jueves, 25 de enero de 2018

LAGUNA DE TORROX (JEREZ-CADIZ) 23 ENE 2018

Desde hace tiempo queríamos visitar la controvertida Laguna de Torrox en Jerez de la Frontera, sabíamos por la prensa que se había efectuado una importante actuación sobre ella. Así que esta tarde soleada de martes fue el día.

Distancia: 4,83 kilómetros.
Tiempo: 1 hora 34 minutos.
Dificultad: Fácil. Es un simple paseo por suelo adoquinado.

Dejamos el coche en: 36º39.890'N - 6º09.271'W

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen (track por otra parte, totalmente prescindible):
https://es.wikiloc.com/rutas-a-pie/lagunas-de-torrox-23-ene-2018-jerez-cadiz-22238189

Al no saber absolutamente nada sobre ella, lo primero que nos extrañó fue la notable diferencia entre lo que señalaba la cartografía de Ráster, que la marcaba como una pequeña mancha azul y el track descargado (señalado en magenta), mucho más grande y que en nada se parecía. Así que con la incertidumbre de no saber que nos encontraríamos, nos fuimos para allí. Una vez realizado y buscada información todo quedó claro.

Aparcamos el coche en la Calle Irlanda, una de las numerosas calles de las urbanizaciones que rodean la laguna y situadas en la zona sur de Jerez y muy próximos al centro comercial Área Sur.

La laguna original que era una laguna endorréica (sometida a un proceso natural de llenado estacional y desecasión estival) ha desaparecido y en su lugar se construyó un gran lago con dos lóbulos, aunque para ser más exactos habría que llamarlo estanque, al ser un sistema cerrado sin regeneración de agua y controlado por unas compuertas que se abren o cierran según la estación del año.

Está situada en la zona de Guadabajaque, topónimo árabe que significa "el río de las redes" y ocupando parte del cauce original del arroyo de igual nombre.
A pesar de ser un entorno artificial, lo primero que vemos es que los márgenes están totalmente cubiertos de vegetación, en algunos casos con eneas (Typha latifolia) y plumeros (Cortaderia selloana), en otros, como este de la foto, por tarajes (Tamarix gallica), algo fantástico para las aves ya que tienen más protección pero no tan bueno para el espectador. Por momentos me recordó el complejo endorreico de Puerto Real (visitado en marzo de 2016) y en el que es casi imposible ver nada.

Afortunadamente en este primer tramo existen espacios suficientes que nos permitirán ver algunas aves, lástima no tener el objetivo adecuado para haber sacado primeros planos. Esta primera que vemos es una focha común (Fulica atra) que nada plácidamente entre la hierba seca.

También nos encontramos con el cada vez más numeroso cormorán (Phalacrocorax carbo).

Ambas lagunas tienen una capacidad de 446.998 metros cúbicos.

Queremos tener una vista algo más elevada así que nos subimos a una loma lateral, muy bien cuidada, y con pinos carrascos (Pinus halepensis).

Desde arriba tenemos una vista diferente de esta primera laguna. Realmente es sólo una, pero a efectos visuales son dos.

El segundo tramo se une al primero a través de un estrecho canal, sobre el que discurre una carretera.

Este tramo parece no ser muy grande, pero la vista engaña, incluso es más bonito y está mejor equipado que el primero.

Podemos ver muchas más aves, en este caso, nuevamente fochas comunes.


Debe haber una fiesta por aquí.

Incluso un contínuo chapoteo en el agua nos indica que algo pasa. Unas enormes carpas (Cyprinus carpio) parecen enloquecidas.

Ahora nos lo explicamos, en una rampa varios niños y no tan niños, están dando de comer a todo bicho viviente y por eso tanto alboroto.

Al ágape no quieren faltar una hembra de ánade real (Anas platyrhynchus) y tres enamoradizos machos.


 Al igual que en la primera laguna, aquí también hay una isleta central.

Y bastante arbolado, entramos en una zona dónde están plantados los falsos pimenteros (Schinus molle).

Al frente, lo que creo es la Loma de los Toruños.

También podemos ver bastantes gatos que se mueven con soltura por las orillas, sin dudas, tienen que haber encontrado una buena fuente de alimento entre los pollos de las aves que por allí crían y la comida que seguro algunos les dejan.

Seguimos rodeando la segunda laguna y llegamos a un puente.

Justo atravesarlo y vemos una canalización que debe servir como canal de desagüe, caso de subida de nivel del agua.

Otro macizo de pino carrasco (Pinus halepensis).

Entre las ramas de un fresno deshojado (Fraxinus angustifolia), vemos un nido, probablemente de una curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala).

Ahora es el turno de algarrobo (Ceratonia siliqua).

A continuación una especie de paseo con hiladas de tarajes (Tamarix gallica). Me resulta curioso que sea la variedad gallica la plantada y no la africana que es la habitual por nuestras tierras, aunque el porte arbustivo y las acículas más finas y compactas de Tamarix gallica la hacen más atractiva.

Los "alimentadores de aves y carpas" siguen su frenética actividad .

Sobrepasamos nuevamente la carretera y llegamos al lugar más estrecho que une ambas porciones de la laguna y dónde se encuentra un sistema de compuertas dispuestas para regular la lámina de agua, según la época del año, incluso en otros casos en los que interese separar ambos lóbulos.

Este segundo tramo es mucho más bonito y creo que incluso más grande que el primero.

Un escuálido cinamomo (Melia azedarach)  que aún conserva sus venenosas drupas que en pequeñas dosis tienen efecto narcotizante.

En un amplio llano cubierto de césped encontramos varios ejemplares jóvenes de ombús (Phytolacca dioica), un árbol procedente de Sudamérica que según dicen, trajo por primera vez a Europa un hijo de Cristóbal Colón.

Ya cerca del punto de partida, también reconocemos varias lagunarias (Lagunaria patersonia), vulgamente conocida como el árbol "pica pica", debido a los pequeños pelos, casi invisibles, que se encuentran dentro de las vainas de semillas y que, si las vainas de semillas se abren, pueden alojarse en la piel como pequeñas púas de vidrios rotos, causando un gran dolor.

Y con esta última foto, casi en el sitio de partida, damos por finalizado este agradable paseo, este lugar que con un poco más de atención y mejoras en el arbolado, podría convertirse en una buena atracción turística y no digo nada si lo dotasen de algún sistema de filtración que renovara el agua. Lo más difícil está hecho. El modelo a seguir podrían encontrarlo en el Parque de las Palomas de Marbella.

Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

martes, 23 de enero de 2018

LLANOS DEL RABEL-CAMINO DE LOS PINSAPOS (GRAZALEMA-CADIZ) 20 ENE 2018

Esta ruta se ubica dentro del Área de Reserva del Parque Natural de la Sierra de Grazalema a través de una pista forestal que nos llevará directamente a los Llanos del Rabel, en pleno corazón del área de reserva, un lugar dónde se respira paz en todos los sentidos, pero rodeados de los lugares más emblemáticos y salvajes del parque, como pueden ser: la Garganta Verde, la Sierra de Zafalgar, el Pinsapar en la Sierra del Pinar y la Sierra de las Cumbres y su mítico San Cristóbal.

Lástima que al ser este camino una pista forestal excesivamente cómoda y por dónde incluso transitan vehículos a motor y de ida y vuelta, pierda todo el encanto que podría tener, aunque esta personal decepción se arregla cuándo iniciamos la segunda parte del trayecto, el conocido como Camino de los Pinsapos, una pequeña ruta circular en la que se disfruta de la auténtica naturaleza en un recorrido casi mágico, si nos dejasen allí en enmedio sin saber dónde estamos, con toda seguridad pensaríamos en algunos de los canutos o bosques cerrados del Parque Natural de Los Alcornocales, con los que este camino guarda total similitud.

Para realizar esta ruta es necesario pedir permiso a la Oficina del Parque Natural de El Bosque, en el teléfono 956709733 os darán instrucciones de como solicitarlo, existiendo la posibilidad de tramitar dicha solicitud por correo electrónico, lo que sin dudas es una gran facilidad para todos los que vengamos de fuera. Desde aquí mi agradecimiento a Amaya, cuya amabilidad y eficacia hacen que el trámite sea tremendamente sencillo.

Distancia: 11,12 kilómetros
Tiempo: 4 horas 37 minutos
Dificultad: Fácil.
Dejamos el coche en: 36º48.247'N - 5º23.383'W

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/llanos-del-rabel-camino-pinsapos-20-ene-2018grazalema-cadiz-22179707

El aparcamiento se encuentra en el lateral de la carretera CA-9104, entre el kilómetro 9 y 10, en las proximidades del Puerto de los Acebuches. No nos hemos bajado del coche y ya nos llama la atención una vieja conocida, la Sierra de Líjar (visitada en diciembre de 2013 y en marzo de 2016).

Y más a la derecha, la Sierra del Gastor con el Lagarín y Las Grajas (visitados en abril de 2015), el cerro Malaver y en línea horizonte, la Sierra del Tablón (visitada en abril de 2017).

La entrada al sendero la tenemos al otro lado de la carretera, allí también es posible aparcar.

Una cancela nos indica que iniciamos el sendero, me sorprende un cartel que prohíbe la circulación de bicicletas. La escalera de la izquierda será nuestro lugar de paso.

Comento lo de la bicicleta porque tras la cancela, una señal de tráfico regula la velocidad máxima para vehículos a motor, que por las evidentes rodadas y como más tarde comprobaremos, son de paso más frecuente de lo deseado. Algo bastante curioso para ser uno de los lugares de máxima protección del parque. 
A nuestro frente vemos el cónico Cerro de los Ballesteros (1.042 mts) y tras él, la Sierra del Pinar.

A nuestra derecha y por debajo, llevaremos el cauce del Arroyo del Pinar y por encima la zona de Las Laderas.

Y más a la derecha, la garganta formada por el arroyo que se forma por la confluencia de aguas del Arroyo del Pinar, Arroyo de los Ballesteros y Arroyo de Los Volcanes y que a esa altura conocemos como Arroyo del Bocaleones. La Garganta Verde (visitada en junio de 2013) es sin dudas, la estrella del Parque Natural de Grazalema.

Podemos ver como discurre el camino que debemos seguir, en constante bajada y tangenciando el Cerro de los Ballesteros (también conocido como Cerro El Montón), y que nos llevará hasta el corazón de los Llanos del Rabel.

También empezamos a tener una vista parcial de la Sierra de Zafalgar y el Cerro del Pilar (1.294 mts).

Un cartel indicador nos indica la situación de una calera, sistema tradicional para procesar la roca caliza para obtener cal. WP CALERA.

Tras pasar el cauce seco del Arroyo de los Balleteros nos encontramos otra calera, esta vez sin ninguna señalización y en muy mal estado. WP CALERA2.

También nos llama la atención una antigua canalización de agua, ya vimos algunas porciones en la parte alta, pero aquí el tramo completo es mucho más grande, a la postre podremos comprobar que dicha canalización se extiende por ambos márgenes del Arroyo del Pinar, o sea, el lugar por dónde caminamos.

A pesar de las intensas lluvias que hemos tenido recientemente, el cauce y salvo algunos tramos, está completamente seco.

La Sierra de Zafalgar se nos muestra completa y ahora podemos ver también el Cerro de la Cornicabra (1.289 mts).WP VISTA ZAFALGAR.

La Sierra del Pinar y su mayor altura y techo de la provincia de Cádiz, el Pico del Torreón (1.654 mts) (visitado en mayo de 2014). En su escarpada ladera, la mancha verde del Pinsapar.

A su izquierda continúa con el Pico San Cristóbal (1.554 mts) ya en la Sierra de Las Cumbres. Al centro derecha de la foto también tenemos una primera vista de los Llanos del Rabel.

Una toma más cercana de los llanos y de una caseta gestionada por la Agencia de Medio Ambiente y dónde se ubica un vivero de pinsapos y otras especies de la zona aunque para ser sinceros, he de decir que no vi en ella ninguna infraestructura clásica de los viveros.

Cerca del llano nos saldremos de la pista, un cartel marca el desvío. Hemos visto una variada vegetación en la que destaca el alcornoque, aunque también veremos algarrobos, encinas y quejigos. WP DESVIO DERECHA.

Y nos dirige hacia un puente de madera que cruza el Arroyo del Pinar.

Que en este tramo también va seco.

Desde aquí abajo la Sierra del Pinar se nos muestra como un muro infranqueable, y la mancha verde del Pinsapar (visitado en mayo de 2015)  refleja en toda su grandeza.

Pronto volvemos a la aburrida pista, ya dentro de los Llanos del Rabel.

Nos cruzamos con un perezoso de turbias aguas. WP POCETA.

Un cómodo mirador frente a la sierra nos puede servir para un ligero descanso o simplemente como parada para disfrutar del lugar. WP BANCADA.

Y algo más adelante, un abrevadero. WP ABREVADERO.

Se trata de la Fuente de Frías o Pilar del Rabel. También tendremos un primer contacto con los pinsapos, aunque sin lugar a dudas, han sido plantados "ex-profeso" en su cabecera.

En uno de los extremos encontraremos el conocido como Depósito del Llano del Rabel. WP DEPÓSITO.

Está repletito de cristalinas aguas. Aquí acaba el sendero "Llanos del Rabel".

Un cartel nos indica la segunda parte del recorrido, un pequeño circular llamado "Camino de los Pinsapos" que nos llevará a través de un espeso bosque mediterráneo y que fácilmente podría ser confundido con cualquiera de los senderos que podemos ver en el Parque Natural de Los Alcornocales. 

Sin dudas, este tramo es mucho más bonito e interesante que la insulsa pista. 

A nuestra derecha nos encontramos un monolito en recuerdo de Fernando Molina Vazquez. WP MONOLITO.

Nuevamente vadeamos el Arroyo del Pinar.

Encontramos otro depósito a nuestra derecha. WP DEPÓSITO2.

Un giro a la izquierda nos introduce de lleno en este mágico lugar. A pesar de lo cerrado del lugar, el camino está perfectamente marcado y dispone de innumerables tramos escalonados a base de piedras o troncos que nos facilitarán el paso por el húmedo y sombrío lugar.

Además de quejigos, madroños, o espinos albares podremos ver plantas tan peculiares como el torvisco macho (Daphne laureola), la bella rosa albardera (Paeonia broteroi) y la singular hierba ballestera (Helleborus foetidus), usada en la antigüedad para envenar las puntas de las flechas.

Si me sueltas por aquí sin saber dónde estoy, sin dudas apostaría por cualquiera de los bosques de los Alcornocales, siendo este sendero uno de los pocos de este tipo dentro del Parque Natural de Grazalema.

Podemos ver el Cerro del Montón por su cara sur.

El camino que hasta ahora era claramente ascendente, empieza a bajar. Y cuándo empezábamos a pensar que el nombre de "Camino de los Pinsapos" era un poco gratuito y que no veríamos ni uno, bueno vimos algunos pequeños pero de repoblación, llegamos a una pequeña pero vieja y densa masa de pinsapos. WP ZONA PINSAPOS.


Este camino tendrá unos dos kilómetros de longitud por lo que pronto volvemos al punto de partida, un pequeño paso nos abre camino nuevamente a los Llanos del Rabel.

Nos llama la atención un quejigo con unas curiosas oquedades en su tronco.

Pero no reparo en su gran tamaño hasta que mi compañera de caminos juguetea un poco y me permite comparar proporciones.

Una especie de paso pontón nos devuelve a la pista, a partir de aquí es el mismo recorrido al de llegada.

Este pontón hace funciones de una pequeña represa que permite acumular algo de agua en el cauce de este pequeño donante del Arroyo del Pinar.

Ya de vuelta vemos como en la otra vertiende de la garganta, existe otra canalización de agua que la recorre casi por completo.

En la venida no nos percatamos de este árbol que prácticamente se conserva paralelo al suelo, un pequeño desprendimiento de piedrecillas hace que miremos hacia él y comprobemos como desafía la Ley de la Gravedad, mucho me temo que no tardará en caer.

A punto de llegar al coche y con algo de pena por estar acabando la ruta, doy una mirada atrás y veo una última fotografía que tomar, el sol de cara y fuera de encuadre por motivos obvios, tres aviones tirando unas líneas de fuga y entre ellos y casi imperceptible, la luna. Todo ello sustentado por la Sierra del Pinar y el Cerro de los Ballesteros. Lástima que el contraluz no me permitiera mayor detalle.

Durante el recorrido pudimos ver varios carteles en los que a este lugar se le llamaba de forma diferente, en uno ponía Llanos del Rabel, en otro Llanos del Ravel y en otro Llanos del Revés, así que si el técnico que hizo la información no se aclaró con el nombre, yo tampoco puedo deciros cual de ellos es el más correcto. Aunque por simple eliminación podríamos afirmar que se trata de Rabel, el rabel es un instrumento de cuerdas de origen árabe y ya sabemos que por estos lugares estuvieron alguna temporada. Ravel con V sólo podría referirse al Maurice Ravel, ese músico obsesionado por la perfección y que compuso cientos de obras pero al que sólo conocemos por su famoso Bolero. Con respecto a nombre Revés pues simplemente parece una aberración fonética procedente de Rabel.

Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.