viernes, 21 de febrero de 2014

BUJEO-TAJO DE LAS ESCOBAS-RIO GUADALMESÍ (16 FEB 2014)

Este sendero se conforma con dos partes bien diferenciadas, la primera con biotopo de serranía dónde alcornoques, quejigos, rododendros y pinos modelados por el viento de Levante se llevan el protagonismo y culmina en el Tajo de las Escobas, desde dónde podremos disfrutar de las mejores vistas al Estrecho de Gilbraltar, Bahía de Algeciras, Tarifa y Sierras de Saladavieja, de Enmedio y del Niño. Y una segunda parte y volviendo por el mismo camino nos adentraremos en la garganta dónde el rio Guadalmesí forma un oscuro canuto de máxima belleza, sobre todo en estos días de tanta lluvia. Recorrido moderado-fácil dónde la única dificultad proviene de su longitud y los últimos repechos antes de la llegada al Tajo de las Escobas, también conocido como Tajo de la Corza. El área recreativa del Bujeo, situada en la N-340 en el tramo que une Algeciras con Tarifa y a escasos metros pasados el Albergue Juvenil a pie de carretera será nuestro punto de partida.
Dejamos el coche en: 36º04.343'N y 5º30.996'W.
Distancia: 19,51 kms.
Tiempo: 7 horas 30 minutos.

Hay que estar atentos a la incorporación al carril de acceso al área recreativa desde la carretera, muy pequeño casi en curva y poco visible, así que conforme nos acercamos y salvo tener muy claro dónde es, aminoraremos la velocidad del coche o nos exponemos a pasarlo de largo.
Justo en el aparcamiento del área recreativa veremos tres carriles, tomaremos el de la izquierda. Al poco ya podremos ver nuestro primer objetivo, el Tajo de las Escobas o de la Corza en la Sierra de Luna.

Desde un primer momento las vistas al Estrecho de Gibraltar son inmejorables. Algo de bruma que nos impidió tener "vista larga", en el horizonte a la derecha podríamos ver Tánger y el Cabo Espartel. Espartel es el nombre con que los pescadores de la zona, principalmente atuneros, denominan a la orca y se llamó así por el gran número que desde allí pueden divisarse, sobre todo en épocas del paso de los atunes. Las orcas se limitan a esperar la migración que los atunes hacen hacia el Mediterráneo para reproducirse, allí y formando equipos perfectamente sincronizados dan caza a estos animales que no pueden evitar la llamada de la naturaleza y que por muchos peligros que tengan siempre seguirán adelante.

Todo el trayecto hasta el Tajo de las Escobas lo haremos por una pista forestal por lo que no tiene ninguna pérdida, a nuestra izquierda aparece la Sierra del Cabrito, y en el centro el Pico del Montero en los límites de la Sierra del Aljibe, en su cima se ubican unas instalaciones militares de vigilancia.

La pista forestal abre en dos un espeso bosque dónde quejigos, alcornoques, ojaranzos, helechos, musgos y líquenes brillan con luz propia, especial atención merecen las llamadas "Barbas de fraile" que son musgos que cuelgan de las ramas de los árboles. Este biotopo húmedo se denomina "Bosque de niebla" por el alto porcentaje de días en los que se encuentra sumido en ella, la humedad y vientos del Estrecho y las paredes montañosas forman una barrera que crea este microclima tan particular.

La nacional 340 serpentea dirección a Tarifa.

Como dice el corrido mexicano: "Una piedra en el camino me enseñó.....", bueno me enseñó que las últimas tormentas siguen provocando desprendimientos.

Ya estamos más cerca, a la vista tenemos los Llanos del Juncal, dónde el bosque de niebla alcanza su máxima expresión. El Tajo de las Escobas se identifica fácilmente por el gran número de antenas de telefonía y televisión ubicadas en su cima.

Esta es la entrada que debemos tomar a nuestra vuelta para hacer el tramo del Rio Guadalmesí. Las flechas en la piedra lo indican claramente.

De momento, seguimos por nuestra pista y llegamos a la zona de El Palancar totalmente despoblada de árboles y dónde varios aerogeneradores son lo único de interés. Tenemos tres caminos a elegir, aunque da igual porque todos acaban en el mismo sitio, os aconsejo el primero de ellos, más corto y con menos pendiente, aunque parezca raro, pero así es.


Esta planicie es ideal para pasto del ganado y sólo algunos pinos modelados por el viento de Levante rompen la monotonía. Al fondo la Isla de Tarifa o Isla de las Palomas, un lugar de visita obligada para cualquier aficionado al submarinismo. ¡Qué buenas pescas hice allí en mis tiempos mozos!


Seguimos por la pista, empiezan algunos repechos interesantes, aunque los más duros aún están por llegar, el camino se va estrechando y el fresquito del día nos recuerda que llevamos los guantes en la mochila.

A nuestra derecha podemos ver la Sierra del Bujeo, con su cordel y el cerro de Vacas también coronado con algunas antenas, que serán motivo de una próxima salida.

Paramos a tomar un poco de aire y aprovecho para un semi contraluz. Tánger se sigue resistiendo.

Bueno, ya no hay vuelta atrás, entramos de lleno en el reino de la niebla, aunque hoy y cosa que agradezco, luce un día espléndido, amaneció plomizo y con ganas de granizar, pero poco a poco se va abriendo.

Para que luego digan, aquí también tenemos un bosque de caducos.

Nos vuelve a faltar aire, este repecho que ahora vemos mirando hacia atrás nos permite la primera vista del campo de Gibraltar, que poco a poco se va despejando.

Ese camino amarillento que vemos es parte del Cordel de la Sierra del Bujeo, ya me estoy relamiendo, ese cresteo no tiene desperdicio.

Tras la undécima parada ya afrontamos el último repecho que nos conduce directamente a ese engendro de antenas, afortunadamente veremos cosas mejores allí en lo alto.

A un lado el mar, la playa de los Lances, y las Sierras de Enmedio y del Niño.

Por otro, la Sierra del Bujeo y su Cordel.

El vértice geodésico nos aguarda solitario. El gps nos marca 848 metros de altura, aunque oficialmente son algunos menos.

Un azul intenso nos rodea, mar y cielo, cielo y mar ¿dónde está la diferencia?

Las fotos de rigor.



Allí enfrente el famoso Djbel Musa, conocido entre los oriundos como la "Mujer muerta" nos abre las puertas a la cordillera del Rif y algo más lejano a la del Atlas. Djbel en árábe significa monte y se pronuncia "Yabal", y todos los montes y montañas suelen aparecer con dicha denominación, por lo que sería una redundancia hablar del monte Djbel Musa.




Sin más dilación y después de haber dado buena cuenta de unos bocatas que nos saben a gloria, volvemos en busca del sendero del río Guadalmesí. Etimológicamente parece ser que el nombre procede de la adaptación de las palabras wadi al nasa (Río de las Mujeres) citado por el geógrafo y viajero árabe Al-Idrisi en el siglo XII.

Aunque la entrada al sendero es algo confusa complicada por el barro y varias correntías existentes en un llano de acceso, está perfectamente marcado una vez encontramos la primera flecha.

Esto es un auténtico espectáculo, así que os dejo imágenes sin palabras.







Y como todo lo bueno dura poco, este par de kilómetros lo hacemos sin darnos cuenta y sólo volvemos a la realidad cuándo nos percatamos que lentamente comenzamos a subir y separarnos del cauce del rio.

Previendo que esto se acaba aprovechamos para dar unos últimos vistazos a este rio de las mujeres.



La pintura está perfecta, se nota que lo marcaron hacen poco.






 Un auténtico espectáculo de color nos recuerda que la primavera llama a la puerta.

Esta zona de monte bajo y desprovista de árboles será nuestro camino de regreso a la pista forestal, es necesario ir atentos a las marcas del suelo ya que subiremos por el lugar más cómodo.


Nos incorporamos a la pista forestal. Esta salida no está marcada pero ese bloque de cemento y el alcornoque multitronco nos pueden servir de guía caso de que queramos hacer el camino al revés, primero el rio y luego lo demás. Mi consejo es dejar el rio para el final.

Ya sólo nos queda volver al coche, cansados pero satisfechos vemos como se pone el sol. Y ya sabéis, búscanos dónde haya un sendero, una montaña, un árbol, dónde un humilde musgo espere paciente el deshielo, búscanos dónde el buitre leonado se siente invencible o dónde la pequeña Langeii  desparrame su perfume, búscanos y si nos encuentras, será un placer saludaros.

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