sábado, 27 de julio de 2019

PINAR DE LAS CANTERAS-MOLINO DE GOYENA (PUERTO REAL) (25JUL2019)

Saliendo del Pinar de Las Canteras (Puerto Real), este sendero nos llevará a un molino harinero ubicado en las marismas de Las Aletas y conocido como Molino de Goyena, un molino de mareas construido a mediados del siglo XVIII y que se encuentra en un estado de abandono total por lo que su desaparición está más cerca que lejos, de su estructura solo se conserva una pared y su zona baja de canalizaciones del agua, aún así, es un elemento arquitectónico de alto nivel y exponente de la importancia y valor estratégico que en su momento tuvieron estas construcciones.

Por otra parte, el espacio que ocupa el Pinar de Las Canteras, fue lugar de asentamientos prehistóricos, y también de hornos romanos. Se sabe que en el siglo XVI se extraía piedra ostionera que se utilizó en la construcción de numerosas edificaciones de la zona y también en la Catedral de Sevilla y de ahí procede su nombre, antiguamente era una cantera. ​ Después de la explotación el lugar se abandona, para ser restaurado como jardín bosque, con tal perfección fue realizada la restauración  que cuesta distinguir que el ecosistema sea artificial.

Durante el recorrido veremos diferentes biotopos que van desde el bosque mediterráneo al de marisma, dónde abundan las plantas y animales típicos de estos ambientes salinos y zonas inundables y dónde por periodos largos, el agua estancada forma humedades que lo convierten en lugares de predilección para un sinfín de aves marinas.

Dejamos el coche en: 36º32.089'N - 6º10.825'W.
Distancia: 7,85 kilómetros.
Tiempo: 2 horas 29 minutos.
Dificultad: Fácil.
 
El coche se queda en lo que otrora fue la Cañada Real del Camino de Paterna, hoy día Avenida de la Constitución, al lado del Hotel Las Canteras.

Justo enfrente tenemos el inicio del camino, allí existe un parque infantil.

El Parque de las Canteras, como también es conocido este pinar, ocupa un espacio de 25 hectáreas y situado al norte del centro urbano de la villa puertorrealeña. El parque destaca por ser la recuperación de una antigua cantera para la extracción de piedra, que se repobló con especies autóctonas hasta crear un bosque mediterráneo artificial

El bosque está formado por pinos piñoneros, acebuches y lenticos mientras que en el matorral descatan la retama y varias especies de orquídeas silvestres, en otros tiempos se llegaron a encontrar hasta 18 especies diferentes, aunque hoy día son algunas menos. Entre el abundante arbolado, existen zonas claras y despejadas de vegetación que son conocidas como patios, destacando el Patio del Pozo y el Patio Alto, o este que vemos, conocido como Patio de los Villate.

A pesar de ser un bosque pequeño, nunca ha dejado de ser agreste y cerrado, y siempre permanece la sensación de que podemos perdernos fácilmente por sus intricadas veredas.

Se tiene constancia que en 1882 el dueño, D. Pedro José de Paúl permitía su uso para aquel que quisiera visitarlos. En 1905 se recibe la noticia que el pinar quiere ser vendido y talado, y es cuando el ayuntamiento emprende una colecta entre los ciudadanos para comprar la finca. Finalmente en agosto de 1909​ el ayuntamiento compra la finca por 25.000​ pesetas y se la entrega a la población.

En el centro del parque hay un altar dedicado a la adoración de la Virgen de Lourdes, patrona de la localidad, a la que se le atribuyen haber realizado milagros en la zona. La construcción actual oculta la gruta en la que originalmente estaba la imagen.


La sonuosa vereda nos lleva hasta una pista a la que debemos incorporarnos. WP PASO.

Y que abandonaremos rápidamente.  Si no queréis saltar pues por la parte derecha hay un paso más cómodo.

Pasamos junto a un circuito para coches de radio control, construido por la Asociación Radio Control de Puerto Real. WP PISTA RC.

Salimos del pinar, y cruzamos una carretera que discurre bajo el viaducto por el que discurre la autovía A-4. WP CRUCE CARRETERA.



Poco después giramos a nuestra izquierda en busca de la carretera de Las Aletas.

Llegamos al abandonado Estadio Federativo Ramón Ortega. Estas instalaciones también eran utilizadas por deportistas de otras modalidades deportivas como baloncesto, balonmano o tiro con arco. El terreno fue expropiado por la Junta de Andalucía para incluir los terrenos en el Polígono de Las Aletas, un gran proyecto empresarial que hubiese servido como revulsivo socioeconómico para la zona y que por intereses populistas se certificó su defunción. Hoy día todo muere lentamente, el campo de deportes, el molino de mareas y la zona marismal y a nadie se le cae la cara por la vergüenza, para esto, hay que tenerla.


La carretera de Las Aletas, nos lleva directamente a la reseca marisma.

Gran parte de este tramo marismeño lo haremos por amplios y rectilíneos carriles.

Con sorpresa para ellas y para mí, un rebaño de ovejas pasta por el lugar, en busca de la exigua vegetación.

Me llama la atención una zona totalmente recubierta de cantos rodados, probablemente fue alguna actuación de preparación para lo que pudo ser el parque empresarial.

Un giro a la izquierda nos encamina hacia el molino.

Y nuevamente otra gran recta, en invierno y periodos de lluvias o grandes mareas, casi toda la zona es inundable, aunque en estas fechas podemos caminar en cualquier dirección sin temor a mancharnos las botas.

Esto hace que en vez de hacer dos tramos en ángulo recto, tiremos directamente hacia el molino, el cual ya vemos en la lejanía.

Como único obstáculo insalvable, unos caños con agua, son ramales del conocido como Caño del Molino.

Los molinos de mareas o mareales aprovechan la fuerza hidráulica de las mareas, como fuente de energía necesaria e inagotable para hacer girar las piedras y realizar la molienda del trigo. Los molinos más antiguos que se conocen datan del siglo X.  El auge de los mismos tuvo lugar durante los siglos XVII y XVIII, hasta que a finales del siglo XIX, con la llegada de la Revolución Industrial empezaron su declive, hasta cesar su actividad a comienzos del siglo XX.

El molino de mareas fue un ingenio tecnológico de una enorme importancia en la economía de la Bahía de Cádiz. Estos molinos aprovechaban la fuerza de las mareas, como fuente de energía inagotable, para hacer girar las piedras y realizar la molienda, normalmente de trigo, aunque tambien molían otros cereales.

Su mecánica era sencilla: contaban con una presa o depósito natural que era alimentado del agua que entraba en ellos por unos canales, durantes las pleamares.

Una vez finalizada la pleamar y lleno el estanque, las compuertas basculantes del canal se cerraban por la propia presión del agua embalsada y, pasadas dos horas desde la pleamar y cuando la diferencia de nivel entre el agua embalsada y la del estero era suficientemente apreciable, se dejaba salir el agua embalsada por el saetín accionando una compuerta desde el interior del molino. El agua salía con gran fuerza debido al desnivel existente, haciendo girar las ruedas motrices o “rodetes” que mediante un eje que las unía, hacían girar las piedras de molienda.

Vista del depósito dónde se acumulaba el agua que entraba por los canales, también a la vista, durante las pleamares.

El agua procedía del Río de San Pedro y llegaba al molino por este caño que vemos, conocido como Caño del Molino o Caño de la Marina.

Este molino, conocido como Molino de Goyena, recibió este nombre en recuerdo del promotor de su construcción, Juan Esteban de Goyena y Jijante, por entonces Director de las Reales Provisiones de Víveres de la ciudad de Cádiz y su Partido, siendo el máximo responsable de la intendencia de una ciudad que, con su cercana área de influencia, figuraba entre las más importantes del país.

Con el paso del tiempo, este molino tuvo diferentes nominaciones, a finales del siglo XIX era conocido por el nombre Molino de La Albina, topónimo que hace alusión a los esteros o lagunas que se forman con las aguas del mar en las tierras bajas, como las del paraje en el que se enclava esta construcción. Posteriormente, y en alusión a uno de sus arrendatarios, también fue conocido como Molino de Chozas. Otro de sus nombres fue el de Molino de Galacho, nombre con el que se designan las barranqueras excavadas por el agua al correr por las pendientes del terreno. Hoy día ha perdurado con el nombre de su promotor, Molino de Goyena.

Construido con piedra ostionera, el molino disponía de una sala de molienda de forma rectangular, una vivienda para el molinero y almacenes para el grano.
En la actualidad se conserva toda la estructura de los bajos del molino como cárcavos y canal de entrada custodiados de elegantes tajamares de forma de medias pirámides. El muro de cerramiento situado en su cara oeste todavía se sostiene en pie gracias a los tajamares que le sirven de contrafuertes, abriéndose en él tres vanos de ventanas, uno pequeño y dos de mayor tamaño. Este molino constaba de seis piedras molturadoras y un arco como canal de entrada de agua que se encuentra a la derecha de su cara oeste, construido como todo el edificio de piedra de cantería tallada.

A pesar de su aspecto rústico, no deja de sorprender la perfección y calidad de la talla, detalle que se aprecia perfectamente en esta ventana, dónde la rectitud de los cortes y la formación de ángulos rectos, rozan la perfección.

Extasiado con la contemplación de los detalles, casi paso por alto que a lo lejos, vemos las construcciones de Valdelagrana y algo a la derecha un paso elevado sobre la autovía.


Después de un buen rato cotilleando por el molino, más bien por lo queda de él, continuamos el sendero y nos alejamos del lugar.

Como todos sabemos, todo el sistema de las salinas y marismas, está basado en un intrincado laberinto de canales y caños que llevan al agua hasta los más recónditos lugares, siendo a veces difícil hallar el camino de salida correcto, aunque este no es el caso.

Sobre todo porque el camino, muy bien preparado, ha sido adaptado con los correspondientes pontones de paso que nos permiten cruzar en líneas rectas los intrincados canales.

Hemos llegado a lo que probablemente sea el tramo más tedioso de todo el recorrido, una gran recta reseca y pedregosa, de dos kilómetros de longitud.

Aprieta el calor y atajo por los lugares dónde parece posible, en invierno probablemente esta zona esté totalmente húmeda y embarrada, pero hoy no, así que como sabemos que la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, y alli enfrente está la carretera por la que debemos pasar, pues eso.

Y llegamos al tramo asfaltado. Sin dudas esta parte, aunque corta de distancia supone el único peligro de todo el recorrido.

Por lo que debemos aprovechar todas las zonas que supuestamente nos pueden dar protección ante el gran número de vehículos que por aquí circulan.

De frente nos encontraremos tres carreteras, debemos pillar la del centro, que es un paso elevado sobre la autovía que debemos volver a cruzar, pero esta vez por encima. El paso elevado carece de arcén y es estrecho, así que aunque en un principio podemos hacer como antes y seguir por una pequeña veredita tras la valla de protección, a media altura es imposible seguir por ella y debemos caminar por la carretera. INSISTO, SON APENAS 25 METROS PERO REVISTEN UN PELIGRO QUE DEBEMOS VALORAR.

Pasamos una rotonda y entrando en la Avenida José Saramago, volverá la tranquilidad. Todo el tramo peliagudo son algo más de 400 metros aunque lo realmente peligroso solo es el paso elevado.

Tras pasar el número 91 de dicha avenida, encontraremos una explanada que nos introducirá en otro pequeño parque.

Se aprecia perfectamente la dirección a seguir.

Se trata del Parque del Coto.

Conectamos con la calle León Felipe.

Y rápidamente con la Avenida de la Constitución, sólo tenemos que seguir esta acera durante unos 700 metros para llegar al punto de salida.

 Podéis descargaros el track, clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/pinar-de-las-canteras-molino-de-goyena-puerto-real25jul2019-39081187
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

miércoles, 24 de julio de 2019

PINAR DE LOS FRANCESES-SALINA DE SAN JOAQUÍN (CHICLANA) 22 JUL 2019

Este sendero discurre parcialmente por el Parque Natural Bahía de Cádiz, se trata de un recorrido entre pinos, eucaliptos y marismas y un suelo arenoso con zonas de lodos traidos por las mareas vivas.

Este pinar recibe este nombre por ser el lugar donde las tropas francesas situaron su puesto de mando en 1811 y desde donde se dirigieron las operaciones que tenían por objeto culminar el dominio en toda España, labor en la que fracasaron y que supuso el mayor punto de inflexión en las acciones que más tarde conoceríamos como Guerra de la Independencia, y que comenzó con el levantamiento del 2 de mayo de 1808.

Durante el recorrido podremos ver los restos, más bien resto, de lo que otrora fue una de las obras civiles más importantes que realizaron los romanos en la antigua Hispania, el Acueducto de Gades, una canalización de 75 kilómetros de longitud y que traía agua desde los Manantiales del Tempul hasta la ciudad de Gades.

También podremos disfrutar de un tramo que discurre entre marismas y antiguas salinas, así como de un mirador, uno de los conocidos como Puntos mágicos de Chiclana y un observatorio de aves.

Por lo demás, se trata de un sendero de gran interés, representativo de la diversidad biológica de la zona, rica en ecosistemas marinos y vegetales (marismas, pinares); desde los parajes más elevados podemos disfrutar de las preciosas vistas de la marisma. Característicos de las áreas marismeñas y las zonas de agua dulce son los cañaverales, que pueden observarse en varios tramos de la ruta.

Dejamos el coche en: 36º26.868'N - 6º08.388'W.
Distancia: 9,64 kilómetros.
Tiempo: 2 horas 56 minutos.
Dificultad: Fácil.

El coche se queda en la calle Camino de la Vega. En rosa el lugar por dónde debemos volver si todo va bien.

Los primeros tres kilómetros lo hacemos por la CA-2104 también conocida como carretera de Los Arquillos.

A nuestra izquierda dejamos la urbanización Batería Colorada. Este fue el lugar donde las tropas francesas colocaron su puesto de defensa en 1811, siendo un lugar importante en la historia de la localidad ya que fue parte de uno de los escenarios en los que tuvo lugar en marzo de 1811,  la Batalla de Chiclana, uno de los episodios más significativos de la Guerra de la Independencia.

También un destacamento militar.

La acera se ha perdido y tenemos que caminar por un pequeño arcén.

Y llegamos a la primera meta volante del día, se trata de una pequeña porción de lo que antaño fue uno de los mayores acueductos del mundo romano. Un acueducto nacía de las fuentes del Tempul a 122 metros sobre el nivel de mar, y desembocaba en unos aljibes en las actuales Puertas de Tierra de Cádiz a 16 metros sobre el nivel del mar. De las tres técnicas empleadas en su construcción, se supone que un 12% del trazado fue en mina, un 57% en galería y un 31% de trazado en piedras machi-hembradas llamadas atanores.

Cuentan que este amontonamiento de frágil equilibrio es el inicio del sifón que cruzaba el entonces arroyo Zurraque por su desembocadura, y que se encuentra en El Marquesado y es uno de los linderos con Puerto Real. También es conocido como "Torre de los Arquillos". De las arquerías sólo queda el recuerdo en la toponimia de la zona, además de la Torre y el Cortijo, tenemos la Cañada de los Arquillos o la Loma de los Arquillos.
Esta gigantesca obra comenzaba en los Manantiales del Tempul (San José del Valle) y fueron visitados en junio de 2019. Justo a su derecha tenemos una pequeña vereda que debemos tomar.

Estamos en una zona relativamente elevada y eso nos permite ver algo de lo que nos rodea, a nuestra derecha el cerro de San Cristóbal, cuyo mejor secreto visitamos en octubre de 2017. Y a nuestro frente, Puerto Real. En primer plano, el Cortijo de los Arquillos. Toda esta zona es conocida como Los Arquillos, tal vez haciendo referencia a los arcos del acueducto que en su momento debieron existir.

Algo más a la izquierda podemos ver Cádiz, en la que conseguimos distinguir la Torre de Comunicaciones, Pirulí para el vulgo, el Puente de la Constitución, las torres de electricidad de Puntales y Puerto Real, y los astilleros también puertorrealenses.

A la izquierda San Fernando con su Observatorio de Marina, las Torres de Colón (edificio más alto de la ciudad), el antiguo Hospital de San Carlos y las ilegales Torres de la Casería.

El "esqueleto" de una chumbera muerta como casi todas, con la inestimable colaboración de la administración andaluza que prohibe los tratamientos fitosanitarios sobre ellas, víctima de la cochinilla del carmín (Dactylopius coccus).

La vereda vuelve a estrecharse y discurre paralela a una valla de alambre.

A nuesta izquierda aparece el único macizo de pinos que se conserva de lo que antaño fue un inmenso pinar. El suelo está recién pasado el tractor y caminar por él, resulta muy incómodo.

Ràpidamente llegamos al Caño de Zurraque. A los lejos podemos ver la Torre de Torregorda, el Cerro de los Mártires y San Fernando.

El caño de Zurraque está formado por aguas marinas que entran con el flujo de las mareas y aguas dulces procedentes del Arroyo de Zurraque que a su vez, recibe aguas de los arroyos de Malas Noches, Guerra y Salinetas (visitado en febrero de 2019).

Este caño es el que principalmente, alimenta todo el sistema de marismas y salinas del entorno por lo que durante todo su cauce veremos ramales provistos de compuertas para alimentar el sistema de esteros y salinas.

Como podemos ver en este mapa, son innumerables las salinas (todas abandonadas) que en su momento fueron explotadas gracias al aporte de las aguas del Caño de Zurraque, entre otras salinas destacan: San Manuel, San Pascual Bailón, Santa Bárbara, San Juan Nepomuceno, Sagrado Corazón, San Miguel y San José, San Joaquín y Santa Ana y la última que veremos en nuestro recorrido, la Salina de San Pablo. Un número tan elevado de instalaciones que demuestran hasta que punto fue importante la producción de sal en toda la Bahía de Cádiz, desde tiempo inmemoriales.

Por la zona de El Vejete podemos ver claramente los tres biotopos que conforman el sendero: la zona alta de marisma, donde abundan los Almajos (Arthrocnernum macrostachyum), los Salados (Limoniastrum monopetalum), la Hierba del cólico (nula crithmoides) y el Saladillo (Suaeda splendens o vera) y los Limoniums, sin olvidarnos de la Spartina maritima, Sarcocornias y Halimiones. En segunda línea, el bosque de pinos piñoneros (Pinus pinea), y tras él, el gran eucaliptal.

Vamos caminando por un pasillo abierto entre las propiedades habitadas de la izquierda y la valla de alambre que delimitaba las propiedades salineras, hoy abandonadas.

Esta franja fronteriza se va estrechando hasta llegar a perderse por lo que traspasamos la maltrecha alambrada y continuamos por el camino que rodeaba el entramado salinero.

Más adelante encontraremos una desviación a la derecha que tomaremos al objeto de rodear la Salina de San Joaquín y Santa Ana.

De forma estructural, todas las salinas y esteros tenían un canal de desagüe, conocido como Bajera, o Caño de la Bajera, si por la zona algo más alta y en contacto con el caño principal es por dónde se tomaba el agua, por otra zona algo más baja es por donde se drenaba las aguas sobrantes o que necesitaban reposición, esta evacuación de aguas "viejas" se hacía por los caños bajeros, y de ahí, su nombre.

Llegamos a un cruce situado justo en el centro de cuatro salinas, la San Juan Nepomuceno, justo al frente, la Salina del Sagrado Corazón, al frente izquierda la San Miguel y San José, y a nuestra izquierda la granja marina de San Joaquín y Santa Ana, que es a la que nos dirigimos.

Como podemos ver, al estar las pozas abandonadas, poco a poco se han ido colmatando y actualmente solo entra agua con grandes pleamares. En línea de horizonte vemos Chiclana y su onmipresente Ermita de San Joaquín y Santa Ana.

Nos desviaremos un momento para acercarnos a ver una típica casa salinera.

En estas edificaciones coexistían estancias destinadas a los propietarios, a las cuadrillas de trabajadores y para los animales y herramientas.

Esta que vemos tenía dos plantas y es de reducidas dimensiones, con una fachada de unos 18 metros.

A su lateral izquierdo tiene unas dos estancias, probablemente sería la cuadra y con una pequeña azotea con pretil. También podemos observar algunos contrafuertes.

Tiene grandes ventalanes y techos con vigas de madera. En su construcción se usaron piedra ostionera, ladrillos, adobe y cal.

En algún momento uno de los huecos empezó a hundirse, aún se pueden ver las grietas superiores y tuvo que ser reforzado y cerrado con materiales de fortuna.

A pesar de lo ruinoso del lugar, es evidente que estuvo en uso hasta no hace demasiado tiempo, aún podemos ver esparcidos algunos cochecitos de juguete en bastante buen estado.

Incluso algún espejo con reflejos extraños.

Retornados al camino, vamos un busca de la salida del laberinto de caños, en los que aún vemos vestigios de la antigua infraestructura.

Vueltas de afuera, periquillos, esteros, lucios o compuertas, son palabras que me llevan a mi niñez, ya que nací a escasos metros de una salina y mientras otros niños jugaban a las canicas o montaban en bicicleta, yo me bañana en esteros, cogía cangrejos, camarones o biñocas.

En este tramo de vuelta a la "civilización", debemos cruzar varias compuertas.


Hemos conectado con el camino que traíamos al principio ahora debemos volver a cruzar la alambrada para salir del entorno salinero. A nuestra derecha vemos el conocido como Arroyo del Carcado el cual deberemos cruzar pero por esta zona tiene agua, así que caminamos paralelo al cauce.

Y ahí está nuevo lugar de paso, en este tramo el cauce está seco. Nos adentramos en la zona conocida como Pocillo de la Tierra.

Y comenzamos un callejeo por la urbanización Batería Colorada que en primer lugar nos hace pasar por esta pared adornada con flamencos malvas. WP FLAMENCOS.

Para seguir por la calle Mirlo.

Calle Canario.

Y calle de la Gaviota, por dónde llegaremos al Punto Mágico de Las Marismas.

Los Puntos Mágicos son una serie de rutas creadas con motivo del 7º Centenario de la Creación de la ciudad de Chiclana y celebrado en 2003, son siete en total y están situados en lugares emblemáticos o de importancia paisajística en todo el término municipal chiclanero.

El Punto Mágico de Las Marismas también conocido como Las Salinas, está ubicado en la calle de la Tórtola, dentro de la urbanización Batería Colorada, justo en el lugar dónde estuvieron colocadas las baterías francesas durante el sitio de Cádiz.

Desde allí tenemos buenas vistas de la parte de la Bahía de Cádiz, con San Fernando, Cádiz capital y Puerto Real en línea de horizonte y una zona de marisma en la que siempre veremos aves acuáticas.

Continuamos nuestro paseo por la Calle Tomillos.

Para llegar al Camino Corto y empezar el tramo oficial del sendero conocido como "Pinar de los Franceses".

Es un pequeño sendero de apenas un kilómetro pero perfectamente adaptado, en él, además de un observatorio de aves que pronto visitaremos, encontraremos áreas de descanso, parque infantil y diferentes aparatos deportivos.

En primer lugar giramos a la derecha para ir en busca del Observatorio de Aves.

Probablemente uno de los mayores valores del Parque Natural Bahía de Cádiz, son sus humedales, en ellos habitan, crían o descansan un sinfin de aves acuáticas.

La importancia ecológica de estos humedales, especialmente para la avifauna y para el alevinaje de importantes especies de peces, les han hecho merecedores de su integración en la Red de Zonas de Especial Protección para las Aves Silvestres, constituyendo la zona de puesta y cría de numerosas especies de peces y aves, algunas que por su rareza y escasez dotan a este medio, junto con su alta productividad biológica, de un alto valor ambiental.

La influencia de los mares y un clima suave, de tipo mediterráneo, son las claves que determinan las especiales características ecológicas de este humedal. Zona de contacto entre medios marinos y terrestres y gracias a la fácil circulación de las aguas, con buena iluminación y abundantes nutrientes, se establece una gran diversidad de especies entre moluscos, crustáceos, peces y aves acuáticas.

Volviendo sobre nuestros pasos, continuamos por la misma vereda pero en sentido contrario. Probablemente este tramo será el más confortable de todo el recorrido, piso firme y rodeados de grandes eucaliptos que nos darán una sombra más que agradable. Una especie de bosques galería pondría el broche de oro a esta divertida ruta. Al final de este tramo llegaremos a la conexión con la Calle Camino de la Vega y lugar de inicio del sendero.
 
Podéis descargaros el track, clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/pinar-de-los-franceses-salina-de-san-joaquin-y-santa-ana-chiclana22jul2019-38988599
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.