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lunes, 3 de febrero de 2020

PASEO POR EL CASCO HISTÓRICO DE ARANJUEZ (26ENE2020)

Situada en el ancho y llano valle que forma la vega de los ríos Tajo y Jarama, en un privilegiado escenario natural, se levanta la ciudad de Aranjuez, declarada Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2001. El Real Sitio y Villa, es un lugar cargado de historia y antaño residencia primaveral de reyes y reinas y esto influyó decisivamente en la organización de la ciudad.

A partir de 1750 con Fernando VI se proyecta la expansión urbana de Aranjuez, se concibe como un gran tridente que aprovecha la preexistente calle de la Reina que data de la época de Felipe II. A este tridente de tradición barroca, creación de Bonavía, se superpone un trazado octogonal.

Las viviendas se organizan siguiendo un modelo de manzana regular con dos alturas con un patio central y crujías alrededor. La normativa de 1794 de Juan de Villanueva será decisiva en el aspecto de regularidad  y equilibrio en el casco histórico, declarado conjunto histórico artístico por Real Decreto de 14 de septiembre de 1983.

Y esto es lo que veremos hoy, el casco histórico de Aranjuez.

Dejamos el coche en: 40°02.247'N - 3°36.329'W
Distancia: 5,86 kilómetros.
Tiempo: 2 horas 7 minutos.
Dificultad: Fácil.

Por cuestión de cercanía a otra actividad, el coche lo dejamos en la carretera de Cádiz, a la altura del hotel Mercedes, lugar desde iniciamos la ruta por el casco histórico.

Rápidamente llegamos al Puente de Barcas de dilatada historia. En su origen los formaban una hilera de barcas sobre las que se dispuso de unos paneles que permitían el paso de personas y vehículos. El puente de barcas se configura como un puente flotante, capaz de adaptarse a las subidas y bajadas de la marea, con la desventaja de que no permite el paso por su parte inferior de embarcaciones. Desde allí y a nuestra derecha tenemos una vista privilegiada del Palacio Real y del Jardín del Parterre (visitados en enero de 2020).

A la izquierda, el embarcadero desde sale el barco que da paseos turísticos por el Tajo y el muro de contención del jardín del Príncipe.

Justo pasado el puente llegamos a la plaza de Rusiñol que atravesaremos para llegar al jardín de Isabel II. Nuevamente a nuestra derecha vemos la fuente de Hércules en el jardín del Parterre.

A unos pocos pasos del Parterre nos encontramos con el último jardín construido en Aranjuez, el Jardín de Isabel II, o más conocido entre los habitantes como el de La Princesita.
De forma cuadrada, está situado en el lado oriental de la Plaza de San Antonio. Este jardín se construyó sobre un antiguo garaje de carretas y ganado.

Después de ser coronada como reina Isabel II en 1834 y como conmemoración de ello, se emplazó una estatua de bronce de la reina niña sobre un pedestal de mármol blanco, regalo del embajador francés del momento, Juan Luis Brúñete.

La estructura del jardín que encontramos en la actualidad no se corresponde con la del proyecto inicial, ya que a finales del siglo XX se realizó una remodelación, respetando siempre el pedestal con la escultura de Isabel II en el centro del jardín.
En la actualidad, podemos encontrar pequeñas isletas rodeadas de bancos en los que poder descansar. El Jardín de Isabel II posee cuatro entradas, aguardando dos casetas en la entrada de la calle de la Gobernación.

 Todo el conjunto fue acompañado por ocho bancos de piedra y jarrones emplazados en altos pedestales. Todo el jardín se encuentra cercado por una verja de hierro que sustituye a una antigua de madera que había en su origen, para proteger los arbustos y las flores plantados.
En su exterior, pegado al muro que sujeta la verja y mirando a la Plaza de San Antonio, disfrutamos de un banco de piedra que ocupa toda la fachada.

En la plaza de San Antonio encontramos la Casa de Oficios y Caballeros. Ocupan el lateral occidental de la plaza de la Mariblanca a la que abren sus bellos soportales. Su función era la del mantenimiento y administración del Real Sitio y alojamientos del séquito, especiales en época de jornadas Reales.

Ambas construcciones aparecen unificadas hacia la Plaza de San Antonio, aunque responde a distintos momentos. La Casa de Oficios fue proyectada por Juan de Herrera (1854), prolongándose su construcción durante el siglo XVII. Estas fases no concluyen hasta el siglo XVIII, periodo en el que da fin a la Casa de Caballeros (1767), sobre los planos de Gómez de Mora (siglo XVIII), bajo la dirección de Santiago Bonavia y sus sucesores Marquet y Serrano.

En un lateral de la plaza vemos la Real Iglesia de San Antonio. Proyectada por los arquitectos Isidro González Velázquez y Santiago Bonavia en el siglo XVIII, tiene su origen en un oratorio que Felipe IV mandó habilitar como provisional debido a la poca capacidad de la Capilla Real que solo tenía dos altares. Fue también utilizada como cuartel por las tropas napoleónicas.

Se integra en la formación de la plaza de San Antonio, centro neurálgico de Aranjuez y conocida tradicionalmente como la plaza de la Mariblanca, primera de las iniciativas de la expansión urbana del Real Sitio. Se concibió como capilla real, ocupando el punto de fuga de la plaza y asimilándose a un sistema de arquerías que articulan el gran espacio, mediante un juego de curvas y contra curvas.

Se encuadra en un urbanismo cortesano donde la influencia italiana es patente, debido en gran parte al autor del proyecto. A esta influencia responde su concepto de planta circular centralizada, subrayada por la cúpula.

Detalle de las arquerías que encuadran a la iglesia.

Justo salimos por las arquerías y vemos una edificación a nuestra izquierda en bastante mal estado. Se trata de la Casa de Infantes.
Edificio civil, encargado por Carlos III a Juan de Villanueva, para el alojamiento de los Infantes Gabriel y Antonio.
Sigue las premisas del siglo XVIII en cuanto a la ornamentación arquitectónica y la funcionalidad. Se concibe como espacio integrado a la plaza, con la uniformidad que proporciona el sistema de arquerías, y constituye un ámbito semiurbano y de conexión entre el casco histórico y el núcleo en torno a palacio Construido por Serrano en 1772 para alojamiento de las familias del os hijos de Carlos III, esta situada en el lateral oriental de la plaza de la Mariblanca y frente a la de Caballeros.

 En el centro y encajada en los soportales, vemos una curiosa fuente de doble cara.

Pasamos por la puerta del Teatro Real. Ordenado construir por Carlos III, al arquitecto Jaime Marquet en 1769. Durante el siglo XIX y XX sufrió varias modificaciones que desvirtuaron su aspecto inicial. Su fachada reconoce una organización rematada con frontón, utilizando elementos de tradición clásica. Estaba dedicado a la representación de comedias y tragedias españolas y óperas italianas. El edificio, realizado ex profeso, asume la función de un teatro anterior albergado en el propio Palacio Real. En 1876, el rey Alfonso XII cedió su usufructo al municipio.

Todos los domingos y en la calle Stuart montan el conocido como Mercadillo Vintage, que se compone de varios puestos en los cuales se puede adquirir piezas de coleccionismo, Almoneda y Objetos Vintage, y hoy es domingo.

En la Plaza de la Constitución nos encontramos con dos edifícios típicos de Aranjuez. Uno el edificio del Ayuntamiento y otro el Mercado de Abastos.
La plaza es de transito accesible,en la cual, nos encontramos varias terrazas y una estatua dedicada a Alfonso XII, que preside la entrada al mercado de Abastos.

El mercado es obra del arquitecto Enrique Sánchez Sedeño, realizada por iniciativa municipal. Esta obra, introduce el vocabulario formal de un nuevo material como el hierro, e interpreta el uso del ladrillo y piedra (de Colmenar) tan característicos de la arquitectura de Aranjuez, y siguiendo una tradición hispana.
Pero en igual medida mantiene la continuidad modular y volumétrica del conjunto urbano del siglo XVIII, sometiéndose a su escala. Los cajones del mercado, dispuestos perimetralmente, definen un espacio abierto al interior.

En la plaza de Pavía se ubicaba el cuartel de igual nombre. Construido en la Época de Fernando VII (1752), fue el cuartel de las Guardias de Corps. Posteriormente fueron ubicadas diferentes unidades militares como las Guardias Walonas, Los Dragones de Pavía, Los Cazadores, La Caballería Ligera, Los Lanceros de Pavía, Las Unidades de Sable de Caballería, y en su último uso fue utilizado como dependencia del ejército por el Regimiento de Caballería Acorazada Pavía nº 4.

 Hoy día el edificio es parte del campus de la Universidad Rey Juan Carlos.

Al final de la calle Almíbar y ya en la Avenida de la Plaza de Toros, encontramos, como no podía ser de otra manera, la Plaza de Toros.

Edificio civil construido por Carlos V en 1797 y rehabilitado por Fernando VII en 1829. El rey Alfonso XII cede su uso en usufructo al municipio en el año 1876. Se trata de una de las primeras plazas de toros exenta y centralizada que dará lugar al prototipo de las monumentales.

Hacia el año 1745, se construye una conducción para el agua procedente de unas cañadas situadas en el borde de la Mesa de Ocaña. En el año 1757, se rehace la conducción con tubería de barro vidriado (de mejor calidad) dotándola de arcas o descansos para su reconocimiento y limpieza.

 Una de estas arcas, fué la llamada "Fuente de la Reina", que estaba situada al principio del Camino de Ontígola,a su derecha.En la actualidad se encuentra ubicada en los alrededores de la Plaza de Toros, después de haber sido trasladada por motivos urbanísticos y estar en desuso.


Para su traslado se contrató a una empresa leonesa de canteranos que rehabilitaron una a una todas sus piedras y el escudo.

Llegamos al Convento de San Pascual ubicado en la calle del Rey. Imponente edificio construido por orden de Carlos III (XVIII), esta ejemplar obra se alza frente al Hospital de San Carlos, y fue realizada por el arquitecto Francesco Sabatini entre los años 1765-1770.

En la fachada neoclásica, terminada en dos torres, destacan el juego de columnas y pilastres, y el frontón que la corona. Su lenguaje es clasicista, próximo a los principios del barroco italiano. Su elemento más destacado es la iglesia, de planta de cruz latina con capillas en la nave principal y brazos de crucero poco acusados. Se complementó con dependencias conventuales, organizadas en los patios y con la huerta en la parte posterior.

Justo enfrente tenemos el Hospital Municipal de San Carlos, actualmente en rehabilitación. También construido por orden de Carlos III, bajo la dirección de Manuel Serrano (1776) fue ampliado con gusto decimonónico hasta la calle Capitán en tiempos de Isabel II. Situado en la calle de la Concha, destinado a hospital de empleados reales y residentes en el Real Sitio.
Como elemento decorativo destaca la sencilla fachada de ladrillo, una interesante portada donde se produce el juego y superposición de frontones curvos y triangulares que remata un frontón triangular inscrito en un arco de medio punto.

 En la calle Capitán Angosto se ubica la Casa del Gobernador. Carlos IV encargó a Juan de Villanueva el proyecto de construir una casa para vivienda del gobernador del Sitio y establecimiento de los oficios de Contaduría, Tesorería y Escribanía. Albergaba las oficinas administrativas del Real Sitio.
Es una obra de arquitectura bien construida, proporcionada y sin ornamentos. En ella aparecen los elementos característicos de la arquitectura vilanovina; vanos adintelados y portadas sencillamente destacadas, con escasez de elementos decorativos. Actualmente alberga instalaciones universitarias.

En la misma calle encontramos las conocidas como Cocheras de la Reina Madre, hoy día Centro Cultural Isabel de Farnesio.Edificio civil construido por Fernando VI (1758) para caballerizas de su madrastra Isabel de Farnesio. También llamado Palacio de la Reina Madre. Encargado a Jaime Marquet, albergó las cocheras reales y posteriormente fue convertido en oficinas de la Real Yeguada y después en el Colegio María Cristina. Es reconstruida por González Velázquez a partir de 1814. Se organiza mediante crujías en torno a dos patios.
El exterior, mantiene el modelo de grandes vanos dispuestos simétricamente en altura, y subrayando mediante impostas la horizontalidad del urbanismo de Aranjuez.
Desde 1992 es Centro Cultural y sede de la Universidad Felipe II, con auditorio, biblioteca, archivo, sala de exposiciones, universidad popular, aulas, oficinas y delegaciones municipales.

Al final de la calle del Príncipe vemos la antigua Iglesia de Alpajés. Fue la primera del sitio (1681), aunque remodelada interiormente por Bonavía. En su diseño interior trabajaron Santiago Bonavía y Alejandro González Velázquez. Responde a una arquitectura clasicista encuadrada en la escuela Madrileña, basada en el juego de ladrillo visto y piedra blanca de Colmenar en su exterior. La fachada se realza mediante el elemento heráldico del escudo de Carlos II con el Toisón y la disposición superpuesta de acceso y vano a los pies para iluminación de la nave. Planta de cruz latina, con escaso desarrollo de los brazos del crucero, inspirada en el modelo de Il Gesú (Roma). Actualmente es parroquia con culto a Nuestra Señora de las Angustias, patrona de Aranjuez.

Bajamos por la calle de Montesinos en busca de la calle de la Reina, ya inmersos en la extraordinaria arboleda cercana al jardín del Príncipe (visitado en enero de 2020).


Este último tramo lo hacemos caminando por la valla perimetral del jardín del Príncipe que nos llevará hasta prácticamente el Puente de Barcas, poniendo fin a nuestra ruta.
 
Podéis descargaros el track, clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-a-pie/paseo-por-el-casco-historico-de-aranjuez-26ene2020-46225157
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

viernes, 18 de diciembre de 2015

PINAR DEL REY (AREA RECREATIVA, ARROYO DE LA ALHAJA, TAJO DEL PAJARRACO, CERRO DEL ÁGUILA) SAN ROQUE - 13 DIC 2015

El Pinar del Rey es un parque periurbano a cinco kilómetros de San Roque y tiene una extensión de 338 hectáreas. Estos terrenos fueron cedidos en 1462 por el rey Enrique IV en compensación por la pérdida para la comunidad del peñón de Gibraltar. En 1800 la Marina Española replantó todo el terreno con pinos con la idea de poder abastecer la demanda de madera por parte de la industria naval de la época. Con el avance de los materiales y la construcción naval, la madera dejó de usarse y gracias a ello hoy día podemos disfrutar de este gran pinar. En su superficie existen cuatros pequeños senderos señalizados: Área Recreativa, Arroyo de la Alhaja, Tajo del Pajarraco y Cerro del Águila, este sendero que os traigo es un compendio de todos ellos. Su variada flora y fauna seguro hacen las delicias de los más exigentes. Especial mención merecen unas paredes de barro compactado dónde durante la primavera/verano anidan los abejarucos, todo un espectáculo de color. Este sendero sin lugar a dudas es un auténtico deleite para los cinco sentidos.

Dejamos el coche en uno de los aparcamientos de los que está dotado el pinar, en 36º14.033'N - 5º23.876'W.
Distancia: 11,89 kilómetros.
Tiempo: 5 horas 19 minutos.
Dificultad: Fácil.

El inicio de cada sendero parcial está dotado de una zona de aparcamiento, en nuestro caso dejamos el coche en las inmediaciones del comienzo del arroyo de la Alhaja.

A pesar de las escasas lluvias el lugar es de un frescor extraordinario. Rápidamente nos dirigimos al comienzo de este primer tramo que se desarrollará paralelo al arroyo de la Alhaja.

Una magnífica y cómoda escalinata nos llevará a la primera poza y a la fuente La Alhaja.

Si el paraíso existe, debe ser algo muy parecido a esto.  Está formado por un bosque galería en el que destacan: álamos, fresnos, sauces y alisos y un bonito quejigal.

En la otra margen se encuentra la fuente.

En sus aguas habitan especies como el barbo gitano (Luciobarbus sclateri), la boga del Guadiana (Pseudochondrostoma willkommii) o el cachuelo (Squalius pyrenaicus).

Caminaremos muy cercanos al arroyo por lo que el cerrado camino rebosa verdor. Cuidado con las zarzas.

Todo el margen está recorrido por una alambrada pero con pasos habilitados de forma estratégica, lo que nos permitirá hacer incursiones periódicas hasta las orillas, cosa que no debemos pasar por alto.

Por momentos el bosque galería se convierte en conejera galería. Además del bosque ripícola podremos ver abundantes alcornoques, quejigos y por supuesto, pinos.


Una primera cancela y cartel anunciador impide "supuestamente" el paso de motos y otros vehículos pero las rodadas en el suelo nos indican que no todo el mundo hace caso a la prohibición.

Uno de esos pasos al arroyo nos llevará a este bonito rincón. WP MEANDRO.

Entre la fauna residente podemos destacar al zorro, el meloncillo, el águila calzada y el ya nombrado abejaruco.

En un cruce de caminos un cartel nos indica que accedemos a la Cañada Real de Manilva a Los Barrios.

 Los ejemplares de pinos tienen un tamaño más que respetable.

Una zona de picnic especialmente acotada para niños. WP GUARDERIA.

El Amazonas debe parecerse a esto.

En otro de los rincones del rio nos encontramos una acumulación de hojas secas de álamos que le dan a la zona un colorido especial.

Nos alejamos un poco del cauce y accedemos a una zona clara y dónde el pino ya es el auténtico protagonista.

En una nueva incursión al cauce nos encontramos con este pozo. Al mirar dentro vemos con satisfacción que está lleno de pequeños ejemplares de cangrejo de rio "autóctonos" (Austropotamobius pallipes), una especie en peligro de desaparición por la proliferación del cangrejo rojo americano.

En esta zona el arroyo lleva menos caudal de agua aunque no por eso deja de ser igual de bonito.

Un poco más adelante volvemos a ver agua, pero ya no es cristalina, son pozas casi estancadas y bien que se nota.

Un nuevo camino "La Pasada de Salomón" nos introduce en el sendero del Tajo del Pajarraco.

Todo es mucho más abierto.

Un nuevo paso nos indica el camino.

Este sería el comienzo oficial del sendero Tajo del Pajarraco, dotado con un aparcamiento específico. WP PARK2.

Este tramo probablemente sea de los de mayores riquezas del parque.

Pinos, quejigos, bosque de ribera y algunos alcornoques como el de la foto, en un avanzado estado de floración.

Por aquí el agua debe correr de lo lindo, la erosión del terreno provoca llamativas cicatrices.

Llegamos a este abrevadero recientemente catalogado en el proyecto "Conoce tus Fuentes", estamos en las cercanías del Cortijo de La Ventilla.

Y como no podía faltar, quejigos con sus caprichosas formas.

Nos acercamos nuevamente al cauce del arroyo de La Alhaja, a estas alturas ya viene seco.


 Una zona de bujeo en las proximidades de La Ventilla.

Nos paramos un poco para recrearnos con este bello narciso (Narcissus papyraceus). Buenos recuerdos de mis tiempos macreros esto de hacer flores, pero sólo los ricos o los jubiletas pueden llevar para adelante muchas aficiones y no es precisamente mi caso.

Un puentecillo nos permite vadear un cauce seco de correntías estacionales.

Un poco escondida y a nuestra izquierda encontraremos la Fuente del Pino.

A la izquierda la Loma de la Caballería dónde se encuentra el Cerro del Pajarraco, a la derecha Las Ventillas.


Salimos de la vereda para incorporarnos (espero que por poco tiempo) a una pista forestal.

Salimos de la pista para dirigirnos al segundo punto interesante de este tramo. Una antigua cantera dónde dicen pueden verse restos fosilizados de animales y plantas marinas pertenecientes al Mioceno. Damos un rápido vistazo y no vemos nada, lo pisoteado del terreno parece indicar que la zona es visitada frecuentemente por coleccionistas. Continuamos el camino.

Esa puertecilla de la izquierda nos abre paso al Tajo del Pajarraco. Dejando la alambrada a nuestra derecha llegaremos al pasillo de la siguiente foto.

Y desde aquí pues a subirse en la piedra que queramos. El tajo está formado por dos peñas areniscas características del Aljibe.

Ya desde lo alto vemos una cueva y parece grande, se trata de la Cueva de las Palomas, me la apunto porque ya tengo excusa para volver por esta zona. Por detrás, Las Tarayuelas y un poco más a la izquierda El Chapatal.

Al centro y un poco más alto que los demás, el cerro del Saú (206 mts) y por detrás el Puerto Palomas.

A nuestro frente la Sierra del Arca.

 La foto recuerdo.

Bajando del tajo nos encontramos una vereda un tanto incómoda, menos mal que son pocos metros. Por esta zona destacan entre el monte bajo, los madroños, jaras, brezos, durillos, labiérnagos y helechos.

Abajo el camino se bifurca, nosotros a la izquierda.

Mirando hacia atrás algo llama nuestra atención, ¡Aibá! ¡Menudo lagarto!. WP PIEDRA DEL LAGARTO.

En esta curva el camino se bifurca nuevamente, desgraciadamente la nueva vereda (que se aparta del camino previsto) es cortada de forma radical por la alambrada y no se visualiza ningún posible paso. Así que al no poder dar un vistazo seguimos cerrando el cambio de sentido.
 
Nueva salida de pista (nos parecemos a Hamilton). Estamos terminando la parte correspondiente al sendero del Tajo del Pajarraco y empezamos la del Cerro del Águila.


Rápidamente nos encontramos en su base. La verdad es que más que cerro parece un montón de escombros cubierto de algunos matorrales. Aumenta la densidad de alcornoques y el sotobosque con algunas plantas aromáticas.
El Cerro del Águila (148 mts) es el punto más alto del pinar.

Desde su ¿cima? podremos divisar, además del propio pinar, la ciudad de San Roque, Sotogrande y más a su izquierda la Sierra de Almenara, al frente parte del Estrecho de Gibraltar y si el día está claro, Ceuta con su Hacho, y el Djebel Musa.

El peñón de Gibraltar entre nubes y brumas.


Por allí al fondo derecha, los Barrios y el Parque Natural de Los Alcornocales.


Castellar y su castillo.

Tirando de zoom.

A varios centenares de metros de bajar del cerro nos encontramos otra zona muy erosionada y con algo de desnivel, es el segundo lugar dónde podríamos encontrar fósiles.

Llevamos rato caminando por un cortafuegos cuándo nos encontramos la casa del Huerto del Ventorrillo.

Una nueva zona de aparcamiento nos indica que en nuestro caso salimos del sendero del Cerro del Águila. WP PARK3.

Accedemos al último tramo conformado por parte del sendero "Área Recreativa", un camino totalmente llano a través de un hermoso pinar dónde también podremos ver robledillas, jaras, coscojas, mirtos y los onmipresentes helechos.

Nuevamente nos sorprende otra arrollada estacional pero esta vez con un surco inmenso.

Esto toca a su fin, un último alcornoque gemelo nos dará paso a la parte común del sendero y ya vista al comienzo.

Yo sólo queda regresar al coche, sorprendidos nuevamente por un sendero que ha superado nuestras expectativas más optimistas.

Para terminar os pongo un repertorio de las setas y hongos que fuimos encontrando por el camino, ningún cartel habla de ellas pero sin dudas son una parte importante de este encantador pinar. Nunca me habían llamado la atención pero reconozco que de un tiempo a esta parte cada vez siento más curiosidad por ellas. Al no estar seguro de sus nombres, los omito.






 Y para terminar, una inmensa. OJO: Excepto una, ninguna es comestible.

Podéis descargaros el track, clicando en la siguiente imagen:
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.