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martes, 21 de febrero de 2023

PINAR DE LA ALGAIDA-VÍA VERDE MATAGORDA-SALINA DE LOS DESAMPARADOS (PUERTO REAL-PUERTO SANTA MARÍA) (19FEB2023)

Saliendo desde las inmediaciones de la Facultad de Ciencias de la UCA en la ruta de hoy vamos a bordear el Pinar de la Algaida, magnífico representante de los pinares costeros asentados sobre las arenas estabilizadas que jalonan el litoral gaditano, caminaremos por la Vía Verde de Matagorda continuando por la Vuelta de Afuera de la Salina de Nuestra Señora de los Desamparados, hoy en desuso, volviendo al punto de partida por una vereda que discurre por el corazón de pinar y paralela al río de San Pedro.

Distancia: 12,70 kilómetros
Tiemplo empleado: 3 horas 7 minutos
Dificultad: Fácil
Dejamos el coche en: 36°31.903'N - 6°12.601'W
 
El coche se queda aparcado justo en la puerta de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Cádiz. Allí mismo tenemos la entrada principal al Pinar de La Algaida.

Este pinar tiene una extensión de unas 1.000 hectáreas con un buen estado de conservación y una variedad vegetal típica de arenales litorales consolidados, con sabinas, acebuches y otras plantas de porte arbustivo y herbáceo de las que podremos disfrutar caminando por una cómoda pasarela.

Se trata de una formación vegetal que ha crecido sobre antiguas dunas depositadas sobre una antigua isla barrera, asentada a su vez sobre los fangos de las marismas. Entre las plantas acompañantes se encuentran algunos endemismos del SO de Andalucía, que pueden considerarse vulnerables y en peligro de extinción en nuestra provincia como por ejemplo la Armeria gaditana. Esta planta aparece en las zonas algo más bajas y húmedas del sotobosque, siendo abundante justo frente al campus.
 
En las zonas encharcables podemos encontrar juncáceas como Juncus acutus o Juncus effusus, y ciperáceas como Scirpus maritimus (en las zonas más húmedas), Schoenus nigricans y Scirpus holoschoenus. Desde finales del invierno hasta bien entrada la primavera podremos disfrutar del Ranúnculo de flor blanca (Ranunculus peltatus).
 

La Laguna de la Vega, es una laguna temporal de origen pluvial forma en una depresión en un terreno formado por arcillas impermeables. Esta laguna es un ecosistema de gran importancia y forma una auténtica isla de agua dulce en un ambiente mayoritariamente salino, atrayendo infinidad de aves tales como cigüeñuelas, cigüeñas blancas, patos, fochas, moritos o espátulas, entre otros.
 
Este suelo que vemos pertenece a la antigua Estación del Empalme. Por aquí pasaba el conocido como "Tren del Vino", una línea férrea que conectaba Jerez con los muelles del Cádiz y que facilitada el transporte de botas de vino para su posterior envío a Inglaterra por vía marítima. El Tren del Vino fue el primer ferrocarril de Andalucía.

En sus próximidades también podemos ver el "muro" (camino peraltado que permitía el paso incluso cuando la marisma estuviese inundada por grandes flujos mareales) por dónde discurría la Vía Decauville.
La Vía Decauville era un tipo de vía estrecha y desmontable diseñada para el paso de tranvías, inventado por Paul Decauville y destinado al transporte de pasajeros o carga. Tenía la particularidad de que podía funcionar con una máquina de vapor o por tracción animal por lo que también era conocido como "Tranvía de Sangre".
Servía para unir las salinas de San Fermín y San Francisco Javier, a la postre propiedad de la familia Goyena-Derqui, además de la salina allí existía un molino mareal conocido como el Molino de Goyena o Molino Galacho (visitado en julio de 2019).
Hoy día de todo este complejo sólo se conservan las estacas del embarcadero en el río San Pedro y los restos del muro que es lo que podemos ver a nuestra izquierda.

Aquí comienza el tramo de la Vía Verde de Matagorda y coincide con un tramo de la vía férrea que se puso en funcionamiento en Andalucía en el año 1856 y era la línea de transporte que usaban los trabajadores que iban al Astillero de Matagorda, de ahí su nombre.

Esta ruta tiene una parte común y es la que empezamos ahora.

Hemos llegado a la Salina de los Desamparados que tras el abandono de la producción salinera se intentó  convertir en una picisfactoria extensiva de cultivos marinos pero el grado de contaminación existente en ella hizo que se desistiera de la iniciativa, por lo que volvió a quedar sin actividad.

A la altura de la autovía del Puerto de Santa María cruzamos un puente de madera e iniciamos el regreso por la Vuelta de Afuera de la salina.


A nuestra derecha vamos dejando el río de San Pedro. Allí vemos el embarcadero de Los Toruños.

Justo al final de la Vuelta de Afuera encontramos otro mirador que es conocido como el "Monumento de hierro" y en ciertos ambientes como "La cagada de la gaviota". 😅😅😅

En su momento, el río San Pedro era un brazo del Guadalete, pero que con los aportes de lodos y sobre todo con los procesos de drenaje de las marismas de la salina La Tapa y la creación de diques y muros, éste se fue rellenando y aislando de su cauce original hasta quedar en lo que hoy vemos. Un gran puente de madera nos permitiría cruzarlo y llegar rápidamente a Los Toruños, pero hoy no entra en nuestros planes.

Llevamos rato caminando por el pinar de La Algaida y a nuestra derecha vemos una torre mirador que nos permitirá deleitarnos con unas vistas elevadas de toda la zona.

Lo último reseñable de este último tramo es que apartado del camino que llevamos podemos ver el conocido como "Pozo del Camino Viejo de la Dehesa", uno de los pozos que podemos ver si hacemos otra de las rutas existentes en la zona, conocida como el Camino de los Pozos (realizado en abril 2021).

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

martes, 22 de noviembre de 2022

PERIMETRAL AL PINAR "DEHESA DE LAS YEGUAS" (PUERTO REAL) (21NOV2022)

Pinares costeros hemos visto muchos pero en este recorrido vamos a hacer algo diferente, y es caminar por la frontera que divide la zona de bosque con los llanos desprotegidos, una franja divisoria imaginaria que separa dos hábitats totalmente diferentes y que sólo es colonizado por especies rústicas que han sabido adaptarse a estas duras condiciones, que en este caso son extremas, ya que se trata de un terreno de marisma en clara recesión, con alto grado de salinidad y pobre en nutrientes, poniendo especial interés en aquellas especies que florecen en otoño.

Dejamos el coche en: 36°33.247'N - 6°08.011'W
Distancia: 6,29 kilómetros.
Tiempo: 1 hora 55 minutos.
Dificultad: Fácil.
 
El coche se queda en los aparcamientos dispuestos en la entrada del área recreativa "Dehesa de las Yeguas" y empezamos a caminar hacia el sur. Justo en sentido contrario a la vez anterior.

Este pinar se encuentra en el término municipal de Puerto Real, próxima a la marisma de Cetina, en el monte público "Dehesa de las Yeguas", se trata de un pinar casi exclusivo de pino piñonero acompañado de acebuches de porte arbustivo. Nos incorporamos a la pista, vamos en busca de la vertiente sur.

A nuestra izquierda vemos una de las actuaciones antrópicas de la zona. Se trata de un tramo del canal de Guadalcacín. A finales del siglo XIX España era eminentemente agrícola por lo que se diseñaron infraestructuras que potenciaran este sector económico, siendo desde principios del siglo XX cuando se construyeron pantanos y canalizaciones que llegasen hasta tierras de labor lejanas y poderlas convertir en terrenos de regadío, consiguiendo al mismo tiempo la colonización de grandes espacios sin población. Uno de los resultados de estas políticas agrarias fue la construcción del pantano de Guadalcacín y una extensa red de canales de más de 150 kilómetros, hoy parcialmente en desuso, conocidos como los canales de Guadalcacín. Siendo a partir de 1942 cuando a impulso del Instituto Nacional de Colonización se refuerzan los asentamientos humanos por las nuevas zonas de cultivo, naciendo así núcleos urbanos como los de Guadalcacín, Nueva Jarilla, Estella del Marqués, El Torno, San Isidro del Guadalete, Torrecera, La Barca de la Florida o Majarromaque.
 Las compuertas eran instalaciones que permitirían distribuir el agua según acuerdos previos.
 
La Dehesa de las Yeguas uno de los bosques más biodiversos de la provincia de Cádiz, habiéndose identificado más de 500 especies de plantas, lo que supone más del 30% del catálogo total de las existentes en la provincia. En la siguiente imagen podemos ver cuatro espacios bien diferenciados, de derecha a izquierda: el pinar propiamente dicho (1), la línea defensiva formada principalmente por lentiscos (2), la zona de marisma alta con el su suelo cubierto de arena (3) y la zona más rojiza (4), que es la zona marismal y que es denominada como "estepa salina o suculenta" (García de Lomas, García y Alvarez, 2006).

La zona 1 es la más diversa, suelo más rico, húmedo y protegido, allí destacan lentiscos, coscojas, palmitos, y plantas menores como brezos, asclepias, mirtos o jaras.
Mirto (Myrtus communis)
 
Brezo (Calluna vulgaris)
 
También podemos ver la única variedad de jara asentada en la Bahía de Cádiz.
Jara pringosa (Cistus lanadifer)

En la zona 2, el rey sin dudas es el lentisco que forma una barrera casi impetrable y sirve de separación entre la zona de pasto y el pinar. También vemos chumberas y algunos acebuches bajos.
Lentisco (Pistacia lentiscus)

Caminamos por la vertiente sur del pinar, la zona más húmeda y protegida, sobre todo del viento de levante y esto favorece el desarrollo de especies más sensibles entre los arbustos antes citados.
Matagallos (Phlomis purpurea)
 
Liquen blanco (Cladonia mediterranea)
 
Aliso de mar (Lobularia maritima)
 
Por la zona 3 vemos mezcladas entre el pasto.
 Verbesina (Verbesina occidentalis)
 
 Azafrán borde (Merendera filifolia)
 
Narciso (Narcissus serotinus)

La zona 4 está al completo colonizada por algunas variedades de salicornias. Es la zona marismeña que aún sigue recibiendo de forma muy eventual aportes de agua salada en días de grandes mareas.
Sosa alacranera (Sarcocornia fruticosa)

Finalizando la vertiente sur el suelo vuelve a ser arenoso, marcado con una flecha el muro que forma la "Vuelta de afuera" de la salina de Cetina (visitada en noviembre de 2022). Vemos algunas especies nuevas.
Espartos (Stipa tenacissima) y juncos (Juncus effusus y Juncus acutus)

El caño que nos cortó el paso en la salida anterior tiene en esta zona un cruce elaborado con tuberías de las utilizadas en las antiguas canalizaciones de riego.
 
En línea de horizonte vemos la incomparable sierra de San Cristóbal y digo incomparable porque probablemente y a pesar de su poca entidad como sierra, es una de las zonas arqueológicas más importantes y tristemente desconocidas de Andalucía, yo diría que incluso de España, a modo de ejemplo, podemos citar que allí se ubican, entre otros: el Yacimiento Arqueológico de Doña Blanca, el Poblado y Necrópolis de Las Cumbres, el Poblado y Necrópolis de La Dehesa, el Complejo de Túneles y antigua cantera del Rancho de la Bola, el Acueducto subterráneo de La Piedad o el mayor puerto fenicio del Mediterráneo. ¡Qué gran complejo arqueológico tendríamos si todo eso se pusiera en valor!
Punta de la Boca de Plao

Una de las características de este pinar son las lenguas de marisma que entran como cuñas en el suelo boscoso y que aún no han sido colonizadas por el arbolado. La conocida como Boca de Plao, es la de mayor tamaño.

Seguimos caminando por la cara oeste del pinar, aquí la vegetación es muy escasa, es la zona que probablemente tenga los índices de salinidad más altos, juncos y algo de pasto.

Aqui vemos la diferencia de vegetación, el muro de lentisco da paso directamente a la sarcocornia.
 Zona de estepa salina

Ya en la vertiente norte del pinar la vegetación cambia totalmente, y el contraste de color viene determinado por la sequedad de las eneas que colonizan la laguna de Cetina y los palmitos de la primera línea. Los palmitos tienen la particularidad de que son la única palmera autóctona de nuestras tierras.
Eneas (Typha dominguensis) y palmitos (Chamaerops Humilis)

Nos salimos del perímetro exterior para saltarnos un tramo de difícil avance y colonizado totalmente por juncos y castañuelas y de paso ver otro de los tramos de las antiguas canalizaciones de agua. Un árbol desafiante nos corta el camino.

Este tramo de tuberías nos muestra claramente como discurrían cuando iban a ras de suelo.

El paso por la zona arbolada se vuelve complicada si queremos mantener un trazado lo más rectilíneo posible, así que volvemos a último tramo de paso incómodo por encima de los juncos, en algunas zonas hay agua así que cuidamos de no mojarnos en exceso.
 Castañuelas (Scirpus maritimus)

En las cercanías de la zona del área recreativa que dispone de mesas y barbacoas, escuchamos unos sonidos guturales parecidos a chapoteos de agua, y a escasos metros de nosotros, cruzan la pista dos ejemplares de meloncillos.

El meloncillo es un mamífero carnívoro de pequeño tamaño y la única especie europea de su familia. Tiene una silueta alargada y afilada, sus patas son oscuras y cortas, con cinco dedos en cada pie y garras afiladas y curvadas que utiliza para excavar. Lo que antaño era un animal casi simpático, hoy día se ha convertido en una plaga que está poniendo en jaque a infinidad de animales pequeños de nuestros montes, sobre todo conejos, lagartos y aves que anidan cerca del suelo. Con el meloncillo se confirma el axioma tan conocido de que: La sobreprotección de una especie, lleva al declive irremisible de otra.
Meloncillo (Herpetes ichbeumon)
 
Hemos llegado al último tramo del recorrido, se orienta en sentido sureste y discurre tal como empezamos, paralelos al canal de Guadalcacín, pero nos vamos a desviar un poco para visitar uno de los rincones más desconocidos incluso para quienes frecuentan este pinar. Se trata de una represa del canal.
 
 
Justo al lado tiene un pequeño salto de agua.
 
 Con un mini vídeo del lugar ponemos fin a esta ruta.

Podéis descargaros la ruta clicando en la siguiente imagen:

Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

domingo, 20 de noviembre de 2022

DEHESA DE LAS YEGUAS-SALINA Y MARISMAS DE CETINA (PUERTO REAL)(19 NOV 2022)

En la ruta de hoy vamos a caminar por dos zonas bien diferenciadas, la Dehesa de las Yeguas que es un pinar costero con una gran biodiversidad y por la Salina de Cetina, un biotopo de marismas con unas características muy especiales que la convierten en un paraiso para todo tipo de aves y todo ello enclavado en un lugar que no hace demasiado tiempo (tiempos geológicos, claro), fue mar.

Dejamos el coche en: 36°33.247'N - 6°08.011'W
Distancia: 13,40 kilómetros.
Tiempo: 3 horas 24 minutos.
Dificultad: Fácil.
 
El coche se queda en los aparcamientos dispuestos en la entrada del área recreativa "Dehesa de las Yeguas".

En este primer momento vamos a intentar perimetrar el lado derecho del pinar por lo que pasaremos de largo la entrada oficial a dicho área recreativa.

La Dehesa de las Yeguas es un pinar de gran tamaño (unas 63 hectáreas) casi exclusivo de pino piñonero acompañado de acebuches de porte arbustivo, siendo uno de los bosques más biodiversos de la provincia de Cádiz, en él se han identificado más de 500 especies de plantas, lo que supone más del 30% de las existentes en toda la provincia. Antiguamente era conocido como Bosque de Goyena, no muy lejos de aquí en la zona de las marismas de Las Aletas se encuentra un molino de mareas conocido como "Molino de Goyena" (visitado en julio de 2019) , en clara alusión a Juan Esteban de Goyena y Jijante, promotor de su ejecución y Director de las Reales Provisiones de la ciudad de Cádiz
 
Posee un gran valor estratégico dentro del territorio de la Bahía de Cádiz pues se extiende entre los restos de pinares adehesados del término municipal, los cordones arbolados de la densa red de cañadas y el borde marino representado por las actuales marismas de Cetina y Aletas, constituyendo uno de los Habitats de Interés Comunitario (HIC) a proteger como pinares costeros o subcosteros de la UE.
Dispone de cien mesas y veinte barbacoas
 
Este importante pinar carece actualmente de protección legal, no estando incluido dentro de la Red Natura 2000 como Lugar de Interés Comunitario (LIC), ni en el Parque Natural Bahía de Cádiz. Sin embargo, contiene valores ambientales más que suficientes para que al menos se incorporase a alguno de ellos.

Alberga más de medio millar de taxones de flora, entre ellos una treintena catalogada en la lista roja de especies que sufren riesgos para su conservación, y por tanto estamos obligados a su máxima protección sin renunciar al uso y disfrute público del mismo.
 Coscojas, palmitos, jaras y lentiscos

Lindando con el pinar encontramos la Laguna de Cetina, una gran zona inundable que independientemente del volúmen de agua caída en el año, suele mantenerse siempre húmeda ya que la capa freática se encuentra en algunas zonas a menos de un metro de profundidad.
Laguna de Cetina
 
Rápidamente llegamos a una pista que nos conducirá a la entrada de la Salina de Cetina, pasando previamente por una de las torres de la antiguas traída de aguas para riego.

En toda esta zona marismeña podremos ver los restos alineados de antiguas canalizaciones de agua con sus correspondientes pozos. El agua se movía gracias a la gravedad por lo que todos los conductos debían mantenerse a unas alturas exactas y con una pendiente mínima que evitara que el agua se desplazara con excesiva fuerza, consiguiendo así una correcta decantación de los materiales en suspensión que portaban y retardando el deterioro de la instalación.

Entre pozo y pozo se disponían una serie de pilastras separadas con la distancia adecuada para cada tramo de conducción. Estas actuaciones fueron iniciadas a principios de los años 60 del siglo pasado en un intento fracasado de convertir esta zona de marismas desecadas en terrenos de cultivo, pero la alta salinidad del suelo hizo inútil el esfuerzo.

El acceso al entorno de la salina es libre, siempre y cuando se acceda a pié o en bicicleta.
Entrada a la salina

Las marismas de Cetina tiene una extensión de unas 1046 hectáreas, ubicándose en ella la mayor salina de toda la Bahía de Cádiz, pero no es ésto lo que la hace única, su gran particularidad radica en que se ubica en una marisma que tiene anexa una gran extensión inundable de agua dulce, lo que la convierte, probablemente, en un biotopo único a nivel mundial.
A la derecha el agua dulce y a la izquierda el agua salada
 
El recorrido en este entorno marismeño podemos dividirlo en tres tramos o sectores, el primero de ellos y central nos llevará hasta un observatorio de aves, el segundo tramo y perpendicular al primero finalizará en la Salina de La Tapa y un tercer tramo, también perpendicular al central pero por su lado izquierdo nos llevará hasta la punta Boca de Plao, una zona inundable antiguamente por agua salada aunque casi desecada por la reconstrucción del muro de la Vuelta de Afuera, pero que mantiene un alto grado de humedad en épocas de lluvia.

En las marismas de Cetina se han llegado a contabilizar más de 10.000 aves en un año de 100 especies diferentes, siendo el grupo más numeroso el representado por las gaviotas. En este primer tramo encontraremos dos observatorios de aves, a partir del segundo mirador está prohibido el paso, así que será el lugar donde demos la vuelta.
Los ramales por los que está prohibido el paso están señalizados perfectamente

Lo que hace realmente hace especial a la marisma de Cetina es que es un oasis de agua dulce en un medio salino, donde patos, calamones, moritos y un sinfín de especies más, aves que prefieren el agua dulce, han encontrado un lugar inmejorable para vivir y reproducirse.         
 
En uno de los lados vemos ánsares comunes (Anser anser)

 
 Y en la parte de agua salada, flamencos, correlimos y otras aves típicas de este biotopo
 
En los momentos adecuados podemos ver aves tan emblemáticas como la cigüeña negra, lechuzas o el águila pescadora, a las que se le han colocado nidos artificiales en un intento vano de que críen en este lugar, nueva muestra de la prepotencia humana y su creencia de poder controlar la naturaleza a su antojo.
 
Aquí vemos una de las torres de ventilación y registro que formaron parte de la infraestructura del siglo XVIII construida para aprovechar el agua de los Manantiales de la Piedad (visitados en noviembre de 2022) que ha sido modificada, eliminando su cubierta para instalar un aparatoso nido de cigüeña que presumiblemente fue eliminado de algún campanario.

 
El tramo II nos lleva hasta la confluencia del arroyo Salado con el río San Pedro y está declarado como Zona de Especial Conservacion (ZEC). Se trata de un hábitat que cuenta con numerosos valores ambientales, siendo uno de los más destacados la presencia del Salinete (Aphanius baeticus), en pez de pequeño tamaño y en peligro de extinción.
El tramo II es de ida y vuelta y mide un total de 3,5 kilómetros

 Nuevamente vemos otros restos de antiguas canalizaciones de agua.
Canalización abierta y pozo de decantación

Casi al final del tramo cruzamos un puente de cuatro ojos, por esta zona el arroyo del Salado desemboca en el río de San Pedro.
 
 
Un cartel informativo nos indica que aquí abundan los "salinetes" (Aphanius baeticus), un pequeño pez en peligro de extinción que solo habita en unos pocos arroyos y charcas de Cádiz, Huelva y Sevilla, aunque en honor a la verdad y tras una intensa búsqueda no vimos ninguno, todo lo contrario que en una de las charcas existentes antes de pasar por la puerta de la salina, donde protegidos por los juncos, había un grupo de ocho a diez ejemplares.
 
El río San Pedro es un paleocauce del río Guadalete, separado de éste por la mano del hombre y convertido en brazo de mar. El aporte de agua dulce del arroyo del Salado es mínimo por lo que el caudal que circula por el río es el aportado principalmente por el flujo mareal.
 Vistas de la Salina de la Tapa
 
Por esta zona zona próxima al arroyo del Salado existían dos lagunas ya desaparecidas, la Laguna de los Silbones de aguas permanentes y rodeadas de juncos y castañuelas y la Laguna de Frigilla, de carácter endorréico.
 
Tras volver sobre nuestros pasos y justo antes de pasar por el pórtico de la salina, nos desviamos hacia la derecha, vamos a caminar un rato por el muro de la Vuelta Afuera, queremos investigar la posibilidad de paso desde La Boca del Plao (lugar hasta el que pretendemos llegar) y el diseminado de la Suerte del Moral que linda con la punta sur de la Dehesa de las Yeguas. 
Sector III, también de de ida y vuelta, longitud total de 1,5 kilometros

A nuestra derecha tenemos una gran laguna en la que podremos ver, dependiendo de la época del año, infinidad de aves marinas, destacan: la aguja colinegra, el archibebe, el charrancito común, el chorlitejo patinegro, el correlimos la espátula común, la gaviota cabecinegra, la gaviota picofina, la pagaza piquirroja o el zarapito.
 
La intención era buscar un paso que nos permitiera cruzar el caño que llevábamos a nuestra izquierda e incorporarnos al pinar por su lado sur, pero no había ninguno, así que llegados a la punta de la Boca de Plao, nos tocó dar la vuelta y volver por donde vinimos.
Al fondo, la punta Boca de Plao o punta Cetina
 
Ingresamos de nuevo en la Dehesa de las Yeguas con el objetivo de retornar al punto de salida. Durante un rato caminamos por un cortafuegos, pero el calor nos hizo buscar la sombra y caminar por momentos, por la zona más espesa de matorrales del pinar.
Cortafuegos bajo el tendido eléctrico

Gracias a eso pudimos ver cantidad de brezos en flor y asclepias. Las asclepias son una fuente importante de néctar para las abejas y otros insectos, además de ser alimento favorito de las mariposas monarca y sus parientes.

Existen grandes poblaciones de brezos y asclepias

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:

Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.