martes, 21 de febrero de 2017

GARGANTA DEL PAJARUCO-ACEBUCHAL-NACIMIENTO DEL HONDÓN-OJO DEL MORO (BENAOCAZ)(18 FEB 2017)

Saliendo desde el inicio del sendero Ojo del Moro, en las próximidades de Benaocaz, recorreremos parte de la garganta arroyo del Pajaruco, el cual iremos dejando a nuestra derecha. Pasaremos por la finca del Acebuchal para dirigirnos al Nacimiento del Hondón a través de la Cuesta de las Higueretas, no sin antes hacer una visita al Rancho de las Repillas para ver una de las fuentes más bonitas y antiguas que existe en toda la sierra y en perfecto estado de conservación, la Fuente del Callejón, para posteriormente y una vez visto el nacimiento, tomar el camino oficial del sendero Ojo del Moro pero en sentido inverso, al que rendiremos cumplida visita, volviendo al punto de salida.

Un recorrido que además, nos permitirá tener impresionantes vistas de la Sierra del Albarracín, Sierra Alta, Sierra de la Silla y la falla más importante y todo un referente del mundo senderista en el Parque Natural de Grazalema,  el Salto del Cabrero.

Tiempo: 7 horas (aunque más de 3 horas estuvimos parados).
Distancia: 8,68 kilómetros.
Dificultad: Moderada fácil.
Dejamos el coche en: 36°42.131' N  - 5°25,711' W.

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=16463461

Dejamos el coche en el inicio del Sendero Ojo del Moro, que coincide también con la Ruta de las Fuentes, en las cercanías de Benaocaz. Acercándonos por la carretera A-374 y cerca de Benaocaz existe un desvío a nuestra izquierda en la que está señalado "Sendero Ojo del Moro", por lo que no tiene pérdidas llegar hasta aquí sin necesidad de gps.

Aquí marcados dejo dos abrevaderos, uno subsidiario del otro, conocidos como Fuente de las Piletas que visitaremos al finalizar el recorrido. Al fondo, Benaocaz escoltado por la Sierra del Caíllo (bajo la niebla) y el Cintillo, y en primer plano por la zona de Las Albinas.

Pocos metros más adelante encontraremos el cartel indicativo del comienzo del sendero oficial.

Para abrir boca nos encontramos una bonita alameda de fresnos, o sea, ¿fresneda? ;) que nos conducirá hasta la entrada del complejo turístico rural "Los Chozos".

En rojo marco el lugar por dónde deberíamos volver si todo va bien. Al llegar aquí comprobamos que existe la posibilidad de aparcar por lo que si queréis acortar un kilómetro de recorrido este sería el aparcamiento ideal. WP APARCAMIENTO ALTERNATIVO.

Pues unos metros antes del lugar de regreso está la angarilla que debemos tomar. Aunque en la foto no se aprecia bien, ahí hay una angarilla. WP ANGARILLA-SOMIER.

En este primer tramo iremos encajonados entre las paredes de Sierra Alta y estribaciones de la Sierra del Endrinal, lugar por dónde discurre el arroyo del Pajaruco.  Allí al fondo vemos una falla similar a la del Salto del Cabrero, pero más pequeña.  A la izquierda La Corca y tras ella, el camino que lleva al Puerto de Don Fernando desde Benaocaz.

Desde un primer momento y debido a lo pedregoso del camino y abundamente vegetación estimamos que  el camino no será excesivamente cómodo. A la postre comprobaremos que a pesar de lo previsible, este tramo lo haremos con menos dificultades de las esperadas. Un muro a nuestra derecha será nuestra primera señalización.

A pesar de ir cercanos al Pajaruco no tendremos excesivos claros para verlo. Esta garganta nos sorprende gratamente, es un lugar demasiado nombrado y no puedo decir que haya leído grandes cosas sobre sus angosturas y es extraño, este primer tramo es de las gargantas más bonitas que podamos ver, agreste y misteriosa, y que no guarda sorpresas desagradables al caminante. Una auténtica maravilla.

En este altivo pico está el arco calizo conocido como "Ojo del Moro" aunque desde aquí no conseguimos ubicarlo.

Todo este tramo está situado en la cara norte de Sierra Alta por lo que si hiciera un día de calor lo mejor sería hacer el recorrido en sentido inverso al que nosotros realizamos, quedando esta zona mucho más sombreada y húmeda para el final, consiguiendo pasar por aquí en los momentos más calurosos del día.

Rápidamente veremos una manguera que nos servirá como nuestro Hilo de Ariadna, basta con que la sigamos durante algunos kilómetros y nos llevará hasta casi la Finca del Acebuchal, nuestra primera meta volante.  En su contra decir que quién la colocó no se ha molestado en tenderla por lugares dónde estuviese algo más protegida, limitándose a seguir el camino y dejarla en medio, esto nos obligará a ir sorteándola y saltando por encima en numerosas ocasiones.

También existen algunas marcas de pintura con flechas que iremos viendo al revés ya que indica un camino de vuelta dónde para nosotros es de ida. Es posible limitarse a seguir el recorrido de la manguera, pero nosotros fuimos dando cambios de nivel buscando siempre los tramos más cómodos, aunque como consejo general diría que nos alejemos del cauce del arroyo, cuánto más cerca, más dificultad, en cambio yendo cerca de las paredes de nuestra izquierda, todo será más facil y en caso de dudas, pues seguid la manguera que no estará excesivamente lejos de nosotros en ningún momento.

Poco a poco nos acercamos al tramo más abrupto del cauce que en estos momentos lleva un aceptable volumen de agua y cuyo rumor no dejaremos de percibir, sobre todo en aquellos lugares dónde existen saltos, algunos de los cuales tendremos la suerte de ver.

Este recorrido tiene un denominador común y es que siempre estaremos rodeado de cuatro sierras, la de la Silla, Alta, Endrinal (visitada en marzo de 2015) y la Sierra del Albarracín (visitada en febrero de 2015). Desde aquí vemos sus alturas más importantes.

Llegamos a una cueva que nos hizo pensar en alguna gran oquedad, desgraciadamente se queda en un pequeño abrigo sin mucho interés. WP CUEVA.

Una mirada hacia atrás y ahora sí, a nuestra vista el arco calizo del Ojo del Moro.

No queremos perder detalle, por lo entre la atención de mirar dónde pisamos, todo está húmedo y muy pedregoso y mirar hacia el cauce y hacia arriba, andamos un poco mareados, esto no nos impide prestar atención a la flora circundante, y percatarnos de un espino albar (Crataegus monogyna) parasitado por un muérdago (Viscum album), una planta que además de un amplio espectro medicinal, desde la antiguedad ha estado rodeada de leyendas. Esta planta fue considerada durante mucho tiempo por los antiguos como un remedio universal, lo cual hacía que fuese objeto de gran veneración por parte de los galos que se reunían en torno de las encinas cargadas de muérdago para hacer sus oraciones bajo el sacerdocio de los druidas o más recientes, usando sus ramas y bayas como adornos navideños, y contando que quienes se besen bajo un múerdago se profesaran amor eterno.

Sierra Alta desde otro ángulo.

A la izquierda de la Sierra del Albarracín, encontramos Bornos (apenas perceptible), el Cabezo de Hortales dónde se ubican las ruinas romanas de Iptuci, el Higuerón de Tavizna, y al centro de la imagen, el Cordal de la Garganta del Boyar y la Colada de la Cuesta de las Higueretas que pronto pasaremos y toda la campiña del Pajaruco.

No nos resistimos a dar un vistazo atrás y comprobar que el Ojo del Moro, sigue visible. WP VISTA29.

Nos hemos elevado un poco y alejado del cauce, esto nos permite ver las altas paredes entre las que discurre el arroyo. WP VISTA33.



Una pequeña pero coqueta cascada de ruidosas aguas llama nuestra atención.

Y cerca de ella, otra más. Hemos vuelto a descender unos metros y no nos resistimos a verla de cerca. WP CASCADA DOBLE.

A nuestro frente vemos la zona conocida como las Atalayas de los Lirios, una serie de afloraciones rocosas que surgen entre la verde vegetación. Nos recuerdan a Los Lajares (ya visitado en diciembre de 2015), pero de presencia mucho más humilde.

Hace rato que nos alejamos de la manguera-guía, y allá abajo vemos una vereda que parece cómoda de seguir, pues para allí vamos, bajamos por un paso escalonado entre dos rocas que nos facilitan la labor.

Aunque parezca lo contrario, este tramo bajo es mejor que el que llevábamos.

Llegamos a un pequeño bujeo y ahora sí, nos separaremos totalmente del cauce y de la manguera, que no volveremos a ver hasta que lleguemos a la Finca del Acebuchal, lugar a dónde lleva el agua.

Ya en el Acebuchal y nuevamente el cauce y la manguerita.

Aquí nos llevamos un pequeño susto, más de cien de cerdos de pata negra nos confudieron con sus cuidadores y nos rodearon con gritos desesperados de hambre, nunca había visto tal estampida de cochinos y mucho menos corriendo hacia nosotros. Yo que siempre persigo al jamón de pata negra y un día que me veo rodeado de cientos de ellos ni me pensar en comida. Lástima que por lo tenso del momento no tuviese tino en hacerles una grabación, aquello fue impresionante y difícil de describir con palabras, ver como gritaban y saltaban desesperados entre ellos a ver quién se acercaba más nos dejó un recuerdo difícil de olvidar. Foto antes de la estampida, luego ya no pude. Quién le tenga miedo a un perro suelto, mejor no pase por aquí, porque esta situación impresiona mucho más, ni que decir tiene que no pasó nada, ninguno se acercó más de lo conveniente, sólo buscaban comida, pero nos pilló desprevenidos y casi echamos a correr.

Aprovechamos que uno de los ganaderos andaba por allí y hablamos con él, nos indicó un camino directo hacia el Nacimiento del Hondón pero no lo seguimos porque acortaba aún más, este relativamente corto camino. Un pontón que facilita el cruce del arroyo. WP PONTÓN3.

Justo en la finca comienza una cómoda pista, se trata de la Colada de la Cuesta de las Higueretas.

Tendremos que cruzar varias angarillas. Esta de la foto es la marcada como WP ANGARILLA71. Recuerdo que, generalmente, los números asignados no tienen orden lógico y sólo indican el número de la fotografía con que las relaciono.

Una bonita imagen de la salida de la Finca del Acebuchal que utilizaré como nuevo fondo de pantalla.

Esta zona está muy concurrida y podremos ver numerosos cortijos, como éste que se encuentra en periodo de restauración, se aprecian andamios y todo la techumbre nueva.

A la vista, una nueva cancela. WP CANCELA76. Al pasarla y perpendicular a la Cuesta de las Higueretas que es la que seguimos, nos encontramos la Colada del Pozo Amargo, que nos llevaría directamente a conectar con la Colada del Pilar de la Calle y Nacimiento del Hondón, optamos por seguir nuestra ruta prevista, que nos llevará paralelos al arroyo del Pajaruco y algunas zonas interesantes, entre ellas, a la tan desconocida como sublime Fuente del Callejón.

A partir de aquí empezaremos a tener vistas contínuas del Salto del Cabrero (ya visitado en noviembre de 2013).

Y otra cancela. WP CANCELA81. Os recuerdo que andamos por fincas privadas en las que los dueños no son hostiles al paso de senderistas, y aunque algunos de los caminos tienen servidumbre de paso, así que como siempre hacemos, extremamos el cuidado y el respeto por todo lo que nos rodea, no tocad nada y lo que toquemos, dejarlo tal estén. Y lo más importante, educación, un simple buenos días, suele abrir los peores candados.

Estamos viendo numerosos abrevaderos, aunque con poco interés arquitectónico, en este caso una pequeña pileta labrada en piedra, le da un punto interesante. WP ABREVADERO82.

Una gran cancela nos saca de la Finca del Acebuchal. WP CANCELA84.

Y más cortijos, los antiguos y los actuales.

Y como no, el protagonista de este tramo, nueva perspectiva del Salto del Cabrero.

Aunque algo más humilde también reclama su protagonismo. Se trata de un lirio silvestre (Iris planifolia) que nos avisa de que la primavera empuja irremisiblemente.

Y otro pontón. WP PONTÓN91.

Durante un buen trecho llevaremos al Pajaruco a nuestra izquierda, ahora con sus aguas más calmadas. No me extraña tanta casas por aquí, el lugar es paradisíaco.

¿Os había dicho que vimos el Salto del Cabrero?

En este lugar el Hondón dona sus aguas al Pajaruco. WP PONTON98.

Antes de incorporarnos a la Colada del Pilar de la Calle, seguimos un poco a nuestra izquierda y continuamos por la Colada del Pozo Amargo a los Vascos y nos acercamos al Rancho de las Repillas, aún en uso y con una interesante torre que no nos decidimos a visitar, lástima de no ver al dueño, la construcción parece muy interesante y en una de sus paredes muestra las marcas de un antiguo techo a dos aguas, de cualquier forma hasta aquí hemos venido para ver otra cosa.

Se trata de la Fuente del Callejón (nombre que nos es indicado por un cabrero con el que también echamos un ratito). Probablemente sea la más antigua de la zona, conserva su estructura original y en perfecto estado de conservación, según nos cuenta, tiene con toda seguridad, más de doscientos años.


Sin dudas, es la más auténtica que hemos visto nunca, una lajas de piedra en las que hay grabados algunos signos que no pudimos identificar, y unidas sin ningún tipo de argamasa, forman una pileta con verdadero encanto.

Muy cercana a ella existe una antigua alberca hoy en desuso pero que seguro recibió aguas de dicha fuente.

Retornados al camino rápidamente llegamos a la angarilla que nos abre paso al Nacimiento del Hondón. WP ANGARILLA107.

Antes de nada damos un vistazo al posible paso que tendremos que dar para continuar el camino que sigue justo por enfrente del Caserío del Hondón.

Cerca del nacimiento una alegre y colorida cascada da color al pedregal.

El agua viene de por allí, así que seguimos avanzando hacia el muro rocoso.

Justo aquí tenemos la brotación actual que sin dudas dependerá del volumen de lluvias de cada momento. WP NACIMIENTO.

Algo más arriba se ve otra posible salida de agua, a pesar de estar seco, seguimos escuchando un fuerte rumor líquido, sin dudas bajo las piedras el agua baja chillona.

Una serie de cancelas y angarillas nos sacarán de la Colada del Pilar de la Calle. WP CANCELA125.

Otro paso que debemos sortear, esta vez arrastrándonos cual sabandijas. WP ANGARILLA129.

Por aquí ha desaparecido la vereda, pero un verde prado nos facilita el paso, camino hacia la zona de Las Veredas.

¿Y como resistirse?

Otro conjunto hídrico. WP FUENTE130.

Esa especie de camino de piedra (las centrales, grandes) es simplemente las tapas de la canalización que une el pozo con la alberca.

Otro cortijo en ruinas nos llama la atención. WP CORTIJO EN RUINAS 137.

A nuestras espaldas, nuevamente la Sierra del Albarracín y sobresaliendo en medio, el Castillo de Aznalmara (visitado en enero de 2015).

Andamos por la zona conocida como las Atalayas de los Lirios. Se tratan de una serie de afloraciones rocosas que se elevan destacadamente del suelo rocoso. WP LOS LIRIOS.

Una especie de pequeña pileta llama nuestra atención, desconozco su utilidad pero evidentemente la intervención humana es patente.

A nuestra izquierda, La Corca, aunque dicen que aquí habita una colonia de buitres, nosotros sólo vemos un posible lugar de anidamiento. Las deposiciones blanquecinas señalan el lugar.

A nuestra derecha, las afloraciones de Los Lirios. En una de ellas, una gran roca desafía la gravedad.




Otra pileta y su rebosadero, esta vez más grande.

Un último vistazo a la Sierra de la Silla (visitada en abril de 2016).

Vamos camino del Mirador del Ojo del Moro. Una larga subida que nos permite ganar altura y poder ver con toda claridad el camino que llevamos al principio. En rojo y al otro lado de la garganta, el llano dónde dejamos de seguir la manguera.

Y en línea con la abrupta garganta del Pajaruco, la Finca del Acebuchal.

Ya en el Mirador oficial del Ojo del Moro y fin del sendero oficial. Buen lugar para divisar todo el Valle del Tavizna, y las sierras ya vistas anteriormente.

También desde allí y entre las ramas, ya divisamos Benaocaz.

Y como no, uno de los motivos principales de este sendero, las angosturas del Pajaruco y sus pequeños saltos de agua.

El broche final lo pone este arco calizo conocido como Ojo del Moro. Aunque en un principio pensamos que llegar hasta él sería dificultoso, nada más lejos de la realidad, su sube bastante cómodamente.

Cuentan por el lugar que recibe este nombre en recuerdo de un moro jefe de algún castillo por las cercanías que se venía aquí a meditar y disfrutar de la tranquilidad del lugar, que a la hora de la puesta de sol, adquiere su máxima belleza.

Sin dudas, las vistas son privilegiadas. Las nubes han levantado y ahora sí podemos ver con claridad la Sierra del Caillo (visitada en abril de 2014), El Cintillo, Aguasnuevas, Las Albinas y Las Mesas. Por detras y fuera de imagen están lugares tan míticos como el Pinarejo, Fardela, Mitano (también visitados en abril de 2014) o los Santos Lugares.

Nos quedamos un rato disfrutando de este impresionante lugar.


Ya de bajada oímos unas voces pero no vemos a nadie y de pronto algo se mueve en la pared rocosa.

Un grupo de escaladores haciendo lo que más les gusta. ¡Qué habilidad tienen los jodíos!

De regreso a la vereda nos encontramos una calera y un cartel explicativo.

Y a pocos metros de conectar con el recorrido común del sendero y entre los arbustos, se nos aparece el famoso puente medieval, que aunque de aspecto viejo y maltrecho, nos obsequia con una última imagen para el recuerdo, perfectamente integrado en el paisaje bien podría ser motivo para un cuadro.


Y como no podía ser menos, la encantadora de gatos y la atracción que sienten los mininos cuándo ella está cerca. No sé como lo hace pero el gato salió como loco de entre los matorrales, a mi ni me miró y se fue directamente hacia ella. 😱

Ya sólo nos queda regresar al punto de partida, ver las fuentes de Las Piletas y pensar cual será el próximo sendero. Disculpad por lo largo de esta entrada, nunca un recorrido tan corto tuvo tantas cosas que contar.

Y ya sabéis, búscanos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

2 comentarios:

  1. Muy entretenida la ruta, la tenemos en nuestra agenda para esta temporada, haber si puede ser; enhorabuena por el reportaje. Saludos

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  2. Totalmente entretenida. Me alegra que te guste. Un abrazo.

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Gracias por tu visita.