domingo, 8 de diciembre de 2013

LA GARGANTA VERDE - 14 JUN 2013

Si tuviese que elegir el sendero de los senderos, sería éste, la Garganta Verde reúne todo lo necesario para llevarse el título de Señor de los Senderos. Recorrido corto, máxima dificultad dónde el regreso puede resultar extenuante, y sobre todo su belleza salvaje, rocas, árboles y fauna reinan de forma casi insultante, aquí te sientes pequeño y si no lo haces es que eres un inconsciente, naturaleza libre al cien por cien de la expresión. Si a esto le unimos el calor del día en que lo hicimos pues ya lo tenemos todo, un sendero para gente valiente y sobre todo resistente.
Este sendero necesita permiso que podremos gestionarlo en el 956709703 y FAX 956709743, también por email en la siguiente dirección:
pn.grazalema.cmaot@juntadeandalucía.es
NOTA: Conforme bajemos el gps tendrá pérdidas de señal que se traducen en un track errático al igual que los waypoints marcados, pero el lugar no tiene pérdida, así que no hay problemas.
 
Distancia: 5,54 kms.
Tiempo: 5 horas.
Dificultad: Difícil.
Dejamos el coche en: 36º48.508'N y 5º23.529'W

El arroyo Bocaleones es el responsable. Cientos de miles de año horadando la piedra, en un silencioso y contínuo trabajo con la ayuda claro de la Madre Naturaleza. A lo más profundo de esa oscura grieta es a dónde nos dirigimos. El sendero comienza bastante llano incluso aburrido, pero no nos dejemos engañar, el latido primigenio pronto se hará notar.
  
Los buitres serán nuestros acompañantes durante todo el descenso, con un poco de suerte podremos verlos planeando muy muy muy cerca de nuestras cabezas. En este cerro, Cerro de la Cambronera anida una de las colonias más numerosas de buitres leonados de Europa.

Nos basta un kilómetro de sendero para darnos cuenta de hasta dónde tenemos que bajar.

Ya divisamos una cueva, pero no nos engañemos, eso no es la Ermita.

La maravillosa perfección imperfecta de la naturaleza y estabilidad de lo inestable.

En algunos tramos nos encontraremos barandas que nos proporcionarán un plus de tranquilidad, pasar por estos lugares y no asomarse a disfrutar del abismo es como navegar a vela y evitar los rociones de agua salada.

El descenso ya es evidente, ya no sólo miramos hacia abajo, ahora empezamos a mirar hacia arriba.

También la mano del hombre nos hará un poco más fácil la vida, esta escalera tallada en la piedra nos permitirán salvar con relativa comodidad este tramo.

Ojo a esta salida, por aquí accedemos al lecho del rio, hay que prestar atención al lugar de salida porque a la vuelta no será nada fácil localizarla. Algunos hitos de piedra colocados por nuestros predecesores nos podrán ayudar, pero aún así, hay que marcarlo bien ya que es el único lugar por dónde regresar y desde abajo todas las piedras son pardas.

Desde el lecho del rio todo adquiere otra dimensión.

Después de un pequeño pero incómodo tramo nos encontramos con el ansiado cartel, ya casi estamos.

Ya estamos en la Ermita, unos colores asalmonados y verdes esmeraldas nos reciben. Nuestro suelo se convierte en una imagen lunar, dónde las estalagmitas ganan altura micra a micra.
 
Antes de nada, una oración a la madre naturaleza por permitirnos formar parte de ella y haber consentido la profanación de su templo. Este bloque de piedra tan ideal nos hace dudar de que todo sea simple azar.

La Ermita es grande, realmente grande.

Antes de dar un último vistazo a la ermita y su exterior os recomiendo una cosa: Sentaros en algún lugar, cerrad los ojos durante unos segundos, y limitaros a sentir el frescor y el sonido de las gotas de agua cayendo, leventemente interrumpidas por el sonido de algún pájaro os harán sentir lo que realmente es la paz y podréis percibir porqué somos hijos de la Madre Naturaleza, nuestra memoria genética nos recordará quienes somos y de dónde venimos. Estoy seguro que de allí todos salimos purificados. Probad y ya me contaréis.
Finalizamos el recorrido en la Mano de Dios, foto obligada.
 
Un último vistazo antes de lo que nos espera. Hasta aquí todo fue disfrute, ahora nos toca pagar el peaje de la vuelta.

Podéis descargar el track clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/la-garganta-verde-zahara-de-la-sierra-14-jun-2013-30107268
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

sábado, 7 de diciembre de 2013

EL CAMINITO DEL REY - 3 MAY 2013

Para iniciar el blog que mejor sendero que el mítico Caminito del Rey en el Desfiladero de los Gaitanes (Ardales/Álora-Málaga). Actualmente el sendero está cortado en su tramo más interesante, pero bueno, hicimos lo que se podía hacer, no es cuestión de arriesgarse a una fuerte multa o algo peor para la integridad física. Dicen los lugareños que la Comunidad europea libró unos fondos para la restauración de la parte colgante, pero la Junta de Andalucía haciendo honor a su fama pues se gastó el dinero en otros menesteres. Esperemos que algún día no muy lejano (a ser posible en esta vida) podamos hacer los 13 kilómetros íntegros de la misma. De momento nos conformaremos con hacerla en dos partes, la primera de ellas a través del Sendero del Gaitanejo, saliendo de la cercana población de Ardales justo al lado de la presa Duque de Guadalhorce y buscando la parte alta y principio o final según se mire, de la falla que origina el desfiladero.

Tomanos la carretera de salida del pueblo y al poco nos encontramos con este túnel que deberemos pasar.

El camino original nos lleva paralelos al pantano por la parte baja, nosotros elegimos la bifucarción derecha con clara pendiente ascendente y empezamos a obtener las primeras vistas interesantes.

Encontramos el primer mirador, denominado "Desfiladero de los Gaitanes", aunque lo que vemos es nuevamente la presa.


El camino algo aburrido nos depara bellas imágenes de la zona.

Nos falta poco para llegar al "origen de todo", el Pico Convento se muestra poderoso.

Al fin llegamos, aquí tenemos el principio o final del famoso Desfiladero de los Gaitanes. Una profunda y estrecha falla en la que es dificil ver el fondo.

Finalizado este tramo nos dirigimos a la barriada de El Chorro. Hacemos algunas paradas para tomar vistas lejanas. Hacia allí vamos.
 
En las paredes podemos ver el nivel que alcanzan las aguas. Es un sistema curioso el que usa la central eléctrica para producir electricidad, durante el día está para y el agua se acumula en el embalse, por la noche abren las compuertas y el agua acumulada hace funcionar los generadores. Es temprano por eso se ve este nivel tan bajo de agua, ha sido evacuada durante la noche y ahora se recupera.

Dejamos el coche en: 36º54.410'N y 4º45.554'W - Aparcamiento de la estación de ferrocarril.
Lo primero que nos encontramos es el siguiente cartel:
 
Pero no habíamos ido hasta allí para darnos media vuelta.
 
De lejos y ya impresionan las paredes verticales.

Tras ese monte verde está el famoso Desfiladero de los Gaitanes, protagonista de los sueños de cientos de miles de senderistas y escaladores y auténtico emblema de los desfiladeros, profundo, estrecho y oscuro, un auténtico hachazo a la sierra de Almorchón.

El puente de piedra nos saluda majestuoso.

Poco a poco y ganando altura nos vamos acercando a nuestro destino.

Ahora sí, éste sí que es el verdadero mirador del Desfiladero.
 
A veces nos olvidamos de mirar hacia atrás y perdemos imágenes imborrables.

Esto impresiona de verdad, las majestuosas y pacientes piedras llevan allí cientos de miles de años esperando nuestra visita.
 
Bajamos del mirador y nos dirigimos al mil veces fotografiado puente de hierro y nadie dice lo peligroso que es, al cruzarlo hay que extremar la precaución, el tren pasa por allí a toda velocidad y nos puede pillar desprevenidos y en el mejor de los casos darnos un buen susto por no oirlo llegar.

El túnel invita a atraversarlo pero el poco espacio disponible entre la pared y la vía nos disuade de la idea.


Hasta aquí llegamos.

Aquí podemos apreciar el tramo que fue dinamitado obligando a los senderistas en pensar hacerse escaladores.

El Balconcillo de los Gaitanes. Si observamos bien podremos distinguir a un par de escaladores por el voladizo.

Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.