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domingo, 25 de abril de 2021

LLANOS DEL CAMPO-CERRO DEL GRANADILLO-VEREDA DEL AHIJADERO (BENAMAHOMA) (24ABR2021)

Saliendo desde el área recreativa de Los Llanos del Campo en Benamahoma, esta ruta nos llevará a lo más alto del cerro del Granadillo, desde donde tendremos algunas buenas panorámicas del entorno, continuaremos por el cordel de Arcos que abandonaremos para acercarnos a un mirador natural al valle del Boyar ubicado en la vertiente este del cerro de Las Cuevas por la zona de Los Laureles, nos incorporaremos a la vereda del Ahijadero poniendo fin a nuestra ruta a través del llano de los Alacranes y del Berral.

Una ruta fácil y corta por uno de los rincones más bonitos y desconocidos del parque natural Sierra de Grazalema.

Distancia: 8,59 kilómetros.
Tiemplo empleado: 3 horas 57 minutos.
Dificultad: Fácil
Dejamos el coche en:  36°45.336'N - 5°27.285'W.

El coche lo dejamos en el aparcamiento del área recreativa de los Llanos del Campo. Ni estos lugares supuestamente de paz se libran de la visita de anormales.
 
 Tras entrar en la zona de barbacoas nos dirigimos a un portillo donde comienza el trazado oficial del sendero "El Tesorillo".
 
 Comenzando una bonita subida por un frondoso encinar salpicado de viejos quejigos.
 
 Junto a un gran quejigo (Quercus faginea) vemos la cabreriza del Tesorillo.

 
En un momento dado nos desviaremos a la izquierda en dirección al arroyo del Descansadero para visitar el abrevadero de igual nombre.

Y por encima, las estribaciones de la sierra del Pinar.
 
 Vamos caminando por una antigua vía pecuaria conocida como Cordel de Arcos a Grazalema.

Una portilla nos abre paso para cruzar la carretera A-372.

Y casi frente por frente vemos una gran cancela, podemos pasar por ella o utilizar el paso abatible de la derecha. Entramos en la zona conocida como "Campo de las Encinas".

A pesar de que este año todo el parque está muy seco podemos percibir el nivel de humedad ambiental que hay por estos lugares, no hay ninguna piedra libre de musgo.

Tras caminar algunos metros por una amplia pista, llegamos a un abrevadero.

Es conocido como Pilar del Tesorillo o Pilar del Granadillo ya que se encuentra justo a pies del cerro del Granadillo, probablemente la única pequeña dificultad de este sendero.

La subida hay que hacerla como mejor se pueda, sorteando árboles, zarzas y piedras, pero "piano piano se llega lontano". En su precumbre encontramos un claro que aprovechamos para sacar algunas fotos de la sierra del Albarracín casi al completo.

El cerro del Granadillo tiene una humilde altura de 807 metros, aún así la Andarina quiene una foto para su colección de "cumbres".

El alto está muy publado de árboles por lo que las vistas están muy limitadas, aún así podemos ver al noreste parte la sierra del Pinar y el Monete.

Al norte, la sierra del Pinar.

Al sur, la sierra de La Silla.

El este la sierra del Endrinal en la que destacan por cercanía, Coargazal y Las Jauletas.

Tras bajar del cerro intentando retornar sobre nuestros pasos, continuamos por la cómoda pista y llegamos a la altura del cortijo del Campo de las Encinas repletito de cabras que pastan a sus anchas.

Por encima del cortijo vemos el cerro de Las Cuevas (visitado en mayo de 2016) en una inolvidable ruta.

El camino se bifurca, continuaremos por el de la derecha.

Esta zona está más abierta y nos permite buenas vistas desde cualquier lado.

Hay que estar atentos, tras una curva y en claro descenso debemos dejar el camino y girar a la izquierda, vamos en busca de nuestra segunda meta volante del día: el Mirador de Los Laureles.

La vereda nos lleva hasta el llano de Las Rosas, llamado así por la gran cantidad de grupos de Rosas Albarderas (Paeonia broterii) que podemos encontrar.

La Peonía o rosa silvestre (como también es conocida) es planta endémica a la que sólo le hace sombra otro endemismo, el Ojaranzo (Rhododendrum ponticum). La densidad de esta planta en esta zona, un biotopo húmedo, fresco y oscuro, lo convierte en el lugar idóneo si queremos disfrutar de ella, no conozco ningún lugar de la sierra dónde haya tantas. El mero hecho de poder verla justifica con creces el desplazarse hasta aquí, eso sí, tendremos que mirar por los laterales del llano.

Estamos por unos espacios supuestamente solitarios pero ni por esa nos libramos de la maldición de los plásticos señalizados, parece que no hay forma de que los organizadores de pruebas tipo "trails" se conciencen y cumplan con la obligación que tienen de retirarlos una vez finalizada la prueba, si algún día terminan prohibiéndolas algunos se sorprenderán, pero esto no es de recibo.

Caminamos por la zona de Los Laureles, problamente uno de los rincones más mágicos de todo el parque natural, aquí no hay rocas, solo exiten más verdes de musgo, vegetación variada y un numeroso muestrario de árboles, entre los que destacan encinas, quejigos, madroños, lentiscos, majuelos y como no, laureles.

Estamos en el mundo mágico del Mago de Oz, y el ambiente parece predispuesto a que en cualquier momento empiecen a aparecer duendes y hadas o que un unicornio colorido desaparezca en la espesura.

Subimos a una formación rocosa que nos permite unas mejores panorámicas. Estamos el mirador natural de Los Laureles, un saliente rocoso en la ladera este del Cerro de Las Cuevas.

Desde aquí divisamos todo el valle del Boyar, a nuestra izquierda la sierra del Pinar y el puerto del Boyar.

Al frente, la sierra del Endrinal.

Nuevamente volvemos sobre nuestros pasos para bajar por el valle del Campo de las Encinas, vamos en busca de algunas de las veredas que discurren paralelas al arroyo del Ahijadero.

Nuestra ruta nos hace pasar junto a un gran quejigo.

Realmente sorprendente, en su parte alta y donde comienzan las ramas tendrá al menos cinco metros de perímetro.

Estamos caminando por la Vereda del Ahijadero, a nuestra izquierda y algunos metros más abajo discurre el arroyo de igual nombre.

En esta zona nos sorprenden numerosas plantas de Jaguarzo Morisco (Cistus salvifolius), especie no tan frecuente como otras jaras.
 
Como ya hemos comentado en varias entradas del blog, este lugar se caracteriza por la cantidad de árboles que se encuentran en posiciones no habituales, o son muy flojos o el viento debe canalizarse como mucha fuerza por este valle.

Me despisto un poco y la Andarina desaparece, miro por los alrededores ¿donde se habrá metido? Rápidamente escucho su voz diciendo: Cu cu, cu cu, miro y la veo dentro de un tronco hueco haciendo de las suyas. ¡Menudo cuco!

La mañana amenazaba lluvia y algunas gotas nos cae de vez en cuando así que hemos acelerado el paso y rápidamente llegamos al llano de Los Alacranes.

Y otro árbol vacilón.

Tras una pronunciada bajada vamos a parar a los Llanos del Berral, al fondo el Albarracinejo (visitado en abril de 2021). Solo nos resta volver a cruzar la carretera y ya estamos en el punto de salida.

Pero que manía de andar colgando plásticos de los árboles. Esto debería estar multado.

Conozco las habilidades de la "susurrada de gatos" atrayendo a los felinos domésticos y otros animales tales como burros, caballos, ovejas incluso mariposas, lo que desconocía es que también le funciona con los conejos, fue acercase al vallado y unos diez conejos de campo se acercaron a ella como esperando algo, realmente sorprendente.

Mirad este tan bonito. ¡Anda que no tiene que estar bueno ni "ná" con tomate! Ñam ñam. 😈😈😈

 Aquí un pequeño video con vistas desde el mirador natural de Los Laureles.
 
Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

lunes, 29 de marzo de 2021

CASCADAS DEL RÍO DE LOS MOLINOS (TARIFA) (27 MAR 2021)

Esta es una ruta corta diseñada exclusivamente para ver las cascadas altas del río de los Molinos (Tarifa). De forma incomprensible, las sierras de Tarifa son probablemente las zonas más desconocidas del Parque Natural de Los Alcornocales pero encierran grandes tesoros y uno de estos tesoros es la Garganta del Río Molinos, una garganta profunda y en algunos tramos casi inexpunable, encajada entre las sierras de Ojén y la del Bujeo, pero que si estamos dispuestos a pagar el peaje de algún que otro arañón con las zarzas, pues nos permitirá disfrutar de uno de los paisajes más salvajes del parque.

Este recorrido nos permitirá conocer la zona más abrupta de la garganta, un recorrido dónde no falta de nada, agua, cascadas (si llueve lo suficiente, claro), alcornoques, madroñales y la fauna típica del parque.
 
Distancia: 3,91 kilómetros.
Tiemplo empleado: 4 horas 35 minutos.
Dificultad: Moderado fácil.
Dejamos el coche en:  36°05.649'N - 5°33.926'W.
 
El coche se queda en la CA-2215, que aunque suene a carretera es un carril de tierra con bastantes baches que nos llevará hasta la zona de La Longanilla. El comienzo de este carril está en las proximidades del Mirador del Estrecho, sobre el kilómetro 91 de la N-340 en dirección a Algeciras. Delante tenemos un cartel que dice que "Camino cortado por desprendimiento de piedras", pero el camino está limpio y asentado, lo han arreglado pero nadie retiró el cartel, de cualquier forma este es buen lugar para aparcar.
 
En esta parte alta, la garganta del río Molinos discurre encajonada por su izquierda con los cerros Hoyo de las Cabras y de los Venados, en las estribaciones de la sierra de Ojén y por la derecha con la sierra del Buejo.

 Rápidamente llegamos a un pontòn donde podremos ver algún pequeño salto de agua.

El recorrido, de ida y vuelta por el mismo camino forma una Y griega que nos permitirá ver las cascadas que forman en este tramo, el río Molinos y un arroyo subsidiario.

Tras caminar unos cientos de metros por la pista y pasar el pontón encontramos una vereda que se sale del camino y que deberemos coger, es la subida más cómoda.

A pesar de lo abrupto de la garganta en algunos tramos la senda es cómoda.

También veremos algún dique de contención que favorece la existencia de pozas.

En este tramo derecho de la Y griega, veremos cinco saltos de agua cuya espectacularidad dependerá de la época del año en que vengamos y que tienen caracter temporal, así cuando más avance el periodo de sequía, menos agua llevarán y varias pozas en las que no vemos ningún tipo de vida animal, salvo los mosquitos.


A medio recorrido nos tenemos que separar del cauce para poder seguir avanzando, esto nos permite una vista elevada de la cerrada y protegida garganta.
 
Y alguna visual lejana, a nuestras espaldas vemos el cerro del Picacho, a su izquierda el cerro Gordo, y las zonas de los Tajos del Sol y de la Cuna.

Entre la vegetación destacan los helechos de varios tipos y el ojaranzo (Rhododendron ponticum subsp. baeticum) planta relicta de los bosques de laurisilva del periodo terciario que vive en los bosques de galería, localmente llamados canutos, del Campo de Gibraltar y la Sierra del Aljibe, así como el monte bajo con las especies típicas de la zona como las abundantes jaras pringosas (Cistus ladanifer).
 
Entre este monte bajo prestamos especial atención al brezo blanco (Erica arborea), en estos momentos en máxima floración.
 
Entre los árboles, destacamos añosos quejigos y alcornoques y numerosos madroños, y en la parte más cercana al cauce, sauces o adelfas.

Aprovechamos cualquier posible paso para acercanos al tranquilo cauce, cuya paz solo se ve alterada por el ruido del agua en las cercanías de alguna de las cascadas.
 
Por el camino también veremos numeros saltitos de agua que también tienen su atractivo.

 
Al ser un recorrido muy corto nos podremos recrear con mil y una fotos, ningún rincón tiene desperdicio.
 
 
 Llegaremos a una poza donde podremos una clásica "Cola de Caballo".


Y un poco más arriba ptra de iguales características pero algo más alta.
 
 Y otra gran poza de fácil acceso con dos grandes chorros.
 
La misma cascada pero vista desde arriba.

Tras retroceder sobre nuestros pasos buscamos un lugar ideal para vadear el cauce, ahora cruzaremos y nos iremos a la parte derecha de la citada Y griega, donde además de una gran cascada podremos ver otros saltos de agua menores.
 
 Sin dudas, es la más bonita de todas, así que nos recreamos una enormidad.

Y la fotografiamos desde todos los ángulos y formas posibles.
 
 
Lleva tiempo sin llover así que las perspectivas de ver otros saltos que existen en este cauce se ven frustadas, hace un par de semanas estas también eran un espectáculo pero el caudal ha menguado.
 

No obstante y a sabiendas de que ya no veremos ninguna cascada más, seguimos subiendo un rato lo que nos permite una visual de la Sierra del Bujeo, el camino que llevamos nos conduciría hasta el Tajo de las Escobas, pero eso será en otra ocasión.

Ya de bajada y desde uno de los claros damos un vistazo al mar, por delante los Cerros del Picacho y Gordo, y a su derecha, la inconfundible sierra de Enmedio (visitada en diciembre de 2018).

Terminamos la salida tal como la empezamos, visitando la cascada que existe bajo el pontón de inicio.

Y un video resumen de las cascadas:

 Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.