viernes, 5 de octubre de 2018

DE TARIFA A GUADALMESÍ POR LA COLADA DE LA COSTA (29 SEP 2018)

La Colada de la Costa es un sendero que aprovecha una vía pecuaria costera y que atraviesa los acantilados frente al litoral de Tarifa a Algeciras y discurre por pastizales costeros y zonas de matorral bajo. 
 
Esta ruta centra su interés en las impresionantes vistas del continente africano (si las nubes lo permiten, claro) y sobretodo de las plataformas de abrasión en las zonas intermareales, formaciones de origen sedimentario compuestas por la alternancia de capas duras de material (calizas, pizarras o areniscas), intercaladas con otras más blandas (margas y arcillas). Estas formaciones son conocidas como flysch, un término alemán que quiere decir algo así como "terreno que resbala" y son fenómenos característicos en pocos lugares del mundo, estos que veremos forman parte del conocido como Flysch del Campo de Gibraltar.
 
Y como suele ser habitual en todos los senderos costeros de la zona, también veremos búnkeres, antiguos cuarteles y otras construcciones de vigilancia, que nos hablarán de la importancia estratégica que durante todos los tiempos tuvo el Estrecho de Gibraltar.
 
Esta ruta conforma la etapa 32 del periplo "La Costa de Cádiz".

Distancia: 19,57 kilómetros. Track limpio.
Dificultad: Moderada baja.
Tiempo: 7 horas 16 minutos, incluyendo paradas y baño.
Dejamos el coche en: 36º00.539'N - 5º36.424'W.

El coche se queda en una explanada existente en los aledaños al Observatorio de Santa Catalina. Tiene la ventaja de que una vez terminado el sendero podremos visitar el tómbolo de la Isla de las Palomas, que queda justo al lado, incluso darnos un baño en la playa mucho más limpia de algas pardas, que todo el tramo de costa por dónde pasearemos.

Justo enfrente nuestra vemos el castillo de Santa Catalina que fue construido en la segunda década del siglo XX. Debe su actual nombre a una antigua ermita que se encontraba en este lugar y estaba dedicada a Santa Catalina de Siena (siglo XVI). Actualmente es uno de los mas emblemáticos lugares qué ver en Tarifa.
El santuario tenía una sola nave y una pequeña espadaña. Al estar ubicada en un lugar apartado sirvió como sanatorio durante la epidemia de peste del siglo XVII. Pero pronto, por su posición elevada y de control estratégico comenzó a tener uso militar.
En 1771 la ermita fue convertida en almacén de pólvora y más tarde demolida. En 1928, el cerro de Santa Catalina fue solicitado por la comandancia de Marina para construir un castillo que sirviera como complemento del faro de la Isla y albergar el semáforo del puerto.
Las obras del esbelto edificio fueron acabadas en 1933 en un estilo renacentista y palaciego. (Fuente: https://www.cadiztur.com/tarifa/que-ver-en-tarifa).

Una vez pasada la entrada del puerto pesquero y a nuestra derecha veremos el Castillo de Guzmán el Bueno.
Este fabuloso castillo debe su nombre a la heroica hazaña de Alonso Pérez de Guzmán, entonces alcaide de la fortaleza. En 1294 los musulmanes pusieron cerco al castillo que, teniendo en su poder al hijo de don Alonso, le instaron a que entregara la plaza o su hijo moriría. Don Alonso Pérez de Guzmán prefirió sacrificar a su hijo antes que entregar la población, tirando incluso, desde el torreón octogonal, su propio cuchillo para que lo mataran.
Castillo de Guzmán el Bueno fue restaurado en la primera mitad del siglo XVII, cuando aún mantenía su actividad defensiva  frente a la piratería berberisca que asoló estas costas durante los siglos XVI y XVII.
En el siglo XVIII parte de las murallas del Castillo de Guzmán el Bueno fueron adaptadas para la instalación de artillería y, durante la Guerra de la Independencia, sirvió de acuartelamiento a las tropas hispano-británicas que defendieron Tarifa del ejército francés (1811-1812). (Fuente: https://www.cadiztur.com/tarifa/que-ver-en-tarifa).

Vista del Faro de Tarifa y el de la Isla de las Palomas, desde dónde realmente se inicia el sendero.
OJO: En este lugar han puesto diversas señales de tráfico prohibiendo el aparcamiento, viene la grúa, se lleva el coche y además multa. Tuvimos suerte y nos salvamos de milagro.

Este tramo se desarrolla en su mayor parte de forma paralela a la costa, por lo que podremos disfrutar de magníficas vistas del Estrecho de Gibraltar y si las condiciones meteorológicas no lo impiden, de Ceuta, Tánger, y montes y sierras norteafricanas.
Sólo un pero, toda la línea de costa está totalmente invadida de un alga invasora. Se trata de Rugulopterix okamurae. Ese es el nombre científico del alga que se ha convertido en una pesadilla en el Estrecho. De origen asiático, su rápida reproducción no sólo escalda los bosques marinos o malogra las redes de los pescadores, sino que además está colonizando ambas orillas del Estrecho de Gibraltar, y desplazando a las especies autóctonas.

El camino hace un giro de separación de la línea de costa para rodear una propiedad ubicada en la Punta del Camorro.

Tenemos la intención de hacer un buen trecho por la orilla, pasa que para esto es necesario que la marea esté baja, así además, dará tiempo a que se seque nuestra zona de paso, aunque no tenga agua toda la zona de piedras mantiene bastante humedad y se acumula mucho verdín que nos pueden provocar más de un resbalón, así que de momento, un seco y polvoriento camino es lo que hay.

Rodeada la Punta del Camorro, volvemos a "costear". Al fondo la Isla de las Palomas y su faro.

Desde la antigüedad esta costa estuvo llena de historias de berberiscos, guerrillas, saqueos y piratas. Hoy día no ha cambiado nada, aún se practica el bandolerismo y la piratería, tabaco y droga son los botines y prueba de ello la encontramos en los restos de una planeadora que queda oculta por el perfil de la costa. No sabemos si llegó allí víctima de un abandono, o que el lugar era utilizado para ocultarla a la vista y al rádar.

La bajada de Punta Camorro la efectuamos por una supuesta escalera que en su tiempo debió facilitar el descenso, la erosión ha conseguido que la separación entre peldaños sea imposible de hacer, salvo dándo saltos, aunque esos troncos a modo de escalones también han impedido que el arrastre de material haya sido mayor, al menos se puede bajar por sus laterales.

Desde aquí podemos divisar el puente de madera que pronto cruzaremos y la continuación de nuestro camino.

Vamos observando el nivel de la marea, aún está demasiado alta para que podamos bajar a nivel del mar y caminar con alguna relativa tranquilidad.

Acercándonos a la playa de Tres Hermanas tenemos un primer contacto con lo más espectacular que nos deparará este sendero, poder contemplar en primera línea el fenómeno geológico conocido como "plataformas de abrasión", o más técnicamente como flysch.

Un fenómeno que se origina cuándo la acción del viento y los temporales, erosionan un acantilado rocoso compuesto de capas de materiales duros (calizas o areniscas) alternados con blandos (margas o arcillas) y que por acción de la erosión diferencial, terminan formando unas hiladas de piedras dónde el material más resistente, sufre menos de la acción erosiva y queda sobreexpuesto al más erosionado

Aún es pronto para bajar, así que continuamos por la ruta oficial. El ir en zona elevada nos permitirá unas vistas privilegiadas del entorno.

En este tramo también podremos ver numerosos búnkeres y cuarteles, perteneciente a diferentes épocas pero todos diseñados con el mismo fin: servir de primera línea defensiva ante accesos no deseados por mar. Estos que veremos fue uno de los principales proyectos llevados a cabo en los primeros años de la postguerra española para garantizar la estabilidad de la frontera entre España, Gibraltar y África. Tras el final de la Guerra Civil, el recién creado gobierno español tuvo como prioridad garantizar la integridad de sus fronteras ante eventuales ataques. Para proteger estas fronteras decidió crearse un sistema de fortificaciones a base de búnkeres anticarro y nidos de ametralladoras similar al creado en otras zonas de Europa.

Dejamos un poco la historia y nos centramos en la estrella geológica del sendero. El término "flysch" proviene del alemán y es relativamente antiguo, creado antes del estudio en detalle del fenómeno que describe. Quiere decir fluir, deslizarse o «terreno que resbala», así que probablemente derive de la palabra fließen que significa fluir, correr, manar o circular. Estos que vemos forman parte de la unidad conocida como Flysch del Campo de Gibraltar.

Este tipo de sedimentación alternante ha sido objeto de numerosas investigaciones que causaron bastante polémica. Hubo dos hipótesis de trabajo sobre su formación: hasta los años 50 del siglo XX se defendía la hipótesis de las playas fósiles, pero después se impuso la hipótesis de las corrientes de turbidez en las zonas profundas del océano.

Mientras medito sobre el momento de bajar a la "playa", más bien línea de costa a nivel del mar, mi compañera de caminos desaparece, cuándo la veo pues lo de siempre, la susurradora de gatos también tiene éxito con los burros. ¿Usaría la misma táctica conmigo? Dejo de pensar en el tema, que hoy es un gran día y mejor no darle vueltas al asunto. 😈😈😈😈

La hipótesis de las playas fósiles defiende que la formación de los flysch se ha realizado a partir de la sedimentación costera, en un fenómeno parecido a la formación de las playas. Se basaba en el aspecto de la superficie de las capas areniscas en las que aparecen rizaduras, señales que recuerdan a las figuras dejadas por el oleaje en las arenas de las playas. De esta observación se pasó a la conjetura de que debían de ser sedimentos playeros litificados.

La hipótesis más aceptada es la de la formación de sedimentos en la zonas profundas de los océanos. Estos sedimentos serían los procedentes de las corrientes oceánicas de gran turbidez que discurren por la pendiente del fondo dejando sedimentos llamados turbiditas. Las rizaduras observadas se interpretan ahora como de corriente, no de oleaje.

Atendiendo a la hipótesis de las turbiditas se puede estimar que el flysch se forma de la siguiente forma:
  • una corriente con carga de sedimentos se desliza por un talud sobre el fondo abisal del océano excavando una estructura sobre la superficie original del océano o la que ha dejado un episodio anterior de este mismo tipo.
  • al disminuir la velocidad comienza la sedimentación del material que arrastra la corriente en diferentes capas ordenadas por las densidades de los mismos. Estas sedimentaciones son de forma laminar.
  • cuando la corriente se calma se sedimentan los materiales más ligeros dando forma a las partes arcillosas del conjunto. 
  • Al final estas capas se levantan y comienza una nueva erosión que las vuelve a separar.

Dejo las disquisiciones y decidimos bajar ya a playa y disfrutar del momento. La bajada la hacemos por un acceso próximo al Barranco Hondo por la zona de Tres Hermanas.

A lo lejos, la zona de Los Parentones.

Otra de las características geológicas de la zona son las formaciones conocidas como "taffonis" o "erosiones alveolares", vulgarmente llamados "nidos de abeja".  Se producen cuándo el viento cargado de partículas que lleva en suspensión, impacta sobre las rocas y les produce un desgaste en forma de cavidades. Aunque en algunos casos también influyen las acumulaciones de sales.

Insisto en que hay que andar con mucha precaución, las zonas húmedas y sobre todos las recubiertas de limos son muy resbaladizas, esto hace que el progreso sea lento, aunque ir lentos es la única forma de disfrutar de este maravilloso espectáculo.
Al filo de monte podemos ver los restos de una patera, si antes eran los berberiscos los que nos asaltaban en busca de agua y tesoros, ahora son otros los que nos asaltan aunque lo que buscan es una vida mejor. Como dije antes, la historia no ha cambiado en absoluto, sólo son ligeros matices los que marcan algunas diferencias.

La zona intermareal erosionada no deja de sorprendernos y  maravillarnos y no puedo dejar de sacar fotos.



Esa pared cuarteada nos indica que no tardará mucho en venirse abajo, considerando que hablo en términos geológicos, o sea, una "jartá" de tiempo.

En España sólo podremos ver algo parecido en el norte peninsular, entre las localidades guipuzcoanas de Deva y Zumaia, allí se encuentra la llamada Ruta del Flysch,​ es uno de los flysch más relevantes y en que mejor se aprecia su estructura, con una excelente conservación del registro fósil.​ 


A lo lejos ya divisamos la Torre de Guadalmesí, y más cercano, el Cuartel y búnker de Punta de Oliveros. En línea de horizonte, la Torre del Fraile y la Punta del Acebuche.

Me encantan esas dorsales que sobresalen y aprovecho la línea de fuga incidiendo directamente sobre la Punta de Oliveros para inmortalizar el instante. Sorry, se me fue la pinza. 😳😳😳😳

¿Pero todavía vas por allí?

En orden de aparición: Punta de Canales, Punta del Guadalmesí y Punta del Acebuche (visitada en noviembre de 2017) en una divertidísima ruta.

Y una nueva agrupación de nidos de abeja, esta vez de forma ovoide que surgen del suelo.

Entra en escena la Playa del Camello, y la Punta de igual nombre, dónde hemos previsto el avituallamiento y baño ya que parece esta algo libre de malolientes algas.
Estamos en Punta de Canales y un poco antes abandonamos la playa, la marea ya está subiendo y encima casi estamos en horas de comer así que por arriba iremos más rápidos. Nuestra subida nos lleva directamente al último tramo de la verdadera Colada de la Costa, un carril de zahorra demasiado frecuentado por vehículos y que nos llevará directamente a Guadalmesí.

La Torre de Guadalmesí, también llamada de Guadalmedina, es una torre almenara situada en la orilla norte del Estrecho de Gibraltar, en el término municipal de Tarifa dentro del Parque Natural del Estrecho y está declarada Bien de Interés Cultural desde 1985.

Debe su nombre al río Guadalmesí, este rio era de vital importancia en el abastecimiento de agua dulce de las numerosas embarcaciones que antaño cruzaban el Estrecho y fue el motivo por el que se construyó la torre, según consta en las crónicas: "En la boca del río Guadalmesí, a dónde suelen venir a tomar agua los enemigos, porque en el mes de agosto no hay otra por allí, con dos guardas y dos falconetes para estorbarles el hacer el aguada".

Desde pies de la torre podemos ver otro ejemplo de flysch, con la particularidad de que estos casi corren perpendiculares a la costa.

Como otras torres de la región fue mandada construir por Luis Bravo de Laguna, director de fortificaciones durante el mandato de Felipe II. Tras aprobarse su construcción en 1577 ésta comenzó en 1588, desconociéndose la fecha precisa en la que terminaron sus obras, aunque con toda probabilidad fue antes del cambio de siglo. 
Su función principal, aparte de la vigilancia de tránsito por el Estrecho manteniendo contacto con la Torre de la Isla de las Palomas y la Torre del Fraile, fue la de evitar que buques enemigos hicieran acopio de agua en el cercano arroyo de Guadalmesí, único punto de todo el tramo de costa donde podía hacerse en verano.

Tiene planta redonda y forma cilíndrica alamborada con 12 metros de diámetro en la base y una altura total de 15 metros. El cuerpo de la torre es macizo en su tercio inferior estando el resto de la construcción ocupada por una estancia abovedada a la que se accedía mediante una puerta-ventana situada a 5.5 metros del suelo y orientada al norte.
Justo por encima de la puerta podemos ver lo que bien podría ser una barbacana o matacán, una obra que sobresaliendo de la estructura principal se situaba por encima de las puertas o accesos y que servían para defenderlos, solían disponer de una abertura en el suelo por dónde arrojaban flechas, piedras, etc... hacia quienes pretendiesen entrar.


En las inmediaciones existe un mirador con bancos y mesas dónde podremos descansar y disfrutar tranquilamente de las vistas, su uso original es la de servir de observatorio ornitológico.

Desde la altura podemos ver el lamentable estado en que se encuentra la playa de La Espadilla, inservible para el baño.

Sobre todo, teniendo en cuenta que hace un año escaso, en octubre de 2017, su estado era mucho más limpia y apenas afectada por la alga invasora, a este paso vamos a perder toda la costa, que quedará sumergida en un manto de prutrefactas algas malolientes.

Retrocedemos sin mucha dilación sobre nuestros pasos, hace "jambre y caló" y tenemos que llegar hasta la Punta del Camello dónde haremos la parada técnica del camino.

También infecta de algas pero con la salvedad de que las rocas han servido de muro de contención y existen algunos claros limpios. Biennnnnnnnnnnnnnn, el bañitooooooooooooo.

Y como no puedo estar quieto ni bajo el agua, pues incordio a algunos bichejos.

Por el camino de vuelta y en las cercanías del Barranco del Caballo, nos encontramos esta escalera a ninguna parte. WP ESCALERA.

Es irremediable seguir mirando la costa, ahora ya casi cubierta de agua.

En la Punta de Oliveros encontramos uno de los numerosos destacamentos que jalonaban toda la costa atlántico-mediterránea española y que originalmente pertenecieron al Cuerpo de Carabineros.
El Real Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras fue fundado el 9 de marzo de 1829. En 1833 fue sustituido por el Cuerpo de Carabineros de la Real Hacienda, sin fuero militar y de naturaleza civil. El 6 de agosto de 1842 se ordena la creación de un nuevo cuerpo denominado Carabineros del Reino, subsistiendo hasta que por Ley de 15 de marzo de 1940 la Guardia Civil asumía la incorporación del extinguido Cuerpo de Carabineros y con él, el servicio Fiscal y la reprensión del contrabando en España.

Ya caminando por la zona alta podemos darle un vistazo, prácticamente en ruinas, ahora sus ventanas nos permiten un poco de creatividad fotográfica.

Desde la punta y a lo lejos podemos ver el comienzo de la zona conocida como Los Parentones.

Mirando hacia atrás disfrutamos del tramo de plataforma existente hasta la Punta de Canales, que ahora y con media marea muestran una imagen totalmente diferente.

Otra escalera a ninguna parte (es un decir) parece que antiguamente existía una zona de vadeo que permitía sobrepasar el cauce del Arroyo de las Ánimas cuándo bajaba con agua y esta escalera permitía el acceso al vadeo. WP ESCALERA2.

Sin dudas, el recorrido por la zona alta y oficial no es tan bonito como por la parte baja de la costa, aún así, también tiene su encanto. Este tramo parece sacado de alguna película del desértico oeste americano, un paso estrecho y profundo ideal para sufrir emboscadas.

Desde aquí hasta el regreso al punto de salida, el camino no ofrece nada diferente a lo ya visto, así que aprovechamos y tomamos una foto del Jebel Musa, aprovechando que la nubosidad provocada por el viento de levante, se ha disipado parcialmente.
Se trata de un promontorio de 839 metros de altura, situado en el norte de Marruecos. Es considerado como una de las Columnas de Hércules.

 Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/tarifa-guadalmesi-por-la-colada-de-la-costa-29sep2018-29261015
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

3 comentarios:

  1. Fantástico, nos ha encantado la descripción que habéis realizado de la zona; "y lo mismo da gatos que burros, embruja y embruja ja, ja, ja", un fuerte abrazo

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  2. Yo la he hecho ya dos veces, y la verdad que es muy bonita si tienes el día claro se ve perfectamente Ceuta, Bueno y lo de Carlos y Petra toda una coincidencia me alegro de que todo esté bien.

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Gracias por tu visita.