Mostrando entradas con la etiqueta Sierra Nevada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sierra Nevada. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de octubre de 2019

YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO ARGÁRICO-CERRO DE LA CRUZ (MONACHIL-GRANADA) (10OCT2019)

Saliendo desde el Barrio Alto de Monachil, este sendero nos llevará al Cerro de la Encina, dónde se ubica un yacimiento arqueológico que probablemente sea uno de los más importantes de Europa en relación a la cultura Argárica, continuaremos por el Cerro de la Cruz, visitando la Cruz de Monachil, una inmensa cruz de madera que domina toda la zona, cambiaremos de monte y continuaremos por las Lomas del Barro, cruzaremos su barranco y por una magnífica cornisa en la ladera del Peñón del Grajo, volveremos al punto de partida.

Esta foto retomada del sendero de las Acequias, nos servirá para hacernos una idea del recorrido. El Cerro de la Encina se encuentra por detrás del Cerro de la Cruz, marcado en rosa, y desde allí iremos pasando por el resto de las elevaciones, todo el trayecto se hace por la margen derecha del Río Monachil.

Dejamos el coche en: 37°07.851'N - 3°32.174'W
Distancia: 4,91 kilómetros.
Tiempo: 2 horas 21 minutos.
Dificultad: Fácil.

El punto de partida vuelve a ser el Paseo del Río, pero esta vez en dirección a la Calle Puente.

Rápidamente tenemos la primera imagen del Cerro de la Cruz, que pronto visitaremos.

Hemos subido a la Calle Cuevas y vuelve a sorprendernos las casas cueva que vemos. Este primer tramo es el mismo que hicimos en el Sendero de las Acequias, pero en sentido inverso.

 Cuando se construye en montes muy empinados suele pasar que nos falta sitio para las calles y hay que fabricarlas, y es lo que pasa en la Calle Cascajares.

 Nos hemos incorporado a la Calle Albaricoque.


Y tenemos el primer contacto con la acequia del Albaricoque. El agua de esta acequia es captada justo entre los dos puentes de Monachil Barrio y discurre bajo la calle Albaricoque hasta salir en este punto, a media altura, continuando por la ladera del Cerro de la Encina hasta llegar al Cortijo de los Olivares.

 En el cortijo se divide en dos: un ramal que siguen llamándose Albaricoque y el otro, la Acecolilla.

Antes de esta subramificación, pasa por los molinos de las Provincias y San Pedro.

Al borde del camino encontramos una especie de área de descanso con bancos y mesas de piedra.

 Nueva vista del Molino de las Provincias tras subir unos metros por el camino.

Un puente de madera de construcción simple nos introduce en la parte baja del yacimiento arqueológico del Cerro de la Encina.

El Cerro de la Encina está situado en una colina aterrazada por la mano del ser humano. La zona forma parte del mayor núcleo de población perteneciente a la cultura del Argar del sur de España. Siendo el principal asentamiento argárico del Valle de Monachil y la Vega de Granada. Hasta aquí hemos llegado por el tramo común de los senderos Cerro de la Encina y San Antón, nosotros continuaremos por el primero por lo que giraremos a la derecha y empezaremos a subir por la ladera del mismo.

La cultura Argárica es una manifestación de los poblados del sudeste de la Península Ibérica durante la Edad de Bronce. Ocuparon lo que hoy son las provincias de Almería y Murcia, así como parte de Granada, Jaen y Alicante.
Formaron una de las sociedades de mayor relevancia en la Europa del tercer y segundo milenio a.C. Su nombre tiene origen en el yacimiento de El Argar, en el municipio de Antas (Almería).
La cultura del Argar se caracterizaba por la existencia de poblados situados en áreas de difícil acceso y/o fortificados, casas de planta cuadrada construidas en piedra y adobe, enterramientos en cistas, tinajas o covachas bajo el suelo de las propias viviendas.
El asentamiento del Cerro de la Encina está datado entre el 1800 a 1300 a.C. y aquí podremos ver restos de muros de las casas y de fortificaciones.

La base de la economía argárica era campesina -agricultura y ganadería- complementada con la caza. El control del metal tuvo un importante papel, como fue característico en la Edad de Bronce. Trabajaron la cerámica que estaba presente en las casas para el almacenamiento, cocina y menaje, sin olvidar los vasos que se depositaban en los enterramientos conteniendo bebidas y comidas.
Usaron el sílex tallado para fabricar cuchillos y dientes de hoz, así como útiles de piedra pulida para hachas, azuelas y martillos, además de para moler grano. Usaron los huesos para punzones, agujas, cuentas o peines, y los tejidos como lino, lana o el esparto, tan abundante en la zona.

La primera estructura que encontramos es la más grande, se trata del llamado Bastión. Se trata de una estructura fortificada que ocupa la meseta central y se estima construido sobre el 1.800 a.C. sobre dos estructuras más antiguas que ocupaban el lugar. Su función tenía que ver con el control territorial, ya que domina visualmente, buena parte del entorno, pero también con el uso colectivo de un espacio de importancia comunal para el poblado. Cabe resaltar el gran número de huesos de caballo encontrados aquí, siendo el más alto de toda la prehistoria europea, lo que indica la importancia que tuvo la cría caballar en la economía del poblado.

Esquema de una casa tipo.

Como es característico en la cultura Argárica, los enterramientos se realizaban en el interior de la vivienda, bajo el suelo de la habitación, podían consistir en simples fosas excavadas en el terreno, covachas cerradas por losas de piedra o muretes de mampostería o en cistas construidas con lajas de piedra.
El cuerpo se acompaña de un ajuar de objetos personales y vasos de cerámica con ofrendas alimentarias. Los ajuares presentaban diferentes riquezas, reflejando seguramente las desigualdades sociales que en vida tuvieron los indivíduos, lo que nos habla de una sociedad jerarquizada.
Conforme nos acercamos al Bastión, vemos una piedra que nos llama la atención, se trata de un banco de molienda.

Entre las estructuras encontradas en el interior de las viviendas, destacan: hogares, empedrados, bancos de piedras, contenedores de lajas de pizarra o esquisto y bancos de molienda, como el que hemos visto antes,  los bancos eran de esquisto con la superficie ligeramente abarquillada sobre el que se deslizaba una mano de molino del mismo material o de cuarcita, triturando el grano que luego era vertido en contenedores de cerámica, colocado en su extremo.

La vida diaria transcurría entre labores agrícolas y de recolección, cuidado del ganado, ocasionales partidas de caza y el procesado y cocinado de los alimentos y diversas actividades artesanales, como el tallado y pulido de útiles de piedra y hueso, elaboración de cerámica, tejido y confección de ropas y cestas.

Entre los restos, se han encontrado vasijas y vasos de barro muy mal acabados, lo que a dado pié a la hipótesis de que tuvieran que tener que ver con actividades de imitación y aprendizaje por parte de los niños, lo que nos hablaría de tareas de formación, seguramente a cargo de las mujeres, a las que correspondía igualmente el grueso de los cuidados de la casa, enfermos y heridos.

Hacemos un lapsus en la reseña histórica para deleitarnos con las magníficas vistas que nos ofrece la Vega de Granada, desde aquí creemos distinguir, de izquierda a derecha: Ogijares, La Zubia, Cájar, Armilla, Huétor Vega y un poco de Granada capital.

Es de suponer que en una sociedad jerarquizada y no exenta de conflictos, fueran básicamente los hombres, los encargados de la defensa del poblado y las actividades relacionadas del uso de la fuerza para el control del territorio. El asentamiento fue abandonado sobre el 1.200 a.C, y sobre el 1.000 a.C. fue nuevamente ocupado el lugar por un nuevo poblado, esta vez adscrito a la conocida como "Cultura del Bronce Final del Sudeste".

Hemos salido de la zona donde se concentran los restos excavados y continuamos nuestro paseo hacia el Cerro de la Cruz. A lo lejos y a nuestra izquierda, parte de un núcleo habitado que creemos es Cenes de la Vega.

Tras una corta pero simpática subida, llegamos a la Cruz de Monachil, ubicada en el Cerro de la Cruz. WP CRUZ.

Desde allí se domina toda la Vega del Monachil.

Allí enfrente, en la ladera del Peñón del Grajo, vemos la vereda por la que debemos continuar el sendero.

Pero antes, debemos efectuar una fuerte bajada hacia las Lomas del Barro y cruzar su barranco.

Ya estamos en la cornisa del Peñón del Grajo, enfrente las Lomas del Barro y bien marcado, el camino recién pasado.

Desde la suave cornisa, vemos donde ha quedado la Cruz, el camino no reviste dificultad por lo que progresamos adecuadamente, ya sabéis algunos (PA), los más jóvenes ni papas.

Los llama la atención el cerro de enfrente, está cubierto de terrazas, en Lanjarón se llaman "balates", especifico Lanjarón porque no sé si esa denominación es más amplia, se denomina balate al muro de tierras realizado con piedras sin labrar, manejables por uno o dos hombres, colocadas unas sobre otras, acuñadas con piedras más pequeñas llamadas ripios, y generalmente en seco, sin mortero de ningún tipo. Los balates suelen tener cierto desplome hacia las tierras a contener y pueden alcanzar alturas hasta de cinco metros. Se trata de un tipo constructivo típico de las zonas de alta montaña, que se da en diversas culturas agrarias alrededor del mundo (Wikipedia).
Pero no son balates, se trata de una sierie de terrazas donde se asentaron los distintos tejares que, durante el transcurso del tiempo, desde la época musulmana, fueron ocupando ese terreno. De esa época esplendorosa solo subsisten dos, la cerámica artesa del Tejar de Blas y el Tejar de Pepico, de producción más industrial.
Como curiosidad señalar que todas las cerámicas que marcan los nombres del Barrio de Monachil, están elaborados en el Tejar de Blas.

Durante un tramo, el cómodo camino se vuelve más pedregoso, pero el desnivel no es imporante, así que no supone mayor dificultad.

Hemos llegado a un gran abrevadero. Desde este lugar, además de las terrazas ya comentadas, podemos ver, a nuestras espaldas, los vestigios de una antigua cantera de la que se abastecían los tejares y en las que se pueden encontrar fósiles marinos, de cuando esto era el fondo del Mar de Thetis. WP ABREVADERO.

La llegada a Monachil la hacemos a través de la Calle Telar Viejo, aquí nuevamente encontramos ejemplos de casas cueva, esta que vemos tiene la peculiaridad de que su ¿fachada? está encalada.

En una de las curvas de la bajada vemos una cerámica con el nombre de la calle. En ella podemos leer: Alfarería Blas Monachil.

Tras la pasar la Calle Tejar Viejo, accedemos a la Calle Real, y al final de ella encontramos una fuente con la que ponemos punto final a nuestro recorrido. El punto de partida está unos metros más abajo.

Para finalizar, un mini video con una vista 360º desde el Cerro de la Cruz.

Podéis descargaros el track, clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/cerros-de-la-encinayacimiento-arqueologico-y-cruz-lomas-del-barro-penon-del-grajo-monachil-granada-42283805
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

jueves, 17 de octubre de 2019

CIRCULAR POR MONACHIL Y SUS ACEQUIAS (MONACHIL-GRANADA) (08OCT2019)

Monachil es un término municipal enclavado en el macizo de Sierra Nevada y que incluye en su término municipal tres áreas urbanas bien delimitadas: Monachil Pueblo, el Barrio de Monachil que a su vez se conforma de tres barrios: Miraflores, Barrio Alto y Barrio de la Iglesia y por último, Pradollano con la Estación de Esquí de Sierra Nevada. Y desde el Barrio Alto, lugar dónde tenemos nuestro cuartel general, es donde se inicia este sendero.

Tradicionalmente Monachil ha sido un municipio predominantemente agrícola y ganadero, lo que ha condicionado que la población se agrupe en las zonas bajas, influenciadas totalmente por las disponibilidades de agua y su infraestructura más importante, las acequias.

En este corto sendero haremos un circular por el Barrio de Monachil, intentando seguir el contorno delimitado por sus acequias y tomando tramos de los senderos oficiales: La Estrella, San Antón y Cerro de la Encina.

Y esto es lo que veremos hoy, parte del recorrido que efectúan las acequias del Albaricoque, Estrella, Gorda y Genital, a su paso por el Barrio de Monachil.

Dejamos el coche en: 37°07.851'N - 3°32.174'W
Distancia: 5,30 kilómetros.
Tiempo: 2 horas 24 minutos.
Dificultad: Fácil.

La salida la efectuamos desde el Paseo del Río en Monachil Barrio. Salimos en busca del puente de la Calle Huenes.

Desde el mismo puente ya vemos el ramal izquierdo de la acequia, se trata de la Acequia del Genital.

Desde la Calle Huenes tenemos una buena vista del Barrio Alto y sus cerros protectores entre los que destaca el Peñón del Grajo.

Y un poco más a la izquierda, el inconfundible Cerro de la Cruz y las Lomas del Barro.


Pasamos justo al lado del gran aparcamiento público de Los Cahorros, un lugar ideal para aparcar y en ruta de los principales senderos. WP APARCAMIENTO.

En la Plaza Alta se ubica la Iglesia de la Encarnación. Fue fundada el 15 de octubre de 1501 por una bula de erección del Arzobispado de Granada, está dedicada a la Virgen Maria. Hoy en día la iglesia solo tiene el templo, la casa parroquial, un pequeño huerto y el llamado “campo del cura” en Miraflores. La torre adosada al lateral izquierdo, tiene un solo cuerpo, varios pisos y tres huecos de campanas. 

La portada principal da a la plaza y tiene arco de medio punto entre pilastras adosadas de ladrillo, cornisas y pequeño cuerpo, con escudos arzobispales a los lados. En su interior, el templo consta de una nave rectangular y la cubre un artesonado múdejar simple, con armaduras de lazo y tirantas; hay una capilla en el lateral derecho y comunica por un arco triunfal apuntado con la capilla mayor: ésta tiene cubierta octogonal alargada, apoyada en cuatro pechinas con armadura de lazo y racimos de mocárabes.

Dentro de la iglesia merece especial atención el retablo mayor ya que el mismo pertenece a lo mejor que salió de los talleres del renacimiento granadino y es considerado uno de los más importantes en la provincia, datado en el siglo XVI es atribuido al taller de Pedro Machuca.
Además del retablo existen otras obras importantes por la devoción que se le profesa, está San Antón, patrón de Monachil, obra del primer tercio del siglo XVII.

Tras subir por la cuesta de San Antonio Abad, llegamos a la calle Emilio Aragón, por la que discurre la carretera GR-3202.

 Paralelos a la carretera existe un paso peatonal que será por el que pillaremos.

En este tramo la Acequía del Genital discurre muy escondida y serán pocas oportunidades en las que podamos verla directamente, algunos tramos soterrados y otros tapados por la vegetación, en este caso se trata de Equisetum arvense vulgarmente conocida como Cola de Caballo, una de las plantas más antiguas de la Tierra, hace más de 400 millones de años, en la era Paleozoica, formaba bosques enteros.

Nuevamente vemos el Cerro de la Cruz, decía que inconfundible, por la cruz ubicada en su parte más alta. Este cerro será motivo de nuestra próxima ruta.

Y a su derecha, Las Lomas del Barro y Peñón del Grajo, que también visitaremos. Al fondo a la derecha, el Cerrajón.

El caudal del río Monachil se divide en 11 partes. Para conseguir este reparto, el cauce del río se intercepta en el pueblo de Monachil, conduciendo todas las aguas por una misma acequia, hasta el partidor del Molino de la Jaca. Allí el caudal se divide en dos mitades, una por cada orilla del río.

La distribución del agua es la siguiente:4,5 partes para la acequia Gorda de La Zubia, 1 parte para la acequia del Genital, 1 parte para la acequia del Albaricoque o Alta y 4,5 partes a la acequia Estrella y derivados.

De la orilla derecha, toman sus aguas las acequias del Albaricoque y la Estrella, que a su vez se subdivide en dos: la de Jacín y la de Zute. Esta distribución aparece ya recogida en el Apeo de Loaysa* del siglo XVI, mientras que por la izquierda, lo hacen la acequia Gorda y la Genital.

El Apeo de Loaysa desarrolla el "Apeo y deslinde de todos los pagos de la vega de esta Ciudad de Granada que se riegan de día con el Agua de la Acequia Gorda, que pasa por los molinos de ella, y se levanta del río de Genil, junto a el lugar de Cenes, hecho de orden de S.M., cuando se confiscaron las haciendas de los moriscos por Hernando de Medina, Alguacil de S.M. y ante Francisco de _ _ _ Escribano, y por el Licenciado D. Antonio Loaysa, Juez de S.M. y ante Alonso Gutierrez Escribano de su comisión por los años de 1573 y 74.

Las acequias de la orilla izquierda riegan Huétor Vega, una pequeña parte de las tierras de Cájar y pasan a tierras de Granada.

La Acequia del Genital también llamada Guinatal, tiene la peculiaridad de tener una naturaleza doble: por un lado presenta un tramo abierto al estilo de una acequia clásica; por otro lado, gran parte de su trazado es urbano y entubado. Pasa por Monachil, Cájar y La Zubía.

Un cartel nos informa de que enfrente tenemos el Cerro de la Encina. Allí se ha excavado lo que probablemente sea el poblado de la Edad de Bronce más importante de la provincia y del que hablo más detenidamente en la siguiente entrada. WP MIRADOR ENCINA.

Tuvo su origen hacia el 2.000 a.C.y corresponde a la cultura de El Argar, caracterizada por sus emplazamientos en altura y cerca de los recursos agrícolas o mineros.

Desgraciadamente está muy poco excavado y la mayoría de lo descubierto está protegido por lonas por lo que no podremos ver gran cosa. Allí en lo alto y visible para el "populacho", está el conocido como Bastión, una estructura defensiva que se ubicaba en lo alto del cerro y en cuyos alrededores se ordenaba el espacio urbano.

Al frente izquierda el Pecho de Vélez y el cementerio de Monachil.


En la calle Granada de Monachil pueblo, tomamos un desvío a la derecha, es la calle Huertas por la que iremos bajando en busca del cauce del río.

Aún no hemos bajado al valle y esto nos permite alguna vista lejana del Cerro Gordo al fondo y casi imperceptible, Pradollano y la Estación de Esquí de Sierra Nevada.

Bajamos de forma irremisible al cauce de río Monachil.

El camino se bifurca, pero ni a derecha ni a izquierda, una veredilla por el centro es la continuación de nuestro camino.

Un vetusto puentecillo de maderas es lo que nos permite cruzar a la otra margen del río. WP PUENTE.

Por aquí discurre con menos agua que a su paso por el Barrio de Monachil.

Las aguas de las acequias conjunto con las del río, crean un corredor verde que va desde el pueblo de Monachil hasta Huétor Vega. Antiguamente, estas aguas entraban en la ciudad de Granada, regando entre otros puntos, los jardines de Quinta Alegre antes de unirse a las aguas del río Genil

Empieza a atardecer y la luna sale de paseo.

Rápidamente topamos con la Acequia La Estrella. Con este nombre se conoce el tramo que llegar hasta Huétor Vega,.

Esta acequia se divide en dos ramales: el de Jacín y el de Zute.

Siguiendo la acequia llegamos a las inmediaciones del Cerro de la Encina, unos carteles nos avisan oportunamente y dan normas de comportamiento.

Al lado del camino y formando parte de las instalaciones de la Casa del Guarda, nos encontramos este pilón. WP PILÓN.

La Casa del Guarda, una vieja edificación que estuvo en funcionamiento hasta no hace mucho.

Una baliza nos indica que estamos en el sendero SL-A-247 "Sendero de San Antón".


El carril de la izquierda nos llevaría al Cerro de la Encina, nosotros pillamos el de la derecha para continuar con nuestro recorrido previsto.

Giramos bruscamente hacia la derecha. Estamos en el conocido como Barranco de Los Olivos.

Un nuevo "casi puente", nos permite cruzar la acequia Alta o del Albaricoque. WP PUENTE.

La acequia del Albaricoque, una vez que llega al cortijo de Los Olivares, donde se encuentra el yacimiento arqueológico, se divide en dos: Una parte del agua transcurre por la Acecolilla (diminutivo de acequia) y la otra, que discurre dirección Huétor, seguirá llamándose El Albaricoque.

Un poco más adelante se encuentran las bodegas de “Pilongo” y seguidamente otro molino el “Molino Lisboa”, también desaparecido. El quinto molino era “el de Papel”, hoy convertido en casa particular, pero añun se conserva el salto de agua.

Seguimos en la parte baja del yacimiento arqueológico, pero aquí todo está cubierto con unas "bonitas" lonas que nos impiden ver lo que allí hay. Gran atractivo turístico publicitar el yacimiento para luego enseñar lonas blancas.

Aquí se asentaron más de media docena de molinos, que tomaban como energía para mover su maquinaria, la fuerza del cauce de la acequia. Cerca de los molinos, se fabricaban saltos de agua artificiales. Esto se hacia para aumentar la fuerza del agua antes de entrar en el molino. Todavía perduran algunos de estos saltos.

A esta escuela pertenece un templete parcialmente cubierto con una planta trepadora, Partenocissus quinquefolia, conocida vulgarmente como Parra Virgen, una planta leñosa trepadora de hojas caducas, con numerosos zarcillos que en sus extremos cuentan con pequeños discos adhesivos que le permiten adherirse a cualquier superficie y que en estas fechas otoñales toman un impresionante color rojo, aunque a esta que vemos aún le queda mucho por crecer.

Justo en sus inmediaciones encontramos esta peculiar área de descanso.

Y enfrente un mini acueducto por donde discurre la acequia.

Y un nuevo puente.

Aquí vemos el lugar por donde esta acequia se entuba.

A la vera del camino encontramos el Molino de las Provincias y cerca de este, el Molino de San Pedro, hoy convertido en escuela de hípica.

Nosotros ya vamos en claro descenso en busca del Barrio y la Calle Albaricoque.

Y la Acequia del Albaricoque sigue con nosotros. Como curiosidad histórica, señalar que las aguas del río Monachil son propiedad exclusiva de los habitantes de Monachil, y los pueblos de los alrededores son pueden usar las aguas sobrantes.

Rompiendo la tónica de bajada, unas escaleras a nuestra izquierda por la que debemos subir.

Un tramo cementado nos indica que estamos en la Calle del Albaricoque.

Que pronto dejaremos para subir por la calle de la izquierda paralela a Albaricoque pero más elevada y que nos permitirá ver varias Casas Cueva. Se trata de la Calle Cascajares.

Algunas casas cueva están reformadas y se ofrecen para turismo rural y vacacional.

Otras, más auténticas, se conservan tal cual fueron hace cientos de años, esta que vemos no tiene ni puertas aunque sí conserva su chimenea. WP CASA CUEVA.

En la mayor parte del recorrido, encontraremos un ecosistema de ribera, con predominio de sauces, álamos y almeces, que dan un colorido asombroso y refrescantes sombras.

Para seguir por el Barrio Alto, subimos las escalinatas de la Calle Cuevas, y tal como su nombre indica, veremos más casas cueva.

Esta permanece en uso.

Esta calle es un mirador casi contínuo, lo que nos permitirá tener buenas vistas de Monachil Barrio, y los barrios Alto, Miraflores y de la Iglesia.


El sol nos regala sus últimos rayos y dan una tonalidad irreal a los montes cercanos.

El sol se oculta y las luces iluminan el puente de la Calle Puente y nosotros ponemos fin a este día. Ahora viene la ducha, una buena cena y un mejor gin tonic, pero de esto no pongo información que luego lo cascáis todo.

Podéis descargaros el track, clicando en la siguiente imagen:
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.