viernes, 25 de mayo de 2018

CASTILLO DE SOHAIL Y PASEO MARÍTIMO DE FUENGIROLA (10 MAY 2018)

En esta salida veremos los alrededores del Castillo de Sohail y continuaremos con un buen paseo por el Paseo Marítimo de Fuengirola.

Distancia: 5,4 kilómetros.
Tiempo: 3 horas 17 minutos. (con comida incluída).
Dificultad: Fácil
Dejamos el coche en: 36°31.586' - 4°37.740'

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:

https://es.wikiloc.com/rutas-a-pie/castillo-sohail-y-paseo-maritimo-fuengirola-10-may-2018-25143942

El coche se queda en un amplio y gratuito parking a pies del castillo. Y justo en una de las entradas rampa que nos llevarán a él.

El Castillo de Sohail se encuentra situado en plena desembocadura del río de Fuengirola, sobre una pequeña colina aislada que se eleva 38 metros sobre el nivel del mar y en el centro de la Autovía de la Costa del Sol. Esta circunstancia lo convierte en un mirador privilegiado de una amplia franja costera dominada por la Sierra de Mijas y en la que se inscribe el municipio de Fuengirola.

Una vez subidos los primeros metros nos encontramos un mirador desde dónde podremos tener magníficas vistas de parte del paseo marítimo y el coqueto rincón de Los Boliches.

Aunque se desconoce la antigüedad de la construcción original, se sabe que en el año 956 el califa Abderramán III mandó construir una pequeña ciudadela sobre las ruinas de un asentamiento greco-latino, sirviendo como viviendas en torno a una torre atalaya, con el fin de fortalecer las defensas costeras.

En el siglo XII los almorávides levanta un ribat de planta irregular y reforzado por torres, dando lugar a una alcazaba.

Aunque la fortaleza se levantó en piedra, debido a la multitud de moradores también se utilizó la mampostería con hiladas de ladrillos (sisitema muy utilizado por los árabes), el tapial y la sillería.

El recinto está construido en planta octogonal, con su acceso principal orientado al NW, para adentrarse en rampa con barbacana y adarve, dando paso al interior del recinto a través de una puerta torre que realza su arco de herradura.

La gran situación estratégica del lugar hizo que allí se asentaran fenicios, púnicos, romanos, musulmanes y cristianos, terminando el lugar convertido en una mezcolanza de estilos y materiales un tanto caótico.

En época romana el río Fuengirola era navegable para pequeñas embarcaciones.

Una colina de pequeña altura pero desde dónde se podía controlar tanto la llegada por mar como el acceso a la desembocadura del rio Fuengirola, lugar sin dudas dónde acudirían multitud de embarcaciones en busca de agua potable.
Actualmente esta desembocadura está cruzada por un pequeño puente de tirantes, llamado Puente de la Armada Española.

En 1485 fue conquistado por los cristianos, resultando prácticamente destruído durante el asedio y posteriormente reconstruido.

Desde su perímetro podremos observar todo el entorno que lo rodea.

En 1810 y en plena Guerra de la Independencia, el ejército francés se apodera de él.




No siendo hasta abril de 1812 cuándo el General Ballesteros toma Fuengirola y se apodera del castillo, volviendo a manos españolas.

En sus últimos tiempos fue ocupado por un destacamento de Caballería del Ejército Español, Fuerzas del Cuerpo de Carabineros y posteriormente por la Guardia Civil.

Al pie de la colina y junto al paseo marítimo aún se conservan piletas para garum, utilizadas por los romanos.

El río Fuengirola cuyo nombre original es río Gomenaro, nace por la unión del río Ojén y el río Alaminos, formando una red fluvial de unos 20 kilómetros de longitud y 118 kilómetros cuadrados. Por ambos márgenes discurre el parque fluvial, un agradable paseo para hacerlo a pie o en bicicleta.


El puente de la Armada fue inaugurado en 2006 y es un homenaje a los miembros de la Armada Española, tal y como reza en su placa conmemorativa: "La ciudad de Fuengirola en honor a los hombres y mujeres de la Armada Española". Es un puente peatonal colgante con una base central de hormigón y tirantes de acero.

Desde allí tenemos unas vistas privilegiadas de la desembocadura de las transparentes aguas del río Fuengirola.

Una vista atrás recién cruzado el puente nos deleita con una bonita imagen del mismo con el Castillo de Sohail al fondo.

Justo cruzado el puente nos incorporamos al Paseo Marítimo, que en estas fechas exhibe su imagen más tranquila y reposada, aunque esta paz durará poco. La alineación de sus hamacas y sombrillas así como la arena recién rastrillada provocan una paz interior difícil de explicar, un equilibrio perfecto.

Cada metro de playa está acotado por mallas y lonetas que permiten al usuario aislarse en parte, del bullicio del paseo marítimo. Como telón de fondo los cerros Guerreros y Calamorro en la Sierra de Mijas. En la cima de este último cerro se ubica el conocido como Valle de las Águilas.

El Valle de las Águilas se encuentra situado en el término municipal de la localidad malagueña de Benalmádena, en la cumbre del Monte Calamorro, a 770 metros de altitud y con unas magníficas vistas de la costa, allí se encuentra esta reserva dedicada a la cría y recuperación de diversas aves rapaces.
Se realizan diariamente las exhibiciones con las especies emblemáticas de las aves rapaces como son los halcones, águilas, búhos, buitres, etc y siempre volando en libertad en un escenario natural de singular belleza, con un telón de fondo donde el cielo malagueño y el Mediterráneo son los protagonista. Aunque fuera de este paseo, aquí os dejo un breve vídeo sobre el Valle de las Águilas al que hace algo de tiempo hicimos una visita, eso sí, subiendo y bajando en el telesférico.


El Paseo Marítimo de Fuengirola tiene una longitud total de siete kilómetros, nosotros sólo pasearemos por una porción.

Frente a la calle Cuesta encontramos uno de los cuatro palmerales situados en lugares estratégicos de la ciudad y conocidos como Parques de la Vida, una iniciativa municipal que busca ampliar los espacios verdes existentes entre el paseo marítimo y la playa.

Justo enfrente de la calle Oviedo encontramos una estatua de una mujer de torso descubierto y brazos extendidos y una leyenda que dice: Mediterranea.

Después de sobrepasar el club náutico deportivo, llegamos a lo que será el fin de nuestro paseo, estamos sobre la escollera, desde aquí podemos ver íntegramente la Playa de Santa Amalia y el rosario de edificios que discurren paralela a ella. Al fondo del todo izquierda, el comienzo de la Playa de El Ejido, lugar dónde iniciamos nuestro paseo.

Regresamos por el mismo lugar que fuimos, aunque con el paso algo más acelerado, es hora de comer y el hambre aprieta así que nos dirigimos al mejor chiringuito del paseo a dar buena cuenta de unas conchas finas y otros manjares. Aunque esto no nos impide dar un último vistazo al Castillo de Sohail, un lugar cargado de historia que ha conocido más culturas que la mayoría de los castillos del mundo.

En primer plano el lugar dónde se encontraron los restos romanos y depósitos de garum.


Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

martes, 15 de mayo de 2018

LAGUNA DE LA PAJA-PINAR DEL HIERRO (CHICLANA) 7 MAY 2018

En este sendero recorreremos dos enclaves tan fantásticos como desconocidos. En primer lugar veremos la Laguna de la Paja, un pequeño humedal estacional de unas 40 hectáreas y declarado Reserva Natural Concertada desde 1995 que se nutre casi exclusivamente del agua de lluvia, continuaremos el sendero dirigiéndonos al Pinar del Hierro, que estuvo a punto de desaparecer en las desaprensivas manos de los constructores de urbanizaciones, pero afortunadamente pudo reconducirse el tema aunque aún quedan trazas de lo que pudo haber sido uno de los mayores crímenes contra la naturaleza. Para evaluar la importancia de este pinar basta decir que en él podemos ver casi 400 especies vegetales, lo que representa un tercio del total de la provincia, de los que 23 son endemismos vegetales y 130 especies de invertebrados.

Distancia:6,53 kilómetros.
Tiempo: 2 horas 21 minutos.
Dificultad: Fácil.
Dejamos el coche en: 36º23.337'N - 6º08.134'W

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/laguna-de-la-paja-pinar-del-hierro-chiclana-cadiz-7-may-18-24879789

El coche se queda en una explanada al lateral de la carretera de las Lagunas y de uno de los caminos al Pinar del Hierro.

Justo al otro lado de la carretera está el conocido como Callejón del Borreguito, el cual debemos coger.

Caminaremos por asfalto algo menos de 300 metros hasta llegar al Camino de los Montes Universales.

Alli comienza la sorpresa del día, en los márgenes el abundante Chrysanthemum coronarium o Glebionis coronarium.
Del centro de una flor nace una nueva corona de pétalos y de su centro, nace nuevamente otra flor completa.

Este fenómeno puede deberse a la "fasciación", también conocida como crestación o cristación. En esta siguiente anomalía parece como si dos flores se hubiesen unido entre ellas.

Esta anomalía puede ser provocada por una mutación en las células meristemáticas, por una infección bacteriana, ataques de insectos o parásitos o daño químico o mecánico. Algunas plantas pueden heredar esta condición, pero no representan un daño mortal para el ejemplar. En esta tercera flor afectada, la anomalía surge bajo la corona de pétalos, de la que salen otras dos flores y a su vez y desde una de ellas, vuelve a nacer otra flor con su tallo verde.

Seguimos el paseo dándole vueltas a las posibles causas de las aberraciones, pero esto no nos impide disfrutar de otras flores que encontramos por el camino, en este caso se trata de Hedysarum coronarium.

Y de Lotus creticus.

Nos acercamos a una casa abandonada tras un gran charco, sorprendemos en el mismo a un variado grupo de aves entre las que destacan un par de cigüeñuelas comunes (Himantopus himantopus), dos ánades reales (Anas platyrhynchos), un zampullín común (Tachybaptus ruficollis)​, y el más sorprendente, que salvo el posible error en la identificación ya que salieron por patas, mejor dicho por alas conforme nos acercamos, un ejemplar de Ibis Eremita. Pienso para mis adentros: Si todo esto vemos en un charco ¿qué nos deparará la laguna?

Seguimos viendo flores, en este caso el conocido como Pepinillo del Diablo (Ecballium elaterium).

Hace poco comenzamos a andar por un terreno baldío y vamos dejando una alambrada perimetral a nuestra derecha que poco más adelante se abre y nos permite el paso. Al frente ya vemos la zona dónde está la laguna.

La vista no para de irse de "flores" y no puedo evitar fotografiar a la popular Biznaga (Ammi visnaga).

Estamos en el perímetro exterior de la laguna. La Laguna de la Paja es un humedal cuya cubeta se ha formado por la erosión del viento en un área prácticamente llana. De poca profundidad, se colmata con aguas temporales de lluvia, alguna escorrentía y de un pequeño acuífero.

La parte central (verde oscuro) está ocupada por eneas (Typha domingensis) y bayuncos (Scirpus lacustris) y en las zonas no colonizadas por éstas, podemos encontrar la Filigrana Menor (Myriophyllum alterniflorun), una hierba acuática de la familia de las haloragáceas. Y algunas estrictamente acuáticas como los ranúnculus.

A pesar de las expectativas de poder observar algunas especies más de aves, no es posible, tal vez por la lejanía con la que pasamos o tal vez porque no las había en ese momento, sea como sea, lo único que conseguimos ver fue esta bandada que a pesar del zoom, no consigo identificar.

La laguna también se caracteriza por poseer algunos endemismos, tales como Armeria Gaditana, Eryngiun galioides o Frankenia boissieri.

Y más flores, un malvavisco rizado  (Lavatera olbia).


Tolpis umbellata.

Escobilla morisca (Scabiosa artropurpurea).

Vamos caminando por una zona adaptada, dos hileras de troncos marcan el camino por el que debemos pisar, pasa que el abandono de la zona y lo poco visitada que está, pues hace que este camino pueda pasar desapercibido.

En el tramo final del camino de la ruta correspondiente a la laguna (estamos haciéndola al revés, caso de entrar por la entrada principal, esta zona sería el comienzo), encontramos varios tramos de pasarelas que nos permiten pasar sin mojarnos y de paso servir de protección a los anfibios que por allí habitan.

A la postre, este será la única zona húmeda que podremos ver, aparte de la superada por las pasarelas.

Con un poco de paciencia podremos ver alguno de los anfibios que por aquí viven, entre los que destacan: el Gallipato (Pleurodeles waltl), es el mayor anfibio urodelo de Europa, un tritón que puede llegar a alcanzar los 30 cm de longitud. El tritón pigmeo (Triturus pygmaeus). El Sapillo Pintojo (Discoglossus galganoi), un endemismo ibérico que sólo podemos encontrar en Porturgal y parte occidental de la España peninsular. Y el Sapo de Espuelas (Pelobates cultripes), habitual en charcas estacionales con fondos arenosos, se caracteriza por protegerse ante la falta de agua excavando un hoyo en la tierra y permaneciendo enterrado en él hasta que las condiciones climáticas cambian.

Thapsia villosa.

Una curiosa flor, parece la cara de un pirata con su sombrero característico. Se trata de Tetragonolobus purpureus. Fácil de encontrar en prados húmedos sobre suelos arcillosos del sur de Europa y norte de África.

Y como última flor de esta muestra de las que podemos encontrar en la laguna,  os pongo al Rapónchigo o Ruiponce (Campanula rapunculus). Planta utilizada como cicatrizante de heridas y como astrigente. Su raíz es comestible y se emplea como aperitivo en la preparación de ensaladas.

Hemos salido del entorno de la laguna y ahora nos toca andar por un carril que discurre paralelo a la carretera N-340,  en apenas un kilómetro llegaremos a los dominios del Pinar del Hierro.

Aunque este tramo está carente de interés, a mitad del mismo encontraremos un grupo de almeces (Celtis australis), árbol ornamental con unos frutos que encantan a los estorninos.

También tendremos una vista general del terreno ocupado por la laguna y zonas limítrofes.

Con mucho cuidado cruzaremos la carretera, esta vía tiene mucha circulación, en busca del camino de Juan Cebada.

En pocos metros, volvemos a pisar tierra, gracias a Dios. Un carril a la derecha nos introduce de lleno en el pinar.

El Pinar del Hierro-La Espartosa, tiene una superficie de unas 50 hectáreas y tiene una gran importancia desde el punto de vista botánico, baste señalar que aquí podemos encontrar casi un tercio de todas las especies en el conjunto de la provincia, algunas de ellas vulnerables incluso en peligro de extinción.

Para no aburrir, sólo pondré algunas de las especies que encontramos en nuestro camino. 
Cistus lanadifer.

Cistus crispus.

Ranunculus repens.

Cistus ladanifer subsp. africanus.

El Pinar del Hierro se caracteriza por sus amplios y paralelos caminos que lo parcela longitudinalmente.

Centaurea aspera.

Aristolochia baetica.

Entramos por uno de los seis accesos oficiales que tiene el pinar.

Thapsia villosa.

Omphalodes linifolia.

Iberis pectinata.

 Iris latifolia.

Llegamos a la zona de caleras. Los hornos de cal o caleras se utilizaban para obtener cal a partir de piedras, fundamentalmente calizas y calcoareniscas. Tenían unos cuatro metros de profundidad que se recubrían interiormente por un muro de piedra que se elevaba del suelo unos dos metros.

Las piedras que se querían transformar se disponían cubriendo interiormente la calera, colocando en la parte central el material combustible.

Una vez montada se recubrían de barro y se prendía por una puerta, manteniendose el fuego durante 48 horas.

Hemos tomado altura y esto nos permite convertir el pinar en un inmenso mar verde. A lo lejos izquierda podemos ver Medina Sidonia, al centro y en línea de horizonte la Sierra del Aljibe, pudiéndose distinguir sus tres principales alturas.

Llegamos al que llamo "Cerro de las aceiteras" , por algún motivo desconocido por mí, este desprotegido cerro tiene un alto poder atractivo para este insecto, conocido como Aceitera o Curita (Berberomeloe majalis). Se encuentran a decenas, mientras que en el resto del pinar, es muy extraño verlas y cuándo lo hacemos, son ejemplares solitarios o en pareja raramente.

De nuevo la inmensidad verde con esas cicatrices que son los caminos que la subdividen en parcelas.

Llegamos al Punto Mágico del Cerro de la Espartosa.

Desde el punto magico tendremos, probablemente, la mejor vista aérea de todo el lugar.

Sin esforzarnos muchos a lo lejos podemos distinguir: la Torre de Comunicaciones de Telefónica con sus 114 metros de altura, Cádiz y el Puente de la Constitución, la torre de alta tensión de Puntales, las grúas pórtico de Navantia Puerto Real, más cercano, Chiclana de la Frontera y su Ermita de Santa Ana.

Para volver al coche sólo nos queda bajar por este cortafuegos y pillar ese camino que vemos abajo hacia la izquierda.

Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.