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jueves, 12 de noviembre de 2020

CAMPOSOTO-SALINA TRES AMIGOS-RIO ARILLO (SAN FERNANDO) (11NOV2020)(ALTERNATIVA 2)


El entorno de Río Arillo constituye el 25% del sistema húmedo del Parque Natural Bahía de Cádiz, siendo una de las zonas de mayor interés ornitológico de Europa. El paisaje, asociado a las salinas, laberintos de caños, esteros y muros, nos permitirá disfrutar de toda la vegetación clásica de marisma y dependiendo de la época del año, de un numeroso muestrario de aves marinas que han encontrado en este biotopo un lugar ideal para su asentamiento. 
 
También podremos ver el molino de mareas de Rio Arillo, uno de los pocos supervivientes de los 19 que albergó la Bahía de Cádiz y que tanta importancia tuvieron para la zona. Recorrido imprescindible para los que quieran conocer a fondo el Parque Natural de la Bahía de Cádiz. 
 
Dejamos el coche en: 36º27.003'N - 6º13.233'W.
Distancia: 9.89 kilómetros.
Tiempo: 2 horas 20 minutos.

El coche se queda aparcado frente a una urbanización en la carretera de la Batería de la Ardila intersección con la calle Costa Rica.
 
Este primer tramo es urbano, caminamos por la margen izquierda de la carretera de la Batería de la Ardila. Desgraciadamente el primer kilómetro lo tenemos que hacer por acera.
 
 
El parque natural Bahía de Cádiz es muy conocido pero lo que no lo es tanto, es el sistema de humedales existentes entre la playa del Chato a Camposoto. Son pequeñas charcas estacionales provocadas por la acumulación del agua dulce de lluvia y son el hábitat de numerosas especies tanto animales como vegetales. De estas charcas veremos algunas que tras las recientes lluvias están repletitas.
 
A nuestra derecha dejamos la curiosa y digo curiosa por no decir incomprensible rotonda dedicada al escultor Luis Alvarez Duarte (mayo 1949-septiembre 2019) y muy relacionado con el mundo de la imaginería religiosa, digo incomprensible por no existir ningún exorno que pudiera ser relacionado con tan insigne imaginero y sí una especie de torre metálica de dudoso gusto arquitectónico. En San Fernando fue muy apreciado por el mundo cofrade, siendo autor de obras tan importantes como la elaboración de tallas para los pasos de Semana Santa, tales como la María Santísima de la Piedad, la María Santísima de la Estrella o la de la Trinidad.
 
 
 
 


 
 
A la altura de la rotonda de la "oxidá", giramos a la izquierda.
 

El inicio del camino de tierra empieza por detrás de la gasolinera. Nuevo giro a la izquierda y luego a derecha.
 
 
 
 
 















Por  la trasera de la gasolinera y bastante escondida nos encontramos con otra pequeña charca de las que salpican/salpicaban toda la zona hasta la playa de Torregorda. Entre la vegetación que encontramos, destacan el Ranúnculo acuático (Ranuncullus peltatus), Junco redondo (Juncus acutus), Castañuela (Scirpus maritimus), Taraje (Tamarix sp.), Hongo de Malta (Cynomorium coccineum).
 
Respecto a la fauna, podemos encontrar el Sapo de espuelas (Pelobates cultripes), Gallipato (Pleurodeles walt), Rana verde ibérica (Rana perezi), eslizón ibérico (Chalcides bedriagai), Eslizón tridáctilo (Chalcedes striatus), Culebra de herradura (Coluber hippocrepis), Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus), Camaleón común (Chamaleo chamaleon), Abubilla (Upupa epops), Azulón (Anas Platyrhyncos) o Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus).
 
 
Pocas zonas del litoral andaluz son tan idóneas para la obtención de sal como la Bahía de Cádiz, sus amplios ciclos de mares, abundantes horas de sol, el viento de levante y las escasas lluvias estivales, son factores que desde la prehistoria condicionaran la expansión de la industrias dedicadas a la obtención de sal.

El funcionamiento de una salina es simple, se toma agua de los caños que se almacena en el estero que es una laguna de almacenaje, luego se canaliza a través de compuertas hasta una serie de balsas, cada vez menos profundas (lucios, vueltas de periquillo y retenidas) donde el agua va evaporándose y aumentando por tanto, su concentración de sal y terminan en una última balsa, conocida como cristalizador que es donde termina de perder toda el agua dulce que la diluye. Todo este sistema de movimiento de aguas se realiza aprovechando la gravedad.
 
 A lo lejos ya vemos la casa salinera de Tres Amigos y el molino de mareas de río Arillo.
 
Al lado del molino encontramos la casa salinera de la salina Tres Amigos, siendo singular por que presenta un porche poco habitual en estas construcciones.
  
Su estado de conservación cada vez es más deplorable, cualquier día de estos se viene abajo.
 
El molino de mareas de Rio Arillo se encuentra incluído en el catálogo general del patrimonio histórico andaluz, y viendo su estado pues podemos sacar conclusión de lo que importa esto a las autoridades ¿competentes?. Los molinos de marea eran ingenios mecánicos que aprovechaban la fuerza motriz de las mareas para moler trigo. El movimiento del agua al subir y bajar las mareas, conseguía hacer girar las grandes piedras encargadas de la molienda. Este que vemos disponía de 12 piedras y fue uno de los más grandes de toda la Península Ibérica.
 
El molino se presenta como una alineación de arquerías y tajamares construidos a modo de puente que recibe el empuje del agua al flujo o reflujo de las mareas, siendo un claro exponente de la que fue la tecnología tradicional de aprovechamiento de los recursos naturales. Disponía de doce piedras que eran movidas por doce tolvas. En el centro y como dos ojos más grandes podemos ver los llamados "aliviaderos".
 
Como actividad paralela a la extracción de sal está el cultivo de peces. Desde antaño, el productor de sal pudo comprobar como en el estero, primera acumulación de agua procedente del mar abierto a través de los caños, se acumulaban infinidad de alevines de peces que favorecidos por la alta concentración de nutrientes (camarones, artemias, gusanos, la falta de depredadores) y la imposibilidad de escapar de allí, pues alcanzaban buenos tamaños siendo fácilmente recolectables y por la gran calidad de sus carnes pues lo hacían perfectos para el consumo humano, así que  como actividad paralela a la sal, nació el famoso "pescado de estero", que probablemente pongan el límite máximo de calidad que pueden alcanzar ciertas especies.
 
Las marismas son extensiones fangosas de escaso relieve originadas por el aporte contínuo de sedimentos fluviables y marinos que están recorridos por una sinuosa red de canales y caños y sometidas al régimen de inundaciones provocadas por las mareas.
 
 
Este medio tan particular, caracterizado por un alto contenido de nutrientes y de elevada salinidad ha provocado la colonización de un determinado número de especies vegetales altamente especializadas en poder desarrollarse en estos terrenos tan particulares. Estas especies vegetales podemos clasificarlas en cuatro grupos: las de la planicie intermareal y las de marisma baja, media y alta.
 
1.- Las de la "planicie intermareal", es una zona casi permanentemente inundada que queda descubierta en bajamares extremas. En ellas podemos ver la Lechugueta (Ulva lactuca) o la Broza (Zostera noltii). 
 
2.- Marisma Baja. La marisma baja es una zona que se inunda en las pleamares, allí encuentran su hábitat ideal la Espartina (Spartina maritima) o la Sapina (Sarcocornia perennis perennis) o ver un fino tapiz formado por algas verdes como el Pelillo (Enteromorpha linza).
 
3.- Marisma Media. Zona donde el terreno es más estable y disminuye la influencia de las mareas, está colonizada por Sapinas (Sarcocornia perennis alpina) que se caracteriza por sus tallos carnosos, articulados y horas reducidas a escamas para minimizar la pérdida de agua.
 
4.- Marisma Alta. Zona inundable solo en grandes pleamares, es una zona de alta salinidad y las plantas están adaptadas con mecanismos fisiológicos que les permiten excretar la sal y reduci la evaporación. Las especies dominantes son los Salados (Limoniastrum monopetalum). la Verdolaga marina (Halimione portulacoides) o el Almajo (Arthrocnemum macrostachyum).

Por el camino también podremos ver parte de las infraestructuras que permitían la canalización y retención de agua, como pueden ser compuertas en sus diferentes tamaños.

El Parque Natural de la Bahía de Cádiz tiene una especial importancia para las aves, su situación intermedia en las rutas migratorias hacen que sea un lugar predilecto para descanso en los largos trayectos desde la Europa del norte a África. En estas marismas hibernan unas 70 especies de aves acuáticas, entre las que destacan las limícolas por ser el grupo más representativo, entre ellas veremos Correlimos, Chorlitos, Chorlitejos, Agujas, andarríos o archibebes, por citar algunas de ellas.

Pero el grupo con mayor número de ejemplares es el de las gaviotas o charranes, tales como las gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) , patiamarillas (Larus michahellis), sombrías (Larus fuscus) o piquirrojos (Sterna caspia).
 
Otro grupo interesante es el de las cigüeñas, garzas y espátulas, son especialmente abundantes la garza real (Ardea cinerea)  y las garcetas comunes (Egretta garzetta) .
 
Por no hablar de cada vez más numerosa colonia de flamencos (Phoenicopterus ruber) .

Por el camino también encontraremos varios observatorios ornitológicos, aunque haciendo honor a la verdad, dudo mucho que quién los construyó tuviese en cuenta los lugares más idóneos para la observación de aves.

La marea va subiendo y poco a poco toda la zona intermareal se va cubriendo de agua.

Estamos en el aparcamiento principal de este recorrido, un buen lugar para dejar el coche y para hacer nuestras primeras observaciones.


Desde el aparcamiento ya podríamos volver hacia el punto de salida pero vamos a alargar un poco más el recorrido caminando por la vereda que discurre la carretera de Camposoto y por donde antaño discurría la Vereda de Chiclana a Cádiz.


Caminamos por la zona conocida como Pozo de la Curia Romana, por la existencia de un antiguo pozo hoy día inaccesible por encontrarse en zona militar.


Nos topamos con la valla que perimetra todo el terreno militar y que nos impide seguir "marismeando", así que en este punto comenzamos el retorno.

Cruzamos la carretera y tomamos por una acera que nos llevará directamente al punto de salida.
 
 Podéis descargaros la ruta, clicando en la siguiente imagen:
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

miércoles, 9 de mayo de 2018

SALINA DE SAN RAMÓN Y LA PASTORITA (P.N. BAHÍA DE CÁDIZ-CHICLANA) 3 MAY 2018

Este sendero discurre por las salinas de la Imperial, San Ramón y la Pastorita, dentro del Parque Natural de la Bahía de Cádiz en el término municipal de Chiclana. Además de la infraestructura clásica de una salina podremos ver las de una explotación acuícola en producción, así como la fauna y flora típicas de marisma.

Distancia: 6,66 kilómetros.
Tiempo: 2 horas.
Dificultad: Fácil.
Dejamos el coche en: 36º25.553'N - 6º10.250'W

El coche lo dejamos aparcado justo en la entrada al conjunto salinero en la Calle Molino o Calle de Santa Cruz. Como vemos, esta entrada era común para el acceso a las salinas de San Pedro, La Imperial y la Pastorita, también para las instalaciones de la empresa de cultivos marinos, hoy abandonada, Amalthea.

Lo primero que nos llama la atención es una inmensa masa verde formada por plantas bajas de marisna, nunca había visto un macizo de casi tres metros de altura formado por Halimione portulacoides (verdolaga marina) y Limoniastrum monopetalum (salado).

A nuestra izquierda todo el laberinto de caños de la antigua salina y granja de cultivos marinos de La Imperial con un llamativo color verde, contrastando con lo que sería el habitual colorido amarillo, pardos y rojizos de estos biotopos.

Y a nuestra derecha y tras el antiguo cauce del río Iro, el Molino y la Casa de la salina de Santa Cruz. Lo que allí vemos es un antiguo molino de mareas del siglo XV, el Molino de Santa Cruz, también conocido como Molino Viejo. En Chiclana existieron cinco molinos de mareas, de los que actualmente se conservan dos. Eran los encargados de realizar la molienda, aprovechando la fuerza motriz del agua y las mareas. Hoy día ha sido transformado para otros usos.

Las marismas se constituyen por los aportes de sedimentos fluviales y marinos, y recorridas por una compleja red de caños y sometidos al régimen de oscilación de las mareas.

Las instalaciones de la Salina de San Cruz están totalmente perimetradas por un vallado, aún así podremos ver algunos de sus elementos. En este caso, una vieja barquita convertida en macetero de conveniencia, en este caso plantado con Ágave Americana o Pita Amarilla.

Y una moderna caseta en las próximidades de lo que creo es la compuerta principal de entrada de agua.

Los caños de entrada de agua de la Salina de la Imperial aún mantienen buen dragado, síntoma de que esta explotación ha estado en uso hasta hace poco, lo mismo sigue funcionando.

Las especies vegetales son las clásicas de marisma. Son plantas acostumbradas a una alta salinidad y elevada insolación, y algunas de ellas adaptadas a largos periodos de inmersión. Lás más conocidas son la sapina, el armajo, el salado y el saladillo.

Esta semana tiene altos coeficientes de marea por lo que el agua entra con fuerza en todo el entramado de caños y con ellas, también entran multitud de alevines que a la postre, eran las especies cultivadas en los esteros. Alevines que entraban con facilidad pero que luego y por el sistema seguido, les resultaba imposible salir. La alimentación que tenían (camarones, gusanas, almejas) así como la relativa alta concentración salina, son los que han dado fama mundial a los sabrosos "pescaos de esteros", doradas, lubinas, lisas o lenguados, al nivel del más alto y exquisito paladar.

También a nuestra derecha vemos los restos de un antiguo puente de madera que cruzaba el viejo cauce del río Iro. Al otro extremo, la también abandonada salina del Carmen de Bartivás.

En línea de horizonte, Chiclana en la que descatan la Ermita de Santa Ana y la Iglesia Mayor, de la que ya hablamos en esta entrada. En primera línea de foto, la junta de los ríos, dónde su unen el nuevo y rectilíneo cauce del río Iro, con el antiguo y más sinuoso.

A lo lejos izquierda, vemos una casa salinera reformada y tras ella y más visible, el actual centro de Interpretación y Museo de la Sal, dentro de las instalaciones de la Salina de Santa María de Jesús (visitada en mayo de 2018).

Nuevamente, los márgenes del camino rebosan de color gracias a los Chrisanthemun coronarium.

Al frente vemos la Casa de la salina de San José y San Enrique, al otro lado del río Iro.

Y multitud de jopos Cistanche phelypaea. Una planta que carece de clorofila y que para sobrevivir debe parasitar a un huésped.

El camino que discurre paralelo al caño, nos lleva directamente a esa caseta que vemos.


Como un un podium de ganadores, tres aliums permanecen impasibles.

Aunque no vemos a nadie, varios coches y el buen estado general de la construcción nos indica que la Casa de la Pastorita, está habitada.

Hemos entrado en los dominios de la Salina de San Ramón, una gran casa de madera con signos evidentes de ser un bar o restaurante, y con actividad reciente nos lo indica. Pero tampoco vemos a nadie, pero no tiene signos de abandono.

Y en uno de los márgenes de río Iro, un embarcadero también en perfectas condiciones. Me imagino a los posibles visitantes llegando en barcaza a la instalación y degustando unas cervezas fresquitas y unas doradas a la espalda a la brasa, pero todo está desierto.

Unas mallas anticormoranes protegen una zona de estero y los restos de algún desdichado pájaro enredados en ella.

La soledad del lugar no impide tener una gran belleza plástica. La Ulva lactuca o lechuga de mar, amarillea tras largos periodos en seco.

Un roto mosáico de azulejos muestra el nombre la empresa que explotó con cultivos marinos esta salina.

Y unas especies de bateas, dónde presumiblemente podrían tener lugar los depurados incluso engorde de almejas y otros moluscos. Construcciones similares he visto en Galicia y eran pasa eso.

El río Iro y su desembocadura en el caño de Santi Petri, que como mucho más motivo, también podríamos llamar río de Santi Petri. La otra orilla pertenece a San Fernando, más exactamente a las Salinas de San Pedro y San Judas (visitadas en octubre de 2014). En el horizonte, la ciudad de San Fernando, en las que podemos apreciar de derecha a izquierda, el Hospital de San Carlos, las Torres de la Casería, las torres de Colón, el Ayuntamiento y el Observatorio de Marina.

También nos sorprende un buen macizo de Lotus creticus o Cuernecillo de mar que compite por el espacio con otras tres especies, visibles en la foto.

El recorrido oficial volvería por el contorno de la salina de San Ramón, pero para alargarlo un poco, seguimos por la vuelta afuera en busca de la Salina de la Pastorita, lo que nos permite ver un sistema de compuertas más moderlo y de obra.

A nuestra derecha el Caño de Santi Petri, a nuestra izquierda los esteros de Amalthea.

Por momentos, la senda hasta ahora bien marcada, se pierde. Se nota que entre las intensas lluvias que hemos pasado y lo poco conocido y pateado de este recorrido, el camino parece difícil de seguir, aunque nada más lejos de la realidad, solo que hay mucha hierba y sobre todo, la reina de la marisma, con sus flores amarillas y blancas.

Podemos ver las estacas que refuerzan la parte exterior del muro de la Vuelta de Afuera, por este lugar combaten los vientos dominantes y se nota el esfuerzo humano por no sucumbir a sus embates.

Una compuerta doble, sin dudas es la principal y la que permitía mayor caudal de agua.

Por la vuelta de afuera terminamos de rodear la salina de la Pastorita y conectamos con el punto común del recorrido. A lo lejos vemos Gallineras a la derecha, al frente la playa de Camposoto y sobresaliendo un poco de la línea de horizonte el Centro de Visitantes de la Bahía de Cádiz, y a la izquierda la casa de San Nicolás en la salina de igual nombre. Y con esto acabamos la entrada.

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/salina-de-san-ramon-y-la-pastorita-parque-natural-bahia-de-cadiz-chiclana-3-may-2018-24638555
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.