viernes, 4 de mayo de 2018

RUTA DE LOS ESTEROS-SALINA SANTA MARÍA DE JESÚS (CHICLANA) (PARQUE NATURAL DE LA BAHÍA DE CÁDIZ) 30 ABR 2018

Este sendero discurre por el margen derecho del río Iro y dentro del Parque Natural de la Bahía de Cádiz en el término municipal de Chiclana de la Frontera. Nos permitirá conocer las diversidades de fauna y flora del entorno, así como las salinas e infraestructura que las conformaban.
En un primer tramo atravesaremos el parque municipal de Las Albinas del Torno, espacio empleado como campo de regatas. Poco después se llega a la salina del Cañaveral y a la Salina Santa María de Jesús, dónde se ubica el Instituto de Medio Ambiente de la Mancomunidad de la Bahía de Cádiz. Esta ruta llega a las cercanías de la desembocadura del río Iro en el caño de Santi Petri.

Distancia: 5,7 kilómetros.
Tiempo: 1 hora 36 minutos.
Dificultad: Fácil.
Dejamos el coche en: 36°25.567'N - 6° 09.335'W

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/ruta-de-los-esteros-salina-santa-maria-de-jesus-chiclana-parque-natural-de-la-bahia-de-cadiz-30abr1-30151812

El coche se queda un aparcamiento existente en el Polígono del Torno justo al lado de la estación depuradora.

También existen allí unas pistas de skate que hacen las delicias de niños y no tan niños.

Durante bastante rato iremos dejando el río Iro a nuestra izquierda. Este río se origina a partir del encuentro del río Salado de Medina Sidonia y el arroyo del Palmetín y desemboca en el caño de Santi Petri. Su nombre parece que deriva de Liro o Tiro, debido a que la ciudad fue fundada por fenicios tirios, de los que se ha encontrado un importante asentamiento en lo que actualmente se conoce como "Cerro del Castillo".

A nuestras espaldas se encuentra Chiclana, y en su "skyline", destacan la Iglesia de San Juan Bautista también conocida como Iglesia Mayor (1), el Puente del VII Centenario (2), puente azul para los lugareños y la Ermita de Santa Ana (3) situada en el cerro de igual nombre.

La Iglesia Mayor es de estilo neoclásico. Se empezó a construir en 1776 bajo la dirección de Torcuato Cayón y tras múltiples vicisitudes el templo se consagró en 1814, fue construida sobre los terrenos de una anterior iglesia del siglo XVI.

El Puente del VII Centenario fue inaugurado en marzo del año 2000, conmemora el séptimo centenario de la fundación de la ciudad, que entró en la historia cuándo Fernando IV donó sus tierras a Don Alonso Pérez de Guzmán, Guzmán el Bueno para los amigos, en agradecimiento por su heróica defensa de la plaza de Tarifa en 1294.

La Ermita de Santa Ana también fue un proyecto de Torcuato Cayón. Construida entre los años 1772 y 1774 en el lugar ocupado por un molino de viento. Es de estilo mozárabe a pesar de pertenecer a la época del Neoclásico. En su interior existe un pequeño altar dónde se ubica una escultura de Santa Ana con la Virgen niña, obra del escultor genovés Domingo Gisardi.

A nuestra derecha encontramos las instalaciones de un club náutico que utiliza el entorno salinero como campo de regatas.

A nuestra izquierda queda el nuevo cauce del río Iro, este cauce fue una de las consecuencias del grave desbordamiento sufrido en la ciudad en 1965 y a la derecha las instalaciones de la salina de Santa Teresa la Nueva.

El Iro fue navegable durante siglos, basta señalar que en 1675 existían censadas un total de 57 embarcaciones.

Llegamos a las inmediaciones de la Salina de Carmen de Bartivás, también abandonada como se desprender de la saturación de algas, una mezcla de algas filamentosas con la lechuga de mar (ulva lactuca) cubren toda la superficie.

A lo lejos ya vemos la casa salinera, el Institituo de Medio Ambiente y el Museo del Mar, que llenan este sendero de contenido.

Nos encontramos un puente desde el que podemos ver el lugar dónde se unen el antiguo y el nuevo cauce del rio Iro.

Y la entrada real a la Salina de Santa María de Jesús.

Una salina tradicional se distribuía en cuatro zonas perfectamente delimitadas y unidas entre sí por compuertas: Esteros, Vueltas de Retenida, Vueltas de Periquillo y Cristalizadores o Tajería. Si queréis saber más sobre el funcionamiento de una salina podéis verlo en este link. Esto que vemos aquí corresponde a la penúltima etapa, las vueltas de periquillo que al igual que las vueltas de retenida, tienen forma de laberinto y permiten que el agua vaya evaporándose.

A lo lejos vemos la Casa de las Pastorita, en la salina de igual nombre y hoy dedicada al cultivo marino.

En la explanada del Museo de la Sal encontramos esta pintoresca caseta.

En el centro, una casa salinera restaurada, el los ya nombrados Instituto y Museo del mar, también existe un bar.

La vena fotográfica no deja de encontrar motivos pictóricos.

Al otro lado del Caño de Bartivás la Salina de Los Hermanos, y sus blancos montes salinos.

Además de la clásica vegetación de marisma, como espartinas, armajos, sapinas o saladillos también encontramos una variada vegetación florecida que dan un toque de color al verde oscuro y pardos de las anteriores.


Entre ellas podemos encontrar Cistanche phelypaea, planta parásita que florece de febrero a abril, tiene la particularidad de que carece de clorofila y por tanto, no puede realizar la fotosíntesis, por lo que depende de un huésped para poder nutrirse.

El Tamarix africana en plena floración.

Dos variedades de Chrysanthemum-coronarium. Que inundan los márgenes de cualquier camino.


Hedysarum coronarium, conocida como zulla. Una planta apta para consumo animal y que en determinados lugares se cultiva para tal fin, aunque necesitan ser inóculadas con rhizobium (bacterias que fijan el nitrógeno en el suelo) específico para la siembra en terrenos donde no se ha dado previamente.

O la tan humilde como hermosa Convolvulus sabatius.


Aunque suelen avistarse numerosas aves de marisma, hoy sólo pudímos ver grandes concentraciones de gaviotas patiamarillas, ánades reales y alguna limícola aislada.

Ya de regreso y justo al lado del puente encontramos un gran número de eneas, planta típica de humedales de agua dulce o ligeramente salada y que nos depararon un gran sorpresa.

En ellas se cobijaban centenares de pollos de ánades reales (Anas platyrhynchos). Aquello parecía una guardería infantil o un lugar de protección ya que adultos no vimos ninguno, cosa extraña ya que las "mamás pata" no se separan de sus crías para nada. Probablemen se ocultaban en el interior.

Y esto es todo, amigos. Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

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