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lunes, 1 de octubre de 2018

SEMIACUÁTICA POR LA GARGANTA DEL ARROYO DE BOCALEONES (ZAHARA DE LA SIERRA) 28SEP2018

Pequeña y cómoda ruta que nos llevará a un gran destino. Recorrido mixto dónde los dos primeros kilómetros discurrirán "en seco" hasta llegar al cauce del Arroyo del Bocaleones, allí nos meteremos en agua y disfrutaremos de uno de los parajes más impresionantes de toda la provincia, caminar por la Garganta del Bocaleones y progresar por sus pozas de frías aguas, teniendo de fondo la impresionante grieta de la Garganta Verde, no tiene precio. La naturaleza suele guardar celosamente sus secretos y descubrirlos, nos suelen costar bastantes esfuerzos y sudores, pero en este caso es al revés, con un mínimo esfuerzo obtendremos una de las mayores recompensas.

Distancia: 5,78 kilómetros.
Tiempo: 5 horas
Dificultad: Fácil.
Dejamos el coche en: 36º50.733'N - 5º24.587'W

ACTUALIZACIÓN DE INFORMACIÓN A 30 DE JUNIO DE 2020.
Por resolución de 30 de junio de 2020 (BOJA núm.127), se ha regulado el acceso a la zona a la que se refiere la presente entrada del blog. En resumen de esta resolución os comunico que:

1.- El baño en la zona comprendida del Puente de los Palominos/Arroyo de Bocaleones, está prohibido.

2.- Al tratarse de un espacio de elevado valor ecológico, geológico y paisajístico en el Parque Natural Sierra de Grazalema ha sido regulada su visita por lo que se requiere autorización previa. Dicha regulación tiene como objetivo limitar el acceso por cualquier camino, senda o vereda, así como por el propio cauce del Bocaleones, partiendo desde el badén del camino de la Breña/Los Albarranes.

Si alguno tiene interés en leer completa (cosa que recomiendo) la resolución completa: PUEDE ACCEDER A ELLA CLICANDO EN ESTE ENLACE.

El coche se queda en una amplia explanada al lateral de la carretera de Prado del Rey, la CA-8102 en sus proximidades a Zahara de la Sierra. El inicio del sendero lo tenemos justo al lado.

Allí mismo tendremos nuestro primer contacto con el Arroyo del Bocaleones que en esta época del año discurre tranquilo.

Aunque no lo vemos, el cauce discurre a nuestra izquierda, el rumor del agua es delatador, pero la espesa vegetación guarda celosa su secreto. Caminamos por una seca y marcada vereda, pisada millones de veces.

Algunos claros en la maleza nos abren la vista a mil caminos semiocultos que hacen que nuestra imaginación se dispare. Aquí una pequeña pasarela bastante deteriorada y de aspecto inseguro, que nos llevaría al Rancho de Pineda. WP PASARELA.

Una de las dos angarillas que nos encontraremos en el camino.

Si no fuese por la sequedad del terreno, parecería primavera, un sinfin de mariposas deambulan ávidas en busca de sus últimos alimentos. Una paciente Mariposa Blanca de la Col (Pieris brassicae), hembra, posa para nosotros.

Poco a poco nos vamos acercando a la garganta.

Nos sorprende el tamaño de las bayas maduras de este Espino Albar (Crataegus monogyna) y no resistimos a comernos algunas, previo buen lavado claro, aunque no son especialmente sabrosas, sí que tienen un alto contenido de vitamina C y D y bastantes minerales. El majuelo, como es conocido de forma popular, tiene un amplio uso médico, aunque lo que se utilizan son sus tallos floridos, sus principios activos son algunos flavonoides que actúan a nivel del corazón, previene infartos, regula la hipertensión, controlan el stress y ayudan a conciliar el sueño. Sus hojas pueden ser usadas para ensaladas, dándole un ligero sabor a nuez a la misma. Una joya botánica que en otoño llena la sierra de colorido.

A lo lejos ya se intuye la Garganta Verde (visitada en junio de 2013), a su izquierda Los Cambroneros y destacando en altura, el Cerro Cambronero. En primera línea la finca de Los Palominos.
El nombre de la zona probablemente venga de la abundancia de una planta conocida como Espino Negro o Cambrón (Rhamnus lycioides),

Los Cambroneros desde más cerca. y su gran tesoro, la Garganta Verde. Se trata de un estrecho cañón que constituye uno de los marcos naturales más impresionantes de toda la sierra, siendo un verdadero paraiso para las aves de roca, entre las que destacan el Buitre Leonado (Gyps fulvus), residiendo en esta zona una de las mayores colonias que se conocen. La sorpresa del día a nivel de aves nos la llevamos al poder contemplar el vuelo de lo que creemos era un Pigardo Europeo (Haliaeetus albicilla), una gran rapaz que puede llegar a los 250 centímetros de envergadura con sus alas desplegadas.


La conocida como Garganta Verde (imagen de archivo), es una estrecha y profunda grieta, abierta entre las paredes del Cerro Cambronero y una larga loma que se eleva a su lado, excavada por la erosión, tanto superficial como subterránea por las capas calizas, que por el desgaste erosivo provocaron el colapso de lo que sin dudas, fueron cavernas subterráneas, conformando desde esta forma el perfil que actualmente presenta.
Este cañon ha sido excavado entre materiales calizos y dolomíticos del Liásico Inferior y pertenece a la unidad de la Sierra del Labradillo y Sierra de Zafalgar (Fuente Wikipedia).

También vemos por la zona abundantes ejemplares de algarrobos, higueras, alisos, adelfas, palmitos y tomillos. A la vera del camino nos encontramos un robusto ¿banco de piedra?, sin dudas, mejor utilizado en otros tiempos. WP BANCO. PD. Señalar según me comentan, esto no es un banco, se trata de una zona que fue habilitada para barbacoas. Gracias por la info, Javier.

Llegamos a una especie de puente, más bien pontón, que cruza el cauce. Desde aquí ya podríamos meternos en agua, pasa que su poca profundidad no aportará nada diferente a lo que pronto veremos, así que seguirmos andando un poco. WP PONTÓN.

El amplio camino lo corta una cancela, pero el camino que nos interesa se abre a nuestra derecha.

Rápidamente llegaremos a lo que sí será nuestro tramo acuático. Se trata del conocido como Puente de Los Palominos, una construcción con claros rasgos romanos, aunque desconozco su antiguedad.

Si por fuera el puente presenta las lógicas muestras del paso del tiempo, por su parte interior está perfectamente conservado, por lo que se evidencia un buen mantenimiento posterior a su construcción.

Y es precisamente desde este punto, dónde comenzamos nuestra ruta acuática, sólo tenemos un calzado para agua, así que ya improvisaremos sobre la marcha, llevo demasiados cacharritos electrónicos, así que seré altamente prudente.

Los primeros metros caminamos por aguas someras y paso abierto, por lo que no reviste ninguna dificultad.

En un día tan caluroso como hoy, es todo un placer caminar por este idílico y fresco lugar.

Poco a poco las altas paredes del cañón se van estrechando y nos encontramos las primeras pozas que sobrepasamos sin poner en peligro el caro material electrónico.

En un momento dado vemos que la siguiente poza ya tiene una profundidad a tener en cuenta así que buscamos un rincón dónde dejar la mochila, gps, móviles, etc, deshaciéndonos de toda ropa inútil y seguimos, portando la cámara de fotos por encima de nuestras cabezas, e intentando evitar un tropiezo que sería fatal para la misma.


Mi compañera de caminos, más prudente que un relojero suizo, se lo toma con tranquilidad y eso que el agua aún no le llegó al ombligo. 😅😅😅

En un momento dado, los rayos de sol iluminan de forma mágica una porción de la grieta y no puedo desperdiciar tal oportunidad y me recreo en la foto. Fueron unos segundos en los que el sol tamizado por alguna nube perdió intensidad y estuve en el lugar correcto en el momento correcto. De cualquier otra forma, la foto hubiese salido con los claroscuros del sol de mediodía, tan temidos por los fotógrafos, tanto aficionados como profesionales.

Llegamos a un poza dónde la profundidad ya es considerable, al menos 190 cms, y encima hay que utilizar ambas manos para subir un pronunciado escalón, así que doy media vuelta, tengo que soltar la cámara de fotos y sustituirla por una cámara de video con su correspondiente carcasa estanca (hombre prevenido vale por dos, le digo a mi compañera, a lo que ella me espeta con un soslayo en la mirada y entredientes: "por eso me sales tan caro, gastas por dos"). ¡Qué le voy a hacer si me gustan los cacharritos!". 😇😇😇

El tramo lo finalizamos dónde el cauce se queda seco, por motivos evidentes no podemos seguir, así que después de algunas horas metidos en agua y con la piel de pollo, volvemos al puente dónde daremos cuenta de un exquisito refrigerio, y de postre pues un nuevo regalo de la naturaleza, por el camino vimos una higuera llena de maduros y deliciosos higos que fueron completados por los buenísimos frutos de una zarza morisca o zarzamora (Rubus ulmifolius), cuyas drupas son muy populares para la preparación de mermeladas y jaleas, incluso licores. Sus hojas desecadas se utilizan para infusiones y tienen propiedades astringentes, antisépticas y diuréticas. Además de sales minerales y vitaminas A, B y C, y su alto contenido en hierro previene y combate la anemia, y encima el contenido de flavonoides (taninos parecidos a los del vino tinto), ayudan a prevenir el cáncer y disminuyen el colesterol y el ácido úrico. Así que con este regalo ¿quién se come una pera del Carrefour?

Y aquí un mini video del momento:

 Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/semiacuatica-por-la-garganta-del-bocaleones-28sep2018-zahara-de-la-sierra-29126314
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

viernes, 12 de mayo de 2017

CUEVA DEL AGUA-SANTUARIO DE TÍSCAR-CASTILLO PEÑA NEGRA (QUESADA-JAEN) 3 MAYO 2017

Tíscar significa en lengua bereber "paso entre montañas" y es precisamente en este paso entre montañas dónde el río Tíscar ha labrado una cueva y un estrecho cañon por el que sus aguas crean un espectáculo de saltos y cascadas. Este lugar también es conocido como la Cueva de la Virgen de Tíscar ya que cuenta la leyenda que corriendo el año 1319, allí se apareció la Virgen al reyezuelo de lugar. Esta creencia milagrosa originó la construcción del Santuario y del castillo de Peña Negra, cuya visita completarán este sendero.

Tiempo: 1 horas 38 minutos.
Distancia: 2,14 kilómetros.
Dificultad: Fácil.
Dejamos el coche en: 37°46.118'N - 3°01.400'W

Existen tres posibilidades de aparcamiento, en la zona baja justo dónde comienza la bajada a la Cueva del Agua, en la parte alta dónde el Santuario y en la elegida por nosotros, un amplio aparcamiento en la zona intermedia que nos servirá de punto de unión entre ambas partes del recorrido.

Caminando unos metros hacia abajo desde el lugar de aparcamiento y a nuestra derecha nos encontramos el carril de acceso que nos conducirá a la cueva.

Este carril zigzaguea durante este pequeño tramo, aunque nosotros preferimos tirar en linea recta, dejando el carril para algún coche que pueda pasar. Durante el descenso, podemos contemplar la típica vegetación mediterránea de la zona, compuestas por un pinar entremezclado con encinas, retamas y romeros.

En este lugar comienza el mini sendero.

Pero algo llama nuestra atención, a lo lejos vemos Sierra Nevada que en estas fechas aún conseva bastante nieve.

Tras recorrer unos metros nos encontramos con unas escaleras que nos llevará hasta un pequeño túnel.

Este túnel de unos diez metros de longitud nos introduce en el mágico lugar. Habrá que agacharse, es de poca altura y aunque la visibilidad es perfecta, la cabeza peligra.


Una vez atravesado, continuaremos descendiendo no sin antes pensar que hemos atravesado el túnel del tiempo, lo primero que vemos es una impresionante bóveda que me recuerda la Ermita de la Garganta Verde (visitada en junio de 2013).

 Tras unos tramos de escalera, llegamos a un primer mirador.

Una mirada al frente nos permite ver la estrecha garganta por la que vamos descendiendo.

Desde este primer mirador ya podremos ver la primera gran cascada, venida un poco a menos por el año tan seco que estamos padeciendo, no obstante, el frescor, el verde y el rumor del agua convierten a este lugar un un pequeño paraiso escondido.




Seguimos bajando hasta llegar a una explanada que nos ofrece nuevas vistas del lugar. Hemos llegado a pie de la gran cueva que da nombre al lugar. Y no me resisto a buscar un mejor ángulo para la foto, a riesgo de un resbalón, las piedras totalmente pulidas por el paso del agua y miles de pasos, tienen un pulimentado que unido a la humedad me ponen en alerta.



Desde aquí abajo el mirador se queda en nada. Me quedaría más tiempo pero hoy tenemos un día intenso y queremos cumplir con el programa, así que retorno en busca de mi compañera de caminos que me mira y pone de cara de pensar: ¿Como es posible que para unas simples fotos, tarde tanto?

La apertura de este cañón se debe a la erosión del río Tíscar y su pasar que durante cientos de años ha ido encajonando su cauce en tan recóndito lugar.

Desde dentro, la cueva se nos muestra en toda su grandeza, hasta por medidas es muy parecida a la Ermita de la Garganta Verde, aunque algo menos profunda.

Buscando otros ángulos consigo una imagen diferente de la primera cascada.

El camino a recorrer está perfectamente acondicionado por lo que no es necesario ninguna ayuda suplementaria. Por otra parte, las estrechas paredes cortan la señal del gps por lo que el track sale un tanto caótico, pero como digo, es totalmente innecesario.

En la imagen, los dos miradores principales del lugar.

Vamos ascendiendo en busca de otros ángulos y en la pared de enfrente vemos una oquedad. Debe tratarse del lugar dónde se encuentra la imagen de la Virgen.

Desde aquí tenemos una nueva vista de la estrecha grieta por dónde se incrusta el río.

Y la amplitud de la caverna.

Tras un túnel natural vemos una nueva caída de agua, una escalera tallada en la piedra nos conduce a ella.

Vamos "pallá".

El sol me juega una mala pasada y no me permite buenas tomas. 



Retornado del lugar, veo la oquedad dónde se ubica la Virgen, esta vez con un ángulo perfecto. Esta cueva también se la conoce como la Cueva de la Virgen de Tíscar, en honor a ella.

Cuenta la leyenda que en el año 1.319, la Virgen se apareció al reyezuelo de Tíscar, Mohamad Abdón pidiéndole que rindiera la plaza y se convirtiera al cristianismo, salvando así muchas vidas. Llevándosela consigo hasta el castillo, explicó lo sucedido a los suyos, que tomaron la decisión de arrojar la imagen desde las almenas, pero la Virgen siempre volvía a su lugar, llegando a golpearla con sus alfanjes hasta destruirla.
En recuerdo a este acaecimiento fue enclavada en la misma, la imagen que vemos. Dicha aparición fue el motivo por el que se construyó el Santuario que dentro de un rato veremos. En la actualidad uno de los actos señeros de la zona es la anual romería de peregrinación en culto a la Virgen.

Emprendemos el regreso que aún tenemos muchas cosas que ver.

Cuándo pensamos que ya lo hemos visto todo, una nueva pasarela se abre a nuestro frente y un tercer mirador con bifurcación nos indica que hay más cosas que ver. ¡Chachi!.

Y otro nuevo salto de agua y más grande que los anteriores.



Sabemos que tenemos que continuar, llevamos hora y media por aquí y nos sabe a poco. Pero no nos queda más remedio que abandonar la cueva y seguir la ruta.

Volvemos hasta el lugar de aparcamiento ya que justo por detrás está la subida al Santuario.

La construcción del actual Santuario de Nuestra Señora de Tíscar data de la segunda mitad del s. XX y se construyó sobre las ruinas del arrasado por los republicanos durante la Guerra Civil, al igual que la imagen original de la Virgen, que fue sustituida por una de Jacinto Higueras, que es la que se conserva actualmente. En sus inicios era de estilo gótico con elementos mudéjares.

Está situado entre las faldas de la Peña Negra y el Cerro del Caballo. Este santuario cierra el paso natural entre estas dos moles calizas, hoy abierto por dos túneles, uno excavado en la roca y otro que pasa a través de la plaza del santuario.

Consta de una sóla nave en piedra. De la época primigenia se conserva una gran puerta con arco apuntado y jambas ornamentales y en su sacristía restos del alicatado mudèjar del s.XIV y una pila bautismal del s.XVI.

En su fachada, además de la espadaña con tres campanas, destaca el frontispicio.

En él aparece la Virgen entre dos árboles, rodeada de estrellas y sosteniendo al niño.

En la plaza del santuario y justo enfrente y sobre una fuente, se encuentra una poesía de Antonio Machado, dedicada a la Virgen de Tíscar.

Detalle del primer túnel que permite el acceso al santuario.

Y éste es el segundo túnel que permitía salir de este paso entre montañas.

El castillo de Peña Negra es de reducidas dimensiones, con una pequeña Torre del Homenaje en su extremo oriental. Su estructura muraria se atribuye a la época andalusí, aunque algunos estudios la datan en la primera mitad del s.XIV.

Se ubica sobre una gran peña, dominando el Santuario, la Cueva del Agua y el Valle de Don Pedro. De indudable importancia estratégica, siempre fue objeto de deseo de moros y cristianos, y tras diferentes cambios de manos, fue Fernando IV quién iniciaría su reconquista definitiva, que continuó el Infante Pedro de Castilla en el año 1319.
Ante las dificultades para su conquista, un escudero del Maestre de Calatrava, llamado Pero Hidalgo, trepó de noche a la Peña Negra y mató a los diez moros que montaban guardia, con lo que pudo ser tomado por los sitiadores. En recompensa por tal hazaña, el Infante les otorgó el apellido Diez y un escudo de armas en el que figuraban un lucero de oro por haberse realizado la acción de noche, sobre campo de gules y rodeado por diez cabezas, en recuerdo de los diez moros muertos y los descendientes de aquel escudero, se llamaron desde entonces Diez en conmemoración del hecho.

En tiempos, ocupaba todo lo que hoy es el santuario, aunque hoy día sólo sobrevive la Torre del Homenaje en la que puede verse el escudo de Pedro I y el recinto amurallado del Patio de Armas.

Este castillo estaba comunicado con la Atalaya de Tíscar, y los castillos de Majuela, Cinco Esquinas, La Yedra y La Iruela. A raíz de su conquista se convirtió en frontera con el Reino de Granada durante casi doscientos años.

En la plaza del Santuario y justo al lado de la poesía de Machado, otra fuente se adorna con el escudo de armas de la familia Diez.


A los pies del santuario existe un mirador desde el que se divisa Sierra Nevada, y las llanuras de Guadix y Baza, así como el Valle del Guadiana Menor y Valle de Don Pedro. Ya sólo nos queda volver al coche y continuar nuestro camino.

Y para terminar, el mini video del lugar:

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=17683767
 
Y ya sabéis, búscanos donde haya un sendero, una montaña, un árbol, donde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos donde el buitre leonado se siente invencible o donde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.