativo, pero aquí nada de eso, sólo paz y tranquilidad. Yo que soy más agnóstico que Marcel Proust no puedo dejar de reconocer que este lugar es diferente.


Salimos de las cuevas y volvemos a la realidad: tenemos que continuar el sendero, queda la parte final, hemos comido y descansado, pero ahora toca volver al punto de salida con más calor que antes y sin previsibles sombras que nos consuelen, pero toca seguir.

Miro el gps y veo la posibillidad de acceder a la Cañada Real de Málaga a través de un camino que se aproxima al Arroyo de la Malacapa, y llega hasta la Fuente de la Arena y Los Horcajos, pero al llegar al lugar, comprobamos que un simpático propietario ha cortado la vereda pública, por lo que regresamos sobre nuestros pasos y salimos del Cerro de la Maldonada por el Camino del Convento, vamos, lo que hace todo el mundo, pero en sentido inverso. (El coito interruptus no figura en el track).

Esto nos permite acercanos al Pilar de la Munición.

Se trata de un abrevadero de unos diez metros de largo y que es frecuentado por vacas, doy fe.

Unos metros antes del pilar nos habíamos incorporado nuevamente a la CA-9107, por la que rápidamente llegamos al punto de salida. Al centro, Alcalá del Valle, en línea de horizonte, la Serranía de Ronda y a la derecha, las Sierra de Grazalema, por delante el cerro de Ronda la Vieja, dónde las ruinas romanas de Acinipo que algún día tengo que visitar.

Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.