jueves, 3 de noviembre de 2016

EL CASTAÑAR DE PARAUTA (30 OCT 2016)

Parauta es un pueblo situado en pleno Valle del Genal, un paraje de la provincia de Málaga en la comarca de la Serranía de Ronda y cuyo término municipal se adentra en el Parque Natural Sierra de las Nieves. Este valle debe su nombre al rio Genal que a su paso entre varios montes de la Sierra del Oreganal forma una fértil garganta en la que se forman unos microclimas que lo convierten en un paraiso natural, se subdivide en el Alto y el Bajo Genal y está integrado por quince municipios. Entre un variado arbolado destacan las plantaciones de castaños, recurso natural explotado desde tiempo de los romanos, miles de hectáreas que alcanzan su mayor belleza a finales del otoño y principios del invierno y convierten el verde en toda una sinfonía de color, rojos, pardos, amarillos, un espectáculo que ningún amante de la naturaleza puede perderse.

Distancia: 9,24 kilómetros.
Tiempo: 4 horas 54 minutos.
Dificultad: Moderada-baja.
Dejamos el coche en: 36º39.368'N - 5º7.561'W.

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=15364785

Parauta es un pueblo blanco de calles estrechas y empedradas, que rememoran su pasado andalusí y en algunas épocas, con muchos visitantes, por lo que el coche lo dejamos en el aparcamiento existente en la entrada del pueblo, justo en el Mirador de la Era, un lugar ideal para aparcar y no te metes en la ratonera en la que puede convertirse en determinados momentos.

Desde dicho mirador ya podremos tener magníficas vistas del pueblo. En tiempos de la dominación islámica la suerte de Parauta estuvo ligada a la de Ronda, pasando a manos cristinas en 1495 con la conquista de ésta.

Tras la conquista, los moriscos siguieron viviendo con relativa tranquilidad hasta que las fuertes rebeliones moriscas de las Alpujarras y la Serranía de Ronda terminaron con la expulsión de los musulmanes en 1570, siendo repoblados algunos pueblos con cristianos. Aún así, todo el pueblo conserva la estructura andalusí de la época, calles estrechas y grandes cuestas, que adosaban las casas a las laderas del monte. Aún se conservan algunas casas antiguas pero poco a poco las nuevas construcciones, acordes a nuestros tiempos, acabarán con ese sabor antiguo de este bello rincón.
De esta época parece datar la primera fuente que nos encontramos, se trata de la Fuente Alquería. Con este nombre se designaba en Al-Andalus a las pequeñas comunidades rurales de pocas casas, conformadas por una o varias familias y que se dedicaban a la explotación agrícola de las tierras circundantes.
Nos llama la atención el bello contraste formado por el blanco de la cal con el rojo intenso otoñal de la parra virgen (Partenocisus tricuspidata) y el verde del fondo, lástima ese cartel informativo.

A través de la calle Calvario llegamos al punto dónde se separa la ruta, hasta aqui será un paso común. En negro el camino de idea y si todo va bien, en rojo el de vuelta. Entramos directamente en el conocido como Camino de Igualeja, un cartel indicador nos dice que si lo siquiésemos, llegaríamos a dicha población en una hora y media.

Nos paramos un momento en el lateral del camino, a nuestra derecha nos encontramos con la afamada Encina de Vallecillo, que con sus más de veinte metros de altura y casi tres de perímetro, se erige en protagonista del lugar y del pueblo, tanto que hasta forma parte del escudo de la ciudad. (WP ENCINA VALLECILLO1).

Aunque en el pueblo existen varios miradores que visitaremos a la vuelta, todo el camino en sí es un mirador. A nuestra derecha tenemos las primeras vistas de Cartajima escoltado por las desiguales piedras de Los Riscos y a nuestra izquierda se vislumbra el Hacho de Gaucín.

Girando la vista a la derecha nos encontramos con un gigante blanco, se trata del Cancho de Almola (1.406 mts), una mole caliza que se erige como vigía de los ancianos castañares del Valle del Genal.

Volviendo la vista a la izquierda de Cartajima, veremos otro pueblo del Alto Genal, Pujerra, cuyo castañar visitaremos mañana (D.m.) y por detrás Sierra Bermeja.

El Camino de Igualeja rápidamente nos introduce en el protagonista de la jornada, el castañar. Los dos primeros kilómetros están cementados, quitando belleza al recorrido pero ganando comodidad. El castaño (Castanea sativa) es un árbol muy corpulento, de hoja caduca y densa copa y que puede alcanzar los treinta metros de altura. Sus frutos son unas cápsulas espinosas en forma de erizos y que se abren y caen en otoño y que dará un plus de espectacularidad al camino, si lo realizamos en estas fechas, claro.

Es inevitable levantar la vista a cada momento y poder observar los inmensos castañares, desgraciadamente nos hemos anticipado en la visita y no podemos verlos ya otoñando, sin dudas volveremos para el mes que viene o finales de este, no obstante, la multitud de hojarasca seca e infinidad de erizos caidos nos dará una buena idea de como esta selva esmeralda se tiñe de rojo en pocos días.

Esta ruta circular la haremos de izquierda a derecha por lo que prácticamente todos los desvíos los haremos hacia la derecha. Este de la foto es uno de los pocos donde seguiremos hacia el frente.

Vadeamos por primera vez el Arroyo de los Granados (WP CRUCE ARROYO DE LOS GRANADOS).

Aunque la mayor parte del sendero se desarrolla por caminos y pistas, en varias ocasiones abandonaremos la pista y caminaremos por caminos de cabras que en estas fechas estarán ocultos por las hojas caídas de los árboles, el uso del gps lo recomendaré siempre. (WP PRIMERA SALIDA DE PISTA).

Es curioso comprobar como la otoñada no afecta a todas las zonas por igual, a pesar de ser espacios pequeños y colindantes, en algunos tramos apenas hay hojas tiradas, ni siquiera castañas y erizos.

Un puente de nueva construcción nos facilita el cruce de este ramal del arroyo de Los Granados, y casi seco en estos momentos. (WP PUENTE).

Las fotos no hacen honor a la grandiosidad del castañar.

Vamos andando por el conocido como Camino de Haida (según Ráster) o Halda o Jalda (según otras fuentes) en la Loma de Igualeja.

A nuestra izquierda podemos ver el bonito pueblo de Igualeja, famoso por sus embutidos.

Un nuevo giro a la derecha nos aleja en el Camino de Cartajima. (WP BIFUR2).

Nuevamente a la vista, la vertiente norte de la Sierra del Oreganal, el Cancho Almola (1.406 mts) y el cerro Melhacer (1.154 mts).

Con nuestra bajada nos introducimos en lo más umbrío del castañar.


Desde que salimos hemos ido bajando casi todo el tiempo, pero en la ribera del arroyo del Nacimiento, esto se allana. También cambia el arbolado, ahora predomina el bosque de ribera, chopos, álamos, fresnos y sauces.

Aunque no sería necesario, lo vadeamos un par de veces para ver bien el lugar.

Justo en este lugar es dónde se unen los arroyos de Los Granados y Algorma, que vierten sus aguas al Nacimiento, que a su vez es afluente del Genal.


Abundan los zumaques (Rhus coriaria), arbusto de hasta un metro de altura, empleado como planta medicinal (antidiarreico) y para curtir pieles, gracias a su riqueza en taninos, su nombre científico en latín lo indica: coriarii (curtir). En esta época, podemos observar sus típicos ramilletes de frutos marronaceos-anaranjados, y como algunas de sus hojas, comienzan a enrojecer por el efecto de la otoñada. Las flores crecen en forma de ramilletes y poseen un color amarillo verdoso y despiden un ligero olor a madreselva.

Una vez descansados al fresco del lugar, continuamos el camino, a nuestra izquierda encontramos el viejo Molino del Real, actualmente restaurado, al menos por fuera.

Esta parte del sendero está más desprovista de árboles lo que unido al fuerte sol del mediodía, hace que sudemos un poco.

Una visual a la ladera de enfrente por dónde discurre el camino ya pasado, algunos castaños empiezan a amarillear, pronto la tonalidad ocre dominará el paisaje.

Una nueva fuente a la vera del camino, sin lugar a dudas parece ser que respeta más el estado original, pero curiosamente se llama Fuente Nueva.

Estamos a la entrada del pueblo y otra fuente con aspecto tradicional nos llama la atención, se trata de la conocida como Fuentezuela. Miramos el cartel con el nombre y vemos como la tipografían como Fuente Suela, sin lugar a dudas, entre el administrativo de turno y el supervisor que no supervisó nada ni consultó con quién sabe, pues le adjudicó un supuesto nombre, que nada tiene que ver con el verdadero.

Esta fuente dispone de un mirador que nos permite una nueva visual de la Sierra del Oreganal, Los Riscos, el cerro Melhacer y al centro Jarastepar.

Abajo vemos la Fuente de Abajo, como no podía ser de otra forma.

Ya sólo nos queda dar un paseo por estas encantadoras calles.

Vemos como se mezclan diferentes tipos de construcciones, las de corte moderno y totalmente alejadas de la idiosincrasia del pueblo, otras como estas que a pesar de ser modernas intentan no desentonar y las que respetan totalmente la construcción original.

Una de las casas más tradicionales que recuerdan las construcciones típicas de las Alpujarras y eminentemente de influjo morisco.

En la calle Altillo nos encontramos con el famoso Arco del Altillo, mucho más pequeño de lo que realmente parece. Estudios que se han realizado coinciden en señalar el año 1516 como el de su construcción, formando parte del grupo denominado como "de entibado", que son casi planos y tienen como función principal el sostener dos edificios, en este caso, un horno ya sin uso y un viejo almacén. Este arco goza de un buen estado de conservación pese a su cinco siglos de vida, estando construido a base de ladrillos macizos típicos de la zona, unidos mediante argamasa elaborada base de cal y arena que se mezclaba con agua.

Aunque lo parece, las calles no estaban para nada desiertas y me costó trabajo conseguir esta toma limpia, las fotos con intrusos o coches me matan.

En uno de sus rincones encontré otra fuente en estado de abandono, pero nadie supo darme ningún dato sobre ella.

Ya en el coche no nos resistimos a dar un último vistazo a este maravilloso lugar.

Un pequeño video del lugar.


Y ya sabéis, búscanos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

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