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lunes, 2 de diciembre de 2019

VISITA AL DOLMEN DE ALBERITE (VILLAMARTÍN)

Con esto del mal tiempo estoy ordenando fotos y han aparecido unas imágenes tomadas en una visita que hicimos al Dolmen de Alberite hace años, antes de que fuese abandonado a su suerte y que por razones desconocidas no le había dedicado una entrada en el blog. Así que este es un breve resumen de lo que vimos. Lo primero que encontramos fue el centro de interpretación.


Y en su puerta vemos dos significativos carteles.


El dolmen se encuentra a unos doscientos metros del centro de interpretación, distancia que haremos por un magnífico paseo de caducifolios que en ese momento lucían en todo su esplendor otoñal.


El dolmen de Alberite se encuentra en el lugar conocido como Los Llanos de Villamartín (Villamartín-Cádiz) y ha sido uno de los pocos de la península ibérica excavado con criterio científico moderno. La datación de su cámara sepulcral ha permitido retrasar el dolmenismo peninsular al quinto milenio antes de Cristo, dos mil años antes de lo que se pensaba hasta ahora. Algunos elementos del ajuar funerario del dolmen y de otras evidencias nos acercan al posible comercio europeo durante el neolítico.

Está ubicado dentro de la necrópolis megalítica conocida como Alberite I, fue descubierto en 1993 y es uno de los más antiguos de la península ibérica. Consta de una galería de unos 23 metros de longitud segmentada con jambas y con una entrada monumental con dos ortostatos exentos. Su anchura varía entre los 2 y los 4 metros.

Hasta ahora se pensaba que los dólmenes, esas grandes construcciones de piedra, mágicas y solemnes de la antigüedad, fueron levantadas durante la Edad del Cobre. Hoy, gracias a los trabajos del dolmen de Alberite, sabemos que en verdad, fueron erigidos mucho antes, durante el Neolítico. Unos 4.500 años a.C., cuando la humanidad todavía usaba hachas de piedra pulida.


El "megalitismo" en la Península Ibérica, ha sido un fenómeno plagado de dudas desde hace décadas. Se le atribuyó un origen mediterráneo, pero hoy en día, esta hipótesis está en tela de juicio. ¿Fueron los constructores de megalitos un solo pueblo de origen atlántico?. Los megalitos del sur de España, se construyeron en el quinto milenio a.C. Unos 2500 años antes de las pirámides de Egipto. Hasta ahora, la historia nos decía que hace seis mil años, en la Península Ibérica, no se habían desarrollado sociedades complejas. Aquellos hombres que habían abandonado la caza para empezar a establecerse en los campos y cultivar eran muy primitivos, tribales y desorganizados. Todavía faltaban dos mil años para ver una sociedad formalmente constituida. 2000 años para acercarnos al desarrollo de otros lugares del mundo mediterráneo.


El dolmen de galería o de corredor largo, tiene aproximadamente unos 20 metros de desarrollo longitudinal. Y viene compartimentado por una serie de jambas u ortostatos transversales, que van marcando una serie de espacios hasta el espacio final de la cámara funeraria, que es donde está propiamente el enterramiento.


El lugar elegido para levantar el dolmen no es casual. El dolmen está en un punto estratégico, en medio de la llanura de los Llanos de Villamartín. El tipo de terreno que domina este paraje, estos Llanos de Villamartín es de un material margoso arcilloso, y es un tipo de suelo de alta fertilidad y hoy en día se pueden ver los cultivos agrícolas que hay. 

En el interior de la cámara funeraria se encontraron los restos de dos individuos, un hombre de mediana edad (para la época) y una mujer que no llegaba a los 20 años, cuyos huesos fueron descarnados y espolvoreados con ocre. El ajuar de dichos enterramientos incluía útiles de piedra pulimentada, cuentas de collar en piedra, ámbar y conchas, una paleta para el ocre y un gran cristal de cuarzo de unos 20 cm de longitud.

El ajuar completo podemos verlo expuesto en el Museo Arqueológico de Cádiz. Nos llamó la atención la paleta y machacador de ocre.

En la vitrina dedicada a Alberite, también se encuentran expuestos diferentes útiles de sílex (cortadores).

Una azuela de piedra de anfibolita y una gubia de piedra de tufita.

Un par de ídolos "betilo" de piedra caliza.  Betilo (proveniente del término hebreo Beth-El: Morada de Dios o Recuerdo de Dios) es una palabra que denota una piedra sagrada.

Una gran hacha/azuela de roca metamórfica y que aún mantiene restos de ocre.

 Tres collares de cuentas fabricados en hueso, concha y variscita.

 Y el enigmático cristal de cuarzo de 20 centímetros de longitud.

Tras el análisis bajo microscopio del ajuar funerario, a los investigadores de Alberite les llamó la atención, especialmente estas dos últimas dos piezas:  el collar y el enorme cristal de cuarzo. El collar presenta cuentas fabricadas con variscita verde. La variscita es un material exótico en esta parte de la península. Solo existen yacimientos al norte de la provincia de Huelva, en Gavá (Barcelona) y en Zamora. Cuando se analiza el espectacular bloque de cuarzo tallado se llega a una conclusión sorprendente: procede posiblemente de un yacimiento en la Sierra de Madrid.
Esto vino a significar la existencia de una forma primitiva de comercio o de intercambio de materiales entre comunidades humanas muy alejadas geográficamente, lo que llevó a los científicos a plantearse la existencia de rutas de intercambio. Estamos ante el nacimiento de una forma primitiva de organización social, el comercio y casi en el origen de un estado.


Conseguir estos objetos debía presentar un gran esfuerzo al colectivo,  ya que había que conseguirlos en redes exteriores,.por lo que se presume que había todo un trabajo de toda la base social.
A fin de cuentas, en todo estado se establece un orden social y formas de recaudación sobre el trabajo y la propiedad. Puede que la fiscalidad de entonces consistiera en aportar horas de trabajo o excedentes agrícolas. Quién sabe. 

Los expertos nos cuentan que en el inicio de las sociedades neolíticas todos sus componentes eran agropecuarios, pero en relación a aspectos básicos, parece que ya existiera una diferencia social de clases, la propiedad de la tierra, que no todos sean campesinos y esas especializaciones claras, puesto que conseguir variscita, tallarla, hacer las cuentas, tener expertos también en sílex, expertos también en el propio ámbar así como los que movían esos productos en esas redes comerciales, son gente liberada del trabajo recolector, La propia construcción del dolmen reafirma esta tesis. Para ello, es bueno hacerse una idea de la cantidad de trabajo realizado en el levantamiento del monumento. El dolmen presenta 35 ortostatos en los laterales y hasta un total de 65 si contamos las piedras de cobertera que tapaban la estructura del pasillo del dolmen. En su mayor parte proceden de la zona del Rosalejo, las lomas del Rosalejo, que están hacia el este, aproximadamente a unos tres kilómetros y medio del enclave de Alberite.

Y hacia el este es donde apunta la entrada al dolmen, hacia el sol naciente. Un poco a  la derecha, al sureste vemos las Lomas del Rosalejo, el cerro del Búho y el cerro Pajarete con la diminuta figura del castillo de Matrera (visitado en octubre de 2019).

En algunas de estas enormes piedras se encuentran o encontraban pinturas esquemáticas en ocre y grabados de armas, lunas, soles e incluso algún antropomorfo que solo habían  sido utilizados en el contexto atlántico. En los ortostatos de Alberite se plasman hachas del mismo tipo que las halladas en Karnak en la Bretaña francesa, por lo que las investigaciones actuales dejan claro que el megalitismo peninsular tiene procedencia atlántica, lo que unido a la similitud en las creencias religiosas y tipología de los grabados, nos hace pensar que no solo existió una relación estrecha de los constructores megalíticos de España con los del norte de Europa, sino que probablemente tuviesen un origen común.

Estos grabados y pinturas de Alberite, hoy día son prácticamente imperceptibles, el paso del tiempo y los anormales, lo hicieron posible.

El dolmen de Alberite no es una construcción aislada. Relativamente cerca se encuentran más construcciones de este tipo. Se han llegado a contabilizar un total de 8 galerías, aunque a día de hoy solo ha sido excavada Alberite I. Pero como suele ser habitual, a nuestra administración le importa un bledo, vivimos en la cuna de la civilización y nuestro patrimonio muere lentamente víctima de la desidia, el abandono, el olvido y los actos vandálicos.

BIBLIOGRAFÍA:
http://ocadizdigital.es/noticia/c%C3%A1diz/dolmen-de-alberite
http://www.andalucia.org/es/turismo-cultural/visitas/cadiz/monumentos/dolmen-de-alberite/
http://www.rtve.es/alacarta/videos/arqueomania/arqueomania-dolmen-alberite/4662242/

Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

domingo, 3 de noviembre de 2019

SANTUARIO NTA SRA DE LAS MONTAÑAS-CASTILLO DE MATRERA (VILLAMARTÍN) (31OCT2019)

Este pequeño sendero es la mejor ruta para subir al Castillo de Matrera desde la Ermita de Nuestra Señora de las Montañas en Villamartín. El coche se queda en los aparcamientos traseros de la ermita ya que tenemos intención de visitarla posteriormente.

Dejamos el coche en: 36° 47.996'N - 5° 34.384'W
Distancia: 4,57 kilómetros.
Tiempo: 2 horas 44 minutos.
Dificultad: Fácil.

El coche se queda en la parte trasera de la Ermita de las Montañas, que a la sombrita está mucho mejor.

Justo en la carretera de acceso a la ermita tenemos el inicio del sendero.

Llegamos a una edificación abandonada, es la historia de siempre, parece como si se hubiese pretendido hacer un punto de información o centro de interpretación, y una vez gastado el dinero público y realizada la obra, pues se abandona. Un cartel de cerámica nos da indicaciones sobre la ruta.

Y allí mismo se inicia el camino oficial, el cual seguiremos para la subida, usando una ruta alternativa y más corta, para la bajada. El castillo se encuentra ubicado en el Cerro Pajarete (529 mts) y la ermita está a 326 mts de altura, así que nos espera un ascenso de 200 metros, que aunque parezcan muchos, realmente son muy fáciles de subir.

En este trayecto de subida deberemos atravesar tres cancelas y una angarilla, las cuales iremos dejando cerradas tal como nos lo indican los carteles en ellas colocados.

La ancha pista se transforma en una estrecha veredilla que discurre entro dos campos de labor. Vamos en ligera pero contínua subida.

La niebla que nos lleva acompañando todo el día se levanta pero aparecen unos nubarrones negros con cara de pocos amigos, gracias a lo primero, podemos tener una primera vista lejana de la torre del castillo.

La estrecha veredilla ha dado paso a una pista ancha. Varios hitos nos indican la dirección.

Tras pasar por las inmediaciones del Rancho de las Ánimas llegamos a lo que presumiblemente son las cuardras o establos del rancho.

Y cruzamos la única angarilla de todo el recorrido.

Hemos ganado unos cien metros de altura y esto nos permite ver Villamartín al noroeste y a su izquierda, Bornos y su pantano.

Al norte, el Cerro del Búho.


Y Prado del Rey al sureste. A su derecha vemos las antenas de comunicaciones del Cerro Verdugo.


Y ya tenemos una primera vista general de la torre y el recinto amurallado. En 2013 y debido al mal estado de conservación se vino abajo gran parte de la Torre del Homenaje, haciéndose imprescindible unas labores de conservación que no fueron bien vistas por mucha gente, pero sin dudas, eran necesarias y que la dejaron tal la vemos hoy día,

El castillo está formado por un gran recinto amurallado de más de 500 metros de perímetro, que rodea el patio de armas al que se accede desde la Puerta del Sol al Este y la Puerta de los Carros al Oeste, ambas estaban flanqueadas por torres.

A falta de las torres defensivas, aquí tenemos a la Andarina custodiando el paso por la Puerta de los Carros.

De todas las torres originales sólo se conserva y gracias a una acertada restauración, la Torre del Homenaje.

Aunque viéndola desde otro ángulo pues tampoco es que podamos decir que se conserva demasiado.

Por su parte interior llama la atención los tramos abuhardillados.

Aunque la niebla está prácticamente disipada, unas nubes bajas nos obsequian con unas gotas de refrescante lluvia, aún así podemos distinguir a lo lejos, Montellano y la Sierra de San Pablo, a su derecha el Castillo de Cote (visitados en febrero de 2019). Y a su derecha, Coripe.


El castillo fue mandado construir en el siglo IX por Omar ben Hafsún para defender Iptuci, la ciudad más avanzada de la Cora de Ronda. Omar ben Hafsún (Parauta 850 – Bobastro 918) fue un guerrillero muladí de origen hispano-godo, que organizó y acaudilló una rebelión (880-918) contra el Emirato de Córdoba. En 2013 visitamos las ruinas de Bobastro y en la correspondiente entrada del blog podéis ampliar datos sobre ibn Hafsún.
 
En el siglo XIII fue conquistado por Fernando III de León y Castilla, conocido entre bastidores como Fernando el Santo, quien lo reconstruyó. Sin embargo a principios del siglo XIV volvió a manos musulmanas, siendo reconquistado definitivamente por Alfonso XI en 1341. No obstante al estar situado en plena Frontera o Banda Morisca fue asediado por los musulmanes granadinas en 1408 y 1445.

 Aprovechamos que sigue despejándose para hacer unas miradas largas.


Ahora sí vemos bien Prado del Rey y el Cerro Verdugo.

Incluso aparece el sol, dando un toque casi irreal a la campiña culiblanca.

Sobre la propiedad del castillo y sus tierras, tuvo lugar el pleito más largo de la historia de España: 270 años de pugna entre Villamartín y Sevilla.

Va siendo hora de regresar pero nos recreamos con esos rayos de sol que furtivamente se escurren entre las nubes.

Ya vamos de regreso pero tiramos una última foto a Prado del Rey, con la punta del Higuerón y La Silla, sobresaliendo sobre el monte en el que se ubica.

No nos apetece repetir camino, así que haremos una bajada de tiralíneas. Sabemos donde está la ermita, así que directos hacia ella. Aunque el camino parece cubierto de vegetación existen veredas claras y de fácil tránsito, por lo que solo tendremos que ir siempre hacia abajo.

Aunque no se aprecia en la imagen, dónde parece terminar el camino existe una alambrada con paso abierto, señal inequívoca de que es un camino más que transitado.

Vamos a parar directamente a un mirador.

Es el Mirador de la Ermita, desde allí podemos ver con total claridad la Ermita de las Montañas, y como telón de fondo, el Cerro Verdugo, visitado en la manaña de hoy.

En uno de los postes de la techumbre  podemos ver una imagen de Nuestra Señora de las Montañas y unos ramos de flores. Aprovechamos el momento para pedirle salud para poder seguir durante muchos años con nuestras andanzas.

 Con una rapidez inusitada hemos llegado al punto de partida pero comprobamos con sorpresa que la ermita cierra un día a la semana, este día es el jueves y hoy es jueves. Nunca me lamento de nada pero no dejo de reconocer como una broma macabra que siempre nos pase igual, da igual el día que vayamos a visitar algo, da igual que sea domingo, lunes o martes, pero siempre está cerrado el día que lo queremos visitar. ¿A quién se le ocurre tener cerrado un jueves? ¡Podió podió!.


Así que nos conformaremos con hacer una visita exterior.


Cuenta la tradición oral que allá por el año 1540, un leñador que realizaba sus faenas en el campo, en el Pago de Pajarete, encontró entre la maleza una figura, en un lugar cercano a donde hoy se sitúa la ermita.  La llevó a su cabaña sin sospechar lo que podía significar aquella pequeña estatuilla creyendo que era una muñeca con la que podrían jugar sus hijas. 

Poco después desaparecería de la cabaña para ser encontrada en el mismo sitio que la vez anterior.  La volvió a llevar a la cabaña y al poco tiempo desapereció encontrándose otra vez  en el lugar donde había sido hallada.


Esta circunstancia hizo intervenir al clero quien parece que la trasladó a la Iglesia Parroquial de Villamartín de donde también desaparecería poco después para volver a aparecer en el mismo lugar de Pajarete donde las veces anteriores.

Los lugareños, impactados por estos hechos, consideraron a esta Imagen una representación de la Virgen a la que denominaron de las Montañas y una manifestación de que Ella quería estar en ese lugar donde, posteriormente, se le construyó la ermita.

Junto a la ermita veo un edificio antiguo que capta toda mi atención. Parece una edificación de estilo mudéjar con varias chimeneas al uso de la época. Se trata del Molino de las Montañas, recogido en el mapa catrastral de 1898 como "Casa olivar y molino de Rafael Corrales", presenta la tipología típica de un molino aceitunero con prensa de viga y alojamiento para los trabajadores. Destaca la torre de contrapeso (que vemos en la fotografía), rematada por dos vanos con arcos de medio punto con mirador y tejado a cuatro aguas coronado por una veleta de forma. Un antiguo molino hoy convertido en taller del artista José Hinojo. (Leed el comentario Manuel Palomo Duarte).

Podéis descargaros el track, clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/ermita-de-las-montanas-castillo-matrera-villamartin-31oct2019-43168022
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.