miércoles, 23 de diciembre de 2015

HUERTA GRANDE-CERRO DEL TAMBOR-CALA ARENILLAS (PELAYO-ALGECIRAS) 20 DIC 2015

Según el historiador romano/algecireño Pomponio Mela y hablando de las Columnas de Hércules, dice: "Fue el mismo Hércules quién separó los dos montes unidos (Abila y Calpe) como una cordillera continua y así fue como el océano, antes contenido por la mole de los montes, dio entrada a los lugares que ahora inunda".

La antigua Calpe se ha relacionado tradicionalmente con el Peñón de Gibraltar y Abila (en la costa africana) con el monte Djebel Musa.  Otra leyenda cuenta que Abila era la mujer de la que estaba enamorado Hércules y como él no acudió a la cita que tenían se convirtió en piedra para esperarlo por los siglos de los siglos. Y es aquí, en este lugar mitológico dónde realizaremos este sendero.

A tiro de piedra de África, el cerro del Tambor en pleno Estrecho de Gibraltar se erige como mirador permanente de este lugar tan emblemático e importante no sólo en la antigüedad. Es un lugar tan privilegiado y estratégico que no pasó desapercibido a ninguna las civilizaciones que lo ocuparon. Prueba de ello es la cantidad de fortines, torres vigías, acuartelamientos, búnkeres y otros tipos de asentamientos los que salpican su costa.

Dejando de lado la historia, este lugar nos interesa más por su naturaleza salvaje, playas casi vírgenes, acantilados inexpugnables, microclimas locales y una vegetación más que especializada. Un paisaje modelado por sus fuertes vientos que han provocado una orografía y un biotopo tan peculiar y único que lo convierten en un auténtico paraíso entre dos continentes.

Dejamos el coche en: 35º4.829'N - 5º30.299'W.
Distancia: 16,53 kilómetros.
Dificultad: Moderada baja.

Podéis descargaros el track clicando en la siguiente imagen:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=11739061

Dejamos el coche frente a la Fundación MIGRES, ya que tenemos la intención de realizar una rápida visita al Centro de Visitantes de Huerta Grande y obtener alguna información adicional sobre el sendero y de forma general del Parque Natural del Estrecho. Allí y muy amablemente Miguel nos explicó detalles de lo que íbamos a ver y alguna otra información ampliatoria que nos vino muy bien. El centro muy bien diseñado y acogedor dispone de una maqueta e información general muy interesante.

Es importante saber que cierran los lunes y su horario es de 09,30 horas a 14,30 horas. Disponen de aparcamiento pero sólo disponible en horarios de apertura por lo que si tenemos intención de regresar después de la hora de cierre, el coche hay que dejarlo fuera del recinto ya que una cancela nos impediría la salida. Por eso y sabiendo que no regresaríamos dentro de ese horario, optamos por aparcar aquí, aunque también existe un aparcamiento amplio justo al margen de la N-340, dónde está la entrada oficial del sendero, sobre el kilometro 96 de la N-340 a la altura de Pelayo.

Camino del centro de visitantes nos encontramos esta alberca cuyo pequeño rebose pone la nota de frescor en este camino de asfalto.

Una vez visto el centro nos dirigimos a la entrada alternativa de este sendero, justo al lado del aparcamiento.

Una pequeña vereda paralela a la alambrada nos llevará a una pista de la que no saldremos hasta llegar al mirador y cerro del Tambor.

La conexión con la pista se hace justo enfrente de la casa de los hermanos Núñez. En negro el camino que tomaremos. A la vuelta deberemos seguir la pista hasta su conexión con el aparcamiento del comienzo oficial del sendero y de ahí hasta dónde estamos aparcados, serán unos trescientos metros.

La primera curva y obtenemos la primera imagen de la "mujer dormida" un manto de brumas da un toque etéreo a este cacho de España regalado a la pérfida Albión.

Una mirada atrás y podemos ver la Sierra del Algarrobo en toda su plenitud.

Justo al lado de este cortijo abandonado existe una explanada que perfectamente hubiese servido de aparcamiento y lugar de salida acortando un poco de este anodino primer tramo.

Otra de las curvas nos permite enfrentarnos a la Sierra del Cabrito.

Primera bifurcación que encontramos, giramos a la derecha, unos carteles que indican el camino para el cortijo de La Hoya nos marcarán perfectamente la dirección.

Otro giro y otro cartel indicador.

Todo el camino está salpicado de cortijos y fincas por lo que la circulación de vehículos es mayor a la deseada.

Pronto nos cruzaremos con el cauce seco del arroyo de una arrollada estacional.

Y poco después con la garganta del arroyo de la Ventilla que es espectacular.


Una mirada al más allá nos permite divisar la sierra del Bujeo. En la que destaca el cerro Vacas y más a la derecha La Argamasilla.

Este poste indicador es importante, está justo enfrente de la desviación que tomaremos a la vuelta para bajar a la cala de Las Arenillas.

La bruma no se disipa, así que a falta de nitidez tiramos de imaginación.

El tiempo está loco y esto afecta al resto. Un espino albar (Craetagus monogyna) muestra en las mismas ramas, las bayas y hojas aún no tiradas de este año con la floración nueva que tendría que brotar más cerca de la primavera de la próxima temporada.


Por momentos la bruma se espesa.

La entrada a las instalaciones del parque eólico es vigilada por dos feroces perros que se quedan de piedra al ver nuestro temple.

En último extremo la punta del Acebuche, más cerca fuera de toma la ensenada del Tolmo y la cala de Arenillas Este.

Hemos llegado a una nueva bifurcación de la pista, continuando por la misma subimos al cerro del Tambor, pero primero nos desviamos a la izquierda por ver el mirador.

El sol de cara y la bruma siguen entorpeciendo la toma de imágenes, así que miramos atrás y una hilada de aerogeneradores permanecen en espera a que el viento empiece a soplar, cosa que pasará en pocos minutos. Se trata del parque eólico más austral de Europa.

Un estrecho y fresco pasillo nos lleva directamente a este antiguo bunker, reconvertido para mejores usos.




Enfrente, el cerro del Tambor, un lugar privilegiado para disfrutar de la difusa línea que separa el Mediterráneo del Atlántico y la Europa del bienestar de la África pobre, nos espera impaciente. Aunque no se aprecia, tiene vértice geodésico accesible.

Ahora tenemos mejores vistas de la costa. Ese mirador que señalo es un antiguo acuartelamiento de la Guardia Civil y será nuestra próxima parada y lugar de descanso. Por encima de la ensenada del Tolmo se encuentra el Barranco del Sordo, por dónde desembocan los arroyos del Culantrillo y del Laurel, hechos uno.

A nuestras espaldas la Sierra del Cabrito, la barriada del Cuartón y casi oculto el Pico del Montero en las estribaciones de la Sierra del Aljibe.

Mirando hacia Tarifa entra en imagen la Torre del Guadalmesí. Una torre almenara construida en el s.XVI, y que entre otras utilidades tenía la de impedir la aguada de los piratas que tenían en las aguas del rio Guadalmesí una de sus mejores fuentes de aprovisionamiento.

Haciendo un esfuerzo podemos visualizar, también a nuestras espaldas el Tajo de las Corzas o de las Escobas en la Sierra del Bujeo, y el sembrado de antenas repetidoras que lo puebla.

Ampliando un poco la toma.

El Pico del Montero con su inseparable EVA-11, una estación de vigilancia dotada del radar de fabricación española LANZA, que tiene como misión fundamental la adquisición de datos radar y su envío tanto al Grupo Central de Mando y Control, como al Grupo Norte de Mando y Control del Ejército del Aire. PD. Gracias chicos, vuestro trabajo es nuestra tranquilidad.


Al centro la garganta del arroyo de Las Estancias, bajo la Torre del Guadalmesí la garganta del arroyo del mismo nombre, justo al centro derecha las casas del Molino de Camacho.

Como era previsible el viento hizo su aparición de forma muy animosa, hay que asegurar la gorra o la perderemos. El ruido de los generadores rompe el magnífico silencio que nos rodeaba.

Realmente impresionan.

Y aquí los tenemos en pleno rendimiento.

Volvemos sobre nuestros pasos hasta la desviación que antes contaba, el poste nos indica que debemos tomar el desvío de la derecha. Es la vereda de las Arenillas.

Conforme bajamos se hace más abrupto y empedrado. En poco más de un kilómetro llegaremos a un viejo cuartel de la Guardia Civil.

A la derecha las ruinas de un antiguo cortijo.

Ya lo tenemos a la vista, ¡menudo lugar privilegiado para vivir! (Si no fuese por el levante, claro).


Cala Arenillas. Podemos apreciar parte de la Colada de la Costa que nos llevaría a Tarifa.

Algo más lejana la Punta de la Parra.

Toca pasear por el lugar. Todos los techos están caídos, no os recomiendo pasar por debajo del único que queda en pie, es cuestión de tiempo que se venga abajo.

Y la impresionante plataforma de abrasión, cuesta trabajo creer que sea producto de la erosión natural.



Con un último vistazo a Cala Arenillas Este y una vez repuestas fuerzas, continuamos el camino.

Volvemos por el mismo camino de venida. Ese poste indica que por ahí y continuando la Colada de la Costa llegaríamos al punto de salida pero al no disponer de track y a pesar de la creencia de que es un camino fácil decidimos ir por el ya conocido, la tarde se echa encima y hoy no es el día para improvisaciones.

Aprovechamos que despejó un poco y damos un último vistazo a la roca.

Llegamos al lugar de salida oficial de los senderos Cerro del Tambor y Colada de la Costa, dónde unos nuevos paneles informativos dan cuenta de lo que nos encontraremos caso de iniciar por aquí el sendero. Unos metros más adelante tenemos el coche.


Y ya sabéis, búscanos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

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