sábado, 27 de octubre de 2018

LAJA DE LAS ALGAS-SILLA DEL PAPA-IGLESIA VISIGODA (25 OCT 2018)

Este sendero es un auténtico placer para quienes gustamos de lo salvaje y agreste y a pesar de su corta distancia, tendremos de todo, buenas pendientes que subir, matorrales que impiden el paso, cuevas, arboledas, unas vistas impresionantes y encima, el disfrute de un yacimiento arqueológico, todo ello supervisado por una grandísima colonia de buitres leonados que vigilarán nuestros pasos, siendo uno de los pocos lugares desde dónde podremos verlos a muy corta distancia.

En la cartografía aparece reflejada como "Laja de las Algas", aunque el acervo popular, la conoce como Laja de la Zarga o Sarga, resultado probablemente de nuestra tendencia a la contracción de las frases y palabras. Sea como fuere, se trata de una impresionante pared de arenisca que parece cortada a plomo y que pertenece a la Sierra de la Plata, un sistema montañoso de baja altura, en el término municipal de Tarifa y por dónde iremos alcanzando altura hasta llegar al punto más alto de esta sierra, el Pico de la Plata (458 mts de altura), dónde se ubica la conocida como Silla del Papa, una piedra tallada con forma de sillón a modo de trono y desde la que podemos divisar una amplia panorámica de todo el contorno y que además, da nombre al yacimiento arqueológico que allí se ubica.

La guinda al pastel la pondrá la visita a los restos de una iglesia visigótica, de reciente descubrimiento.

 Distancia: 6,51 kilómetros (track limpio).
Tiempo: 4 horas 49 minutos.
Dificultad: Moderada-Fácil.
Dejamos el coche en: 36º06.733'N - 5º45.945'W

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/laja-de-las-algas-silla-del-papa-iglesia-visigoda-25oct2018-29964538

El coche se queda en la Colada de Camarinal, para llegar aquí tenemos que coger la carretera que lleva al yacimiento de Baelo Claudia y tomar la salida hacia los Realillos de Bolonia. Serán unos tres kilómetros y medio desde el desvío.

Unas flechas amarillas nos marcan el camino, aunque viendo la concha de peregrino allí expuesta, lo mismo terminamos haciendo el Camino de Santiago. De momento nos conformamos con llegar al Observatorio Ornitológico, que queda justo a pié de pista.

Desde un primer momento tendremos contacto visual con la Laja de las Algas.

Tanto a izquierda como a derecha iremos dejando diferentes accesos a los cortijos de la zona.

Y llegamos al Observatorio Ornitológico. Con este rimbombante nombre se define a una casetilla de madera en regular estado de conservación y diseñado para observar a las aves pero llevándote una silla de playa o similar, las ventanas están muy bajas. WP CASETA.

Justo al lado tenemos la senda que deberemos seguir, que en sus primeros metros está muy bien marcada. El objetivo es llegar la zona marcada con la flecha naranja, lugar por donde haremos el asalto a la laja.

Sus paredes parecen estar cortadas con un cuchillo gigantesco. Desde aquí ya podremos ver el vuelo de inumerables buitres leonados y con un poco de atención, incluso los veremos posados por los salientes rocosos.

Por el camino tendremos la oportunidad de ver viejos muros incluso lo que parece ser un antiguo horno de pan. WP HORNO.

Me acerco a pies de la laja para cotillear un poco lo que me permite ver a lo lejos la Sierra de Fates y más a la derecha la Sierra de Enmedio.

Pegados a la laja se atisba un camino ¿llegará hasta dónde vamos? Preferimos seguir nuestro track, en este lugar y a pesar de que no se aprecian restos de derrubios, no podemos fiarnos, cualquier desprendimiento puede ser fatal. Estamos en una zona cubierta de eucaliptos que nos proveen de buena sombra.

Rápidamente el camino se hace muy difuso, incluso se pierde, pero realmente no existen problemas, mientras progresemos cerca de la laja y hacia su derecha, iremos bien y las posibilidades son varias.

Paramos un poco para tomar aire, a nuestras espaldas y a pesar del contraluz, podemos distinguir la Sierra de Enmedio y su parque eólico, el Monte de Moisés (tengo que investigar este nombre tan curioso) y nuestra vieja conocida, la Sierra de Bartolomé (visitada en marzo de 2015 y octubre de 2018).

En un par de ocasiones, utilizaremos las manos que serán mucho más cómodas que los bastones para salvar algún pequeño escalón.

El camino está un poco cerrado, pero este tramo es corto y los helechos están secos, en primavera está más oculta la senda.

Y llegamos a una pequeña sorpresa, un arco de sólida roca del que no había visto nunca una foto ni sabía que existía. WP ARCO DE LA ZARGA.

Tras varios metros de trepada, consigo llegar a él, disculpas por tan mala foto, pero me llevè la cámara encima y mi compañera de caminos hizo lo que pudo con el móvil y el contraluz.

Una especie de canchal, largo y empinado nos ralentiza el paso, pero la subida es fácil, está bien escalonado, así que piano piano.....


Como le dije que se quedara abajo para tomar unas fotos, pues llega ahora, ya me dormía. 😊

Este tramo tiene varios lugares con buenas vistas, desde uno de ellos y gracias a que la bruma ha despejado un poco, podemos ver las Sierras de Las Cabras, Aljibe (visitada en noviembre de 2015 y enero de 2014) y Caíllo (visitada en abril de 2014).

Impresionan los salientes rocosos de la laja, auténticas agujas al cielo.

El sol debe estar haciendo de las suyas, empezamos a ver caras por las piedras. WP CARA.

A nuestro frente una de las agujas y me parece ver una ruta de subida asequible a mis limitadas condiciones físicas, así que "payávoy".

Después de limpiar de algunas ramas secas el paso más cómodo, pues puedo disparar alguna foto, y sorprendo al grupo de buitres que vimos antes a bastante altitud en el vértice superior de la laja, pues que siguen tomando el sol, pero por debajo de nuestros pies, me miran entre curiosos e incrédulos, pero los pillé "in fraganti". WP ALTO.

Pasaron olímpicamente de mí, ni se inmutaron una vez me presenté abiertamente.

La ensenada de Bolonia en plenitud. A la derecha asoma un poco de la duna y la Punta Camarinal (visitada en octubre de 2017).

Y a mi derecha, nuestro siguiente destino, el Pico de la Plata y la Silla del Papa.

Mi compañera de caminos reposando a la sombrita, así da gusto.

La azuzo un poco para que busque el móvil y me inmortalice, ¡qué nunca salgo en fotos, leñe!. Pero nuevamente el contraluz nos juega una mala pasada. Ahora, a ver como bajo, subir subí bien, pero bajar suele ser otra historia.

Superada la bajada veo que el disfrutar de las vistas me ha pasado la factura, ¡bah! un arañoncito de nada. Recuerdo de algunas de las ramas secas en la subida.

En nuestro camino deberíamos toparnos con un largo muro que corre desde la Laja de las Algas, hasta la Silla del Papa, a través de la vaguada que los une. No debemos cruzarlo, bajaremos por dónde mejor se pueda, no alejándonos mucho de él y dejándolo siempre a nuestra derecha. WP MURO.

Debemos conectar con esa carretera que se ve a la izquierda del muro, así que cualquier camino vale.

En pocos metros, la carretera nos lleva hasta esta cancela por la que debemos pasar. ¡Cuidado que no se nos escape ninguna cabra!.

Antes de girar visita al yacimiento, nos hacemos la tradicional foto en el vértice geodésico.

Y por supuesto, en la famosa silla. Abrir los brazos, mirar al horizonte y dejar que el viento nos pegue en la cara es lo más parecido a volar que podemos sentir, con los pies en el suelo, bueno, con el culo en este caso. Dicen los entendidos que se trata de un santuario prehistórico con forma de silla tallada en la roca.

Al frente tenemos la Sierra de San Bartolomé, y por detrás tierras africanas, y a la derecha, Bolonia y su ensenada.

A nuestras espaldas vemos y de izquierda a derecha, un pelín de Atlanterra, la urbanización Cabo de Plata, Zahara de los Atunes, el cerro de La Atalaya y la Punta del Tajo y acantilados de Barbate (visitada en febrero de 2017), más al interior, Vejer de la Frontera (visitado en diciembre de 2017). Y al centro de la imagen, el Almarchal y su parque eólico.

Y a nuestra izquierda, las sierras de Saladaviciosa, Aljibe y más cercanas Fates y Enmedio.

Ya más descansados, nos vamos directamente al yacimiento que técnicamente se denomina Oppidum
Un oppidum es un término genérico que designa un lugar elevado, una colina o meseta, cuyas defensas naturales se han visto reforzadas por la intervención del hombre. Los oppidum se establecían, generalmente, para el dominio de tierras aptas para el cultivo o como refugio fortificado con zonas habitables.

Los estudios actuales sostienen que en el oppidum de la Silla del Papa se ubicó la Baelo Claudia prerromana, aunque se consideran dos periodos de ocupación, el primero que duró desde el final de la Edad del Bronce hasta el siglo II a.C., en la que fue abandonada, coincidiendo con la fecha de fundación de la Baelo Claudia que conocemos.  
Y un segundo periodo en época altomedieval, después de la larga fase de abandono tras la fundación y trayectoria urbana de la ciudad de Baelo Claudia durante el Imperio Romano.
El hábitat altomedieval estaba situado en la parte alta del yacimiento, sobre las ruinas del oppidum de época republicana, pero no se conoce su extensión ni su patrón organizativo, ya que por el momento sólo se han hallado algunos restos de muros deteriorados y algún resto de cerámica y tejas.

Lo primero que vemos antes de la cima, son unos símbolos tallados en la piedra del suelo, se trata de unos petroglifos de origen desconocido, pero muy repetido en las pinturas rupestres de la zona, como pueda ser la Cueva del Moro, que como viene siendo habitual, parece ser tampoco ese es su nombre tradicional, el señor José María, un viejo cabrero de la zona, nos contó que realmente el nombre con que siempre fue conocida fue la Cueva del Helechoso, que eso del Moro era invento moderno y en clara referencia a la zona más cercana a la playa, por la trasera de la urbanización Atlanterra que se la llama El Moro, pero que nada tiene que ver con los moriscos, y sí con un pequeño insecto muy abundante en la zona y de dolorosa picadura, conocido como "morito", negro y con cabeza roja.
Buscando por ahí, lo único que he conseguido encontrar es una especie de coleóptero Colaspidema atrum., bicho negro y tonos rojizos de unos 5 mm de tamaño, también conocido como "Cuca de la alfalfa", "negrillo" o "morito". Una plaga que causa importante destrozos en las plantaciones de alfalfa.

También nos habló de las muchas cuevas de la zona y que en algunas de ellas y hace décadas algún gracioso se dedicó a llenarlas de pintura, similando pinturas rupestres. Una enciclopedia viviente este José María, teníamos algo de prisa, pero en otro caso, hubiésemos hablado más tiempo.

Aquí una foto comparativa que nos permite ubicar perfectamente dónde están los petroglifos, tomando como referencia la escalera.

Seguimos perimetrando el cerro y llegamos a una piedra con forma singular, a mi me parece una tortuga y a su derecha una pila natural a modo de bebedero. WP TORTUGA.

Mi compañera de caminos dice que de tortuga "ná de ná", que es un buitre posado. Algo de razón no le falta.

Entre las altas paredes naturales, podemos ver muros que posiblemente cerraran los pasos. WP MURO11.

Y una pared con un par de hornacinas, dentro de la más alta podemos ver ¿un corazón?


WP CORAZÓN.

El lugar presenta tres ventajas que no podían sino atraer a las poblaciones que frecuentaban el Estrecho: formidables defensas naturales, formadas por afloramientos rocosos casi verticales, abundancia de agua en una fuente situada a los pies de estos afloramientos, y por último, una posición dominante que ofrece extensas vistas en todas direcciones. 
Podemos ver en numerosas localizaciones, el trabajo de tallado realizado sobre las paredes rocosas, adaptando su relieve a las necesidades locales y sobre las que se apoyaban casas y sus estructuras, así como entalladuras y mechinales.


Zona de reciente excavación. WP EXCAVACIÓN.

Porción de muro que parece rodear el yacimiento. WP MURO31.

En lo alto de una afloración rocosa encontramos lo que pudieran ser los "baños públicos del asentamiento". Una serie de pilas naturales con una serie de canales de desagüe que sí parecen ser obra de la mano humana. WP PILONES.




A lo lejos vemos, lo que sin dudas es la perla novedosa para nosotros de este sendero, la Iglesia Visigoda que fue construida sobre una necrópolis tardopúnica y esta a su vez, sobre un hábitat de la Primera Edad del Hierro.

El edificio eclesiástico, orientado de este a oeste, presenta una nave rectangular de aproximadamente 6,50 x 10 m y un ábside cuadrangular oblongo de 3,50 x 4,90 m, situado al este y ligeramente desplazado del eje. Al sur, la nave se abre a un anexo que da acceso a un ábside secundario orientado canónicamente al este. Al norte, dos espacios son accesibles desde la nave: una pequeña estancia al este y otro espacio no cerrado al oeste que corresponde quizá a una galería. De manera general, los muros están construidos en seco y no presentan cimentación, conservándose únicamente las primeras hiladas. Todos los suelos eran de tierra apisonada, excepto en el ábside.

Esta imagen corresponde a la zona B, el ábside. El ábside es el único espacio que presenta un pavimento de losas irregulares, conservado en tres cuartas partes de su superficie. En su centro se encontró caído un pilar monolítico cilíndrico de 1,20 m de alto por 0,48 m de diámetro (posiblemente un fuste de columna reutilizado), que corresponde al soporte de la mesa del altar con el loculus para las reliquias en su cara superior Al final del proceso de excavación se procedió a su levantamiento y a su reubicación en su posición original.

Aquí un primer plano del loculus, por definición genérica un loculus es un compartimiento arquitectónico o nicho que alberga un cuerpo, como en una catacumba, hipogeo, mausoleo u otro lugar de sepultura. En la antigüedad clásica, la boca del loculus podría cerrarse con una losa llana, como en las Catacumbas de Roma o escultural, como en las tumbas familiares de la antigua Palmyra. (Fuente: Wikipedia).


Aquí podemos apreciar el pavimento, exclusivo en esta estancia.

Zona A, la nave. En general, los muros de la nave son menos gruesos (de 0,68 a 0,75 m) que los del ábside y presentan una factura diferente, en aparejo simple: los bloques ocupan toda la anchura del muro y, según su talla, están colocados a soga o tizón, sin que exista una alternancia regular entre ambas disposiciones. Además del acceso al ábside, cuatro puertas se abren a la nave: dos al norte y una al sur, de unos 0,85 m de ancho, y una al oeste que servía sin duda de acceso principal. 
Esta estructura, aún en fase de estudio, delimita claramente un espacio reservado de dos metros de ancho delante del ábside con un probable acceso central ligeramente desviado respecto al ábside.
Un sondeo en el interior de la nave reveló la presencia de varios enterramientos en cista. Dos sepulturas, de forma ligeramente trapezoidal que estaban vacías, al menos en la parte que pudo ser excavada. La tercera y más pequeña, conserva parte de los restos de al menos un individuo adulto y una pequeña jarra cerámica.

La iglesia no es un edificio aislado, sino que está rodeado de dependencias anejas al norte y al sur.
Al norte, las estancias se caracterizan por una técnica de construcción diferente a la documentada en la nave: muros con doble paramento de bloques escuadrados y núcleo de tierra y cantos. Se trata de un aparejo menos cuidado, con menor frecuencia de sillares reutilizados y menor tamaño. Ambos departamentos están comunicados con la nave central. A la vista de las relaciones estratigráficas entre los muros de estos dos espacios y los de la nave, podemos afirmar que su construcción es posterior a la de la iglesia.

En el interior de ambos espacios se observan indicios de remodelaciones posteriores: sendos bancos corridos adosados a lo largo de los muros laterales de D, quizá relacionados con la reducción parcial del vano de ingreso, y una estructura angular adosada a las paredes de D, de peor factura y correspondiente a la última fase de ocupación del edificio. Estas transformaciones evidencian la adaptación del edificio a nuevos usos, quizá incluso posteriores a su uso litúrgico.


Al sur se abren dos estancias contemporáneas de la nave. En el nivel de destrucción de D1m se encontró, partido en dos, un pilar cilíndrico muy parecido al del ábside, aunque presenta un diámetro ligeramente superior (0,53 m) y posee en su cara superior un relicario cuadrangular en lugar de circular. Se trata del soporte de otra mesa de altar situada en el centro de este pequeño ábside secundario, que no estaba enlosado, pero conservaba una oquedad circular en el suelo de tierra apisonada que atestigua la posición original del soporte.

Los elementos de datación son todavía reducidos, debido a la escasez de material cerámico en los niveles de ocupación de la iglesia, pero se disponen de dos referencias importantes. Un fragmento de carbón hallado en una de las tumbas del interior de la iglesia ha sido datado por C14 entre 570 y 655 d. C., fecha que se inscribe muy probablemente en el periodo de uso religioso del edificio.

Una segunda datación C14 procede de un depósito orgánico carbonizado en un recipiente de cocina fracturado in situ, en la capa de destrucción que cubría el enlosado del ábside. Tiene un nivel de precisión interesante: 720-895 d. C. Esta horquilla cronológica concuerda con la tipología de la vajilla de cocina emiral hallada en esta excavación.

Mi compañera de caminos no tan entusiasmada con los restos arqueológicos, ojea el destino de una próxima salida.

Bibliografía: plano e información, obtenidos de la web Mélanges de la Casa de Velazquez.

Para salir de aquí tenemos dos opciones, o volver hasta dónde está la cancela por dónde entramos o efectuar un pequeño salto de la alambrada. WP SALTO ALAMB.

Conectamos con el camino cementado y sólo nos resta volver al coche.


Los deportistas de alto nivel usan los baños fríos para relajar la musculación, pues nosotros también, un magnífico baño en las aguas de la playa de Bolonia, ponen punto final a esta salida.

Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.