Pequeña y cómoda ruta que nos llevará a un gran destino. Recorrido mixto dónde los dos primeros kilómetros discurrirán "en seco" hasta llegar al cauce del Arroyo del Bocaleones, allí nos meteremos en agua y disfrutaremos de uno de los parajes más impresionantes de toda la provincia, caminar por la Garganta del Bocaleones y progresar por sus pozas de frías aguas, teniendo de fondo la impresionante grieta de la Garganta Verde, no tiene precio. La naturaleza suele guardar celosamente sus secretos y descubrirlos, nos suelen costar bastantes esfuerzos y sudores, pero en este caso es al revés, con un mínimo esfuerzo obtendremos una de las mayores recompensas.
Distancia: 5,78 kilómetros.
Tiempo: 5 horas
Dificultad: Fácil.
Dejamos el coche en: 36º50.733'N - 5º24.587'W
ACTUALIZACIÓN DE INFORMACIÓN A 30 DE JUNIO DE 2020.
Por resolución de 30 de junio de 2020 (BOJA núm.127), se ha regulado el acceso a la zona a la que se refiere la presente entrada del blog. En resumen de esta resolución os comunico que:
1.- El baño en la zona comprendida del Puente de los Palominos/Arroyo de Bocaleones, está prohibido.
2.- Al tratarse de un espacio de elevado valor ecológico, geológico y paisajístico en el Parque Natural Sierra de Grazalema ha sido regulada su visita por lo que se requiere autorización previa. Dicha regulación tiene como objetivo limitar el acceso por cualquier camino, senda o vereda, así como por el propio cauce del Bocaleones, partiendo desde el badén del camino de la Breña/Los Albarranes.
Si alguno tiene interés en leer completa (cosa que recomiendo) la resolución completa: PUEDE ACCEDER A ELLA CLICANDO EN ESTE ENLACE.
El coche se queda en una amplia explanada al lateral de la carretera de Prado del Rey, la CA-8102 en sus proximidades a Zahara de la Sierra. El inicio del sendero lo tenemos justo al lado.
Allí mismo tendremos nuestro primer contacto con el Arroyo del Bocaleones que en esta época del año discurre tranquilo.
Aunque no lo vemos, el cauce discurre a nuestra izquierda, el rumor del agua es delatador, pero la espesa vegetación guarda celosa su secreto. Caminamos por una seca y marcada vereda, pisada millones de veces.
Algunos claros en la maleza nos abren la vista a mil caminos semiocultos que hacen que nuestra imaginación se dispare. Aquí una pequeña pasarela bastante deteriorada y de aspecto inseguro, que nos llevaría al Rancho de Pineda. WP PASARELA.
Una de las dos angarillas que nos encontraremos en el camino.
Si no fuese por la sequedad del terreno, parecería primavera, un sinfin de mariposas deambulan ávidas en busca de sus últimos alimentos. Una paciente Mariposa Blanca de la Col (Pieris brassicae), hembra, posa para nosotros.
Poco a poco nos vamos acercando a la garganta.
Nos sorprende el tamaño de las bayas maduras de este Espino Albar (Crataegus monogyna) y no resistimos a comernos algunas, previo buen lavado claro, aunque no son especialmente sabrosas, sí que tienen un alto contenido de vitamina C y D y bastantes minerales. El majuelo, como es conocido de forma popular, tiene un amplio uso médico, aunque lo que se utilizan son sus tallos floridos, sus principios activos son algunos flavonoides que actúan a nivel del corazón, previene infartos, regula la hipertensión, controlan el stress y ayudan a conciliar el sueño. Sus hojas pueden ser usadas para ensaladas, dándole un ligero sabor a nuez a la misma. Una joya botánica que en otoño llena la sierra de colorido.
A lo lejos ya se intuye la Garganta Verde (visitada en junio de 2013), a su izquierda Los Cambroneros y destacando en altura, el Cerro Cambronero. En primera línea la finca de Los Palominos.
El nombre de la zona probablemente venga de la abundancia de una planta conocida como Espino Negro o Cambrón (Rhamnus lycioides),
Los Cambroneros desde más cerca. y su gran tesoro, la Garganta Verde. Se trata de un estrecho cañón que constituye uno de los marcos naturales más impresionantes de toda la sierra, siendo un verdadero paraiso para las aves de roca, entre las que destacan el Buitre Leonado (Gyps fulvus), residiendo en esta zona una de las mayores colonias que se conocen. La sorpresa del día a nivel de aves nos la llevamos al poder contemplar el vuelo de lo que creemos era un Pigardo Europeo (Haliaeetus albicilla), una gran rapaz que puede llegar a los 250 centímetros de envergadura con sus alas desplegadas.
La conocida como Garganta Verde (imagen de archivo), es una estrecha y profunda grieta, abierta entre las paredes del Cerro Cambronero y una larga loma que se eleva a su lado, excavada por la erosión, tanto superficial como subterránea por las capas calizas, que por el desgaste erosivo provocaron el colapso de lo que sin dudas, fueron cavernas subterráneas, conformando desde esta forma el perfil que actualmente presenta.
Este cañon ha sido excavado entre materiales calizos y dolomíticos del Liásico Inferior y pertenece a la unidad de la Sierra del Labradillo y Sierra de Zafalgar (Fuente Wikipedia).
También vemos por la zona abundantes ejemplares de algarrobos, higueras, alisos, adelfas, palmitos y tomillos. A la vera del camino nos encontramos un robusto ¿banco de piedra?, sin dudas, mejor utilizado en otros tiempos. WP BANCO. PD. Señalar según me comentan, esto no es un banco, se trata de una zona que fue habilitada para barbacoas. Gracias por la info, Javier.
Llegamos a una especie de puente, más bien pontón, que cruza el cauce. Desde aquí ya podríamos meternos en agua, pasa que su poca profundidad no aportará nada diferente a lo que pronto veremos, así que seguirmos andando un poco. WP PONTÓN.
El amplio camino lo corta una cancela, pero el camino que nos interesa se abre a nuestra derecha.
Rápidamente llegaremos a lo que sí será nuestro tramo acuático. Se trata del conocido como Puente de Los Palominos, una construcción con claros rasgos romanos, aunque desconozco su antiguedad.
Si por fuera el puente presenta las lógicas muestras del paso del tiempo, por su parte interior está perfectamente conservado, por lo que se evidencia un buen mantenimiento posterior a su construcción.
Y es precisamente desde este punto, dónde comenzamos nuestra ruta acuática, sólo tenemos un calzado para agua, así que ya improvisaremos sobre la marcha, llevo demasiados cacharritos electrónicos, así que seré altamente prudente.
Los primeros metros caminamos por aguas someras y paso abierto, por lo que no reviste ninguna dificultad.
En un día tan caluroso como hoy, es todo un placer caminar por este idílico y fresco lugar.
Poco a poco las altas paredes del cañón se van estrechando y nos encontramos las primeras pozas que sobrepasamos sin poner en peligro el caro material electrónico.
En un momento dado vemos que la siguiente poza ya tiene una profundidad a tener en cuenta así que buscamos un rincón dónde dejar la mochila, gps, móviles, etc, deshaciéndonos de toda ropa inútil y seguimos, portando la cámara de fotos por encima de nuestras cabezas, e intentando evitar un tropiezo que sería fatal para la misma.
Mi compañera de caminos, más prudente que un relojero suizo, se lo toma con tranquilidad y eso que el agua aún no le llegó al ombligo. 😅😅😅
En un momento dado, los rayos de sol iluminan de forma mágica una porción de la grieta y no puedo desperdiciar tal oportunidad y me recreo en la foto. Fueron unos segundos en los que el sol tamizado por alguna nube perdió intensidad y estuve en el lugar correcto en el momento correcto. De cualquier otra forma, la foto hubiese salido con los claroscuros del sol de mediodía, tan temidos por los fotógrafos, tanto aficionados como profesionales.
Llegamos a un poza dónde la profundidad ya es considerable, al menos 190 cms, y encima hay que utilizar ambas manos para subir un pronunciado escalón, así que doy media vuelta, tengo que soltar la cámara de fotos y sustituirla por una cámara de video con su correspondiente carcasa estanca (hombre prevenido vale por dos, le digo a mi compañera, a lo que ella me espeta con un soslayo en la mirada y entredientes: "por eso me sales tan caro, gastas por dos"). ¡Qué le voy a hacer si me gustan los cacharritos!". 😇😇😇
El tramo lo finalizamos dónde el cauce se queda seco, por motivos evidentes no podemos seguir, así que después de algunas horas metidos en agua y con la piel de pollo, volvemos al puente dónde daremos cuenta de un exquisito refrigerio, y de postre pues un nuevo regalo de la naturaleza, por el camino vimos una higuera llena de maduros y deliciosos higos que fueron completados por los buenísimos frutos de una zarza morisca o zarzamora (Rubus ulmifolius), cuyas drupas son muy populares para la preparación de mermeladas y jaleas, incluso licores. Sus hojas desecadas se utilizan para infusiones y tienen propiedades astringentes, antisépticas y diuréticas. Además de sales minerales y vitaminas A, B y C, y su alto contenido en hierro previene y combate la anemia, y encima el contenido de flavonoides (taninos parecidos a los del vino tinto), ayudan a prevenir el cáncer y disminuyen el colesterol y el ácido úrico. Así que con este regalo ¿quién se come una pera del Carrefour?
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una
montaña, un árbol,
donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el
buitre
leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su
perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.




























































