domingo, 17 de noviembre de 2019

MUSEO ARQUEOLÓGICO DE ESPERA (15 NOV 2019)

El Museo Arqueológico de Espera (MAE), abrió sus puertas en Octubre de 2007, con el fin de recoger la historia arqueológica del municipio serrano y alberga una colección representativa de las culturas que se asentaron en el término municipal en los yacimientos arqueológicos de Carissa Aurelia y Esperilla donde está documentado un poblamiento continuado desde el neolítico hasta el medievo.

Los yacimientos de Carissa Aurelia y Esperilla, además de diversos pequeños hallazgos dispersos por el municipio, han otorgado una gran cantidad de material arqueológico que ahora se presenta en esta instalación permanente.


Destacan en ella, sobremanera las piezas zoomórficas proporcionadas a lo largo del tiempo por el yacimiento de Esperilla. Se trata de grandes esculturas de época ibero-romana (siglos IV-II a.C.): cinco leones, un verraco, un ciervo, un guerrero y una dama. Junto con éstas, se muestran piezas de un amplio abanico cronológico procedentes del yacimiento de Carissa Aurelia.


León ibero-romano del siglo III y II a.C. hallado en el Cerro de Esperilla. Está catalogada como figura de león con cabeza de ternero. ¿?

Sin dudas, lo más llamativo de estos leones es la cabeza, todas presentan el rostro vuelto hacia quién los mira y las fauces y ojos se representan con fiereza.

Asimismo se observa una evolución desde formas arcaicas en las que la cabeza se trabaja de forma separada al resto del cuerpo (los llamados prótomos), para pasar a unas realizaciones en la que no existe la línea divisoria cabeza-cuerpo. Esta evolución se manifiesta también en la melena, pasando de un esquematismo basado en mechones escalonados a una mayor plasticidad de tirabuzones y melena desorganizada.

El Museo Arqueológico de Espera ofrece una exposición permanente sobre el mundo funerario ibero-romano, con información sobre las características e importancia de los ritos en la época.


Así, en distintas urnas se muestra un rico material prehistórico: hachas pulimentadas, láminas de sílex y cerámica neolítica. Asimismo, figuran diversos elementos de carácter orientalizante (de los siglos VI-V a.C.), junto con cerámica romana de los siglos III-I a.C. Carissa Aurelia tenía la prebenda de poder acuñar sus propias monedas, pudiendo verse un amplio muestrario de ellas.
 
La pondera, en latín pondus, o pesa de telar es una pieza de cerámica o piedra que hace de peso para tensar los hilos de la urdimbre de un telar. Se encuentran pesas de telar de distintas formas, tamaños y materiales.


También podemos ver el famoso ladrillo (Crismón cristiano) con representación en el centro de un crismón, monograma formado por la superposición de las letras griegas X (ji) y P (rho), las dos primeras del nombre de Cristo y las letras Alfa y Omega, primera y última del alfabeto griego  que simbolizan a Cristo como principio y fin de todas las cosas. Arriba del crismón se puede leer AELIA y en los laterales del mismo, a la izquierda se puede leer VIVE y a la derecha URS.

Carissa Aurelia fue habitada sin interrupción desde el final del Paleolítico hasta la época medieval, habiéndose encontrado numeros hallazgos pertenecientes a la etapa prehistórica y a las culturas ibero-turdetanas. Sin embargo, es en época romana cuando la ciudad cobra mayor importancia y se convierte en un importante enclave dentro de las ciudades romanizadas de la Sierra de Cádiz.

El historiador latino Plinio la menciona como ciudad de derecho latino (Naturalis Historia III 15) y el geógrafo griego Claudio Ptolomeo da sus coordenadas geográficas ubicándola entre Ucia y Calduba (Geographia II 4)-

Dama Ibérica de los siglos IV y III a.C., también del yacimiento de Esperilla.

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