jueves, 14 de enero de 2021

SALINAS DEL TROCADERO-PUENTE DE CARRANZA (PUERTO REAL) (13 ENE 2021)

En esta salida vamos a caminar por unos de los lugares más desconocidos del Parque Natural de la Bahía de Cádiz y más llenos de historia,  el entorno del caño del Trocadero y aprovecharemos para llegar  hasta las mismas raíces del puente José León de Carranza en su parte portorrealeña.

Podremos ver chorlitejos, cigüeñuelas, avocetas, correlimos, agujas, flamencos y espátulas y vegetación típica de marisma, rememoraremos antiguas batallas y sobre todo conoceremos la Isla del Trocadero y las Casas del Consulado, un lugar que durante una época se convirtió en el  centro neurálgico del comercio con América y que ahora languidece víctima del abandono.
 
Esta ruta conforma la etapa 8 del periplo "La Costa de Cádiz".

Distancia recorrida: 5,39 kilómetros.
Tiemplo empleado: 1 hora 45 minutos.
Dificultad: Fácil.
Dejamos el coche en:  36° 31.129'N - 6° 13.571'W
 
El coche se queda en un lateral de la pista de inicio.

Este camino discurre dejando la salina Victoria del Trocadero a nuestra izquierda.

Tras un kilómetro aproximadamente el amplio camino gira hacia las instalaciones del Club del Trocadero que veremos al regreso y continuamos por una veredilla entre vegetación típica de marisma. Nuestro primer objetivo es acercarnos todo lo posible al puente José León de Carranza.

El puente de Carranza mide 1.400 metros y aunque el proyecto original de construcción provenía de 1928, siendo alcalde de Cádiz Ramón de Carranza ideólogo del proyecto, no fue hasta 1966 y tras innumerables "dimes y diretes" cuando comenzaron las obras, siendo inaugurado en octubre de 1969.
 
Caminamos encajonados entre la autovía CA-36 a nuestra derecha y el Caño del Trocadero, a nuestra izquierda.

Al otro lado del caño se ubica la conocida como Isla del Trocadero, en cuyo extremo occidental vemos los restos del Fuerte de San Luis y algún construcción más moderna sobre ellos. Este fuerte constituía un conjunto integral de fortalezas junto con los castillos de La Matagorda (también en tierras portorrealeñas) y de Puntales (sito este último ya en la propia ciudad de Cádiz) hasta comienzos del siglo XIX.
 
Esas tres estructuras fortificadas de eminente carácter defensivo contaban con un sofisticado y muy avanzado (para el siglo XVIII) sistema de obstrucciones (fijas y móviles) y bloqueo para la navegación, sistema que probaría impidiendo la salida a mar abierto de las diversas unidades navales francesas al mando del almirante Rossilly en 1808; al mismo tiempo, el fuego cruzado de las piezas de artillería en ellas instaladas habría de suponer una barrera infranqueable para quien intentase acceder al saco meridional de la bahía desde el exterior de la misma (una barrera que, de hecho, no sería nunca superada).
 
Sus estructuras, aún por estudiar y en la actualidad en ruinas, fueron escenario del asedio a Cádiz en el transcurso de la Guerra del Francés (1808-1813) y de la batalla de Trocadero de la que luego hablaremos. Con un poco de zoom podemos ver perfectamente el muro perimetral que rodeaba la edificación.
 
Este lugar me trae recuerdos de mi niñez, justo en este lugar que vemos, mi padre y su amigo Jose Mari Picardo (d.e.p.d. ambos) construyeron un mini embarcadero con el que podían acceder al bote que tenían para salir a pescar y por aquí correteaba mientras ellos con la única ayuda de mazos y sus brazos iban clavando uno a uno, los troncos que a la postre servirían para apoyar la pasarela que discurría sobre ellos ¡quién sabe si algunos de estos puntales que vemos clavados fueron colocados por mi padre hará unos 50 años!

Aunque aún no lo sabemos, este paso será la única pequeña dificultad que encontraremos hasta llegar al puente, es más seguro pasar por la parte baja pero con la pleamar probablemente no sea posible.

Este último tramo hay que hacerlo por la escollera o por el talud que vemos a nuestra derecha, sea como sea, se pasa bien.

Llegamos al lugar previsto pero la marea vacía nos deja ver la posibilidad de seguir algo más, así que pasamos bajo el puente.

El puente dispone de 25 hiladss de columnas con 5 pilotes cada una y hasta la construcción del Puente de la Constitución, fue el segundo acceso que unía por tierra Cádiz con el resto del continente europeo, el único existente hasta entonces fue la N.443 a través de San Fernando.

Una curiosidad de este puente es que entre los diferentes proyectos estudiados estuvo a punto de ser cambiado por un túnel submarino que hubiese discurrido entre los 12 y los 24 metros bajo el nivel del mar y hubiese sido el precursor de lo que más tarde fue el túnel bajo el Canal de la Mancha que une Francia con el Reino Unido.

Hemos llegado al punto "non plus ultra", pegados a la valla limítrofe de los astilleros tenemos que dar la vuelta.

Tras volver sobre nuestros pasos llegamos a la altura de las Casas del Consulado en la Isla del Trocadero (que de alguna u otra forma tengo que visitar, no sé como la haré, pero tengo que pasear por ella).
El Caño del Trocadero es una referencia histórica desde tiempos de los romanos y un fondeadero emblemático en el comercio con América, también el lugar del asedio francés a Cádiz, un hito tan importante para el gabacho que incluso dieron su nombre a un paseo, plaza y jardines de París. pero no es un paseo cualquiera, es el ubicado justo a los pies de la Torre Eiffel. Vista de dichos jardines de lo alto de la Torre Eiffel (imagen obtenida de wikipedia).

Allí se tambien se ubica una salina, la salina del Consulado que en su mejor momento, dió trabajo a más de mil personas de diferentes poblaciones y sus productos tenían fama internacional. Desde la crisis salinera de los años 70 del siglo pasado quedó en el abandono habiendo empezado a peligrar tanto la isla como su marisma que tiene un delicado equilibrio regulado por compuertas para garantizar la lámina de agua vital para el ecosistema y para las aves que emigran a África, allí nidifica el águila pescadora y unas colonias de espátulas y flamencos y es zona de invernada de un gran número de aves de alto interés ecológico. 
 
 
Pero si por algo destaca la Isla del Trocadero fue por haber jugado un papel primordial en el comercio con "Indias" en la època en la que Cádiz se convirtió en sede de la Casa de Contratación hace 300 años y en el asedio francés a Cádiz a principios del siglo XIX y posteriormente en la llamada "Batalla del Trocadero" un encuentro bélico que tuvo lugar el 31 de agosto de 1823 y que puso fin al Trienio Liberal español (1820-1823) y restauró al monarca absolutista Fernando VII. La intervención de tropas francesas conocidas como los Cien Mil hijos de San Luis hizo acabar el enfrentamiento a favor del bando tradicionalista que se enfrentaba a la revolución constitucional.

Hemos llegado a una zona donde el caño está "repletito" de pequeñas barquitas, son del Club del Trocadero.

Allí mismo existe un pequeño poblado de casetas que nos indican la alta aceptación de este recóndito lugar, son conocidas como las Casas de las Canteras, un espacio ocupado por pescadores de todo tipo y que rebosa de actividad.

Rápidaamente salimos del poblado y continuamos por la vuelta de afuera de la salina.

Una doble compuerta en perfecto estado controlan la salida de agua de la antigua salina, hoy día espacio protegido para la nidificación de aves.

Este caño sorprende ya que es diferente a la mayoría, por norma general en las desembocaduras son más anchos que corriente arriba, pero este caño se ensancha conforme se aproxima a Puerto Real, localidad que vemos al fondo.

Generalmente todas las salinas y marismas están en lugares apartados y solicitarios y aquí nos sorprende el maremagnun que rodea este idílico lugar.

Si seguimos el camino y pasamos bajo el puente llegamos a la carretera, giraríamos a la izquierda y llegaríamos al coche, pero no nos gusta el asfalto así que tiramos a la izquierda y tras pasar un pequeño tramo sin apenas vereda, nos quitamos algunos metros de carretera.

Tras el paso "campo a través", tenemos un inevitable tramo de arcén, allí al fondo vemos el coche y damos por finalizada la ruta.

 Podéis descargaros el track cliicando en la siguiente imagen:
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

SALINAS DEL RATÓN (PUERTO REAL) (13 ENE 2021)

El recorrido por las salinas del Ratón discurre en su primer tramo paralelo al caño Cortado, hasta llegar al caño El Trocadero. Desde aquí, se puede observar la Isla del Trocadero, es una salina pequeña pero muy interesante ya que permite ver todo el entramado de una salina clásica pero en un pequeño espacio de terreno lo que nos permite tener una idea muy exacta  de como es una salina pero de forma concentrada.
 
Distancia recorrida: 1,49 kilómetros.
Tiemplo empleado: 26 minutos.
Dificultad: Nula.
Dejamos el coche en:  36° 31.232'N - 6° 12.993'W

El coche se queda en el Polígono Industrial El Trocadero, en un amplio espacio paralelo a la carretera y fuera del arcén, justo en la entrada de la salina.
 
Es una salina clásica por lo que la vegetación que veremos es la misma que en cualquier salina, tando en la zona inundable como en la zona alta. Destacan las salicornias, sarcocornias y sapinas.

La crisis salinera de los años 70 del siglo pasado dió al traste con prácticamente todas las salinas de la Bahía de Cádiz, aunque esta parece haber sido abandonada mucho antes, la desaparición de los muros es muy evidente aunque también es evidente que posteriormente ha sido reacondicionada.
 

Sus compuertas restauradas lo que permite la acumulación de aguas en sus antiguos laberintos para mayor goce de todos, principalmente de las aves acuáticas.
 
 
Tanto la vuelta de afuera como sus márgenes interiores se conservan en buen estado por lo que su recorrido, además de corto se convierte en un agradable paseo sin ninguna dificultad.
 
 
Está rodeada por los caños Cortado y La Cortadura por sus laterales desembocando ambos en el caño del Trocadero, un caño de amplia importancia histórica y que jugó un papel de primera importancia, en el esquema organizativo de la Carrera de Indias durante el siglo XVIII, período en el que Cádiz asumió la capitalidad del sistema comercial colonial español y por haber tenido lugar en sus proximidades la famosa batalla del Trocadero,  un encuentro bélico que puso fin al Trienio Liberal español (1820-1823) y restauró al monarca absolutista Fernando VII.
 
El recorrido tiene forman cuadrangular y en este primer tramo se desarrolla por una vereda amplia y libre de obstáculos.

Hacia el oeste veremos las grúas pórticos de Navantia y el puente de la Constitución a su derecha.
 
 
El Campus Universitario y el polígono industrial del Trocadero al noreste.

Y al este, Puerto Real.

Este espacio que ahora vemos solitario, alcanzó a mediados del siglo XVIII un hervidero de actividad, animados por la vitalidad del tráfico mercantil americano y por las mejoras que comportaron las labores de dragado y limpieza del caño, por lo que numerosos particulares se instalaron en el Trocadero, provocando un notable aumento de los almacenes, talleres y población existentes en este paraje.


En este lateral el camino se estrecha, llevamos a la derecha el caño de la Cortadura y a la izquierda el recinto salinero, podemos observar la diferencia de nivel entre ambos, circunstancia fundamental para los rutinarios desagües de mantenimiento a que eran sometidas las salinas de forma periódica. De todas las salinas que llevamos vista, probablemente se en esta donde mejor podemos ver dicha circunstancia.

Otra compuerta restaurada, aunque en este caso no se han esmerado en su estética es totalmente funcional.

Lo único malo es este pequeño paseo es que un tramo hay que hacerlo por el lateral de la carretera, como dijimos al principio, el recorrido forma un cuadrilátero, pero el último lado es éste.

Hacemos una última parada antes de llegar al coche para tomar una última foto de un "chinchorro", se llaman así a las pequeñas embarcaciones a remos que se utilizan para apoyo a determinados trabajos. que yace escondido en una de las pieas de la salina que como ya sabemos es la denominación casera dada a cada unidad independiente de una salina. Sin darnos cuenta, hemos acabado la visita.
 
Podéis descargaros el track cliicando en la siguiente imagen:
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

jueves, 31 de diciembre de 2020

LAS ANTIGUAS CANTERAS DE LA SIERRA DE SAN CRISTÓBAL (PUERTO STA MARÍA)(30 DIC 2020)

En esta ocasión vamos a caminar por la vertiente oeste de la Sierra de San Cristóbal y perteneciente al término municipal de El Puerto de Santa María, allí se ubican las antiguas canteras que tanta fama dieron al lugar, de sus entrañas salieron las piedras con que se construyeron, entre otras, las catedrales de Cádiz y Sevilla, incluso hay quién afirma que el recientemente descubierto y aún no excavado puerto fenicio ubicado en las cercanías y que fue el puerto más grande del Mediterráneo, tambíen fue construido con piedras extraídas de este lugar.

Tantos siglos de explotación han alterado fuertemente el lugar pero esta extracción de piedra tanto en superficie como subterránea han dejado un paisaje singular y de un altítisimo interés etnológico, un patrimonio excepcional que también muere víctima del abandono sin que nadie haya sabido ver el potencial turístico que puede tener este lugar en el que destacan más de cuarenta galerías, más bien túneles que fueron horadados en busca de las mejores vetas de piedra y que hoy por hoy, podrían suponer uno de los mayores complejos de interés turístico que existen en España.

ADVERTENCIA: Este lugar está totalmente desprotegido y existe un peligro inherente de caídas  desde alturas considerables en algunos lugares, no existen ni vallas ni pasamanos protectores por lo que, al menos en uno de los lugares dónde estuvimos, hay que extremar la precaución y no acercarse demasiado, evitando el riesgo de algún resbalón y caída desde bastante altura. Si tenéis niños, yo NO los llevaría, el lugar es muy engañoso y dónde simplemente parece un terreno de monte bajo, existen huecos de gran profundidad. Estamos en una cantera, dónde además de la extracción a cielo abierto, se efectuaron extracciones subterráneas con toda la infraestructura que eso conlleva, parte de la cual, aún se conserva.
Por otra parte, en algunas de las cuevas se han producido desprendimientos de los techos, por lo que bajo ningún concepto deberíamos entrar en ellas, el peligro es patente. Desde fuera se pueden conseguir interesantes fotografías sin necesidad de correr riesgos innecesarios.

Antes de decidirte a realizar este recorrido te aconsejo leas los comentarios al final de la entrada.

Distancia recorrida: 8,74 kilómetros.
Tiemplo empleado: 3 horas.
Dificultad: Baja.
Dejamos el coche en:  36° 37.717'N - 6° 09.202'W
 
Dejamos el coche a las puertas de Centro de gestión y reciclaje de residuos inertes de derribo y construcción (ARESUR).
 
 
Bonito nombre para definir un lugar que se está utilizando para relleno con escombros de obras. Lugar que forma parte del gran yacimiento arqueólogico localizado en los entornos de la Sierra de San Cristóbal, pero bueno, esto es otra historia.
 
 
Los primeros metros podemos hacerlo por una vereda que discurre a la parte de derecha de la carretera que a pesar de lo solitario del lugar, está bastante transitada por vehículos.
 
 
La carretera se bifurca, por la derecha llegaríamos a la barriada de San Cristóbal, nosotros pillamos la de la izquierda, iremos dejando el caserío de la barriada a nuestra derecha.
 
 
Nos dirigimos al conocido como Cerro de Las Canteras y vamos buscando algún paso por el que acceder a la zona de túneles pero de momento está todo alambrado y como nos gusta respetar estas cosas pues continuamos caminando por fuera de las alambradas.

Y efectivamente, un poco más adelante la alambrada desaparece, estamos en zona abierta así que vía libre para entrar a la antigua cantera. En esta primera imagen podemos ver la altura del suelo original y el actual provocado por la extracción a cielo abierto que parecen datar de los siglos XIX y XX, dónde el uso de explosivos sería muy común e inviable con la explotación subterránea. Estas explotaciones supusieron una importante pérdida de suelo en el cerro.

Y llegamos a los túneles que viendo el color de la roca, se presumen como mucho más antiguos y anteriores a las extracciones a cielo abierto.

En algunos de ellos vemos rocas que se han ido desprendiendo de los techos y en otros, se intuye que fueron utilizados para rellenarlos con materiales sobrantes de la extraccción a cielo abierto.

Estos túneles, probablemente constituyan unos de los conjuntos más impresionantes de toda España, tan impresionantes como desconocidos, tal es su magnitud e impresión que causan al espectador que incluso el Rey Alfonso XIII, en una visita realizada al lugar en 1930, llegó a exclamar: "Estas son las cuevas más grandes y maravillosas que he visto". Antes de partir, dejó la encomienda de que esas cuevas, ya en desuso en aquellos tiempos, se convirtieran en un parador nacional. La clarividencia que tuvo este Rey hace casi cien años, no la han tenido ninguno de los poderes políticos posteriores, que no han sabido poner en valor un lugar que podría convertirse en una atracción turístico/cultural de primer orden a nivel español.
 
Aunque se poseen indicios de que el inicio de la explotación cantera dió comienzo durante la Edad de Cobre, el gran impulso en la extracción se remonta al siglo VIII a.C. y la construcción del poblado fenicio del diseminado de Doña Blanca (visitado en octubre de 2017)
 
La importancia de la explotación terminó decayendo, y resurgiendo nuevamente entre los siglos XVI-XVIII. Según Juan Clemente Rodríguez Estevez, doctor en Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, unos 15.000 barcos cargados de esta piedra, salieron de la Bahía de Cádiz y remontaron el Guadalete para llegar a la capital hispalense por el Guadalquivir, los bloques se transportaban en carretas de mulas hasta el embarcadero de El Portal y desde allí y embarcados en navíos llegaban a Sevilla.

Ya en Sevilla desembarcaban las piedras en el muelle junto a la Torre del Oro, ayudándose de grúas y poleas y transportados a los lugares de uso, siendo uno de esos lugares, dónde se erigió el ayuntamiento plateresco/renacentista. También fueron utilizadas en la construcción de edificios tan relevantes como las Catedrales de Sevilla, Cádiz y Jerez.
 
 
Este lugar estaba tan protegido que incluso fue usado por la Armada Española para guardar explosivos y este recinto fue acondicionado como polvorín de Armas Submarinas y en él, se custodiaron todas las minas, torpedos y cargas de profundidad que quedaron intactas, después de la desgraciada explosión del Almacén n.º 1 de la Base de Defensas Submarinas de la Armada en Cádiz, el 18 de agosto de 1947. Murieron 150 personas y hubo más de 5000 heridos.
 

Todas las galerías disponen de numerosos tragaluces y respiraderos que posiblemente también servirían como posibles rutas de escape ante cualquier hundimiento, en tiempos recientes la mayoría de estos huecos, salvo los horadadados en el techo (vana aclaración), fueron rellenados con escombros y restos de cantería, al objeto de sellar posibles entradas, no obstante, esa labor no fue perfectamente ejecutada, cosa que agradecemos enormemente.
 
 
Aquí vemos otro de los túneles cegados intencionadamente aunque desconozco si el material de relleno procede de los desechos de la explotación a cielo abierto o se corresponden a la época en que la Armada abandonó el lugar y se cerraron por cuestiones de seguridad.
 

Del periodo como recinto militar se conservan numerosas edificaciones donde se guardarían más explosivos. Todas estas edificaciones siguen el mismo patrón, fueron ubicadas en las cárcavas provocadas por las extracciones a cielo abierto, por lo que estaban rodeadas de fuertes muros naturales de piedra que en caso de una explosición accidental, servirían como primer muro de contención a la deflagración.

Y un nuevo corte vertical nos permite ver las decenas de metros a las que se situaban el suelo original. Millones y millones de metros cúbicos de piedra extraídas, algunas de las cuales formaron parte de los edificios más importantes del Renacimiento español.

Impresiona la calidad de las tallas realizadas y el cuidado que tuvieron para sacar piedra evitando desprendimientos inesperados.

De la importancia y valor estratégico que tuvo la Sierra de San Cristóbal en la antigüedad nos habla el hallazgo de restos de un poblado turdetano del siglo III a.C. y de una necrópolis, en el conocido como Poblado de Las Cumbres, relativamente cercano al poblado fenicio de Doña Blanca.

Algunas de las entradas son de muy fácil acceso aunque nosotros nos conformanos con ver algunas de las entradas posibles desde fuera.

Son miles de metros de galerías, y muchísimos respiraderos y accesos secundarios los qur iremos viendo en nuestro recorrido, sobre todo teniendo la certeza de que no seguimos una ruta preestablecida y estudiada para unir los diferentes túneles, caminamos al azar procurando obtener un track la más limpio posible.


Aquí vemos otra entrada cortada con pericia de maestro y que también fue cegada intencionadamente. En su dintel vemos un curioso grabado.
 

Sin lugar a dudas, los que trabajaron en esta cantera sabían lo que se hacían, existen imnumerables columnas y contrafuertes  que refuerzan las oquedades. Y la efectividad del trabajo queda patente al comprobar que hoy día, todo sigue en pie y ni siquiera pudimos observar grietas que pudieran hacer dudar de la seguridad de los túneles.

Por diferentes lugares también contramos escaleras talladas en la roca viva.

Consciente de que bidimensionalidad de las fotos se carga cualquier perspectiva y nos engañan  en relación al tamaño, le pido a mi compañera de caminos que se baje al nivel dónde llegó la extracción en esta zona, y aquí queda patente la majestuosidad de algunas secciones. 
 
 
 Y nuevas tallas, aquí podemos ver una cruz latina al lado de una pequeña hornacina.
 
Y en otra bocamina lo que en principio relaciono con otra Cruz de Caravaca pero que luego, viéndolo mejor me parece un esquema de la distribución de los túneles a los que se accede desde esta entrada. 
 
 
En un tiempo donde lo mismo no existÍan planos de los túneles, disponer de un esquema en la entrada del mismo supondría toda una garantía para que  el personal que accedía a los mismos tuviesen una idea de como estaban distribuidos y poder salir fácilmente, incluso poder distribuir adecuadamente a los que allí picaban, con la ayuda de este croquis sería mucho más fácil que todos tuviesen claro donde tenía que trabajar.

Si tuviese los medios adecuados me pasaría aquí los años necesarios para poder investigar por tantos kilómetros de túneles, este majestuoso lugar bien lo merece.
 
 
 

En una de las paredes vemos unos cortes que nos enseñan el sistema de trabajo en la extracción de los sillares que en este caso se quedaron a medias.

Como dije antes, me pasaría aquí media vida pero hay que seguir que empieza a hacer "jambre".

Vamos en busca de la Cañada del Hato que sabemos discurre paralela a la carretera A-2002 y una antigua valla metálica, recuerdo de la época militar nos corta el paso, afortunadamente está rota por diferentes lugares.

También pasamos por las ruinas de lo que tuvo que ser el acuartelamiento que custodiaban los polvorines.
 
Caminamos por una amplia pista que nos tiene que llevar a un pequeño puente que nos permitirá cruzar al otro lado del Canal de Agua, canal que aunque no vemos sabemos que está a nuestra derecha y que también discurre paralelo a la carretera.

Llegamos al puente. Ya sólo nos falta incorporarnos a la Cañada del Hato.

Solventamos el único inconveniente de la ruta y listo.
 
Dejando la alambrada a nuestra izquierda ya solo nos queda llegar directamente a nuestro punto de partida.

Pasamos por la portada de lo que en su momento era paso obligado para llegar a los depósitos de agua de la Sierra de San Cristóbal dependientes de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, una instalación intermedia que recibe aguas del pantano de Los Hurones y a esta zona gaditana. Le saco una foto porque al fin y al cabo, esta portada y dos columnas que ahora vamos a ver son los responsables de este recorrido, pasaba por la carretera y me llamaron la atención y fueron la excusa para montar este recorrido.

 
Hemos cruzado hacia el lado de la instalación de reciclaje de áridos y accedido a la Cañada Real de la Vega o Esquivel, para ver dos solitarias columnas de las que no he encontrado información. Son dos bonitas columnas de mármol con pedestal de roca arenisca y que enmarcan la cañada.
 
En una de ellas podemos leer la palabra PLUS, y en la otra ULTRA.

Plus ultra (del latín, Más allá) es el lema oficial de España. Fue utilizado por primera vez en 1516 por Carlos I de España, que lo utilizó como su lema personal como expresión del dinamismo del nuevo Imperio español.

Según los estudios de Earl Rosenthal, el lema proviene de la influencia del médico y consejero personal de Carlos V, el humanista milanés Luigi Marliano (1464-1521). Este aconsejó al joven duque y futuro emperador en 1516, cuando alcanzó su mayoría de edad y fue proclamado gran maestro de la Orden del Toisón de Oro, poner bajo su oficina el lema latino Plus ultra.

Este lema se utilizó para animar a los navegantes a desafiar y olvidar la antigua advertencia de la mitología griega, según la cual Hércules había puesto dos pilares en el Estrecho de Gibraltar, y se creía que eran el límite del mundo, la última frontera que los navegantes del Mediterráneo podían alcanzar. Era el Non terrae plus ultra (‘No existe tierra más allá’) en referencia también a Finisterre, pero este lema perdió su poder simbólico a raíz de que Cristóbal Colón llegara a las Indias Occidentales cruzando el océano Atlántico en 1492. En el actual escudo de España, el lema viene escrito alrededor de las dos Columnas de Hércules.
 
Finalizo la entrada con una foto de una estela más bien menhir que hace unos años se descubrió en un espigón en la costa del Puerto de Santa María y que presenta unos extraños esgrafiados. Tras investigar el origen del sillar, resultó proceder de la cantera a cielo abierto que aún hoy se mantiene en activo en San Cristóbal. Los estudios determinaron que se trataba de un menhir datado a finales del Neolítico, y con una antiguedad de unos 5000-6000 años. Hoy día este menhir se encuentra expuesto en el Museo Municipal del Puerto de Santa María.

El Cerro de San Cristóbal está catalogado como Patrimonio Inmueble de Andalucía con la denominación: Cantera de San Cristóbal. Código: 01110270043. Lo que me gustaría saber es que si esto sirve para algo, esta maravilla no puede seguir en el olvido y mucho menos, abandonada y a expensas de cualquier energúmeno que intente acabar con ella.
 
Podéis descargaros el track cliicando en la siguiente imagen:
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.