martes, 15 de noviembre de 2016

PATRITE-CASCADAS DEL ESPINO-ARROYO DEL MONTERO (ALCALÁ DE LOS GAZULES) 13 NOV 2016

Esta ruta recorre en parte, la antigua vereda de Patrite, una ruta de gran valor estratégico que conoció un contínuo trasiego de personas y bestias de carga (carboneros, descorchadores, ganaderos o artesanos de la molienda) a lo largo de su dilatada historia, unía Patrite con Jimena y también con el poblado de La Sauceda.
La abundancia de arroyos en la zona propició un intenso desarrollo de la industria molinera de la que se conservan numerosos vestigios, aunque desgraciadamente apenas podremos disfrutar de ellos al encontrarse la mayoría en terrenos privados. Parte de esta ruta originalmente se llama Ruta de los Molinos, pero como digo anteriormente, lo poco visitable y además casi carente de valor, ha hecho que la llame de otra manera más real. Saliendo de la Venta de Patrite y circulando por el inicio de la vereda del mismo nombre nos desviaremos para subir por la Garganta del Espino, dónde el arroyo nos deparará una grata sorpresa en modo de dos cascadas, una pequeña y otra ya de entidad, con al menos 8 metros de altura que a pesar de los meses que llevamos sin apenas llover aún tiran agua por lo que en épocas propicias debe ser todo un espectáculo.
A pesar de la popularidad que tiene este sendero, curiosamente estos saltos de agua, tan cercanos al mismo, son unos desconocidos para el público en general.
A la vuelta enlazaremos nuevamente con la Ruta de los Molinos para continuar por ella hasta el regreso al punto de salida.

Distancia: 7,55 kilómetros.
Tiempo: 5 horas 26 minutos.
Dificultad: Baja, salvo el último tramo de la Garganta del Espino que es algo más dificultoso, pero poco más.
Dejamos el coche en:36º13.521'N - 5º31.366'W.

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=15503797

Los primeros metros de la Vereda de Patrite están asfaltados, por lo que ofrece máxima comodidad.

Al fondo la Sierra del Aljibe con el Pico del Zapato (688 mts)  asomando a la izquierda.

A nuestra derecha el Descansadero de los Caserones de Corona, un lugar dedicado para la pernoctación de los rebaños transhumantes. Parece que el cartel está mal colocado, los Caserones de Medrano están en la carretera del Puerto de las Palomas.

Aquí se acaba el camino de "señoritos". Debemos atravesar esa cancela. WP CANCELA20.

Este camino también era conocido como de Los Quintos, pues es el que usaban los jóvenes de la zona cuándo tenían que desplazarse hasta Cádiz para el servicio militar.

La erosión ha hecho estragos, aún así se nota que esta ruta fue usada intensamente durante cientos de años.

Prueba evidente de ello son las marcas dejadas en la roca arenisca por las bestias, que paso tras paso, fueron desgastando la piedra hasta forman casi perfectos escalones.

Durante algunos tramos el camino casi se convierte en galería.

Una baliza indicadora nos muestra el camino. En rojo uno de los lugares por dónde retornaremos, si todo va bien, claro.

Miles y miles de piedras nos hablan de lo importante que fue este camino antaño y de todo el esfuerzo por mantenerlo bien firme, el abandono ha hecho que lo que un día fueron piedras ordenadas y alineadas, hoy parezca un caos, pero no hace mucho esto era una carretera de "primera".

Nos llama la atención una especie de bóveda que atraviesa el camino, dando señales inequívocas de cual era la altura original del firme, esta bóveda no es otra cosa que una canalización de aguas que evitaba la erosión del camino por culpa de las correntías.

En uno de sus laterales podemos ver el lugar de salida del agua, prácticamente tapada por la tierra. WP ALCANTARILLA.

Una mirada hacia atrás nos permite ver el Cerro de Piedra Hincada, el de los Regajales, la Perdiz y el cerro de la Dehesilla, abajo entre las brumas debe estar Alcalá de los Gazules.

Llegamos a un mirador dónde un cartel informativo nos da buena cuenta del entorno que nos rodea. WP MIRADOR DEL ROCINEJO. Nueva discrepancia con el cartel, el molino que pintan dicen ser el Molino de Castro de Abajo, cuándo por ubicación más bien podría ser el de Castro de Arriba.

Seguimos por el cómodo camino aunque llevamos rato subiendo moderadamente, nuevamente hacia atrás el mirador anterior y el camino recién pasado.

Y como la cabra tira "palmonte" pues eso, en lo alto de las piedras, hábitat en el que se encuentra a las mil maravillas.

No deja de impresionarnos la degradación de la roca ¿cuántos millones de pisadas son necesarios para conseguir este desgaste?

Este camino es muy pisado por la ganadería que anda suelta, a pesar de la sequedad que nos rodea después de tantos meses sin llover, algunos lugares andan muy fangosos, por lo que en época de lluvias este camino debe hacerse muy pesado.

Este recorrido tiene forma de Y griega y estamos justo en el vértice de los dos ramales, en primer lugar iremos en busca de la Garganta del Espino, dónde parece existir un par de cascadas, bueno, la primera es más bien un pequeño salto de agua, y que no son muy conocidas. Por aquí pasaremos tres veces, ida y venida del Espino y de vuelta del río del Montero, ya de forma definitiva.

En este primer tramo el arroyo del Espino se encauza entre los cerros de Espejillos Altos a la izquierda y Tejillos Colorados a la derecha, por dónde afloran lajas areniscas de gran porte, provocados por fracturas de fallas.

Con más facilidad de la esperada vamos progresando en subida, aproximándonos cada vez que podemos al cauce del arroyo.

Una irregular poza nos indica que estamos en el primer salto de agua, escuchamos el rumor pero la caída es apenas perceptible, no obstante, es fácil imaginarse como será cuándo tenga agua. Las traicioneras zarzas guardan celosas sus secretos.

Aunque viendo la amplitud del cauce parece que cuándo esto lleve agua de verdad no debe ser excesivamente fácil su vadeo y mucho menos situarme dónde estoy ahora sacando fotos.

Si es que la juguetona no para. El camino se halla atravesado por un gran árbol caído. WP ÁRBOL CAÍDO.

A pesar de algunos vericuetos, conseguimos llegar al salto principal, de al menos 8 metros de alturas, debe ser un espectáculo cuándo tire agua de verdad, a pesar de tantos meses de sequía, aún cae la suficiente agua como para darle un plus de belleza a la cascada. Vamos a acercarnos más.

El desgaste provocado por la erosión del agua es evidente.

En su parte baja una gran poza a modo de bañera tiene que ser una delicia en verano. Y si encima cae algo de agua, el jacuzzi está servido.


Después de recrearnos largo tiempo en este lugar y descansar un poco, vamos a regresar por el mismo camino en busca de la Garganta del Montero y si es posible, al menos ver algún resto de molino.

Hemos vuelto a la Vereda de Patrite, el empedrado del camino nos lo indica, encontramos más barro del esperado.

Un primer vadeo del arroyo del Montero, sin lugar a dudas con más agua, nos mojaremos al cruzar.

Vemos la zona conocida como los Tallones, que es como se conocen a estas afloraciones de arenisca. Entre el Tajo Amarillo y el Tajo de los Aguiluchos podemos ver una colonia de buitres leonados que han encontrado en este lugar un hábitat perfecto de nidificación.

Entre todas las rocas destaca una esbelta y puntiaguda, se trata de la conocida como "Aguja de Patrite".

Nos estamos moviendo cerca del cauce del Arroyo del Montero y una baliza marca el camino original. Vamos buscando un camino que supuestamente nos llevará al Molino de la Pasada de Cantos que, de los abandonados, es el que supuestamente se encuentra en mejor estado.

Otro acercamiento al cauce.

Cerca de un cartel que indica el fin del sendero nos encontramos unos muros parcialmente derruídos, se trata del Molino de los Partidores.

Un cartel nos indica que nos encontramos en la Vereda de Patriste y Jimena.

Siguiendo la vereda llegamos a una cancela que debemos cruzar. WP CANCELA110.

Nuevamente vamos por aquí y por allá buscando buenas imágenes.




Una nueva cancela, esta vez abierta nos indica la continuación de la Ruta de los Quintos, y aquí se acaban nuestras expectativas de llegar al Molino de la Pasada de Cantos, cruzada la cancela deberíamos girar a la izquierda, pero una remozada alambrada cinegética nos corta de lleno el paso, vamos un poco más adelante en busca de algún lugar habilitado para pasar pero lo único que encontramos son carteles que de está prohibido el paso y que es una propiedad privada, sin dudas al dueño celoso de sus propiedades no les agrada que nadie pase y ha llenado aquello de recordatorios. WP PROPIEDAD PRIVADA - PROHIBIDO EL PASO. ¡Pues que lo disfrute en esta vida porque llevárselo, no podrá!

Vamos regresando por el mismo camino de llegada. Allí a lo lejos en el valle y prácticamente cubierto por la vegetación se encuentra el Molino de Castro de Arriba.

La Aguja de Patrite ya nos va quedando lejos.

Nos desviamos para pasar por una gran superficie de bujeo (planicie sin arbolado dedicada a pasto para los animales), y a nuestra derecha aparecen varias corraletas.

Un gran pino nos indica que por allí detrás debe estar el Molino de Castro de Abajo, y hacia él vamos no sin antes hacer una merecida parada e hincarnos unos bocatas del tres.

Esta vez sí tenemos suerte y el molino, o lo que queda de él, es visitable.






A este nivel el arroyo del Montero, va casi seco, y sólo quedan algunas charcas aisladas. ¿Dónde está el agua que fluye algo más arriba?

Dejamos el molino y seguimos el camino para incorporarnos, ya de forma definitiva al tramo de salida.

La vegetación es espesa y las zarzas abundantes, sin duda estamos en un tramo muy humedo, nuestra senda discurre por la canalización de agua de uno de los molinos, un cao que prácticamente se encuentra cegado.

Llegamos nuevamente a la Vereda de Patrite.

Oimos el rumor del agua y vemos como un abundante caudal circula por otro cao, el que lleva al Molino del Nogal, tal vez también al del Acebuchal. Sin duda la falta de caudal algunos centenares de metros más arriba se debe a que el agua existente es desviada para alimentar a los molinos de más abajo.

Cerca del cao, vemos algunas porciones de muros de una construcción antigua. ¿Otro molino?


A escasos metros del coche, vemos nuevamente los Caserones de Corona y los dos molinos allí existentes, Nogal y Acebuchal.

La canalización de agua lleva directamente a dicho lugar. Estamos a escasos metros del punto de salida así que damos por finalizado el camino.

Un poco de la Garganta del Espino.

Y ya sabéis, búscanos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

1 comentario:

  1. una aportación valiosa... Intentaré hacer esta ruta con los amigos. gracias

    ResponderEliminar

Gracias por tu visita.