sábado, 6 de marzo de 2021

SALINA DE SAN MIGUEL (SAN FERNANDO)(28FEB2021)

En la vertiente oeste de San Fernando existieron cinco salinas hoy día abandonadas: San Miguel, San Agustín, Sagrado Corazón, San José y San Gabriel. Este recorrido discurre por la salina de San Miguel y  finalizamos el periplo de las salinas del oeste.

Un paseo por un enclave excepcional en el entorno del saco interno de la Bahía de Cádiz.

Aunque la ruta carece de dificultad tenemos que cruzar algunos muros por zonas inundables, cuyo paso puede verse influido en las pleamares de mareas de alto coeficiente o fuertes lluvias.
 
En esta entrada limitaré mucho las fotos ya que no aportan nada nuevo a las muchas que ya llevamos vistas.
 
Distancia: 7 kilómetros.
Tiemplo empleado: 2 horas 46 minutos.
Dificultad: Fácil.
Dejamos el coche en: 36°27.966'N - 6°12.524'W
 
Nuevamente dejamos el coche en el conocido como Cordel de Cádiz, justo al comienzo del recorrido, aunque los aparcamientos de Bahía Sur están a escasos metros y también sería un buen lugar.
 
El Cordel de Cádiz es una pista que une San Fernando con la playa de La Cortadura en Cádiz y que discurre paralelos al Saco Interno de la Bahía de Cádiz por la derecha y las vías del tren y autovía de San Fernando a Cádiz, por la izquierda. Esta ruta se divide en tres tramos, uno por el citado cordel, otro que haremos "muro a través" donde las únicas pisadas que podemos encontrar son  las mías, y otra por vereda bien marcada y pasos habituales.
 
 Justo pasado el apeadero del tranvía tenemos un camino a nuestra derecha que será por el que entremos en la salina.
 
Al final del camino se encuentra la casa salinera de San Miguel.


 La casa está muy deteriorada y lo único interesante lo vemos adosado a uno de sus laterales, se trata de un aljibe con abrevadero.
 
La vuelta de afuera de esta saliina está muy deteriorada aunque el mayor escollo lo tenemos en esta compuerta rota, hay que pasar por la zona baja por lo que es imprescindible hacerlo con la marea casi vacía. Tenemos que calcular el momento del paso porque a la vuelta también pasaremos por aquí, aunque lo peor que puede pasar es que tengamos que meter los pies en agua, al menos el firme es de hormigón y no nos atollaremos.

Aunque en la superficie hay algo de lodo, el suelo es totalmente firme.

En una de las zonas intermareales altas vemos una planta con flores amarillas que me recuerdan una orquídea, se trata del Jopo Amarillo o Jopo de la Marisma (Cistanche phelypaea), una planta parásita de las raíces y que es solo visible cuando florece.

A nuestra derecha y a escasos metros vemos el Molino de Mareas de San José (visitado en febrero de 2021), y que con la marea vacía parece más lejano de lo que realmente está.
 
A partir del cruce de la compuerta se acabó la vereda, ahora tendremos que caminar "muro a través" casi todo el tiempo por zonas donde hace años no ha pasado nadie, estándo la vuelta de afuera totalmente deteriorada y cortada en varios tramos.
 
 Esta salina está delimitada en un triángulo formado por el caño de San Miguel y el Río Arillo, que serán los que intentamos unir.
 
El caño de San Miguel forma bonitos meandros en los que las aves acuáticas están en su salsa, vemos muchos patos silvestres, cormoranes y perdices, sí perdices, que aunque no son acuáticas han encontrado en estas tranquilas marismas un lugar ideal para vivir. 

Pero sobre todo, de entre las aves no acuáticas hemos visto ya en repetidas ocasiones algunos ejemplares de águilas pescadoras (Pandion haliaetus),  como curiosidad al menos para mi que soy profano en la materia, ha sido ver como su comportamiento de caza es diferente al resto de rapaces, lo habitual es que acechen a sus presas desde el aire, cayendo en picado hacia ellas cuando pretenden capturarla, en cambio aquí ya le he visto en dos ocasiones que acechan posadas en algunas de las plantas más altas de la marisma y desde allí y a ras de suelo lanzan su ataque a los peces que tranquilamente nadan por la superficie. (Foto extraída de un artículo de National Geographic).







El conocido como Río Arillo  es un caño que antiguamente unía el saco interior de la Bahía de Cádiz con la Playa de Camposoto, y separa los límites municipales entre San Fernando y Cádiz.

Al otro lado del río Arillo vemos uno de los observatorios de aves existente en el sendero de la Salina Dolores (visitada en nov de 2014).

Esta imagen pone el punto de inflexión a nuestro paseo, ya no podemos avanzar más, así que tenemos que dar la vuelta y para no repetir camino, en lo posible, iremos pasando de muro en muro.

Estos saltos entre muros nos llevarán directamente a la compuerta inicial y de ahí por aburrido Cordel de Cádiz llegaremos al punto de salida.

  Podéis descargaros el track cliicando en la siguiente:
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

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