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lunes, 30 de diciembre de 2019

PUERTA VERDE DE SAN FERNANDO A CHICLANA (29DIC2019)

Este tramo de la ruta conocida como Puerta Verde conecta el término municipal de San Fernando con el de Chiclana a través de salinas y esteros, biotopo fundamental en el Parque Natural de la Bahía de Cádiz. Durante el recorrido, se puede apreciar la presencia de una importante avifauna ligada a los humedales y salinas de la zona. La mayoría de las especies presentes son aves migratorias que utilizan estos parajes como zona de descanso, antes de emprender de nuevo el vuelo.

Especial interés histórico adquiere el Puente Zuazo y su entorno, dado que jugó un papel crucial durante la Guerra de la Independencia, impidiendo el asalto final del ejército francés al único territorio que les faltaba por invadir y que entre los años 1810 y 1812 fue a lo único que se redujo España. Este hecho fue hábilmente aprovechado en los fastos del Bicentenario de nuestra Constitución en 2012, que fueron titulados como "Cuando España fue una isla", en clara referencia a San Fernando, lugar por donde nunca pudieron pasar las tropas napoleónicas y que en ese momento, fue el único territorio libre de la España peninsular.

Dejamos el coche en: 36°27.655'N -  6°11.675'W
Distancia: 13,82 kilómetros.
Tiempo: 3 horas 13 minutos.
Dificultad: Fácil.

El coche puede quedarse en el aparcamiento de la Feria de San Fernando, justo en el inicio de la ruta.

Antes de iniciar la ruta hacemos una parada en el Molino de Mareas del Zaporito, antaño allí, además de la instalación molinera, existió un embarcadero, un astillero y unos baños, los conocidos como Baños de Ureña.

Su nombre le viene del caño donde se encuentra ubicado. El molino de mareas fue un ingenio tecnológico de una enorme importancia en la economía de la Bahía de Cádiz. Estos molinos aprovechaban la fuerza de las mareas, como fuente de energía inagotable, para hacer girar las piedras y realizar la molienda, normalmente de trigo, aunque tambien molían otros cereales.

Rápidamente pasamos por el puente que cruza el Caño del Zaporito. Cuando La Isla contaba con apenas 300 habitantes, Juan Domingo Saporito, caballero genovés de noble cuna, llega a Cádiz donde se establece, llega a ser Administrador de Aduanas, y se compra una gran finca en San Fernando que comprendía los terrenos que se extiende desde la Alameda Moreno de Guerra hasta el caño de Sancti Petri y desde la calle Santísima Trinidad a la calle Dolores.
Juan Domingo Saporito fue un hombre de negocios con una gran visión de futuro, pues supo aprovechar la importancia que a principios del s. XVIII tenía el caño de Sancti Petri como vía natural de comunicación entre Chiclana y San Fernando.
Por él circulaban las embarcaciones cargadas de pescado, sal, arena etc. Por este motivo Juan Domingo decidió construir un canal que uniera el embarcadero de su finca con el mencionado caño, y con este motivo el 14 de noviembre de 1711 firmó un contrato con Juan de la Cueva y Diego de Molina, entre otros, para realizar las obras. Este canal en la Isla llamados caños, tenían la particularidad de ser artificial y llevar agua de mar.

Más tarde en 1789 Gaspar Molina y Zaldívar, III Marqués de Ureña y IV Conde de Saucedilla, realizaría reformas en él, pues lo que hasta entonces existía, más que un muelle, era un embarcadero.
El mencionado Marqués era bisnieto de José Micón, rico comerciante también genovés y afincado en Cádiz, quién en 1717 compró a Domingo Saporito la finca que tenía en la Isla.
Tras la breve reseña histórica continuamos nuestra ruta entrando en el conocido como Paseo Marítimo de la Magdalena, un deteriorado paseo que bordea el Caño de Zaporito y el el Sancti Petri.

Rápidamente aparecerá a nuestro frente el Puente de Zuazo. Unos de los lugares más emblemáticos de la historia española y dónde ocurrieron algunos de los combates y episodios más heróicos en una época dónde los españoles luchábamos juntos por nuestra libertad. Alcanzó su momento álgido durante la Guerra de la Independencia, convirtiéndose en el único bastión que no pudo ser invadido por los franceses.

Está construido con piedra ostionera y su origen se remonta a la época romana cuándo sólo se trataba de parte del acueducto por el que pasaba el agua procedente de los manantiales de El Tempul, hablamos del famoso acueducto de Gades, el de mayor longitud de la Hispania romana.
El puente actual fue obra del ingeniero Louis Gautier y debe su nombre al poseedor del señorío del "Logar de la puente" que fue otorgado por el rey Juan II de Castilla en el s.XV a Juan Sánchez de Zuazo.

En uno de los muros de las dependencias que protegían el puente encontramos esta placa en memoria de los hechos acaecidos durante la invasión francesa, cuando tras unas heróicas defensas el ejército francés se batió en retirada. La misma dice:

AQUÍ FUE EL LÍMITE DE LA ESPAÑA LIBRE

LAS BRIGADAS DE ARTILLERÍA E INFANTERÍA
REAL DE MARINA
Y FUERZAS NAVALES Y DEL EJÉRCITO AL MANDO DEL
CAPITÁN DE NAVÍO
DON DIEGO DE ALVEAR Y PONCE DE LEÓN
CON SU HEROISMO Y VALOR RECHAZANDO LOS ATAQUES DEL EJÉRCITO FRANCÉS
DESDE EL 10 DE FEBRERO DE 1810 AL 25 DE AGOSTO DE 1812
HICIERON DE ESTAS PIEDRAS VENERABLES EL
ÚLTIMO BALUARTE DE LA INDEPENDENCIA ESPAÑOLA

Justo enfrente y casi paralelo al mismo, veremos el nuevo viaducto por el que transcurre la autovía CA-33. Ambos sobre el caño de Santi Petri.

Conforme pasamos el puente de Zuazo y a nuestra izquierda aparece otro edificio emblemático, se trata del Real Carenero, una de las primeras construcciones en la Real Isla de León, un antiguo astillero y fábrica de motonería, lanas y jarcias, y que dedicaba a abastecer a los navíos de la Armada.
Aunque físicamente pertenece al término municipal de Puerto Real, su historia está íntimamente ligada a la de San Fernando, constituyendo el germen fundamental de lo que con los años sería la ciudad. Fue construido en la época de los Reyes Católicos y parece ser que sobre unas construcciones romanas que se dedicaban a la construcción y reparación de las naves que por allí navegaban. Lo que no cabe dudas es que para nadie pasó desapercibida la importancia estratégica del lugar, segundo acceso a la bahía y ciudad de Cádiz.


Y a continuación todo en entramado de baluartes o reductos que tan activamente tuvieron participación en la Guerra de la Independencia. Algunos de ellas fueron construidos en el siglo XVI y demuestran la importancia que tenía el paso por el puente, único lugar por donde podía accederse por tierra a la ciudad de Cádiz, ya que el entramado de caños y sus inexpunables lodos hacían totalmente imposible el poder pasar por otro lado. Adquirieron su máxima importancia y valor durante la Batalla del Portazgo en 1810. Este de la foto es el Reducto de San Ignacio, la caseta en el centro era el polvorín.

Una pasarela de madera lo une directamente con el Baluarte de San Pedro. 

Basta un ligero vistazo a la imagen satelital para comprobar cuán importante se consideraba el lugar.

Así se defendía el puente de Zuazo:
1.- Real Carenero.                                 5.- Reducto de la Concepción.
2.- Reducto de San Ignacio.                  6.- Reducto de Santiago.
3.- Batería de Angulo.                           7.- Batería de San Pedro.
4.- Batería de Alburquerque.                 8.- Baluarte de San Pedro.

Salta a la vista que quién quisiese acercarse al puente con "malas intenciones" tendría que pasar un corredor de artillería nada fácil de soportar.

Dejamos el "Logar de la Puente" y seguimos por un camino reciente, un sendero llamado "Puerta Verde de San Fernando" y que llega hasta Chiclana. Aunque caminamos paralelos a las vías del tranvía, a ambos lados tenemos el entramado de salinas y esteros que forman parte del Parque Natural de la Bahía de Cádiz.

Estamos cruzando el caño Zurraque, a nuestra izquierda el viaducto por el que pasa la autovía. El día está desapacible y un fuerte viento de levante incomoda más de lo apetecible, eso hace que el color del agua, ya de por sí bastante oscuras, sean auténtico chocolate.


Y un sinfín de caños más pequeños que abastecen de agua todo el entramado de antiguas salinas que vamos dejando a nuestra izquierda.

Hasta este lugar y a ambos lados de las vías del tranvía existen sendos caminos, venimos caminando dejando las vías a nuestra derecha y la vereda se acaba, por este paso que vemos nos cambiamos de banda y a partir de aquí caminaremos dejando las vías a nuestra izquierda. Nuestra dirección está marcada con la flecha negra, en rojo una alternativa que tomaremos para la vuelta.


Las fuertes rachas de viento y el sol de cara no nos arredran, nosotros a lo nuestro.

Todas las aves que pululan por nuestro entorno están en tierra y buscando el resguardo, esto nos permite alguna que otra foto cercana.

Con un poco de zoom nos acercamos a los flamencos rosas (Phoenicopterus ruber).

También vemos las tímidas cigüeñuelas (Himantopus himantopus).

 Y una garceta común (Egretta garzetta) que asustada intenta levantar el vuelo a contraviento.

En línea de horizonte, ya vemos Chiclana bastante más cerca.

Al igual que la garceta, esta bandada de archibebes (Tringa flavipes) también huyen despavoridas.

En el apeadero de Pinar de los Franceses ponemos fin a nuestro avance. Tenemos dos opciones: cruzar la carretera y volver a San Fernando en autobús, la parada la tenemos justo enfrente, la línea es la M-120 y bajarnos en Venta de Vargas, o volver a pie repitiendo tramo.

Ahora el viento lo llevamos de espaldas, así que no veas la velocidad de vuelta. El caminar es mucho más cómodo y encima el sol ya no nos da en la cara, así que todo mucho mejor.


En el trayecto de ida no nos quisimos entretener en este puente que da salida a un carril de servicio de la autovía, pero ahora vamos a subirnos (ojo que no debemos continuar por él) y obtener algunas tomas más elevadas.

Vemos San Fernando con un poco más de perspectiva, todo el entramado salinero y bajo nosotros las vías por las que algún día circulará el controvertido tranvía.

A nuestras espaldas, Chiclana y las salinas de San Pablo, Santa Matilde y San Joaquín.

Y a nuestra derecha, las salinas de los Hermanos, San Eugenio, San José y San Enrique y Cañaveral.

Y más hacia San Fernando, las salinas de San Basilio, Santa Beatriz, San Federico y Vicario.

Nuevamente llegamos al paso bajo las vías, pero esta vez y para variar un poco vamos a acceder a la pista que discurre paralela a que trajimos en la ida, para eso aprovechamos que el vallado está roto y accedemos a la parte superior del paso (marcado en rojo).

Aunque el paso es seguro y alejado de los raíles, lo hemos realizado a sabiendas de que no pasará ningún tranvía, cuando esté en funcionamiento yo no pillaría por aquí.

Y de nuevo el caño de Zurraque en todo su esplendor chocolatero.

Esta alternativa de camino tampoco es que ofrezca nada diferente, pero...

A la altura del apeadero de Tres Caminos, ambas pistas se unen.

El color oscuro de las aguas de los caños constratan con el azul cielo de la embalsada. La Real e Ilustre Isla de León está a tiro de piedra, el regreso al punto de salida lo realizamos a través de la Ronda del Estero cuyos edificios nos protegerán del fuente viento, que ya nos dió bastante.

 Podéis descargaros el track, clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/via-verde-de-san-fernando-a-chiclana-29dic2019-44931097
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.  

miércoles, 24 de julio de 2019

PINAR DE LOS FRANCESES-SALINA DE SAN JOAQUÍN (CHICLANA) 22 JUL 2019

Este sendero discurre parcialmente por el Parque Natural Bahía de Cádiz, se trata de un recorrido entre pinos, eucaliptos y marismas y un suelo arenoso con zonas de lodos traidos por las mareas vivas.

Este pinar recibe este nombre por ser el lugar donde las tropas francesas situaron su puesto de mando en 1811 y desde donde se dirigieron las operaciones que tenían por objeto culminar el dominio en toda España, labor en la que fracasaron y que supuso el mayor punto de inflexión en las acciones que más tarde conoceríamos como Guerra de la Independencia, y que comenzó con el levantamiento del 2 de mayo de 1808.

Durante el recorrido podremos ver los restos, más bien resto, de lo que otrora fue una de las obras civiles más importantes que realizaron los romanos en la antigua Hispania, el Acueducto de Gades, una canalización de 75 kilómetros de longitud y que traía agua desde los Manantiales del Tempul hasta la ciudad de Gades.

También podremos disfrutar de un tramo que discurre entre marismas y antiguas salinas, así como de un mirador, uno de los conocidos como Puntos mágicos de Chiclana y un observatorio de aves.

Por lo demás, se trata de un sendero de gran interés, representativo de la diversidad biológica de la zona, rica en ecosistemas marinos y vegetales (marismas, pinares); desde los parajes más elevados podemos disfrutar de las preciosas vistas de la marisma. Característicos de las áreas marismeñas y las zonas de agua dulce son los cañaverales, que pueden observarse en varios tramos de la ruta.

Dejamos el coche en: 36º26.868'N - 6º08.388'W.
Distancia: 9,64 kilómetros.
Tiempo: 2 horas 56 minutos.
Dificultad: Fácil.

El coche se queda en la calle Camino de la Vega. En rosa el lugar por dónde debemos volver si todo va bien.

Los primeros tres kilómetros lo hacemos por la CA-2104 también conocida como carretera de Los Arquillos.

A nuestra izquierda dejamos la urbanización Batería Colorada. Este fue el lugar donde las tropas francesas colocaron su puesto de defensa en 1811, siendo un lugar importante en la historia de la localidad ya que fue parte de uno de los escenarios en los que tuvo lugar en marzo de 1811,  la Batalla de Chiclana, uno de los episodios más significativos de la Guerra de la Independencia.

También un destacamento militar.

La acera se ha perdido y tenemos que caminar por un pequeño arcén.

Y llegamos a la primera meta volante del día, se trata de una pequeña porción de lo que antaño fue uno de los mayores acueductos del mundo romano. Un acueducto nacía de las fuentes del Tempul a 122 metros sobre el nivel de mar, y desembocaba en unos aljibes en las actuales Puertas de Tierra de Cádiz a 16 metros sobre el nivel del mar. De las tres técnicas empleadas en su construcción, se supone que un 12% del trazado fue en mina, un 57% en galería y un 31% de trazado en piedras machi-hembradas llamadas atanores.

Cuentan que este amontonamiento de frágil equilibrio es el inicio del sifón que cruzaba el entonces arroyo Zurraque por su desembocadura, y que se encuentra en El Marquesado y es uno de los linderos con Puerto Real. También es conocido como "Torre de los Arquillos". De las arquerías sólo queda el recuerdo en la toponimia de la zona, además de la Torre y el Cortijo, tenemos la Cañada de los Arquillos o la Loma de los Arquillos.
Esta gigantesca obra comenzaba en los Manantiales del Tempul (San José del Valle) y fueron visitados en junio de 2019. Justo a su derecha tenemos una pequeña vereda que debemos tomar.

Estamos en una zona relativamente elevada y eso nos permite ver algo de lo que nos rodea, a nuestra derecha el cerro de San Cristóbal, cuyo mejor secreto visitamos en octubre de 2017. Y a nuestro frente, Puerto Real. En primer plano, el Cortijo de los Arquillos. Toda esta zona es conocida como Los Arquillos, tal vez haciendo referencia a los arcos del acueducto que en su momento debieron existir.

Algo más a la izquierda podemos ver Cádiz, en la que conseguimos distinguir la Torre de Comunicaciones, Pirulí para el vulgo, el Puente de la Constitución, las torres de electricidad de Puntales y Puerto Real, y los astilleros también puertorrealenses.

A la izquierda San Fernando con su Observatorio de Marina, las Torres de Colón (edificio más alto de la ciudad), el antiguo Hospital de San Carlos y las ilegales Torres de la Casería.

El "esqueleto" de una chumbera muerta como casi todas, con la inestimable colaboración de la administración andaluza que prohibe los tratamientos fitosanitarios sobre ellas, víctima de la cochinilla del carmín (Dactylopius coccus).

La vereda vuelve a estrecharse y discurre paralela a una valla de alambre.

A nuesta izquierda aparece el único macizo de pinos que se conserva de lo que antaño fue un inmenso pinar. El suelo está recién pasado el tractor y caminar por él, resulta muy incómodo.

Ràpidamente llegamos al Caño de Zurraque. A los lejos podemos ver la Torre de Torregorda, el Cerro de los Mártires y San Fernando.

El caño de Zurraque está formado por aguas marinas que entran con el flujo de las mareas y aguas dulces procedentes del Arroyo de Zurraque que a su vez, recibe aguas de los arroyos de Malas Noches, Guerra y Salinetas (visitado en febrero de 2019).

Este caño es el que principalmente, alimenta todo el sistema de marismas y salinas del entorno por lo que durante todo su cauce veremos ramales provistos de compuertas para alimentar el sistema de esteros y salinas.

Como podemos ver en este mapa, son innumerables las salinas (todas abandonadas) que en su momento fueron explotadas gracias al aporte de las aguas del Caño de Zurraque, entre otras salinas destacan: San Manuel, San Pascual Bailón, Santa Bárbara, San Juan Nepomuceno, Sagrado Corazón, San Miguel y San José, San Joaquín y Santa Ana y la última que veremos en nuestro recorrido, la Salina de San Pablo. Un número tan elevado de instalaciones que demuestran hasta que punto fue importante la producción de sal en toda la Bahía de Cádiz, desde tiempo inmemoriales.

Por la zona de El Vejete podemos ver claramente los tres biotopos que conforman el sendero: la zona alta de marisma, donde abundan los Almajos (Arthrocnernum macrostachyum), los Salados (Limoniastrum monopetalum), la Hierba del cólico (nula crithmoides) y el Saladillo (Suaeda splendens o vera) y los Limoniums, sin olvidarnos de la Spartina maritima, Sarcocornias y Halimiones. En segunda línea, el bosque de pinos piñoneros (Pinus pinea), y tras él, el gran eucaliptal.

Vamos caminando por un pasillo abierto entre las propiedades habitadas de la izquierda y la valla de alambre que delimitaba las propiedades salineras, hoy abandonadas.

Esta franja fronteriza se va estrechando hasta llegar a perderse por lo que traspasamos la maltrecha alambrada y continuamos por el camino que rodeaba el entramado salinero.

Más adelante encontraremos una desviación a la derecha que tomaremos al objeto de rodear la Salina de San Joaquín y Santa Ana.

De forma estructural, todas las salinas y esteros tenían un canal de desagüe, conocido como Bajera, o Caño de la Bajera, si por la zona algo más alta y en contacto con el caño principal es por dónde se tomaba el agua, por otra zona algo más baja es por donde se drenaba las aguas sobrantes o que necesitaban reposición, esta evacuación de aguas "viejas" se hacía por los caños bajeros, y de ahí, su nombre.

Llegamos a un cruce situado justo en el centro de cuatro salinas, la San Juan Nepomuceno, justo al frente, la Salina del Sagrado Corazón, al frente izquierda la San Miguel y San José, y a nuestra izquierda la granja marina de San Joaquín y Santa Ana, que es a la que nos dirigimos.

Como podemos ver, al estar las pozas abandonadas, poco a poco se han ido colmatando y actualmente solo entra agua con grandes pleamares. En línea de horizonte vemos Chiclana y su onmipresente Ermita de San Joaquín y Santa Ana.

Nos desviaremos un momento para acercarnos a ver una típica casa salinera.

En estas edificaciones coexistían estancias destinadas a los propietarios, a las cuadrillas de trabajadores y para los animales y herramientas.

Esta que vemos tenía dos plantas y es de reducidas dimensiones, con una fachada de unos 18 metros.

A su lateral izquierdo tiene unas dos estancias, probablemente sería la cuadra y con una pequeña azotea con pretil. También podemos observar algunos contrafuertes.

Tiene grandes ventalanes y techos con vigas de madera. En su construcción se usaron piedra ostionera, ladrillos, adobe y cal.

En algún momento uno de los huecos empezó a hundirse, aún se pueden ver las grietas superiores y tuvo que ser reforzado y cerrado con materiales de fortuna.

A pesar de lo ruinoso del lugar, es evidente que estuvo en uso hasta no hace demasiado tiempo, aún podemos ver esparcidos algunos cochecitos de juguete en bastante buen estado.

Incluso algún espejo con reflejos extraños.

Retornados al camino, vamos un busca de la salida del laberinto de caños, en los que aún vemos vestigios de la antigua infraestructura.

Vueltas de afuera, periquillos, esteros, lucios o compuertas, son palabras que me llevan a mi niñez, ya que nací a escasos metros de una salina y mientras otros niños jugaban a las canicas o montaban en bicicleta, yo me bañana en esteros, cogía cangrejos, camarones o biñocas.

En este tramo de vuelta a la "civilización", debemos cruzar varias compuertas.


Hemos conectado con el camino que traíamos al principio ahora debemos volver a cruzar la alambrada para salir del entorno salinero. A nuestra derecha vemos el conocido como Arroyo del Carcado el cual deberemos cruzar pero por esta zona tiene agua, así que caminamos paralelo al cauce.

Y ahí está nuevo lugar de paso, en este tramo el cauce está seco. Nos adentramos en la zona conocida como Pocillo de la Tierra.

Y comenzamos un callejeo por la urbanización Batería Colorada que en primer lugar nos hace pasar por esta pared adornada con flamencos malvas. WP FLAMENCOS.

Para seguir por la calle Mirlo.

Calle Canario.

Y calle de la Gaviota, por dónde llegaremos al Punto Mágico de Las Marismas.

Los Puntos Mágicos son una serie de rutas creadas con motivo del 7º Centenario de la Creación de la ciudad de Chiclana y celebrado en 2003, son siete en total y están situados en lugares emblemáticos o de importancia paisajística en todo el término municipal chiclanero.

El Punto Mágico de Las Marismas también conocido como Las Salinas, está ubicado en la calle de la Tórtola, dentro de la urbanización Batería Colorada, justo en el lugar dónde estuvieron colocadas las baterías francesas durante el sitio de Cádiz.

Desde allí tenemos buenas vistas de la parte de la Bahía de Cádiz, con San Fernando, Cádiz capital y Puerto Real en línea de horizonte y una zona de marisma en la que siempre veremos aves acuáticas.

Continuamos nuestro paseo por la Calle Tomillos.

Para llegar al Camino Corto y empezar el tramo oficial del sendero conocido como "Pinar de los Franceses".

Es un pequeño sendero de apenas un kilómetro pero perfectamente adaptado, en él, además de un observatorio de aves que pronto visitaremos, encontraremos áreas de descanso, parque infantil y diferentes aparatos deportivos.

En primer lugar giramos a la derecha para ir en busca del Observatorio de Aves.

Probablemente uno de los mayores valores del Parque Natural Bahía de Cádiz, son sus humedales, en ellos habitan, crían o descansan un sinfin de aves acuáticas.

La importancia ecológica de estos humedales, especialmente para la avifauna y para el alevinaje de importantes especies de peces, les han hecho merecedores de su integración en la Red de Zonas de Especial Protección para las Aves Silvestres, constituyendo la zona de puesta y cría de numerosas especies de peces y aves, algunas que por su rareza y escasez dotan a este medio, junto con su alta productividad biológica, de un alto valor ambiental.

La influencia de los mares y un clima suave, de tipo mediterráneo, son las claves que determinan las especiales características ecológicas de este humedal. Zona de contacto entre medios marinos y terrestres y gracias a la fácil circulación de las aguas, con buena iluminación y abundantes nutrientes, se establece una gran diversidad de especies entre moluscos, crustáceos, peces y aves acuáticas.

Volviendo sobre nuestros pasos, continuamos por la misma vereda pero en sentido contrario. Probablemente este tramo será el más confortable de todo el recorrido, piso firme y rodeados de grandes eucaliptos que nos darán una sombra más que agradable. Una especie de bosques galería pondría el broche de oro a esta divertida ruta. Al final de este tramo llegaremos a la conexión con la Calle Camino de la Vega y lugar de inicio del sendero.
 
Podéis descargaros el track, clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/pinar-de-los-franceses-salina-de-san-joaquin-y-santa-ana-chiclana22jul2019-38988599
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.